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Guerra contra Ucrania

Impedir la partición y la rapiña de Ucrania

agosto 28, 2025

Desde la breve visita de Putin a Trump en Alaska hasta la reunión con Zelensky y los jefes de la UE y la OTAN en Washington. Y desde las decisiones “acordadas” en la Casa Blanca hasta las que tomaron en Bruselas, todos los imperialistas –todos ellos cómplices de los aberrantes crímenes sionistas contra el pueblo palestino– con diversos recursos retóricos que parecen contradictorios y según sus propios intereses, empujan al gobierno Zelensky –de una u otra manera– hacia una capitulación ante la agresión contrarrevolucionaria de rapiña que inició Putin en el 2014. Sin embargo, el martirizado pueblo ucraniano sigue dando heroicas muestras de resistencia contra la partición y la rapiña que fraguan las potencias. 

Por Tarás Shevchuk

Veamos los dichos aparentemente contradictorios y los pasos aparentemente erráticos de Trump. Comenzó reclamando a Putin que acepte acordar un alto al fuego y dándole un plazo de “50 días para hacerlo” –todo el verano ucraniano– y en caso contrario amenazó imponerle “tremendas sanciones económicas”. Tres semanas después, reconoció “He sido demasiado generoso” y decidió acortar ese plazo a 12 días. En la víspera del 8 de agosto, día vencimiento de ese nuevo plazo, decide reunirse con Putin. Claro que desde el Kremlin aceptaron gustosos. Ningún cese del fuego fue acordado. Trump olvidó ese “detalle” e invitó al criminal de guerra Putin a reunirse en Alaska, el enorme territorio que EEUU compró al Zar de Rusia.

Todos los medios mundiales difundieron la afectuosa recepción que le dio Trump a Putin. Tendiéndole un alfombra roja al pie de la escalerilla del avión. Y al final de esa alfombra –más larga que su corbata– Trump lo esperaba para estrecharle la mano y palmearlo antes de abordar la limusina. Nos parece exagerada la expresión de numerosos analistas que dicen que “Trump sacó a Putin del aislamiento internacional”, porque el Kremlin mantiene estrechas relaciones con China, India, Brasil y decenas de países africanos e incluso con algunos gobiernos europeos, miembros de la UE y la OTAN.

Pero es evidente que esos gestos ceremoniales de Trump buscan empoderar al jefe del Kremlin. Y son parte de una estrategia de Trump: reconocer a la “figura” Putin el status de líder global. El status de jefe de una potencia imperialista como EEUU, para quienes cometer crímenes de guerra no significa ningún desafío a su impunidad internacional.

En realidad, uno de los principales objetivos de Trump es hacer negocios conjuntos para explotar el Ártico y Sajalín, en el lejano Oriente de Rusia. Entre los temas en discusión –encubiertos por la guerra de Ucrania– figura el retorno de la Exxon Mobile a su asociación con Rosneft.

En medio de semejantes halagos Putin aprovechó para dejarle claro a Trump que no acepta ningún alto al fuego y propone a cambio encarar negociaciones para la firma de un “acuerdo integral para poner fin a la guerra”. ¡Es decir, “un tratado de paz”! ¿Qué hizo ante eso Trump, como líder de la “potencia imperialista hegemónica”? Tomó la propuesta de Putin, se olvidó de exigirle alto al fuego que venía exigiendo y dejó de lado las míticas tremendas sanciones.

¿Por qué Putin se opuso a un alto al fuego y propuso esa alternativa?

Es importante entender la diferencia cualitativa entre ambos planteos. Un alto al fuego –a pesar de que el frente tiene 1200 km de extensión– puede organizarse en corto plazo. Sólo se necesita una orden y desde allí todo depende de los comandantes de campo, para que la cumplan. Un alto al fuego puede detener una guerra en forma expedita si los comandantes superiores y de campo –y mucho más los ataques a la retaguardia– de ambos bandos cumplen el acuerdo. O, en el peor de los casos, minimizar y reducir la violencia en el frente a un mínimo significativo. En cambio, un acuerdo de paz es un proceso complejo, que puede durar años e incluso décadas. Repasemos de la historia algunos ejemplos:

Corea del Norte y Corea del Sur: alto el fuego en 1953 (y este fue declarado por la ONU, China y Corea de Norte; Corea del Sur no firmó nada), y aún no hay tratado de paz. Egipto e Israel: alto el fuego en 1973, tratado de paz en 1979: 6 años. Jordania e Israel: alto el fuego en 1949, tratado de paz en 1994: 45 años. Armenia y Azerbaiyán[1]: alto el fuego en 2020, tratado de paz en 2025: 5 años. Y podríamos ampliar esta lista con Vietnam, Afganistán… Pero la lógica es clara: un tratado de paz y el fin de una guerra son un proceso largo, que puede extenderse durante medio siglo. Incluso firmas «rápidas» tardan 5 años o más.

Putin, rechazando la primera etapa —detener la guerra en sí, es decir, un alto al fuego— propone omitir todas las etapas y “poner fin a la guerra con la paz”. ¡Es una nueva y evidente trampa! El Kremlin sabe que se trata de un proceso largo. Y lo expresa cínicamente cuando insiste con la condición de superar las causas profundas que originaron el conflicto ucraniano”. Sabemos cuáles son esas causas originariaspara Putin: la existencia misma del estado ucraniano y de su pueblo que ha derribado gobiernos desde el Maidán y que sigue demostrando que no acepta autoritarismos y anhela no vivir sometido al “mundo ruso”, al servicio de la oligarquía de Moscú.

Putin no aceptó ningún alto el fuego, ni ahora ni durante todos estos años. Con eso pudo y podrá, no sólo continuar los bombardeos destruyendo las ciudades, asesinando y sumiendo en el terror a la población civil, sino también las acciones militares usando como carne de cañón a los llamados “kontrakniki” de los pueblos oprimidos de la Federación Rusa, de la ex URSS y de Corea del Norte. Y mientras, podrá acusar constantemente a Ucrania de “boicotear las negociaciones de paz”. ¿Y cómo boicotea? ¡Se defiende y resiste a la agresión y a la ocupación de casi una quinta parte de su territorio!

Todo lo que planteamos no es producto de nuestra suspicacia o imaginación. ¿Cómo es posible que el Kremlin incluyera en la Constitución de la Federación Rusa, ciudades y regiones que aún no ocupó y que ya considera ciudades rusas? ¡Y ahora –con la ayuda de Trump– Putin quiere conquistar por la vía de las “negociaciones de paz” lo que no pudo conquistar en el campo de batalla con su máquina militar y cientos de miles de muertos!

Putin le dice a Trump que está “en contra del alto el fuego, pero a favor de la paz y el fin de la guerra”. ¡Trump reproduce ese absurdo! Y desde la Casa Blanca sale con esa consigna a buscar un encuentro tripartito “con Putin y Zelensky”. Ya hubo tres reuniones bilaterales Rusia-Ucrania en Estambul con nulos resultados. Hasta ahora el Kremlin ha rechazado con total desprecio una reunión Putin-Zelensky y se empeña en discutir con EEUU sobre “la partición de Ucrania sin Ucrania”. Trump –a pesar de algunos berrinches– sigue facilitando la ejecución de esta política.

Básicamente, Putin quiere y seguirá la guerra. Hasta que, de hecho, se consiga esa “paz”. Es decir, que consiga la capitulación de Ucrania.

Los imperialistas europeos: priorizan su propio armamento y su tajada en el reparto

Trump invitó a Zelensky a la Casa Blanca. Los imperialistas europeos –que venían insistiendo junto a Kiev sobre un alto al fuego– acompañaron a Washington, supuestamente para “apoyar de manera explícita” a Zelensky. Esta vez no hubo incidentes bochornosos en la “Sala Oval”. Pero en la reunión Trump siguió justificando la agresión de Putin por las supuestas torpezas de Biden. Y todos los “socios” europeos de la OTAN se comportaron como alumnos que toman apuntes frente a un profesor ignorante y dejaron de reclamar el alto al fuego.

Desde la LIT-CI rechazamos –y la mayor parte del pueblo ucraniano, 73% también rechaza y sólo 16% respalda[2]– la política imperialista de Trump, que empuja hacia la capitulación en medio de una guerra de desgaste. Y reiteramos que un requisito mínimo para desnudar las intenciones del imperialismo ruso es la exigencia de un alto al fuego inmediato y completo.

Además, denunciamos la perversa campaña mediática, centrada en las “futuras garantías de seguridad” y qué potencias imperialistas se ocuparán de darlas. El mismo Trump contesta con evasivas, desnudando su complicidad con la partición de Ucrania. Camufladas con frases hipócritas, están dando por hecho –y Zelensky lo reconoce– que Ucrania no podrá combatir por recuperar los territorios ocupados. Se presenta como una “firme postura en negociaciones de paz” no aceptar la entrega de territorios del Donbass, que Putin aún no ocupó y que son actualmente el centro de su ofensiva. El legítimo objetivo de la resistencia ucraniana es expulsar a los ocupantes. Todo lo demás son trampas impuestas por los intereses imperialistas.

Además, Putin no cuenta con tiempo ilimitado para su guerra de desgaste. Tiene flancos vulnerables en el Cáucaso Sur por la creciente tensión con Azerbaiyán, que apoya la integridad territorial de Ucrania y ha comprometido venderle armas. Y el distanciamiento del régimen de Armenia que ha tenido una reconciliación histórica con Azerbaiyán. Y también en Asia Central, con el notorio desplazamiento de Kazajstán a la esfera de China y el recrudecimiento de las tensiones por la histórica opresión rusa.

Ucrania libra una guerra de liberación nacional en el marco de la crisis del orden mundial

La realidad de la lucha de clases nos colocó a los marxistas y a la clase obrera mundial ante una guerra de liberación de un país semicolonial contra la agresión imperialista contrarrevolucionaria del régimen de Putin. Zelensky, la dirección político-militar de Ucrania es burguesa y subordinada a los imperialistas occidentales. Este conflicto se da en el marco de una profunda crisis del orden mundial, de disputas crecientes y de reagrupamientos entre potencias. La mayoría de los supuestos “marxistas” no han pasado la prueba. Definieron que es una guerra reaccionaria en la que no hay lado progresivo y de esa manera capitularon al campo imperialista putinista. Aunque se camuflen en una supuesta neutralidad, levantan consignas como “¡Ni un tanque a Ucrania!”.

Allá ellos, en su abandono del legado teórico y político de Lenin, que afirmaba categóricamente: “Si por ejemplo, mañana Marruecos declarase la guerra a Francia, la India a Inglaterra (…) serían guerras justas, (…) y todo socialista simpatizaría con la victoria de los estados oprimidos” [3]

“”En primer lugar los socialistas nunca han sido ni podrán ser enemigos de las guerras revolucionarias (…) ¿Qué podría decirse de una guerra (…) de los pueblos coloniales por su liberación?”(…) “Negar toda posibilidad de guerras nacionales bajo el imperialismo es teóricamente falso (…) y equivalente, en la práctica, al chovinismo europeo” [4]

Zelensky cede ante la presión imperialista y debilita la resistencia armada ucraniana

Apoyamos la resistencia de Ucrania por la derrota de los ocupantes. Sin embargo, denunciamos a su régimen oligárquico, al gobierno, al parlamento y a Zelensky, como presidente de Ucrania por ser la correa de transmisión para la dependencia de los dictados imperialistas occidentales. Dictados que minan cada vez más la voluntad de las masas, que hace 42 meses resisten y frenan la agresión del Kremlin. ¡En tres años y medio de guerra el gobierno sólo mendigó ayuda externa! ¡No desarrolló como es indispensable su industria de defensa! Se sometió a muchos dictados de “Occidente”, que no sólo empujan hacia la capitulación ante la invasión, sino que desvían de cualquier perspectiva hacia una verdadera independencia. Sin embargo, obligados por la urgente necesidad de hacer frente a la agresión, las fuerzas militares “transgredieron” las limitaciones y recién hoy comienzan a producirse misiles ucranianos “Flamingo” de 3000 km de alcance y se mejoraron los misiles “Neptuno”. Además de la producción seriada de drones, que ahora después de largos meses de vacilaciones ante las presiones de EEUU, están golpeando las refinerías de petróleo en territorio de Rusia y desabasteciendo de combustibles a la máquina militar de Putin.   

Un programa para la rechazar la capitulación y aspirar a la victoria

El pueblo ucraniano –con su movilización en medio de la ley marcial– acaba de demostrar que puede torcer el rumbo del gobierno. El lema “¡El pueblo pobre combate, la élite rica engorda!” resonó con fuerza en toda Ucrania e hizo temblar a Zelensky y los diputados de la Rada. La lucha contra los ocupantes va abriendo paso a la lucha de clases. Quedó claro, la corrupción de los gobernantes a todos los niveles se identifica como traición a la patria. Y que el combate a la corrupción es tarea de los trabajadores, que ofrendan su vida defendiendo con las armas el territorio y la libertad.

Trump al tender una alfombra rojapara Putin aportó la mayor evidencia de que “Occidente” no acude en auxilio del pueblo de Ucrania, sino que es un peligroso enemigo más. Por eso la clase obrera, que está soportando privaciones y la destrucción por los bombardeos genocidas de Putin y que sostiene la retaguardia de las ciudades y el campo, debe poner la economía estatal sobre los rieles de la defensa nacional y no de los oligarcas locales y los usureros extranjeros. Controlando la producción y las finanzas en las fábricas, minas y campos.

Ucrania puede lograr su liberación nacional sólo si la clase obrera conquista su independencia política y toma en sus manos la conducción de la guerra con su propio programa militar. ¡Hay reservas! Lo explican a gritos en los medios de difusión coroneles retirados que combatieron desde el 2014 y denuncian al gobierno en duros términos. Hay que garantizar la rotación en el frente. Hay más de 100 mil efectivos de fuerzas de seguridad, que pertenecen al Ministerio del Interior y están entrenados en el manejo de las armas porque se dedican a tareas policiales. Esos efectivos pueden ser enviados al frente luego de un breve entrenamiento y ser reemplazados en esas tareas por los obreros que están en el frente desde hace 42 meses, combatiendo la invasión imperialista de Putin y han comprendido que también deberán enfrentar la colonización, el saqueo de los imperialistas occidentales y la corrupción de los “políticos”.

La OTAN y el “Grupo de dispuestos” farolean con “enviar tropas”

Trump ya dijo que “para no irritar más a Putin” Ucrania no debe integrarse a la OTAN. Sin embargo, denunciamos las políticas reaccionarias de Unión Europea y la OTAN. Nos oponemos a una integración a la OTAN por motivos opuestos a los de Trump. Ahora –como parte de la cortina de humo que hemos señalado– Zelensky suplica “garantías de seguridad” Y Trump señala ambiguamente que si capitula tendrá “algún tipo de garantía”. Mientras Macrón y Starmer hablan de futuros contingentes militares como “tropas de paz” –O para cuidar sus futuras inversiones coloniales–, el Kremlin responde que “rechaza categóricamente presencia de tropas europeas”.

El pueblo ucraniano tiene asumida la amarga experiencia respecto a qué garantía de seguridad significó el “Memorándum de Budapest”, firmado en 1994. Rubricado por EEUU y Gran Bretaña, Ucrania se desarmó y entregó a Rusia todo su arsenal nuclear a cambio del respeto irrestricto a su integridad territorial. ¡Ya vimos cómo los imperialistas respetan las integridades y las soberanías!

La única garantía de integridad e independencia es un gobierno de la clase obrera

La LIT-CI aporta todas sus modestas fuerzas en la construcción de un partido revolucionario de la clase obrera en Ucrania.  Con el objetivo y el programa de establecer un gobierno obrero y popular, en la perspectiva de Estados Obreros Unidos de Europa. Para avanzar hacia ese objetivo, es fundamental la derrota de la invasión y de la dictadura del Kremlin. Así fue con el régimen nazi en Alemania. Aunque sabemos que es un camino difícil, es necesario y posible, si apelamos a la unidad de acción solidaria con los numerosos pueblos y naciones oprimidas de la Federación Rusa y de la ex URSS contra el yugo del Kremlin y sus regímenes satélites como el de Lukashenko en Bielarús. Apelamos también a la unidad de la lucha con todos los pueblos oprimidos, comenzando por la del heroico pueblo palestino contra el genocidio sionista. Y apelar a las fuerzas de las organizaciones obreras del mundo entero, que superen el freno traidor de los numerosos llamados “izquierdistas” e incluso “trotskistas”, que reniegan del marxismo y se colocan, junto a Trump, al servicio del verdugo Putin.


[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Acuerdo_de_alto_el_fuego_en_el_Alto_Karabaj_de_2020#

2. Encuesta Gallup del 07.08.25, publicada en Ukrainska Pravda del 21-08.25

[3] El socialismo y la guerra, Lenin 1915.

[4] El programa militar de la revolución proletaria, Lenin 1916.

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