Un trabajador francés de la salud responde preguntas sobre su lucha y, al hacerlo, muestra que la lucha europea por la salud pública es una cuestión central para todos los países de Europa contra los cortes en la salud, la privatización y el capitalismo.

Entrevista realizada por Martin Raplh, de la International Socialist League (ISL), Inglaterra.

También aprovechamos la oportunidad para expresar nuestra solidaridad a la lucha de los trabajadores de la salud y nuestro acuerdo de que, como trabajadores, precisamos intercambiar experiencias y construir lazos comunes de lucha entre Francia, Gran Bretaña y todos los países europeos.

¿Puede decirnos cuál es su profesión en el sector de la salud y cuál es su sindicato?

Soy enfermera en el hospital de Brest desde hace 18 años, y soy miembro de la CGT desde 2004 (con una pausa entre 2010 y 2016; durante las huelgas contra la reforma previsional en 2010 no me sentí apoyada por mi sindicato, ni el local ni el nacional). En la época, yo no tenía estabilidad en caso de una huelga por tiempo indeterminado. Fue preciso el movimiento contra la reforma laboral de 2016 para que volviese a participar, una vez más, como activista de mi sindicato (mientras localmente se estaban creando puentes con otros colectivos de lucha).

Vimos que en julio de 2020 (o incluso antes de eso) los trabajadores franceses de la salud pública lucharon por mejores salarios, mejores condiciones de trabajo y la contratación de más personal, con manifestaciones y huelgas en masa. Exigencias estas muy semejantes a las hechas en Bélgica y en Gran Bretaña. ¿Puede explicarnos la razón de estas diversas reivindicaciones?

Como dije, entré al sindicato en 2004, dos años después de recibirme. En la época, se estaba haciendo una reorganización en el sistema de salud (nuevas estructuras y un mercado interno, etc.) y las personas ya denunciaban la “salud orientada a los negocios” y su método de gestión, lo que es una triste realidad hoy.

El deterioro de las condiciones de trabajo y la reducción de camas solo empeoró desde entonces. De hecho, las contrarreformas en el área de la salud se sucedieron: racionalización de la atención de acuerdo con metas y no con necesidades; gestión enjuta –cambios continuos que “optimizan” los recursos para el cliente, o sea, el paciente, y que buscan obtener más con menos trabajadores de la salud y de la gestión; concentración de “especializaciones” en los grandes complejos hospitalarios; competencia con el sector privado que no tiene obligación de prestar servicio público (y que favorece los procedimientos más rentables); omnipotencia de los órganos suprainstitucionales (Agencias Regionales de Salud); plenos poderes de gestión hospitalaria que no toman más en cuenta el llamado “diálogo social”.

Estas son las condiciones para un gran deterioro de la oferta de atención que, en mi opinión, creó las crisis de 2019 en los servicios de emergencia, y los trucos de las respuestas trompe-l’oeil [engañosas] del gobierno. Agreguemos a eso el congelamiento de nuestros salarios durante casi diez años.

La crisis actual solo profundizó el proceso, nada cambió realmente desde 2019. En junio/julio de 2020, se realizó el foro de salud Ségur, una especie de consulta (nuevamente) para hacer “nuevas” propuestas para “mejorar” la salud en Francia. Mi sindicato se negó a participar, ya previendo que una vez más el gobierno respondería solo parcialmente a las exigencias legítimas del personal y de la población. La conclusión es clara, la reducción de camas continúa; pedimos un aumento salarial de 300 euros y solo conseguimos 180. Nada sobre la democracia en el hospital: el director continúa siendo el único que decide.

¿Puede decirnos cuáles sindicatos estuvieron envueltos en estas acciones? ¿Estas acciones obtuvieron el apoyo de otros trabajadores y del pueblo francés?

Algo nuevo ocurrió en 2019, los colectivos fueron llamados a la lucha (colectivo interemergencial, colectivo interhospitalario, con una fuerte participación de algunos médicos). La alianza con los otros sindicatos combativos (como otras secciones de la CGT, y también el SUD) no siempre corrió bien pero colocó, en mi opinión, la cuestión de la salud y de las opciones políticas en el centro del debate durante 2019. Mientras tanto, a pesar de una movilización que el sector de la salud no veía desde hacía mucho tiempo, la salud no ganó nada.

La epidemia de Covid-19 y la cuestión de las camas de terapia intensiva destacó una vez más la negligencia de nuestro sistema de salud, y tal vez esto sea lo que se ganó en 2019: la conciencia de la población de que nuestro sistema está enfermo y que algo debe ser hecho. En Brest, en junio de 2020, había 5.000 de nosotros (nunca visto antes con relación a cuestiones de salud) en las calles, luego de un confinamiento de varias semanas.

¿Fue posible obtener una acción unitaria con estos sindicatos?

Sí, así como los colectivos y los chalecos amarillos [un movimiento comunitario activista contra muchos problemas sociales en Francia). Entre tanto, debe notarse que otro sindicato (el CFDT) solo participó con nosotros de manera fugaz. Ellos aún tenían la mayoría de los afiliados en mi hospital no hace mucho tiempo, y esta división sindical, en términos de objetivos y estrategia, nos perjudica (tanto a los cuidadores como a los cuidados) y le hace el juego al gobierno, que puede hacer un acuerdo con una gran organización sindical (fue lo que obtuvo del CFDT, especialmente en este verano) que no tenga los mismos objetivos de lucha.

¿Qué propuso el gobierno? ¿Los trabajadores de la salud obtuvieron concesiones de Macron?

Las dos principales medidas son un aumento en la remuneración de los profesionales para 8.200 millones de euros anuales (7.600 millones para profesiones no médicas, 450 millones para médicos y 200 millones para estudiantes) y un plan de inversiones de 19.000 millones de euros.

En cuanto al aumento de la remuneración, es de 180 euros líquidos: no es despreciable pero está lejos de nuestra demanda de 300 euros (que tenía el objetivo de elevar los salarios para la media de los países de la OCDE). Y aquí, una vez más, debe observarse que muchos empleados están excluidos, con la exclusión de varias estructuras de salud y sociales, tales como el CSAPA (Centros de Salud, Apoyo y Prevención Especializados en Dependencia) o el SESSAD (Servicios Especiales de Educación y Cuidados Domiciliarios).

En cuanto al plan de inversiones de 19.000 millones, cuando se mira más de cerca, este será de 500 millones de euros por año para toda Francia (solo en Brest, que no es el mayor complejo hospitalario de mi país, ¡el presupuesto anual es de cerca de 350 millones de euros!!!).

¿Cómo impactó la crisis de Covid en la lucha por estas reivindicaciones?

Las restricciones de libertades, el miedo de ir a manifestaciones (miedo del virus pero, claro, también miedo a la violencia policial) efectivamente afectaron la lucha. No obstante, en vista de la manifestación de junio, pienso que sería posible movilizar masivamente nuevamente en el futuro. ¿Cuándo? ¿Cómo? No lo sé.

De acuerdo con los diarios, ocurrieron manifestaciones en octubre, contra el cierre de los servicios hospitalarios, las condiciones atroces de trabajo y la escasez de personal. ¿Esta lucha fue bien apoyada? ¿Cuál fue la respuesta de Macron?

No aquí en Brest; de momento (pero eso puede cambiar muy rápidamente) la batalla se da una vez más entre los cuidadores. La carga de trabajo por la crisis actual y los duros golpes de nuestra administración monopolizan una gran parte de la actividad sindical, y no espero nada de Macron.

¿Qué piensa usted de la manera como Macron lidió con la crisis de Covid?

Ellos la administraron de forma catastrófica: máscaras, camas… todo sin que nada cambie aquí. Pero, para un análisis más profundo de la gestión en esta pandemia, solo puedo remitirlos al excelente texto de Nicolás da Silva, publicado en el sitio de la Contretemps,

https://www.contretemps.eu/capitalisme-sante-covid-soignants-securite-sociale-hopitaux/

En 2021, ¿qué cree usted que podría ocurrir en apoyo a las reivindicaciones?

Una vez más, no sé, pero continuo optimista y veo un aumento de los movimientos sociales y su amplificación desde 2016. Este año estamos conmemorando los 150 años de la Comuna de París… quien sabe…

Las luchas de los trabajadores de la salud por un servicio de salud satisfactoriamente financiado y planificado públicamente están desarrollándose en Francia, en Bélgica, en el Reino Unido, con diferentes ritmos y experiencias. ¿Usted cree que es posible comenzar a unir a los trabajadores y activistas en una base europea para construir luchas comunes contra los intereses de los gobiernos y de los patrones?

Pienso que es esencial saber lo que está ocurriendo más allá de nuestras fronteras y ser capaces de construir vínculos entre activistas internacionalistas. Debo confesar mi casi total ignorancia sobre su sistema de salud y las luchas que ustedes están entablando. Estoy interesada en cualquier información sobre esto.

Gracias por su interés, y le deseo, para este nuevo año, grandes victorias contra este mundo capitalista. ¡Hasta pronto!

Artículo original en inglés, traducido al portugués por Marcos Margarido.
Traducción portugués-español: Natalia Estrada.