El 5 de setiembre de este año, la clase trabajadora y el pueblo guineano de Conacri, fueron obligados a confinarse en casa oyendo tiroteos entre los intereses de la burguesía (gobierno) y las fuerzas de las elites (militares).

Por: UPRG CASSACÁ-64

Esos tiroteos ocurrieron en el Palacio de la República, en el cual estaba el presidente Alpha Condé, reelecto por tercera vez dentro de la democracia burguesa, al que la propia fuerza militar confiaba como solución para sacar al pueblo de la extrema pobreza y alcanzar un desarrollo en Conacri.

La alteración de la constitución de la República que permitió a Condé su tercer mandato, la brutalidad militar contra el pueblo en las manifestaciones que visan el tercer mandato de Alpha Condé, generaron tensiones sociales y reivindicaciones.

Frente a estas reivindicaciones contradictorias de la democracia burguesa, de elecciones de fachadas burguesas, de alteración constitucional, el pueblo entendió que tenía que derrocar al presidente, la nueva constitución y el régimen de Condé. A pesar de tantas muertes, el pueblo trabajador y las mujeres trabajadoras, los jóvenes y estudiantes, estuvieron cada vez para ganar conciencia de la lucha de clases.

Por este motivo decimos que el golpe vino a dar un “stop” en el proceso revolucionario de las masas y, consecuentemente, en su elevación de la conciencia política y la inestabilidad, ya que la estabilidad es fundamental para la explotación burguesa.

Una pregunta a los golpistas (Fuerza Especial), ¿disolver la constitución, el gobierno, es disolver la burguesía nacional y las políticas imperialistas? No. Porque la intervención del coronel Mamady Doumbouya mostró que solo cambiarán de administradores de los negocios de la burguesía a través de CNRD (Comité Nacional de Unión para el Desarrollo), pero no la destrucción de la burguesía.

Con la destitución de Condé por las fuerzas especiales se producirán una serie de hechos que son:

  1. a) Instauración de un gobierno militar.
  2. b) Continuación de las políticas capitalistas (imperialismo).
  3. c) Dictadura militar.

La instauración del gobierno militar no permitirá un centralismo democrático, sino sí la decisión de un grupito de generales y comandantes, para el mantenimiento de la explotación de la clase trabajadora de Conacri.

No obstante, el pasado histórico de golpes de Estado, liderados por Lassana Conté el 3 de abril de 1984, y por Moussa Dadis Câmara, el 24 de diciembre de 2008, nos mostraron de manera explícita que la clase trabajadora no debe apoyar ni sentirse representada en este golpe, porque puede ser ahogada en su propia sangre con los discursos nacionalistas del coronel Mamady Doumbouya, que estuvo en la detención del presidente Alpha Condé y en el video para justificar el golpe de Estado.

Las masas salieron a las calles en un acto de júbilo, de victoria efímera por la caída del régimen “Condeista”, porque no tienen conciencia política de clase ni sobre las futuras consecuencias, debido al estado de debilidad en que el propio sistema las colocó.

Los discursos que, en este momento, hablan de “Fuera Condé” son necesarios. Pero, también es necesario decir que no será con las políticas de los golpistas, mucho menos del capitalismo, que los guineanos podrán garantizar sus derechos socioculturales y económicos.

Es preciso decir a viva voz estas consignas:

  1. ¡Fuera los golpistas!
  2. ¡Exigimos un gobierno de los trabajadores y del pueblo pobre guineano de Conacri!
  3. ¡Expropiación de las propiedades privadas de la burguesía nacional e internacional!

Traducción: Natalia Estrada.