Toda la prensa burguesa italiana se está empeñando en estos días para tratar de convencer a todos de que no estamos a las puertas de la segunda oleada de la epidemia en Italia, con malos resultados. Es más que evidente que los contagios están en fuerte crecimiento, siguiendo solo con algunas semanas de retraso la tendencia de los otros países europeos. Quienes niegan esta realidad tienen mala fe, y la cosa es tan evidente que quienes quieren negar la segunda ola deben recurrir a sofismas para sostener que los números son los mismos de febrero, pero que hay que leerlos de manera distinta…

Por: Matteo Bavassano

A esta altura, el virus nos ha habituado a su crecimiento por saltos, por lo cual si hace solo dos semanas en Italia parecía estar “bajo control” aunque crecía, hoy parece avanzar casi exponencialmente. En el momento en que escribimos este artículo, miércoles 21 de octubre, los últimos datos disponibles hablan de un aumento diario de 10.874 positivos y 89 muertes, y mientras los médicos de Lombardía (la región más afectada junto con la región de Campania) denuncian que sin una intervención decisiva el sistema sanitario regional está en riesgo de colapso, el gobernador de la región pide la instauración de un toque de queda de las 23 a las 5 horas. Campania, en cambio, ha decidio cerrar las escuelas: partiendo del presupuesto de que las escuelas en estas condiciones no debían reabrirse (pequeñas aulas con poca ventilación, aulas desbordadas, aglomeraciones en el transporte público en los horarios de ingreso y salida, etc.), la medida es ahora absolutamente insuficiente visto el aumento del brote y la falta de disponibilidad de las instituciones para cerrar las actividades no esenciales.

Indiscreciones hablan de otras regiones que podrían implementar restricciones, no obstante el gobierno Conte sea contrario a tomar medidas nacionales más restrictivas que la obligación de llevar máscara y el impedimento de fiestas privadas o de partidos de fútbol amateurs. Todo esto para no parar la economía, ignorando a sabiendas que son los lugares de trabajo los principales focos naturales del Covid-19. Y todo esto mientras fundaciones médicas, por cierto no bolcheviques, dicen que para parar el aumento de los contagios es necesario tener una actitud diferente y utilizar modelos de previsión [pronósticos] de al menos 2 o 3 semanas.

Sabemos que ningún gobierno burgués cerrará jamás la cadena productiva por iniciativa propia, si no es obligado por las circunstancias sanitarias (pero será necesaria una hecatombe) o por la oposición de la clase trabajadora. Al mismo tiempo, ninguna fuerza política o sindical se opuso a este diseño político de los patrones, todos han capitulado a la visión impuesta por la burguesía.

Pero ahora el gobierno Conte está preocupado por una posible reanudación de la lucha de clases, como la que con los huelgas de marzo le impuso a los patrones el primer lockdown.

La situación de las escuelas empeora día a día, se plantea de nuevo el problema de la salud de las familias de los trabajadores, en particular de aquellos más pobres y que viven en situaciones más precarias, por lo tanto más expuestas a la difusión del contagio. Frente a esta nueva perspectiva de una nueva masacre creemos que solo la unión de las luchas de todos los sectores populares de masa, de los trabajadores, de los oprimidos, puede poner en discusión los planes del gobierno burgués. Nada fue hecho en estos meses para evitar una segunda ola. Ahora es necesario bloquear el país, parar las actividades productivas no esenciales, garantizar una cuarentena real a los trabajadores, sin que sean ellos los que paguen el costo.

Traducción: Natalia Estrada.