Tristeza profunda. Mi gran amigo y compañero de luchas durante 25 años, Pancho, murió este 5 de febrero de 2021, en su casa, de complicaciones de salud ligadas a la pandemia. En pocos días, iba cumplir 77 años.

Texto tomado de Candi, ex militante de la LIT-CI

Escrito el 06/02/2021.

Francisco Quisbert Salinas, un gran dirigente campesino de la región del Altiplano Sud de Bolivia.

En 1982, con el retorno de la democracia en Bolivia, lanzó la construcción de los comités de defensa de la quinoa, el cereal nativo de la región del altiplano sud, que en aquel tiempo no tenía ni mercado ni precio. Fueron las primeras experiencias de organización en la provincia Nor Lipez y en la región del Altiplano Sud, después de 10 años de dictadura, hasta ampliarse en la Asociación Nacional de Productores de Quinua, ANAPQUI, que consiguió defender a los pequeños productores de los grandes mercados.

En 1985, organizó un histórico bloqueo de la vía férrea internacional que va de la frontera chilena a Uyuni, durante una semana y con más de 1000 personas de las comunidades, en la pequeña localidad de Julaca. Luego, se ganó en un congreso la dirección de la Federación Regional Única de Trabajadores Campesinos del Altiplano Sud, conocida como FRUTCAS, representando a las comunidades de las 5 provincias alrededor del Gran Salar de Uyuni, sacándola de las manos del oficialismo para convertirla en un central sindical sólida, combativa e independiente.

Francisco fue la piedra angular de la federación durante más de 20 años y será recordado como su dirigente histórico. Pancho era un gran dirigente, luchador incansable por su gente y en defensa de los recursos naturales de su región y del país. Con coraje y sin descanso, durante toda su vida, creía en lo colectivo y lo priorizaba siempre. Con mucho trabajo y osadía, construimos una organización sindical campesina, fuerte, luchadora, democrática y revolucionaria, la FRUTCAS, que estuvo a la cabeza de las luchas de la región del Altiplano Sud por más de 2 décadas.  Varias veces, nos enfrentamos con los intereses de las transnacionales que se apropian de los recursos naturales en exclusivo beneficio propio. En defensa del salar, de las aguas subterráneas de la región, del territorio comunitario, del litio, exigiendo Soberanía y Respeto de los derechos territoriales ancestrales. Con él emprendimos tantas experiencias, la radio comunitaria, la cooperativa de sal CORACA y tantas luchas, algunas victoriosas, como en 1992, cuando se consiguió expulsar la transnacional Lithium Corporation del país. Esa lucha fue registrada en varios videos que alimentan y son memoria de esta otra cara de la historia.

Es un revolucionario socialista que nos deja hoy día, uno de estos “imprescindibles” que la vida me dio la suerte de conocer. Ahora resta recordar sus enseñanzas y continuar adelante. Era un luchador por mejores condiciones de vida para su pueblo, para su clase, para cambios políticos y sociales profundos y radicales.  Era un militante revolucionario abnegado, muy respetado en las bases y con gran capacidad de organización.  Varios años, fue militante del Movimiento Socialista de los Trabajadores, partido de la Liga Internacional de los Trabajadores (LIT-CI), aportando con su gran conocimiento del mundo campesino y su “feeling” por estar siempre en contacto con las bases.

En su libro “Grano de Oro y Asalto” donde cuenta parte de sus experiencias, escribió su visión de la tarea: “el dirigente es reconocido de acuerdo a su comportamiento, su coraje, su planteamiento, su responsabilidad seria, que no se vende ni se corrompe, tiene una ideología de servir a sus bases y no servirse de ellos, mantiene su tierra, no abandona su comunidad, es combativo, siempre está en las movilizaciones, para el dirigente no hay descanso. Yo cuando llego a mi casa siempre están acudiendo los compañeros y compañeras a la casa, por cualquier situación, incluso problemas familiares.”

Él fue también, uno de los ideólogos del Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (IPSP, proyecto anterior del actual Movimiento al Socialismo-MAS), un movimiento político que fue inicialmente pensado como el instrumento de y para nuestra clase, no servir de escalera a nadie, sino para que los campesinos sindicalistas den un paso al frente y asuman un rol político independiente de la burguesía, buscando la alianza de toda la clase trabajadora. Este esbozo de proyecto fue presentado por la FRUTCAS en el Congreso Nacional campesino en Sucre, en 1988. La idea maduró 7 años, en medio de las diferentes luchas del sector campesino. Luego, cuando el proyecto político fue aprobado en el congreso campesino de 1995, él fue elegido como uno de los 4 que compusieron la primera directiva nacional del IPSP.  Escribió y defendió la primera carta de principios del Instrumento Político, antes de ser separado por la burocracia y las elites del movimiento. Siempre defendió la necesidad de volver al proyecto inicial, decía: “vamos luchar para reconstruir el verdadero Instrumento Político”.

Francisco no tuvo la suerte de frecuentar mucho la escuela, cursó solo el básico, pero le gustaba escribir y tenía una linda escritura y pluma. Durante su gestión como Secretario de Educación de la Confederación de Campesinos de Bolivia (CSUTCB) lanzó el periódico PUTUTU.  En Cochabamba, trabajó varios años con la institución CENDA y se transformó en reportero popular para el periódico quechua CONOSUR ÑAWPAQMAN, reportando las luchas de las comunidades. Entendía la importancia de dejar por escrito, de hacer balances. Estaba durante horas nocturnas en la máquina de escribir, luego en la computadora, haciendo informes de sus actividades, reuniones, giras a las comunidades e impuso esta práctica a todo su equipo.  Cualquier reunión de la Federación, a la hora que sea, iniciaba siempre por el punto “coyuntura” en lo cual discutíamos de la situación del país, de la región e del acontecer internacional.

Una anécdota personal antes de terminar, una de tantas. Era en 1983, durante una gira en jeep para construir el Comité de la Quinua, estábamos exhaustos porque estas giras duraban varios días por la distancia entre las comunidades.  Durante la reunión nocturna en su comunidad de Calcha K, una viejita de habla quechua había provocado la risa generalizada, varias veces, por mi nombre, según ella, imposible a entender.  De vuelta a casa, tomó un calendario que está siempre las paredes de las casas campesinas, y decidió que desde entonces pasaría a llamarme Candelaria. Y así fue, quedó como Candi.

Fue un honor y un aprendizaje permanente trabajar juntos, codo a codo, durante 25 años. Aprendí tanto con él…con el trabajo sindical, el trabajo político y las luchas que enfrentamos.  Todo eso es parte integrante de lo que soy ahora. Seré eternamente agradecida por haberlo conocido y haber podido crecer a su lado.

Hoy nos deja un ser humano de grandes calidades, bondadoso y corajoso, atencioso y siempre preocupado por su familia y sus 9 hijos, permanentemente en búsqueda de justicia social. Que su ejemplo siga vivo en las personas que inspiró.

Pancho, ¡hasta el socialismo siempre!  

Compañero FRANCISCO, ¡PRESENTE, hoy y siempre!