Los que han acompañado la Revolución Bielorrusa están impresionados por el coraje de los activistas enfrentando la dura represión de la dictadura de Lukashenko, por el papel de las mujeres en los enfrentamientos con las tropas de choque, por el renacimiento de Belarús como nación, entre varios otros motivos. Tal vez el más importante de ellos, sin embargo, sea que la revolución en curso en Belarús ha planteado nuevamente lo que se veía hace algún tiempo: a la clase obrera industrial en posición de destaque en el proceso. Las mayores fábricas del país, extendidas por todas las ciudades industriales, realizaron en agosto paralizaciones, huelgas parciales, operaciones tortuga (trabajo a reglamento o a desgano, ndt.), asambleas, marchas, uniéndose con las manifestaciones generales en el país, con sus uniformes de trabajo.

Por: POI, Rusia

Los nombres de las fábricas MAZ, MTZ, MZKT, Grodno Azot, Belaruskaliy y varias otras se tornaron referencia política en el país, siendo aplaudidos cada uno de los grupos de obreros de esas empresas que llegaban para unirse a las manifestaciones centralizadas. Camisetas con el logotipo MAZ o MTZ se pusieron de moda entre la juventud de Belarús.

El despertar político de la clase obrera bielorrusa, en su lucha contra la dictadura de Lukashenko, impresionó a todos por su masividad y combatividad desde el inicio del proceso. Pero también reveló sus debilidades. La inexistencia de experiencia política después de un largo período de pasividad, la ausencia de organizaciones, sindicatos, partidos dispuestos a encaminar las luchas. Por el contrario, los sindicatos oficiales, con una burocracia directamente ligada al régimen de Lukashenko, se colocaron desde el inicio como una traba al desarrollo de la lucha. La ausencia de una fuerte conciencia clasista entre los obreros, hacía ver a la administración de las fábricas, a los patrones y los jefes como aliados en la lucha contra la dictadura, muchas veces convidándolos a sus asambleas, para “que les expliquen cómo hacer huelga política contra Lukashenko sin perjudicar la producción” (!). Esta inexperiencia obviamente cobró su precio. El régimen, las tropas de choque OMON conjuntamente con los jefes de las empresas, se aprovecharon de esta fragilidad para desmontar la ola inicial de huelgas y manifestaciones.

La represión del régimen, que de inicio fue generalizada, se concentra cada vez más en atacar los incipientes comités de huelga de las empresas, persiguiendo y apresando a los jóvenes líderes de estos. Hay dirigentes de estos recién creados comités de huelga que fueron presos o que tuvieron que huir del país. La policía detiene las marchas de los obreros en el camino de estas a las manifestaciones centrales, impidiendo su participación organizada en las mismas. La patronal amenaza con despidos. Lukashenko dice que traerá desempleados de Ucrania y de Rusia para sustituir a los huelguistas (no obstante, la Federación de Mineros de Ucrania hizo una declaración de que ningún minero ucraniano sería usado como rompehuelgas en Belarús y declaró total apoyo a la lucha de sus hermanos de clase bielorrusos). Así, se entienden las dificultades de la clase obrera industrial para participar del proceso revolucionario, y cómo Lukashenko y sus organismos de represión, al contrario de los teóricos del “fin de la clase obrera”, comprenden bien el papel fundamental que esta puede jugar en la lucha contra su régimen y su gobierno.

La verdad es que sigue el proceso de organización de los comités de huelga, hay un proceso de desafiliación en masa de los sindicatos amarillos ligados al régimen, un inicio de proceso de constitución de sindicatos independientes y, más importante aún, sigue la lucha fábrica por fábrica. Esto se expresa hoy, debido a la dura represión, en un proceso generalizado de trabajo a desgano y autoorganización. Para explicar el proceso, reproducimos abajo el informe del comité de huelga de la MAZ de Minsk, que nos parece, habla por sí solo y dispensa explicaciones adicionales.

La operación-tortuga[1] en la MAZ, en agosto

Comité de huelga de la MAZ, 10 de setiembre de 2020

Las personas no gustan cuando escuchan hablar de operaciones-tortuga. No son tan bonitas e impactantes como las manifestaciones, como las protestas abiertas.

Pero una protesta abierta es fácil de ser sofocada, la administración de la empresa sabe bien cómo hacer eso. Las personas más activas son despedidas de la empresa y los demás son silenciados.

Pero se puede, incluso sin pronunciar la palabra “huelga”, trabajar solo lo mínimo posible. ¿Cómo se calcula eso? Son centenas los que no perdonan a la administración por tantos años de groserías. En lugar de gratitud, los directores gritan con los trabajadores, consideran una obligación que los obreros trabajen con equipamiento propio, frente a cualquier intento de discusión interrumpen para mostrar quien manda, promueven solamente a los de su confianza. Los obreros están muy, muy irritados.

El mes de agosto terminó y podemos analizar los datos y tener una idea aproximada de cómo esa irritación se manifiesta y cuánto ella cuesta a los directores y sus auxiliares.

De inicio, tomemos los números de este año, mes a mes. Cómo fueron cumplidos los planes mensuales de producción.

Número de vehículos producidos: Plan/resultado

Anual: 6.353/5.196 enero: 677/612 febrero: 665/661 marzo: 807/735 abril: 730/687 mayo: 504/504 junio: 762/691 julio:787/716 agosto:732/562

Hagamos un gráfico con lo más importante: cuántos vehículos menos producidos cada mes con relación a lo estipulado en el plan.

Relación entre el plan y la producción realizada, en unidades producidas. El último período, demarcado por las líneas punteadas, corresponde al período de luchas contra Lukashenko.

El gráfico es lindo e impactante por sí mismo. El mayor desfasaje en relación con el plan mensual a lo largo de este año no llegaba a 10%. Pero en agosto, se produjeron 562 vehículos, y el plan era de 732. El plan es casi una vez y media lo producido.

Veamos en detalle agosto, día por día, para tener más claro qué está ocurriendo. Estos son los datos.

En la última línea de la tabla, el objetivo del mes y el total producido, y el resultado para cada día de agosto.

Hagamos un gráfico con los datos finales de cada día, representando el conjunto de todos los modelos producidos, para tener un cuadro general.

La línea punteada indica los días de las elecciones (cantidad de automóviles producidos/día considerando solamente los días hábiles).

También lindo e impactante, ¿no?

La MAZ terminó el año anterior casi en cero, con una ganancia total de cerca de 15.000 dólares (aproximadamente un dólar por empleado en un año (https://bit.ly/33kyzYC)). Y eso fue un gran éxito; hasta entonces la empresa trabajaba en rojo.

¿Cómo la MAZ compensará agosto? Apoyarse en la ganancia acumulada no es posible, esta no existe. Pagar menos a los obreros no pueden, si no estarán ellos mismos provocando una huelga. Cortar los salarios de los encargados y de los jefes, tampoco. Podrían invertir en la producción, optimizar el proceso de trabajo, aumentar las ventas… Pero la verdad es que lo largo de los últimos 20 años eso no fue conseguido.

La situación parece un callejón sin salida.

Ahora podemos tener una idea de lo que piensan los directores y sus auxiliares al mirar estos datos. Ellos pueden demostrar irritación, recorrer las plantas, hacer de cuenta que todo está bajo control, solo que eso no alterará los números, no hará que se produzcan más vehículos.

Al contrario, serán menos. Ya es hora de mostrar que la MAZ son los obreros, y no todo ese moho (directores y administradores). Y eso está en sus manos.

[1] La traducción de operación-tortuga en español sería algo así como el trabajo a desgano (figura jurídica aceptada) o el trabajo a reglamento en algunos países, que significa demorar la producción en función de las reivindicaciones no satisfechas y en señal de protesta, ndt.
El título original del artículo es: Las huelgas-tortuga en Belarús
Traducción: Natalia Estrada.