Vie Feb 23, 2024
23 febrero, 2024

Las apuestas deportivas y la mercantilización del fútbol en su estadio más profundo

Atrás quedaron los días en que el fútbol era sinónimo de amor por la camiseta y pasión por los clubes. En los últimos años, el deporte se ha visto cada vez más inmerso en el mundo de las apuestas deportivas. En este año 2023, campeonatos como la Copa de Brasil (Betano) y el Campeonato Carioca (Betnacional) están siendo patrocinados por los sitios de apuestas deportivas electrónicas, una expresión más de la profunda mercantilización en la que se encuentran los deportes, en este caso el fútbol.

Por: João Pedro Andreassy Castro*

Para comenzar a desentrañar la problemática de cómo ese medio tan sucio afecta el fútbol, ​​es necesario resaltar que este no es un fenómeno nuevo ni exclusivo del Brasil. Desde por lo menos mediados de 2007, el legendario Real Madrid de Kaká, Cristiano Ronaldo, Di María, Ozil, entre otros, ya contaba con el patrocinio de un sitio de apuestas deportivas (Bwin). Este segmento de casinos online son una gran fuente de dinero desde la creación y desarrollo de la internet. El Bet365, por ejemplo, ha estado en Internet desde finales de la década de 1990 y continúa moviendo un volumen de dinero cada vez mayor hasta hoy.

Las influencias nocivas de las grandes empresas en el campo de los juegos considerados de azar son antiguas. Uno de los casos más emblemáticos del llamado matchfixing (manipulación de resultados) fue el del Black Sox (el término hace referencia al nombre del equipo de béisbol de Chicago/EE.UU., White Sox) y tiene un factor muy importante de esquemas con grandes casas de apuestas. El escándalo ocurrió en 1919, cuando ocho jugadores del equipo profesional White Sox, favoritos para ganar la World Series, el campeonato nacional estadounidense de béisbol, fueron acusados ​​de perder deliberadamente la final a cambio de un soborno proporcionado por uno de los grandes socios en el ramo de apuestas. Las motivaciones de los jugadores en este caso no fueron ni un poco singulares, uno de los acusados, Eddie Cicotte, incluso declaró: “No sé por qué lo hice. Necesitaba el dinero. Tengo mujer e hijos».

De hecho, la situación de los jugadores no era nada confortable. Además de estar poco valorizados (el salario que pagaban los Sox era mucho más bajo que el que pagaban otros equipos) eran sometidos a situaciones humillantes, por ejemplo, que el propietario del equipo se negara a pagar el lavado de uniformes, obligando a que, durante varios juegos, los White Sox jugasen con un uniforme blanco cada vez más oscuro, manchado por el sudor y por la tierra. Cuando finalmente cedió y ordenó lavar los uniformes, dedujo el costo de eso del salario de los jugadores.

Volviendo al fútbol, ​​como mencionamos estas empresas llevan mucho tiempo operando; sin embargo, a partir de 2020, con la pandemia, el mundo de las apuestas online dio un salto cualitativo. Con poca visibilidad a los ojos del gran público, estas se han convertido en las principales patrocinadoras de campeonatos, equipos e incluso jugadores profesionales. Un ejemplo muy claro de esto es el del jugador Marcelo, patrocinado por el site SportingBet, mientras su club, el Fluminense, está patrocinado por Betano, y juega el campeonato Carioca patrocinado por la Betnacional.

Toda esta rareza está por detrás de escándalos como el que estalló en la serie B del Campeonato Brasileño de 2022. El caso, que está siendo investigado por el Ministerio Público de Goiás, involucra a tres jugadores (de Vila Nova/GO, Tombense/MG y Sampaio Corrêa/ MA) que habrían sido, supuestamente, sobornados para cometer penalidades máximas en jugadores adversarios, durante sus partidos en el campeonato. El pago sería de R$ 150.000 por cada uno que hiciese lo pedido por un mandante aún no identificado. Con la creciente influencia de los sitios de apuestas deportivas, la tendencia es que surjan otros casos como este.

Como la integridad de las competiciones no se puede medir con 100% de confianza en ningún momento, las competencias quedan a merced de estos sitios y escándalos; como el de la Serie B del Campeonato Brasileño, o lo ocurrido en la primera división italiana en la temporada 04/05 (cuando Juventus de Turín, Milán, Fiorentina y Lazio, entre otros equipos, se vieron envueltos en un escándalo de manipulación de resultados conocido como Calciopoli); pueden ser cada vez más comunes.

La inserción de este tipo de ramo, junto con la baja remuneración de buena parte de los jugadores, sobre todo en las divisiones inferiores, son un lugar propicio para la creación y el desarrollo de este deporte cada vez más “combinado”. Para tener una idea, el salario medio de un jugador de la tercera división de la élite del fútbol brasileño (Serie C) es, en promedio, R$ 4.000. Muy por debajo de los salarios en los cientos de miles de reales que se tiene en el imaginario popular cuando se trata de futbolistas.

La decepción por los bajos salarios, junto con una propuesta de ganar dinero fácil y de lograr una vida mejor para ellos y sus familias, hace que muchos jugadores se encuentren sin opción real. Sin embargo, los que realmente se benefician son los grandes apostadores y las casas de apuestas que se ganan muchísimo más con cada resultado manipulado. Peor aún es cuando se percibe que ninguna de las casas de apuestas online que están operando tiene su sede en el Brasil. Esto se debe a que la ley prohíbe la operación de empresas de este género en el país. Todas las “Bets”, incluso aquellas que dicen ser 100% nacionales, tienen su sede en paraísos fiscales y con poca o ninguna relación directa con el Brasil y, por lo tanto, con la reglamentación. Este factor dificulta aún más cualquier tipo de operación contra estas empresas, tanto desde el punto de vista jurídico como desde el punto de vista del apostador que eventualmente fuera perjudicado por este tipo de sitios.

También es necesario desentrañar por qué, desde el punto de vista de los trabajadores, este tema de las apuestas no trae ningún beneficio. Sucede que las casas de apuestas y los sitios de apuestas, en general, son lugares proyectados única y exclusivamente para lucrar con las falsas esperanzas ofertadas a los trabajadores, llevando a un ilusorio resultado a muy corto plazo, que anima a seguir, pero que a medio y largo plazo les quita todo lo que han conquistado.

Por ser un tipo de juego que puede llevar a la adicción, las casas y los sitios de apuestas se hacen aún más degenerantes para con la clase, aprovechándose precisamente de una dependencia para poder sacar ganancias exorbitantes pagadas a los accionistas. Y aunque en el Brasil este tipo de actividad se considera ilegal, la prohibición es meramente ilusoria, ya que basta tener acceso a uno de estos sitios y se puede caer en ese mundo de apuestas.

En este sentido, necesitamos levantar la bandera por el fin de la farra de las apuestas deportivas en el fútbol y en los deportes en general, ayudando así a garantizar un mínimo de integridad en las competiciones. También que las transferencias y transacciones en el mundo del fútbol tengan 100% de transparencia, para que todos sepamos dónde y cómo se mueve el dinero (evitando escándalos de lavado de dinero y favoritismo a empresarios, por ejemplo). Exigir salarios dignos a los atletas y garantizar condiciones más justas para la práctica profesional del deporte.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que el fútbol, ​​como símbolo de amor, alegría y determinación, sólo podrá vivirse en toda su magnitud cuando ya no sufra más la presión del sistema capitalista, por lo tanto, en otro tipo de sociedad. El fútbol de la raza y de la pasión no combina con el fútbol de las ganancias para directivos, empresarios y casas de apuestas. Desde el momento en que los sucios tentáculos del capitalismo ponen sus manos en este tan querido deporte, él deja de cumplir su misión. ¡Lo que llamamos el verdadero fútbol solo es posible en el socialismo!

*João Pedro es hincha del Corinthians y militante de Juventude Rebeldia y del PSTU Brasil.

Artículo publicado en www.pstu.org.br, 7/3/2023.-

Traducción: Natalia Estrada.

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