México | Cómo luchar por una nueva independencia

Septiembre 15, 2021. Declaración de la CST, México

Todos los años al acercarse estas fechas, todas las ciudades del país lucen los colores patrios. En muchas ventanas, balcones y lugares públicos ya ondean las banderas tricolores. Para la mayoría es una de las pocas oportunidades de tener un fiestón al gusto, comiendo pozole, pambazos, chiles en nogada… Este será el tercer año en que López Obrador, que llegó a ser presidente alentando la “esperanza” de millones que ansiaban un cambio, se prepara para conmemorar el Grito de la Independencia de 1810 desde el balcón del Palacio Nacional.

Sin embargo, esta vez, como tantas otras antes, el Grito “¡Qué viva México!”, pronunciado por un presidente sonará como una frase hueca. Suena falso celebrar una lucha por la independencia iniciada 211 años atrás, cuando ahora se ha perdido toda independencia. Porque AMLO, como antes Fox, Calderón o Peña Nieto, gritará “Qué Viva México”. Pero en la trastienda… ¡Venden a México! Siguen los dictados del T-MEC, del Banco Mundial y la OCDE, que sólo favorecen el saqueo de las corporaciones transnacionales y los oligarcas locales. Por encargo de Biden y Kamala reprimen y persiguen con la Guardia Nacional a nuestros hermanos centroamericanos migrantes. Invitamos a todos los luchadores del pueblo trabajador a reflexionar sobre esa independencia perdida que ellos “festejan” y elaborar un programa para recuperarla.

En la medianoche del 15 al 16 de septiembre de 1810, fue el cura Miguel Hidalgo y Costilla convocó al pueblo de Dolores, Guanajuato, a la insurrección popular. Hidalgo preguntó a la multitud reunida: “¿Se liberarán a sí mismos?… ¿Recuperarán las tierras robadas de sus antepasados por los odiados españoles durante trescientos años?”… Su respuesta y la de los movilizados fue: “¡Muera el mal gobierno!… ¡Mueran los gachupines!.. ¡Viva México… Viva la independencia!”

Larga y dolorosa fue para las masas populares y campesinas la guerra para conquistar la independencia. Desde entonces diferentes sectores patronales y oligárquicos asociados a distintas potencias imperialistas, encargaron a “malos gobiernos” recolonizar México y saquearlo de mil formas, explotando, oprimiendo y asesinando a los trabajadores y a sus pueblos originarios.

México sigue siendo recolonizado y nuestro pueblo explotado

Hoy somos casi una colonia, principalmente sometida a Estados Unidos. Largas décadas de gobiernos lacayos entregaron las riquezas y el esfuerzo del pueblo mexicano a las mayores corporaciones multinacionales: GM, Ford, VW, IBM, Pepsi, Coca Cola, Nissan, Procter & Gamble, Nestlé, Hewlett Packard, Kimberly Clark, Oxxo, Wal-Mart, Mc Donalds, Santander, BBVA, Inbursa… ¡Hasta el Banamex, “Banco Nacional de México”, es hoy del Citibank! También Aeroméxico está en manos de Delta Airlines.

Incluso Pemex, que el actual dice estar rescatando de la destrucción, en los hechos sigue siendo desmantelado. La petroquímica fue prácticamente liquidada. La deuda de Pemex es astronómica, más de 100 mil millones de dólares. Los buitres: Talos, Braskem, Exxon, Chevrón, Shell, British Petróleum… siguen llevándose el recurso. La relativa soberanía energética conquistada en 1938 sigue siendo entregada.

La explotación minera ocupa más de 18% del territorio del país. El 75% de las empresas mineras son canadienses. Sólo en dos décadas desde el inicio de este siglo, la minería transnacional extrajo el doble del oro que los españoles se llevaron de México en los 300 años que duró la Colonia. Desde hace más de 30 años –¡Por ley!– se dio luz verde a las mineras transnacionales para el saqueo total y la contaminación sin límites. Y este despojo se profundiza con la firma del T-MEC, proclamado como una “bendición” por el actual gobierno.

Las empresas gringas, como The Chemours company, se instalan en la Comarca Lagunera para envenenar, violando la ley impunemente. ¡Y ninguna instancia de gobierno se los impide! La industria, el comercio y las finanzas están dominados en un 90% por el capital imperialista. En México vivimos hoy la desigualdad extrema: el 1% de sus habitantes posee el 43% de la riqueza del país. Algunos de los magnates más ricos del mundo tienen “pasaporte mexicano”, mientras el 70% de los mexicanos viven debajo del nivel de pobreza.

¿Qué cambió con la Cuarta transformación?

Todo el pueblo trabajador esperaba cambiar esta situación y apostó a López Obrador, que anunció la “Cuarta Transformación”. Pero el recientemente firmado T-MEC no sólo mantiene, sino que profundiza la subordinación colonial de México: “El T-MEC es una de las instituciones fundamentales del Estado semi-colonial mexicano. Es imposible definir al régimen político de México sin tomar como referencia a esta institución imperialista.

Incluso, leyes mexicanas fueron reformadas para ser aceptadas por EEUU, en sintonía con cláusulas del T-MEC. Un tratado que no es de mera índole comercial, pues reglamenta, restringe y establece controles e inspecciones en México por parte de EEUU. Y en ese marco de dominación imperialista, no podemos soslayar otra institución vigente desde el 2008: la Iniciativa Mérida, que rige a las instituciones de seguridad, policiales, migratorias y de comunicación y transporte, colocándolas bajo el control de la DEA”. http://(https://litci.org/es/menu/mundo/latinoamerica/mexico/eeuu-mexico-mayor-explotacion-y-saqueo-colonial/).

El T-MEC es una institución que incluso rige los procesos judiciales. Por eso, aún con todas las pruebas de sus delitos probados que ya hay o por muchas parodias que AMLO organice, como la farsa de “consulta ciudadana” para investigar a los ex presidentes, Peña Nieto, Calderón, Fox y Salinas no irán al banquillo de acusados, hasta que lo decidan a su conveniencia los que mandan desde Washington.

En el 2017-18, Peña y AMLO trabajaron juntos por orden de Trump para “modernizar el TLCAN” en negociaciones confidenciales. Mucho habla el presidente de “democracia participativa y consultas ciudadanas”. ¡Pero tan importante asunto de Estado lo decidieron en “lo oscurito”, a espaldas del pueblo!

¡La deuda pública no es del pueblo!

Pero una de las mayores expresiones del saqueo colonial y de pérdida de Independencia de México es la fraudulenta e ilegítima estafa llamada Deuda externa. Ésta continuó aumentando, a pesar de la retórica presidencial de “no endeudarse”. Ya representa el 60 % del PIB. Cuando en realidad, desde el año 2000 los gobiernos del PRIAN ya pagaron ¡7 veces el valor de la deuda en aquel momento!

El pago por intereses y comisiones de la deuda pública absorberá el próximo año cerca de 42 mil millones de dólares, un gasto equivalente a triplicar la pensión para los adultos mayores o construir nueve aeropuertos como el de Santa Lucía. El costo financiero –rubro que incluye los intereses y comisiones que se pagan por la deuda pública– será 5.4 por ciento mayor, en términos reales, que el estimado para 2021. AMLO lo sabe y sólo se “lamenta”, como si fuera un “castigo divino”. Por eso en sus mañaneras nos dice: “somos parte del sistema financiero internacional y no pretendemos romper con él”. Nosotros le respondemos: “¡Esa deuda no es del pueblo!”

Discursos que aparentan ser distintos, tienen los mismos objetivos

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Antes de conmemorar “el Grito” en 2020, AMLO viajó a EEUU a visitar a Donald Trump. Su discurso rastrero y vergonzoso, que no sólo niega la realidad de explotación, discriminación y violencia hacia los trabajadores mexicanos, sino que ofende nuestra dignidad como pueblo.: “Como en los mejores tiempos de nuestras relaciones políticas… hemos recibido de usted comprensión y respeto” … “Ahora… quise estar aquí para agradecerle al pueblo de Estados Unidos a su gobierno y a usted presidente Trump por ser cada vez más respetuosos con nuestros paisanos mexicanos, a usted presidente Trump le agradezco su comprensión y la ayuda que nos ha brindado… lo aprecio, es que usted nunca ha buscado imponernos nada que viole o vulnere nuestra soberanía, usted no ha pretendido tratarnos como colonia, sino que por el contrario, ha honrado nuestra condición de nación independiente”…

Para el espectáculo del Grito 2021, AMLO tiene preparado otro escenario. Empezó diciendo que la OEA ya no sirve y promueve la CELAC. Y ha invitado al presidente de Cuba, Miguel Díaz Canel a la celebración del Grito. También participarán en el desfile militar oficiales del ejército de Venezuela. Con estos “gestos” supuestamente izquierdistas, López Obrador pretende mostrarse un poco “independiente” y desafiante del orden imperante. Pero en realidad, al presentar a Díaz Canel en los balcones de Palacio Nacional frente al Zócalo, en su primera salida del Cuba después de la brutal represión a su pueblo el 11J y con centenares de presos políticos, AMLO persigue los mismos objetivos que con las negociaciones en suelo mexicano entre el gobierno de Nicolás Maduro y la oposición burguesa de Venezuela, o con la pasada visita a Trump en Washington, o las recientes reuniones confidenciales con Kamala Harris: ofrecerse como un agente confiable para el imperialismo yanqui entre los regímenes dictatoriales de Cuba y Venezuela y los intereses de las grandes corporaciones transnacionales, incluidas, por supuesto, las de la oligarquía mexicana.

¿Cómo recuperar la independencia de México?

Por supuesto que no serán los oligarcas como Slim, Salinas Pliego, Bailléres, Larrea o Alfonso Romo Garza, ni sus sirvientes políticos de todos los partidos. Ni el oficialista Morena, ni los actuales opositores, que son parte integral del mismo régimen colonial sometido al imperio. Porque todos ellos son socios o cómplices a sueldo del saqueo colonial.

Hoy somos los obreros, trabajadores, campesinos e indígenas los únicos que podemos y debemos tomar la senda liberadora revolucionaria para establecer nuestro gobierno soberano. Hoy son los millones obreros que están enfrentando a las corporaciones como General Motors de Silao, con su nuevo sindicato SINTTIA, impulsado por Generando Movimiento y que logró derrotar al contrato de protección patronal de la CTM  y ahora va por conquistar la titularidad de un nuevo contrato para beneficio los trabajadores. Son las heroicas compañeras y compañeros periodistas del SutNotimex, que protagonizan desde hace más de año y medio una huelga, en medio de la pandemia, contra los abusos, violaciones y persecuciones directas del propio gobierno de López Obrador. O los obreros de las maquiladoras de la Frontera y de otros estados, que aún resisten a pesar de las traiciones de sus dirigentes. Son las comunidades que enfrentan los megaproyectos de muerte, como las del Frente Unido de Pueblos de la Comarca Lagunera.

Son los pueblos originarios que resisten el despojo de sus tierras en, Chiapas, Oaxaca, Michoacán o Guerrero. Son los campesinos que enfrentan a la Guardia Nacional para defender el agua para sus cultivos. Son también los maestros de la CNTE, que junto a padres y madres conscientes se niegan a llevar al contagio y a la muerte a niños y comunidades educativas enteras, enfrentando las imposiciones del gobierno. Son los estudiantes normalistas rurales de Matumacza, Chiapas, que retoman la bandera de Ayotzinapa para defender el financiamiento para la formación de estudiantes campesinos.

Esas luchas y procesos de reorganización están haciendo madurar una gran experiencia: la conclusión es cada vez más evidente: la clase trabajadora necesita conquistar su plena independencia política respecto a todas las variantes patronales, aunque se digan de “izquierda” o progresistas. Sólo con esa independencia de los trabajadores del campo y la ciudad se recuperará la independencia nacional. Hoy sí nos queda algo para celebrar: ¡Los explotados y oprimidos de México estamos luchando, de “Norte a Sur y de Este a Oeste”! Ese es hoy el único Grito legítimo de independencia, porque saldrá de miles de gargantas en lucha. ¡Se escuchará fuerte y conmoverá corazones!

Y esa lucha de liberación nacional será uniéndonos sin fronteras, con nuestros hermanos migrantes y con los explotados y oprimidos negros, originarios y blancos de Estados Unidos y de toda América y el mundo.