El jueves 03 de septiembre Rodolfo Martín Villa, declaró por videoconferencia, en el proceso penal del Juzgado Criminal y Correccional Federal 1 de la República Argentina, donde es acusado de cometer crímenes de lesa humanidad, durante la dictadura de Francisco Franco en España (1939-1975), y durante “la transición a la democracia”. Es la denominada “querella argentina”, esto se logró por la lucha tenaz de familiares, compañeros de las victimas y organizaciones de derechos humanos en el Estado Español y Argentina. Tampoco creemos en el poder judiciario argentino, pero es un paso adelante sentarlos en el banquillo de los acusados a estos agentes del Estados asesinos y torturadores.

Por Mario Villareal y Americo Gomes

Este juicio tiene una importancia simbólica, pues visa demonstrar que los crímenes llevados a cabo por los agentes de Estado en contra los movimientos sociales y los que lucharán en contra las dictaduras no serán olvidados.

Los casos que le imputan al exministro son por crímenes cuando era titular de la cartera de Relaciones Sindicales y de Gobernación de Cataluña. La causa empezó en los tribunales argentinos hace diez años, centrada en el delito, más grave, de homicidio calificado al cometerse con el concurso premeditado. En virtud del principio de jurisdicción universal, por el cual el Tribunal de Argentina asumió la competencia existente para investigar estos crímenes que no investigan los tribunales españoles por seren delitos imprescriptibles.

Martín Villa es una figura clave de la transición, un “modelo de impunidad”, que impera en España, el paradigma de aquéllos líderes políticos que provenientes de una dictadura sanguinaria y cruel como la franquista pasaron a considerarse ‘padres’ de la actual democracia». Pues después de dirigir el aparato represivo del Estado continuó su actividad política, primero como miembro del gobierno de Adolfo Suárez y después en las filas de la UCD y el Partido Popular (PP). Es un falangista conocido, que estuvo al frente de diversos sindicatos fascistas-franquistas, jefe provincial del Movimiento (partido único creado por Franco).

La principal investigación que está siendo hecha es la llamada “matanza de Vitoria” (en el país Vasco), en 1976, donde murieron cinco obreros y un centenar quedaron heridos. El mismo año los llamados “Guerrilleros de Cristo” mataron a una mujer en Santurce, con la protección del aparato policial. A esto se añade homicidios cometidos entre 1976 y 1977 en Madrid y el País Vasco y por asesinatos cometidos por las fuerzas de seguridad en las fiestas de San Fermín de 1978 donde fuerzas de seguridad cargaron tras el despliegue de una pancarta en favor de la amnistía total. Un estudiante recibió un tiro en la frente, y más de150 personas resultaron heridas.

Ante la imposibilidad de lograr que en España se juzguen los crímenes del franquismo, por la Ley de Amnistía de 1977, aún vigente en 2020, muchas de las víctimas supervivientes o familiares de estas, asesoradas por abogados como Carlos Slepoy, acudieron en 2010 a los tribunales de Argentina, en la única causa abierta en el mundo contra los crímenes del franquismo. Cientos de víctimas se han sumado a la causa 4591/2010. Cuarenta y cinco años después de la muerte del dictador en España no se ha formado ninguna Comisión de la Verdad ni se ha podido abrir ninguna causa por los crímenes franquistas.

Su línea de defensa Martín Villa es la inexistencia de responsabilidades personales propias respecto a los delitos que se le imputan, y, la imposibilidad de que se pudiera producir un genocidio (un crimen de lesa humanidad) en España durante los años de la transición. Con este argumento no busca solamente defenderse a sí mismo sino también la transición española y el régimen político que se construyó. Hasta ahora, hay logrado con la complicidad del Estado español y las obstrucciones de la Justicia eludir al juicio, igual que otros ex franquistas como Billy el Niño.

El terror de la época de La Transición fue necesario para la burguesía para imponer los pactos firmados por todos los partidos. El número de víctimas mortales registradas entre 1975 y 1981 (seis años) a manos de las fuerzas de seguridad del Estado y las bandas fascistas duplico a las registradas en los doce años anteriores, demostrando que la represión en los años de la transición supera ampliamente a la del final del franquismo. Crímenes que ni las fuerzas de seguridad investigaran ni el poder judiciario juzgo, tampoco muchos de los criminales fueron identificados.

Los últimos treinta años Martín Villa ha pertenecido a los consejos de administración u otros cargos corporativos de decenas, aún hoy, con 85 años, es según el Registro Mercantil miembro del consejo de administración de la Multinacional Técnicas Reunidas -infraestructuras petroleras y gasísticas- y vicepresidente de su filial Initec.

En el expediente Villa recibe saludos y defesas del exsecretario general de CCOO Antonio Gutiérrez y de los exsecretarios de UGT Cándido Méndez y Nicolás Redondo, así como de cuatro expresidentes del gobierno del Estado, entre ellos, el expresidente Felipe González do PSOE que considera “se deberían depurar responsabilidades de los que, a mi juicio, de mala fe lo instaron [este proceso] y sin sentido”  El partido socialista compone el gobierno del Estado Español junto con el Podemos de Pablo Iglesias, pero, nada para a sorprender ya recién la desclassificacion por la CIA de documentos a lanzado la bomba donde queda demostrado que el “socialista” Felipe González fue un dos impulsadores del GAL (Grupo de Liberación Antiterrorista), un grupo terrorista composto de mafiosos y fascistas, para asesinar los líderes del ETA, incluso matando personas que no tenían nada a ver con el ETA.

Los crímenes de lesa humanidad cometidos por agentes del Estado no pueden ser olvidados o quedar impunes, así como de los grupos fascistas y de ultraderecha. Al revés, deben ser punidos ejemplarmente em cualquier país, en cualquiera parte o a cualquiera tiempo, pues son crímenes imprescriptibles y los trabajadores y los movimientos sociales deben se tornar a cargo de eso.