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21 junio, 2024

La crisis en el sistema bancario y la posibilidad de una nueva recesión mundial

El mundo asiste, con gran preocupación, la evolución de la crisis en el sistema bancario de los países imperialistas. La quiebra de Silicon Valley, seguida unos días después por la del Signature Bank, en EE.UU., encendió las alarmas.

Poco después, una “vaquita” multimillonaria de los grandes bancos evitó la quiebra del First Republic. En Europa, el Credite Suisse quebró y tuvo que ser comprado por el SBP, otro gran banco suizo.

¿Hacia dónde va esta crisis bancaria? ¿Qué está señalando esta crisis en relación con la evolución de la economía mundial como un todo?

Por: Eduardo Almeida

¿Cómo empezó la crisis?

Las quiebras bancarias de estas dimensiones encendieron un alerta en la economía mundial. El Silicon Valley era el decimosexto banco más grande de los EE. UU., base financiera de muchas startups [nuevas empresas] de tecnología , y esta fue la mayor quiebra bancaria desde la recesión de 2008.

Este banco había aprovechado el momento anterior, con intereses muy bajos para aplicar el dinero de sus clientes en títulos del Tesoro estadounidense de largo plazo. Estos títulos rinden más, pero no pueden rescatarse inmediatamente, so pena de perder rendimientos. Sin embargo, el aumento de las tasas de interés de EE. UU. ha afectado la economía como un todo. Cuando los clientes necesitaron su dinero, el banco carecía de liquidez, es decir, no tenían dinero para devolverles. Y nuevos préstamos solo con interesess más altos, debido al aumento de las tasas. Hubo una corrida en el banco, que quebró.

El Credite Suisse era el segundo banco más grande de Suiza, y con él se vino gran parte de la credibilidad de ese país.

Estas quiebras impactaron el conjunto del sistema bancario. Según el Financial Times , los bancos de Estados Unidos, Europa y Japón perdieron US$ 459.000 millones (R$ 2,4 billones) en valor de mercado en marzo.

Los gobiernos imperialistas reaccionaron rápidamente, invirtiendo miles de millones en los bancos para evitar una expansión incontrolable de la crisis. Biden bancó todos los depósitos por debajo de $250.000 del Silicon Valley, y luego también garantizó los que estaban por encima de esa cantidad. El gobierno suizo otorgó un préstamo de emergencia de US $ 54.000 millones a Credite Suisse y luego estuvo detrás de la operación de ese banco por el SBP.

Nada normal

En los días siguientes, aparentemente la situación volvió a la normalidad. Los mercados bursátiles comenzaron a crecer nuevamente y los mensajes de los gobiernos fueron tranquilizadores.

Pero todo volvió a explotar cuando las acciones del Deutsch Bank cayeron 14,5%. A pesar de una recuperación parcial posterior, la solidez del banco más grande de Alemania se ha visto afectada.

Un proceso similar, con diferencias en el tipo de aplicaciones y apalancamiento de los bancos, está ocurriendo en el sistema bancario mundial. “Los bancos estadounidenses más débiles han estado perdiendo depósitos frente a bancos más fuertes durante más de dos años, se han retirado más de $500.000 millones desde el colapso del SVB el 10 de marzo y $600.000 millones desde que la Fed [banco central de los EE. UU.] comenzó a aumentar las tasas de interés. Esto es un récord”, explica el economista Michael Roberts.

Ahora, los gobiernos imperialistas, el FMI, los portavoces del capital financiero aseguran que se ha preservado la estabilidad. Esto parece más una propaganda interesada que un diagnóstico realista. En realidad, la crisis acaba de empezar.

Ciclos: la curva descendente de la economía capitalista

No se puede entender lo que está pasando buscando explicaciones sólo en el sistema financiero. Es necesario relacionar este proceso con la totalidad de la economía imperialista y su curva descendente tras la recesión de 2007-2009.

La economía capitalista se desarrolla en ciclos. Hay ciclos cortos de crecimiento, auge y crisis, que duran entre ocho y diez años, marcados por la evolución de la tasa media de ganancia. Cuando la tasa de ganancia aumenta, hay un nuevo ciclo de inversión y la economía crece. Después del auge, cuando las ganancias caen, la inversión declina y sobreviene la crisis, hasta que un aumento en las ganancias permite un nuevo período de crecimiento.

También están las curvas más largas de la economía, que abarcan varios ciclos cortos, generados o influenciados por eventos económicos y extraeconómicos como nuevas tecnologías, nuevos mercados, guerras, eventos de la lucha de clases.

Del ascenso a la caída

La última curva ascendente de la economía fue el período de la llamada globalización en las décadas de 1980 y 1990 del siglo XX, cuya base fueron los planes neoliberales, la restauración del capitalismo en los antiguos Estados obreros (en particular, en China, transformada en la “fábrica del mundo”) y la incorporación de la computación en la producción.

La actual curva descendente comenzó con la recesión de 2007-2009. Hubo otra gran recesión internacional en 2020, que coincidió y fue exacerbada por la pandemia de Covid 19, pero no se limitó a ella.

Como es característico de estas fases descendentes, tenemos ciclos cortos con crecimiento anémico de la economía imperialista.

En esta fase descendente de la economía capitalista, el crecimiento capitalista de China llevó al cuestionamiento de su ubicación en la división mundial del trabajo, lo que llevó a un enfrentamiento entre el país y EE.UU.

Arrojando dinero

La política de los gobiernos imperialistas, para evitar que las recesiones internacionales de 2008 y 2020 se convirtieran en depresiones, fue inyectar brutales sumas de dinero público para salvar las grandes empresas y en particular a los bancos. Nunca en la historia se ha gastado tanto dinero público para salvar el gran capital.

Esto tuvo dos grandes consecuencias, presentes hoy, que condicionan la evolución de la economía mundial.

La primera es el gigantesco endeudamiento de los gobiernos, las empresas y las personas. La deuda global ha pasado de 278 % del PIB global en 2007 a un récord de 349 % del PIB en 2022. Eso significa $300 billones de deuda global, alrededor de $37.500 para cada persona en el mundo.

El endeudamiento de los gobiernos es enorme, con un promedio global que pasó de 76 % en 2007 a 102 % en 2022. Como siempre, este endeudamiento terminará recayendo sobre los trabajadores, en forma de salarios más bajos y precarización del trabajo y de los servicios públicos. Varios países semicoloniales están al borde de la explosión, como Egipto, Zambia, Turquía.

La segunda cuestión es que no se produjo la quema de capitales viejos, con la quiebra de empresas con menor tasa de ganancias, propia de las grandes crisis. Con las gigantescas operaciones de rescate de las empresas, además de las bajísimas tasas de interés en los países imperialistas, un gran número de “empresas zombis” se mantienen artificialmente al borde de la quiebra.

Ahora esto está en duda, con el aumento de las tasas de interés en los países imperialistas.

Dirección: la política de la gran burguesía para restaurar las tasas de ganancia

Incluso en el marco de la curva descendente de la economía mundial, la burguesía busca recomponer una nueva fase ascendente. Hay que reconocer que ha logrado victorias en este sentido.

Es un hecho que hay avances tecnológicos que ya se están incorporando a la producción, como la industria 4.0, la inteligencia artificial, la red 5G y los coches eléctricos.

También es muy significativo que la burguesía mundial aprovechó la pandemia para imponer un retroceso en las condiciones de vida de los trabajadores. Hay una disminución de los salarios y una precariedad de las relaciones laborales (con tercerización y uberización) y un fuerte aumento del desempleo. Hay un enorme ejército industrial de reserva, e incluso los trabajadores empleados a menudo viven en la miseria.

Estas dos condiciones (avance en la técnica y reducción de los salarios de los trabajadores) favorecerían a la burguesía para intentar alcanzar una nueva fase ascendente de la economía mundial.

Obstáculos

Sin embargo, otros dos elementos siguen siendo importantes obstáculos para ello.

El primero es la tasa media de ganancia, que sigue siendo baja, por debajo de las necesidades de la burguesía para una nueva fase ascendente. A pesar de que los sectores de punta logran superganancias, esto todavía no alcanza la media de conjunto de la economía imperialista, para relanzar la economía.

El segundo es la realidad de la lucha de clases. La burguesía necesita imponer nuevas derrotas a los trabajadores para garantizar una estabilidad que permita esta nueva fase ascendente. Y hay problemas con eso, incluidas importantes divisiones dentro de la propia burguesía, presentes tanto en países imperialistas como semicoloniales. Desde Biden a Trump, de Macron a Le Pen, pasando por Lula y Bolsonaro, Petros y Uribe, Boric y Piñera, etc.

Las consecuencias de la combinación de estas tendencias y contratendencias se manifiestan en la actual inestabilidad de la economía y la lucha de clases mundial. La crisis actual en Francia tras la imposición de la reforma de pensiones por parte de Macron y las crisis políticas recurrentes en América Latina son expresiones de esta realidad.

El momento actual en la curva descendente

Como decíamos, los periodos de crecimiento de la economía en los ciclos cortos de la curva descendente son anémicos. Pero en el último trimestre de 2022 hubo una desaceleración importante en los países imperialistas.

El PIB en EE. UU. creció solo 0,7 %, frente a 5,4 % del último trimestre de 2021. La zona euro acusó 0 %, incluido -0,4 % en Alemania, -0,1 % en Italia, 0,1 % en Inglaterra y 0,1 % en Francia.

Lo que hay detrás de esto es que la tasa de ganancia de las grandes empresas imperialistas está cayendo. Según Michael Roberts, la tasa de ganancias en EE. UU. ha estado cayendo desde el tercer trimestre de 2022.

Un dato sumamente significativo es que las “Big Techs”, las cinco grandes empresas tecnológicas estadounidenses (Apple, Microsoft, Alphabet, Meta, Amazon), están mostrando una caída en sus tasas de ganancia y están despidiendo empleados en gran escala. El sector de punta, que logra superganancias en la fase ascendente, muestra una caída en sus ganancias.

Esto señala la posibilidad de una nueva recesión de la economía mundial.

Estalla la crisis. Los bancos centrales imperialistas aumentan las tasas de interés

Ahora podemos pasar al análisis de la crisis financiera mundial. El imperialismo actualmente tiene un grado de parasitismo brutal, con enormes burbujas financieras en todos los países del mundo.

Enormes montañas de capital ficticio (que no tiene origen directo en la producción) chupan la plusvalía extraída de los trabajadores y la pasan a manos de un puñado de fondos financieros imperialistas. Esto funciona como gigantescas pirámides financieras que amplían las ganancias en momentos de ascenso del capital.

Pero cuando, en la base de la economía, cae la tasa de ganancia, se puede precipitar una crisis financiera, que también amplía las pérdidas, profundizando las crisis. Esta es la posibilidad que se vislumbra en el horizonte, si se concreta una nueva recesión mundial.

Después de la última recesión mundial y, en particular, después del estallido de la guerra en Ucrania, se instaló una persistente inflación en los países imperialistas.

Esto terminó provocando un cambio muy importante en la política de los gobiernos imperialistas. Hasta entonces, los bancos centrales venían aplicando una tasa de interés negativa (por debajo de la inflación) para combatir los efectos de las recesiones. A partir de 2022, para enfrentar la inflación, comenzaron a utilizar la receta clásica de la economía burguesa, que es el aumento de la tasa de interés.

En EE. UU., la tasa aumentó de 0,25 % en 2022 a 5 % actualmente. El Banco Central Europeo subió las tasas de -0,5% en 2022 a 3% en la actualidad.

La combinación de tasas de interés crecientes y tasas de ganancias decrecientes fue el detonante de la actual crisis bancaria. Es simbólico que la primera quiebra haya sido del Silicon Valley, un banco estadounidense de tamaño medio estrechamente relacionado con empresas tecnológicas.

¿Cuáles son las perspectivas?

La reacción de los gobiernos, volcando miles de millones de dólares públicos para salvar a los grandes bancos, expresa la continuidad de la política mundial imperialista. Sin embargo, existe una enorme contradicción entre el aumento en las tasas de interés y la actual crisis bancaria. La Reserva Federal (Banco Central de EE.UU.) y el Banco Central Europeo mantuvieron la tendencia de alza de los intereses este mes de marzo, aún en medio de la crisis bancaria. ¿Seguirán este camino, incluso en el caso de nuevas quiebras?

Nada asegura que se frene la crisis de los bancos, aunque se revierta la subida de las tasas de interés. Hay un problema de fondo en la base de la economía, que es la caída de la tasa de ganancia de las grandes empresas. Las pirámides financieras están siendo sacudidas.

La caída de la tasa de ganancia apunta la posibilidad de una nueva recesión en el horizonte. Sería la tercera recesión mundial, después de las de 2007-2009 y 2020. Pero esto es una posibilidad, no una certeza.

La tendencia más probable es que las contradicciones se profundicen, incluso en ausencia de una recesión internacional. Ya hay crisis instaladas en los gobiernos de los países semicoloniales por el endeudamiento actual. ¿Qué países explotarán con estas tasas de interés? ¿Cuáles son las consecuencias en la lucha de clases, a semejanza de lo que ya está sucediendo en Francia?

Como decíamos al inicio del artículo, parece que la crisis recién comienza.

Artículo publicado en www.pstu.org.br, 30/3/2023.-

Traducción: Natalia Estrada.

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