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Brasil

Flávio Bolsonaro, la extrema derecha y los métodos fascistas en el campo y la Amazonía

Jeferson Choma

octubre 26, 2026

Ganaderos amenazan con invadir una tierra indígena en Pará si Flávio Bolsonaro gana las elecciones. La información surge de un artículo publicado por el diario Folha de S.Paulo el 12 de octubre. El periódico tuvo acceso a ocho audios de WhatsApp de hacendados que planean invadir la Tierra Indígena Apyterewa si el candidato del PL gana la segunda vuelta, prevista para el 25 de octubre.

La Tierra Indígena Apyterewa se encuentra en São Félix do Xingu, en el estado de Pará. Homologada en 2007, tiene aproximadamente 773.000 hectáreas y alberga a más de mil indígenas del pueblo Parakanã. No se trata de una amenaza aislada: este territorio ya fue objeto de sucesivas invasiones, apropiación ilegal de tierras y expansión ilegal de la ganadería.

La amenaza de invasión revela cómo la política de extrema derecha defendida por Flávio Bolsonaro para el campo y el medio ambiente encuentra apoyo en grupos que recurren a la intimidación, la violencia y métodos de carácter fascista contra los pueblos indígenas y sus organizaciones. En varias ocasiones, ya afirmó que no demarcaría ninguna tierra indígena.

Y ahora dice que va a modificar la Constitución. La propuesta enciende una señal de alerta no solo sobre los derechos a la salud, la educación y la jubilación, sino también sobre la posibilidad de ataques a los derechos constitucionales de los pueblos indígenas y quilombolas y a las garantías de protección de la Amazonía y el medio ambiente.

Entre esas garantías se encuentra el artículo 231, que asegura a los indígenas la posesión permanente y el usufructo exclusivo de las riquezas naturales de sus tierras, además de los artículos 210, 215 y 232, que abordan derechos relacionados con la cultura, la educación y la defensa judicial de los pueblos indígenas.

El programa de la extrema derecha

¿Y pensás que esto es una noticia falsa? Veamos. El programa de su candidatura, registrado ante el Tribunal Superior Electoral (TSE), habla de «otorgar autonomía económica a los pueblos indígenas y a las comunidades quilombolas». Pero detrás de esas palabras existe un interés explícito en promover una política de expansión de la minería, aceleración de las autorizaciones ambientales, explotación maderera, ganadería y producción de materias primas.

El programa de Flávio Bolsonaro propone incluso un mecanismo de autorización ambiental automática: si los organismos responsables no se pronuncian dentro de un plazo determinado, los emprendimientos recibirían autorización para funcionar. El plan también prevé mantener estables las reglas de autorización ambiental durante un máximo de 20 años, lo que podría dificultar la revisión de los permisos frente a nuevos impactos ambientales.

Otra propuesta consiste en revisar las atribuciones del Ibama, de la Funai y del Instituto Chico Mendes de Conservación de la Biodiversidad (ICMBio), con el argumento de eliminar la superposición de competencias. En la práctica, esto abre la posibilidad de debilitar los organismos responsables de la fiscalización ambiental, la protección de los pueblos indígenas y la conservación de la biodiversidad.

Esta ha sido la práctica del PL y de Flávio Bolsonaro en el Congreso Nacional. Defienden la invasión de tierras indígenas por parte de buscadores ilegales de minerales. También defienden la explotación de gas mediante el fracking, una técnica que presenta riesgos de grave contaminación del agua y del suelo. La fracturación hidráulica utiliza fluidos inyectados a alta presión en el subsuelo para liberar gas natural, poniendo en riesgo acuíferos, ríos y comunidades cercanas a las áreas de explotación.

Además, el programa ni siquiera menciona expresamente los términos «calentamiento global» o «cambio climático», porque niegan las advertencias de la ciencia.

Por cierto, recordemos que Flávio Bolsonaro fue relator de la Propuesta de Enmienda Constitucional 03/2022, conocida como la PEC de la privatización de las playas brasileñas.

¿Y por qué Flávio quiere flexibilizar las normas ambientales? Porque quiere entregar las tierras raras a Donald Trump y entregar la Amazonía y sus riquezas al imperialismo.

Durante el gobierno de Jair Bolsonaro vimos lo que significaba «dejar pasar la topadora» sobre las leyes ambientales. Ahora, la advertencia apunta al riesgo de que esta política avance todavía más en un eventual gobierno de Flávio Bolsonaro: menos fiscalización, mayor presión sobre las tierras indígenas y quilombolas, y más amenazas y violencia contra los pueblos de la selva.

Esta política encuentra apoyo en sectores del agronegocio, buscadores ilegales de minerales y grupos armados que actúan en la disputa por el control de la tierra y los recursos naturales. La violencia de estos grupos, marcada por amenazas, invasiones e intimidación de comunidades, presenta métodos de carácter fascista que pueden verse fortalecidos por una política de desmantelamiento de la fiscalización y la protección territorial.

En Apyterewa, la violencia y la muerte están presentes como una amenaza. Los invasores llegaron a construir la llamada Vila Renascer dentro de la tierra indígena. El desalojo de los ocupantes ilegales comenzó en 2023, pero enfrentó emboscadas contra agentes públicos y destrucción de puentes. Un funcionario de la Funai recibió un disparo en 2023 y un trabajador contratado por el Ibama fue asesinado en 2025.

El riesgo es que estos métodos de violencia e intimidación ganen todavía más espacio ante un gobierno que debilite los organismos de fiscalización y estimule la expansión de las actividades económicas sobre los territorios tradicionales.

¿Quién no recuerda la tragedia que se abatió sobre los yanomamis cuando Jair Bolsonaro era presidente? Fue él quien estimuló abiertamente la invasión de las tierras yanomamis por parte de unos 20.000 buscadores ilegales de minerales.

¿Quién no recuerda los asesinatos del indigenista Bruno Pereira y del periodista Dom Phillips, en el valle del Javari, en Amazonas, cuando documentaban la actuación de buscadores ilegales de minerales, narcotraficantes, cazadores y pescadores ilegales en territorio indígena?

¿Quién no recuerda el «Día del Fuego», una acción organizada para apoyar a Bolsonaro, cuando hacendados convocaron para el 10 de agosto de 2019, en la región de la BR-163, la carretera Cuiabá-Santarém, una acción coordinada para incendiar la selva amazónica?

La propia Tierra Indígena Apyterewa, ahora amenazada de invasión, sufrió una enorme deforestación durante el gobierno de Jair Bolsonaro. La devastación aumentó un 440 % durante los cuatro años de su gobierno.

Y las amenazas volvieron a crecer. Los focos de incendio registrados en la tierra indígena pasaron de 41 en julio de 2026 a 626 en agosto y 1.007 en septiembre. Este crecimiento coincide con informes sobre movimientos de camionetas y motocicletas y la adquisición de materiales para nuevas ocupaciones.

Voto crítico al 13

Acelerar la devastación ambiental, en plena emergencia climática, es empujar al planeta y a la humanidad hacia una catástrofe cada vez más difícil de contener. Y quienes están en la primera línea de esta destrucción son los pueblos indígenas, los quilombolas, los pueblos de la selva y los campesinos.

Por eso, es hora de salir a las calles, defender el voto crítico al 13 y dar vuelta esta situación en la lucha de clases.

¡Voto crítico al 13, sí! Porque no se puede encubrir al gobierno de Lula, que durante todos estos años mantuvo su política de crédito público para que el agronegocio pudiera seguir expandiéndose.

El actual Plan Safra 2026/2027 prevé más de 610.300 millones de reales en crédito rural. ¡La bancada ruralista no cayó del cielo! Se fortaleció con el dinero que todos los gobiernos del PT le ofrecieron como un regalo y que condujo a la reprimarización de nuestra economía.

Votar críticamente al 13 para derrotar al bolsonarismo, pero sin ninguna confianza ni apoyo al gobierno de Lula. ¡Vamos a dar vuelta esta situación! ¡Sigamos en las calles, incluso después de las elecciones! Porque es la lucha de clases la que derrota a la derecha.

¡La selva en pie! ¡Contra la extrema derecha y la violencia fascista en el campo!

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