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Especial Palestina

¿Existe un “pueblo judío”?

agosto 30, 2025

En la Franja de Gaza, el Estado israelí está cometiendo un genocidio contra los palestinos para anexarse definitivamente ese territorio[1]. Aunque a ritmo más lento, viene haciendo lo mismo en Jerusalén Este y en Cisjordania, el otro territorio palestino[2]. Para justificar lo que hace, el Estado sionista afirma que “Esas tierras son parte inseparable de la patria histórica del pueblo judío y pertenecen a Israel”[3]. Algunos dirigentes hablan aún más claramente: “Si queda un solo árabe en Gaza, los judíos no podremos vivir en esa tierra”[4].

Por Alejandro Iturbe

Se trata de una nueva versión, aún más cruda, del lema central del movimiento sionista: “Una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra”. Este movimiento fue fundado en 1897, en Suiza, por Teodoro Herzl (un político austro-húngaro de origen judío), con el objetivo de fundar un “hogar nacional judío” (Israel) en Palestina.

Desde 1947 (año en que la Resolución 273 de la ONU “creó el Estado de Israel”) ha quedado muy claro que la afirmación “Palestina es una tierra sin pueblo” es una falsificación del sionismo y de las potencias que lo apoyaron. Por eso, desde su propia fundación, el Estado de Israel ha intentado hacerla realidad: ha expulsado al pueblo palestino de su territorio histórico, con métodos genocidas. Ahora, como vimos, los israelíes han llegado al extremo de decir, sin ninguna ambigüedad, que no puede quedar “un solo árabe” en Palestina para que allí “vivan los judíos”.

A esta situación, el pueblo palestino la llama nakba (catástrofe) permanente[5]. Es muy interesante saber que algunas de las mayores críticas a la mentira sionista de la “tierra sin pueblo”, así como denuncias sobre la nakba, han sido realizadas por historiadores judíos israelíes que no quisieron ser cómplices intelectuales de ella. Es el caso de Anita Shapira, autora del libro Tierra y poder: El recurso sionista a la fuerza, 1881-1948[6]. También el del conocido historiador Ilan Pappé en su libro La limpieza étnica del pueblo palestino[7], que además ha sido traducido al portugués y publicado por la Editora Sundermann (Brasil)[8].

Palestina no es la “patria histórica del pueblo judío”

Veamos ahora la segunda parte de la ecuación: Palestina era “la patria histórica de los judíos” porque hace miles de años habían existido allí los “reinos de Israel” y esa tierra les había sido “prometida por Dios”, según expone la Torá (Biblia hebrea). Los judíos habrían sido expulsados de allí por el Imperio romano, lo que inició la “diáspora” (la dispersión de los judíos por el mundo). Sobre esa base, el movimiento sionista planteó que los judíos tenían el “derecho histórico” de apropiarse de Palestina para construir allí su “hogar nacional”.

Es otra falsificación del sionismo: en la época del Imperio romano, el reino de Judea (al igual que otros pequeños reinos judíos) había desaparecido, y los judíos eran solo una pequeña minoría en Palestina. Para demostrarlo, vamos a recurrir a una fuente inobjetable: el griego Herodoto, (siglo IV a.C.) que es considerado el fundador de la Historia como disciplina, porque la sacó del terreno de las leyendas y de la tradición oral para utilizar el método de fundamentar sus conclusiones en los datos y hechos de la realidad. En ese sentido, dedicó gran parte de su vida a viajar por todo el mundo antiguo para conocer de modo directo la realidad. Escribió sobre esos viajes en su obra Historiae o Nueve libros de historia[9].

En uno de ellos, visitó Palestina, como los griegos llamaron al territorio entre el mar Mediterráneo y el río Jordán. Palestina significa “tierra de los filisteos”, un pueblo que desde el siglo XII a.C. dominó la región de la costa que hoy es la Franja de Gaza. Herodoto relata que Palestina estaba habitada por fenicios (caananeos), sirios (arameos) y árabes. No hay ninguna referencia a los judíos que, en esa época, eran una minoría casi insignificante luego del llamado “exilio babilónico” en el siglo VI a.C.[10] Cuando el Imperio romano dominó la región, fue integrada a una provincia llamada Siria-Palestina. 

“La invención del pueblo judío”

Una de las críticas más contundentes a esta concepción del “pueblo judío” como heredero de los habitantes de los reinos de Judea e Israel (expulsados por el Imperio romano) fue hecha por el historiador israelí Shlomo Sand en su libro La invención del pueblo judío (2008)[11].

Es muy interesante conocer la biografía de Sand: nació en 1946, en Austria, en el seno de una familia judía polaca ligada al Partido Comunista; en 1948, la familia se trasladó a Israel (Jaffa) como parte de la inmigración masiva de judíos europeos, posterior a la II Guerra Mundial, impulsada por el movimiento sionista. En Israel, trabajó de obrero y cumplió el servicio militar obligatorio. En 1967, combatió en la “Guerra de los Seis Días” y luego intervino en la ocupación de Gaza y Cisjordania. Los métodos utilizados por el ejército israelí le provocaron una profunda crisis. En 1975 se graduó en Historia, en la Universidad de Tel Aviv.

Ese mismo año, “decidido a abandonar todo lo israelí”, se mudó a Francia, donde vivió hasta 1985. Luego volvió a Israel y es profesor en la Universidad de Tel Aviv. Viaja permanentemente al exterior ya que también es profesor en la Universidad de California, Berkeley, y en la École des hautes études en sciences sociales de París.

En su libro, Sand afirma que la idea de que existe una “nación judaica” expulsada de Jerusalén por los romanos no es más que un mito cristiano y antisemita para perseguir a los judíos, de la que se apropió el sionismo para justificar su objetivo: “Lo que fue inventado para probar que los judíos eran castigados por Dios por haber crucificado a Cristo, es reciclado para justificar la existencia de un Estado colonial”.

Luego de años de estudios e investigaciones, la conclusión de Sand es que las dos principales ramas de las comunidades judías en el mundo eran resultado de la conversión de personas de otros pueblos al judaísmo. Esto había sido así tanto con los sefaradíes (judíos españoles expulsados por los Reyes Católicos en el siglo XV) como con los ashkenazim (los judíos de Europa Central y del Imperio ruso). Sand afirma que entre ambas ramas y los Misrajíes (judíos que habían permanecido en el mundo árabe) no existía ninguna unidad genética. Menos aún con los falashas (los judíos negros de Etiopía) o con los judíos chinos de la ciudad de Kaifeng. El libro de Sand tuvo una gran repercusión en el Estado israelí. Lógicamente fue duramente atacado por los historiadores sionistas.

Un análisis marxista

Vamos a referirnos ahora al libro de Abraham León Concepción materialista de la cuestión judía, de 1942[12]. El autor era un judío polaco nacido en el Gueto de Varsovia, en 1918. Su familia se trasladó luego a Bélgica, donde adhirió al trotskismo y a la IV Internacional. Abraham León fue ejecutado en el campo de exterminio de Auschwitz (1944).

Abraham León quería elaborar una explicación marxista a la persecución a los judíos ashkenazim en Europa (llevada a su extremo por parte del nazismo). Su libro es una referencia esencial para los marxistas, especialmente para los trotskistas. Varias décadas antes del libro de Sand, León también afirmaba que es una falsificación sionista la supuesta continuidad histórica de un “pueblo judío” heredero de los habitantes de Judea.

También considera que los judíos ashkenazim eran originarios de la conversión al judaísmo de comunidades europeas, en la Edad Media, para usufrutuar el derecho a realizar actividades comerciales que les era negado a los cristianos. Realizaban esa actividad desde los burgos existentes en los espacios que dejaban libres los territorios feudales. Los comerciantes más ricos se transformaron en prestamistas usureros tanto para los artesanos de los burgos como para los propios señores feudales[13].

Marx ya había analizado que la economía monetaria, en general es, en el fondo, extraña a esta forma de sociedad [el feudalismo]. El capital vive en los poros de esta sociedad. En estos poros se introduce el judío»[14].

La conclusión de Abraham León fue que los judíos europeos originados en la conversión al judaísmo se habían transformado en lo que él llama un pueblo-clase:

“Los judíos constituyen en la historia, ante todo, un grupo social con una función económica determinada. Son una clase, o mejor aún, un pueblo-clase”. Aquí recurre nuevamente a Marx para explicar que era equivocado “partir de la religión para explicar la historia judía, por el contrario la conservación de la religión o de las nacionalidades judías deben explicarse por el ‘judío real’, es decir, por el judío en su función económica y social”. Ese pueblo-clase judío europeo estaba distribuido en varios países pero tenía una cierta unidad cultural a través del uso cotidiano del idioma yiddish (derivado del alemán arcaico, que se escribe con caracteres del hebreo) y de la tradición religiosa.

Es decir, Abraham León caracteriza que sí existe un pueblo-clase judío europeo. Pero afirma categóricamente que no es el heredero de los “judíos bíblicos” de Judea e Israel, como dice el sionismo, sino que se conformó a través de siglos como resultado de los procesos económico-sociales desarrollados en Europa. Por lo tanto, ese pueblo-clase de los judíos europeos no tenía ningún “derecho histórico” a apropiarse de Palestina.

Una vez hecha esta caracterización, Abraham León expone que el desarrollo del capitalismo y esencialmente el surgimiento de los Estados europeos modernos (en reemplazo de la sociedad feudal) cambiaron globalmente las condiciones en que se había formado el pueblo-clase judío europeo. La burguesía no estaba dispuesta a cederle parte de la plusvalía que extraía en la producción a los usureros judíos (como hacían los señores feudales). Por un lado, comenzó a impulsar la formación de los modernos bancos capitalistas; por el otro, a perseguir a los usureros judíos (y a los comerciantes judíos en general) para desplazarlos del “negocio del dinero”.

Y esta es la base más profunda del antisemitismo con que justificaba la persecución a los judíos europeos a lo largo de varios siglos, especialmente a partir del siglo XVIII. La expresión más exacerbada de ello fue el nazismo, que llevó esa persecución al extremo de impulsar el exterminio de los judíos. Una realidad que jugaría un papel central para la justificación que utilizó el sionismo para llevar adelante el robo de su tierra a los palestinos y la “creación” del Estado de Israel.  

El sionismo es un agente del imperialismo

Durante sus primeras décadas, el movimiento sionista quedó limitado a recaudar fondos para impulsar la emigración de pequeños grupos de judíos europeos a Palestina y ayudarlos a comprar tierras e instalarse. Esos inmigrantes judíos fueron acogidos con la tolerancia tradicional del pueblo palestino. Sin embargo, el movimiento sionista era absolutamente consciente de que su proyecto estratégico era crear un enclave imperialista en medio del mundo árabe, con población trasplantada. Por eso, comenzó a buscar el apoyo de las potencias imperialistas para ese proyecto.

El primer apoyo fue la Declaración Balfour, redactada en 1917 por el ministro británico de Relaciones Exteriores. En ese breve documento, Gran Bretaña declaraba su “simpatía con las aspiraciones sionistas”[15]. Fue entregada a Lionel Walter Rothschild, un gran banquero inglés de origen judío y uno de los principales financistas del movimiento sionista. Este apoyo del imperialismo británico era muy importante ya que, por el Acuerdo Sykes-Picot (1916), Gran Bretaña y Francia habían acordado en secreto el reparto de las posesiones del Imperio turco, al que derrotarían en la I Guerra Mundial. 

Por su parte, Palestina quedaría bajo el dominio británico, lo que se concretó en 1920 cuando la Sociedad de las Naciones creó el Mandato Británico sobre Palestina.

Sin embargo, el ascenso al poder del nazismo en Alemania y su política de “hacer un nuevo reparto del mundo” (aliado con Japón y la Italia fascista) condujeron a la II Guerra Mundial. El imperialismo inglés debió cambiar sus preocupaciones y el proyecto de crear un “hogar nacional judío” debió ser postergado. Al mismo tiempo, la terrible persecución nazi a los judíos europeos en los países que dominaba derivó, esta vez, en una verdadera diáspora. Los judíos que conseguían huir de Europa emigraban a países como EE.UU. y Argentina (donde ya existían colectividades judías desde hacía décadas). El sionismo intentó aprovecharse de esta situación y llegó al increíble extremo de realizar un pacto de colaboración con los nazis para impulsar la emigración de judíos a Palestina, conocido como Acuerdo de Haavara[16].

En la II Guerra Mundial, el Eje Alemania-Japón-Italia fue derrotado por los Aliados (Gran Bretaña, Francia, EE.UU. y la Unión Soviética). El imperialismo estadounidense salió de esa guerra como la potencia hegemónica en lo político, económico y militar (a la que se supeditaban las otras potencias).

Ahora era EE.UU. el que “repartía las cartas” en el mundo, y el sionismo consiguió su apoyo para crear un enclave imperialista en Palestina, camuflado como Hogar Nacional Judío. Eso se concretó en la ya mencionada Resolución 273 de la ONU (1947), votada por propuesta de EE.UU., Gran Bretaña, Francia, y el apoyo de la URSS dirigida por la burocracia estalinista. Como resultado de este apoyo, esas potencias ayudaron a la emigrar a Palestina a decenas de miles de judíos europeos que habían sobrevivido al Holocausto. El apoyo estalinista no fue solo político: a través de Checoslovaquia, el bloque soviético envió armas a la milicia sionista Haganá, que fueron utilizadas para iniciar la limpieza étnica de Palestina.

La creación del Estado de Israel fue justificada por el sionismo y por las potencias que la impulsaron, se apoyó en el sentimiento de solidaridad para con los judíos europeos tras tantos años del dolor y en el sufrimiento que padecieron con los nazis. Resultaba completamente lógico que ese “pueblo judío” tuviera “una tierra donde vivir en paz” y “curarse de sus heridas”. Este era un sentimiento muy justo.

El gran problema es que en esa “tierra” (Palestina) ya vivía otro pueblo. Como vimos, el Estado de Israel solo podía construirse expulsando y destruyendo al pueblo palestino a través de métodos genocidas de limpieza étnica. En un cruel giro de la historia, esto ha llevado al sionismo a usar contra los palestinos el mismo razonamiento y los mismos métodos que los nazis utilizaron contra los judíos europeos: “Si queda un solo árabe en Gaza, los judíos no podremos vivir en esa tierra”.

En el colmo del cinismo y la hipocresía que siempre lo caracterizaron, el sionismo responde a quienes dicen que el Estado israelí está cometiendo un genocidio contra el pueblo palestino con la acusación de que quienes afirman esto son “antisemitas” (de hecho así califican a cualquiera que critica a Israel). Esta mentira es tan grande que un número creciente de intelectuales israelíes ya hablan de “genocidio”[17]. También es creciente la cantidad de ciudadanos de otros países, de origen judío, que denuncian el genocidio. Es el caso del movimiento No en nuestro nombre, en EE.UU., y de “Judíes por Palestina”, en Argentina.

El tema no termina en la acusación del sionismo. El Estado israelí ha conseguido que criticar las acciones israelíes esté a un paso de ser considerado delito en varios países. En EE.UU., la Cámara de Representantes censuró a Rashida Tlaib, una legisladora de origen palestino, por sus declaraciones sobre la situación en Gaza y el sufrimiento del pueblo palestino como consecuencia de la ocupación israelí. La resolución de censura la acusa de “difundir falsedades”[18]. Al mismo tiempo, el gobierno de Donald Trump sancionó a tres miembros de la Corte Penal Internacional (un organismo que no tiene sede en EE.UU. ni está bajo su jurisdicción) por la falsa acusación contra Israel por la guerra en Gaza”[19]. La sanción consiste en “congelar los activos que posean en EE.UU. los funcionarios designados” y “bloquear su entrada al país”. Es decir, son considerados enemigos de EE.UU.

En Argentina, Vanina Biassi, diputada nacional por el FITU, está siendo procesada por haber publicado varios mensajes en su cuenta de la red X que comparan el accionar israelí en Gaza con el del régimen nazi. La DAIA (Delegación de Asociaciones Israelitas en Argentina) inició una querella afirmando que esos mensajes eran “antisemitas” y la Justicia aceptó iniciarle un proceso judicial por esa acusación.

En varios artículos ya citados, hemos afirmado que la ideología sionista sobre la que se construyó el Estado israelí, y se pretende justificar el actual genocidio en Gaza, era análoga a la de los nazis[20]. Ahora quisimos mostrar las grandes falsificaciones en que quiere apoyarse esa ideología nazi/sionista.   


[1] https://litci.org/es/hoy-el-gueto-de-varsovia-es-gaza/?utm_source=copylink&utm_medium=browser

[2] https://litci.org/es/cisjordania-el-otro-frente-del-ataque-israeli-a-los-palestinos/?utm_source=copylink&utm_medium=browser

[3] https://www.larazon.cl/2025/07/24/el-parlamento-israeli-aprueba-la-anexion-de-cisjordania/

[4] https://www.instagram.com/reel/DNDeWwExG0e/?igsh=cDl4amRqOXFxZWJl

[5] https://litci.org/es/oslo-la-paz-de-los-cementerios-para-la-continua-nakba/?utm_source=copylink&utm_medium=browser

[6] Este libro fue publicado por Stanford University Press, en 1999. El original en inglés puede verse en https://books.google.com.ar/books/about/Land_and_Power.html?id=h4K06WBjCrAC&redir_esc=y

[7] La versión en español puede encontrarse en  https://books.google.es/books?id=ZPRmNheISREC&printsec=frontcover&hl=es#v=onepage&q&f=false

[8] https://litci.org/es/ilan-pappe-en-brasil/?utm_source=copylink&utm_medium=browser

[9]https://www.suneo.mx/literatura/subidas/Her%C3%B3doto%20de%20Helicarnaso%20Los%20Nueve%20LIbros%20de%20la%20Historia.pdf

[10] https://www.britannica.com/event/Babylonian-Captivity

[11] https://www.google.com.ar/books/edition/La_invenci%C3%B3n_del_pueblo_jud%C3%ADo/UUm-kiApHJAC?hl=es&gbpv=1&printsec=frontcover

[12] https://revistaedm.com/wp-content/uploads/2021/06/Concepcion-materialista-de-la-cuestion-judia.pdf

[13] Esta figura fue retratada en el personaje Shylok, en la obra teatral de William Shakespeare El mercader de Venecia

[14] Citado por Otto Bauer en su libro La cuestión de las nacionalidades y la socialdemocracia (1907).

[15] https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-41824831

[16] https://www.haaretz.com/jewish/2016-08-25/ty-article/.premium/1933-jews-make-accord-with-nazi-germany/0000017f-f487-ddde-abff-fce7d5500000

[17] https://litci.org/es/hoy-el-gueto-de-varsovia-es-gaza/?utm_source=copylink&utm_medium=browser

[18] https://www.infobae.com/estados-unidos/2023/11/08/la-camara-de-representantes-de-eeuu-censuro-a-una-congresista-por-defender-la-eliminacion-del-estado-de-israel/    

[19] https://itongadol.com/internacionales/ee-uu-sanciona-a-otros-tres-miembros-de-la-corte-penal-internacional-por-la-falsa-acusacion-contra-israel-por-la-guerra-en-gaza

[20] https://litci.org/es/hoy-el-gueto-de-varsovia-es-gaza/?utm_source=copylink&utm_medium=browser

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