El 30 de agosto, algunas centenas de jóvenes se dirigieron a la Asamblea Nacional de Angola, en Luanda, donde la dictadura del Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA) intenta mantener la fachada de un régimen democrático.

Por: Antonio Tonga y Aníbal Silva

Los manifestantes protestaban contra el llamado “diploma electoral”, un proyecto que intenta crear reglas y condiciones para confundir al elector y manipular los resultados a través, por ejemplo, de la imposición del conteo de los votos en un centro de escrutinio controlado por el propio MPLA. Los manifestantes exigían condiciones democráticas para participar de las elecciones autárquicas que deberían realizarse en 2020, pero están postergadas sine die.

Al llegar a las proximidades de la Asamblea Nacional, los jóvenes se depararon con un enorme efectivo de la policía nacional que montó un cordón en todo el perímetro, con efectivos antidisturbios, brigada de caballería y agentes de civil. Aunque realizasen una protesta pacífica, los manifestantes fueron duramente reprimidos con golpes de bastones y casetes. Cerca de 42 jóvenes fueron presos, dispersados en diversas delegaciones de Luanda.

La repercusión de esa represión dictatorial del gobierno angoleño fue inmediata

Dentro y fuera del país, varias organizaciones políticas y activistas de la juventud la repudiaron y prepararon una gran campaña por la libertad de los presos políticos. En Luanda se convocó una nueva manifestación, aún mayor, frente a la Asamblea Nacional. Frente a la repercusión nacional e internacional la dictadura liberó a todos los presos hasta el final del día. E incluso ya piensa en elaborar una nueva ley electoral, a ser enviada al Congreso, pero eso no resolverá.

En Angola, la juventud está cansada de miseria, de desempleo, del elevado costo de vida, de la represión y del autoritarismo que incluso ha aumentado en medio de la pandemia de Covid-19. Por eso, las manifestaciones han exigido la salida del MPLA, elecciones libres, y el fin de la dictadura.

Nosotros, de la Liga Internacional de los Trabajadores – Cuarta Internacional (LIT-CI) prestamos irrestricta solidaridad a nuestros hermanos angoleños en la lucha por libertades democráticas en su país y por el fin de la dictadura del MPLA.

Y creemos que nuestros hermanos angoleños necesitan también de cambios estructurales y revolucionarias que pongan el país en el camino del Socialismo. Por Socialismo nos referimos a un sistema económico y político donde los trabajadores, agricultores y el pueblo pobre gobiernen la sociedad controlando democráticamente un Estado obrero y organizando la producción, la circulación y la distribución de riquezas de acuerdo con las necesidades sociales de los trabajadores, agricultores y el pueblo pobre. Por lo tanto, algo completamente distinto de la dictadura capitalista del MPLA.

En este sentido, producimos estos dos artículos en el intento de dialogar con estos combativos jóvenes y trabajadores que están en la vanguardia de las luchas contra la dictadura, y ayudar en la organización de este proceso dando total solidaridad y apoyo.

La lucha revolucionaria por la independencia

Hace más de 45 años se dio la lucha por la independencia de Angola, una fecha que hasta hoy es conmemorada por millones de angoleños y angoleñas que lucharon por la autodeterminación contra el dominio colonial y racista del fascismo portugués.

Agostinho Neto tomó el poder con el Movimiento por la Liberación de Angola (MPLA), después de 13 años de guerra de independencia (1961-1974). Siguió una guerra civil en todo el país, que, de hecho, duró hasta 2002. Con tropas sudamericanas atacando a partir de Sur, aliadas a la Unión Nacional por la Independencia Total de Angola (UNITA), comandadas por Jonas Savimbi y patrocinadas por el imperialismo norteamericano, a través de agentes de la CIA. El ejército zairense, comandado por el dictadura de Mobutu Sese Seko, entraba por el Norte, juntándose a los guerrilleros del Frente de Liberación Nacional de Angola (FNLA), de Holden Roberto, que contaba también con el apoyo de mercenarios portugueses, ingleses y norteamericanos. El MPLA recibió armas de la Unión Soviética y combatientes de Cuba.

Cuando el MPLA proclamó la independencia tenía un programa y una referencia socialistas, pero acabó implementando una economía absolutamente capitalista, orientado por la burocracia soviética y castrista, que llevó al régimen hoy hundido en corrupción y privilegios para sus dirigentes de manera degradante. Fruto de esta orientación, el MPLA no expropió los monopolios, no nacionalizó, masacró las oposiciones internas, ahogando en sangre cualquier posibilidad de revolución social, con la masacre de por los menos 17.000 personas en purgas internas, entre juventud, ex combatientes y demás vanguardias de la lucha por la construcción del país, el 27 de mayo de 1977.

El presidente José Eduardo dos Santos estuvo en el poder por casi 40 años, usó y abusó del aparato del Estado en provecho propio y de su familia, como lo hace la “boliburguesía” venezolana y la dirección castrista en Cuba, combinando fraudes, corrupción y represión. Su hija, Isabel dos Santos, también llamada “Princesa Isabel”, es considerada la mujer más rica de África, ligada a la industria petrolera, minera y bancos, involucrada en los escándalos de corrupción junto a la Odebrecht brasileña y con banqueros de Portugal.

El actual presidente João Lourenço fue ministro de Defensa de Santos, y llegó al poder en 2017 a través de elecciones totalmente controladas por el MPLA, representó una renovación dentro de la elite dirigente después de las sistemáticas denuncias de corrupción y robadera contra José dos Santos, pero no significó ningún cambio sustancial de régimen.

Como escribió el activista Hitler Samussuku en su página de Facebook: “En 46 años de independencia, el Estado angoleño realizó cerca de cuatro elecciones fraudulentas (1992, 2008, 2012 y 2017), de las cuales las de 1992 fueron las más competitivas. El MPLA había vencido claramente a la UNITA, pero José Eduardo dos Santos no obtuvo votos suficientes para vencer a Jonas Savimbi por el hecho de que nadie entre ellos consiguió los deseados 50+1% de los votos. En Ciencia Política, aprendemos que en el sistema Mayoritario cuando ninguno de los candidatos obtiene 50+1% , los más votados son obligados a una segunda vuelta. Para el MPLA no hubo segunda vuelta de las elecciones porque la UNITA retomó la guerra y para la UNITA el retorno a los conflictos armados surgió a continuación de la masacre de su dirección, que tenía la misión de negociar los resultados electorales. En 1996, el mandato conseguido en 1992 había llegado al fin. José Eduardo dos Santos usó sus artimañas, alteró el sistema y exoneró al primer ministro y jefe del gobierno Marcolino Moco, y más tarde creó un gobierno de acomodación de la opción que quedó conocida por GURN –Gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional– pero este gobierno [que] era ilegítimo y anticonstitucional, a pesar de todo, terminó en 2008 con la realización de las segundas elecciones que fueron mega fraudulentas y permitieron la reducción significativa de la oposición, sobre todo de la UNITA, que detentaba 71 lugares en el parlamento y fue a 16. En estas condiciones, el MPLA aprobó una Constitución en la cual los poderes quedaron centralizados en el Presidente, que es electo a remolque del partido. La Constitución aprobada en 2010 fue creada a la medida de José Eduardo dos Santos, y João Lourenço aprovechó 11 años después para ajustarla a su medida. Vale recordar que en cada pleito electoral, el MPLA cambia la dividida geografía del país, o sea, altera la configuración de los municipios y de las provincias, mezcla los electores y crea un conjunto de factores que desmotivan a las personas a participar activamente en el proceso de votación. Siendo así, la población de Angola ronda los 30 millones de acuerdo con los datos del Censo, pero el número de electores decrece con cada pleito electoral, o sea, en 2012 eran cerca de 9 millones y en 2017 solo 6 millones de angoleños tuvieron el placer de votar a sus representantes. El MPLA ha usado en su favor la Casa Militar, los Tribunales, la Comisión Nacional Electoral, la Comunicación Social, sobre todo, los órganos públicos, incluyendo algunos supuestamente privados, así como una comisión interministerial destinada a interferir en el proceso. Ora, las elecciones en Angola son fiscalizadas por los amigos del MPLA, de la SADC, PALOP’s y la Unión Africana. Para los observadores de la Unión Europea, el Ministerio de Relaciones Exteriores crea una serie de burocracia con intención de dificultar la obtención de visto en el tiempo deseado. Siendo así, los observadores europeos aparecen solo como cinco “peritos” para un país con más de más de un millón de kilómetros cuadrados. Las elecciones en Angola dependen en gran medida de la comunidad internacional y esta mira con desdén a la oposición, salvo excepciones como la subida de Adalberto Costa Junior; hasta entonces la comunidad internacional fue silenciada con los lucros del petróleo por el MPLA, [y] actualmente han habido algunas reticencias; en el Banco Mundial y el FMI van cediendo créditos para que el gobierno de João Lourenço contraiga más deudas públicas de las que ya heredó de José Eduardo dos Santos. Mientras tanto, el hambre y la pobreza asolan cada vez más a las familias angoleñas, el desempleo crece de forma galopante, el elevado costo de vida cada vez más evidente. El estratega Horácio decía «la fuerza sin discernimiento bajo su propio peso colapsa». El MPLA camina hacia el colapso”.

Angola es un país con muchas riquezas: el segundo país africano en producción de petróleo y el quinto productor mundial de diamantes, con 8% de esta producción. Aún así, casi 36% de la población vive por debajo de la línea de pobreza. Registró en 2015 la mayor tasa de mortalidad infantil del mundo y la segunda peor tasa de expectativa de vida, de acuerdo con el informe de 2016 de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Apenas 30% de la población tiene acceso a la electricidad.

“El país dio un paso al frente y dos pasos atrás. Para algunas personas el país está mejor y para otros el país retrocedió considerablemente, y yo hago parte de este segundo grupo. Pues creo que estamos cada vez más postergando el desarrollo de Angola con caprichos dictatoriales que visan únicamente la mantención del Poder Político. La deuda pública crece de forma galopante, la pobreza afecta porciones alarmantes y lo peor de todo es que hay registros de angoleños que murieron de hambre y otros que comen de las latas de basura, el desempleo asola cada vez más a los jóvenes y mucha gente alcanza la tercera edad sin nunca haber tenido un único empleo formal en la vida. Para el MPLA lo que interesa es mantener el poder y para eso todas las estrategias son necesarias aunque esto cueste sangre, sudor y lágrimas. La mala suerte de los angoleños reside en la abundancia de recursos naturales, la posición estratégica, la vasta orla marítima, y dirigentes políticos totalmente desinteresados con el pueblo”.

El MPLA: la nueva burguesía angoleña

Agostinho Neto murió en Moscú en 1979, dejando el país dividido, no solo por la guerra civil sino porque el MPLA también tenía muchas divisiones internas. Se encontraban en la cárcel de São Paulo, en Luanda, y en campos de concentración, antiguos militantes y dirigentes del MPLA, como simpatizantes de Nito Alves e intelectuales de la Revolta Ativa [Revuelta Activa], presos con los jóvenes de la Organización Comunista de Angola (OCA), junto con los mercenarios portugueses, ingleses y norteamericanos, militares congoleños y sudafricanos, y gente de la UNITA y del FNLA.

José Eduardo dos Santos asumió para centralizar el poder en manos del MPLA. Reprimió las disidencias internas y negoció con la UNITA. Después de 16 años de guerra de guerrilla entre el MPLA y la UNITA (1975-1991), los dos movimientos fueron a negociaciones en 1991, lo que permitió la institucionalización de un régimen que fue adoptado en la nueva Constitución de 1992, que permitió un pluralismo de fachada y asumió totalmente la economía de mercado.

En setiembre de 1992, se realizaron elecciones. José Eduardo tuvo 49,57% de los votos contra 40,07% de Jonas Savimbi. Como ninguno de los dos candidatos consiguió obtener 50+1% de los votos hundieron el país nuevamente en el conflicto armado que duró hasta 2002. En 1993, los Estados Unidos retiraron su apoyo a la UNITA y reconocieron el gobierno del MPLA. La Guerra Civil terminó en 2002. Con la muerte de Jonas Savimbi, la UNITA desistió de la lucha armada, concordando con su integración a las Fuerzas Armadas Angoleñas.

El gobierno de Santos quedó conocido por ser corrupto, nepotista y dictatorial. Su clan, que incluye nueve hijos de cinco esposas diferentes, constituye una de las familias más poderosas de África, pero también incluye decenas de militares provenientes de los cuadros del MPLA que, a ejemplo de Venezuela y de Cuba, se apropiaron de las empresas y de la producción estatal.

En un país donde 70% de la población vive con menos de dos dólares por día, la familia Santos tiene una fortuna inmensa, con participaciones en las principales empresas estatales y en multinacionales.

Su hija Isabel dos Santos es considerada la mujer más rica de África, y la “más importante de Portugal”; estuvo casada con el magnate y coleccionador de arte congoleño Sindika Dokolop. Fue presidente del consejo de administración de la petrolera estatal Sonangol; controló la Urbana 2000, empresa de recolección de residuos; la UNITEK, empresa de telecomunicaciones y los bancos BFA, BIC Angola (Banco Internacional de Crédito) y el EuroBic (que tiene como accionista a Fernando Teles, ex ministro de Finanzas de Portugal); fue administradora de la ZAP (la mayor operadora de TV por satélite de Angola), socia de la portuguesa NOS (grupo de comunicaciones y entretenimiento) asociada a la Red Globo; del CONTIDIS, que dirige la red de hipermercados Candando; SODIBA, de producción y distribución de bebidas; domina parte del negocio de los diamantes por medio de la Trans Africa Investment Service (TAIS), constituida en Gibraltar y que actúa en sociedad con el Goldberg Group y Leviev Wrellox, asociados a la Ascorp; la empresa de comunicación Kento y la de energía Esperanza, ambas con sede en Holanda. Además de eso, las inversiones de la empresaria angoleña en Portugal rondan los 3.000 millones de euros.

Su hermano Eduane Danilo dos Santos, de 23 años, ganó por su aniversario un banco, el Banco Postal de Angola, con capital social compuesto por empresas nacionales públicas y privadas. También son banqueros los hijos Zenú dos Santos, Tchizé dos Santos y José Paulino dos Santos “Coreon Dú”.

Imagen de Visão-SAPO.

El robo en el petróleo para la familia Santos

El peso del petróleo en la economía angoleña es de 45% del PIB y 75% de los ingresos. La pesca y la industria diamantífera son importantes, pero el petróleo es la principal fuente de recursos. En la última década, cuando el precio del barril del petróleo llegó a U$S 77.45, los ingresos provenientes de la explotación petrolífera llegaran a representar cerca de 85% del presupuesto general de Angola.

Nueve de las diez mayores empresas exportadoras de Angola son petrolíferas, con ventas que llegan a 1,6 mil millones de euros. La única empresa fuera del sector petrolífero a figurar entre las diez mayores exportadoras de Angola fue la estatal Sociedad de Comercialización de Diamantes de Angola (Sodiam).

La Sonangol es la empresa estatal concesionaria de la explotación y responsable por todas las pesquisas en el sector. Un total de 90% de su lucro bruto es remitido a las arcas públicas. El 10% restante es responsable por mantener toda la estructura de control sobre la explotación y su expansión. Concentra buena parte de la mano de obra altamente especializada, pero, a pesar de sus proporciones, no moviliza más que 0,5% de la fuerza total de trabajo de Angola. Y se trata de una industria de elevado costo ambiental, trayendo graves problemas de salud para la población.

Tal riqueza lleva a un Estado rentista, un gobierno corrupto y una población empobrecida; con Isabel dos Santos en la presidencia del Consejo de la Sonangol, la prensa económica de Europa relata la desaparición de 32.000 a 50.000 millones de dólares de los cofres de la empresa.

La Exxon-Mobil es una de las asociadas de la Sonangol para explotación de las reservas en aguas profundas del litoral angoleño. Está también asociada a la corrupción, con pocos competidores en el mundo. Casi los dos millones de barriles/día van para los Estados Unidos, siendo Angola un proveedor importante y confiable. Es fácil entender por qué los Estados Unidos abandonaron la UNITA, financiada por la CIA, y ahora apoyan el gobierno del Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA).

La Petrobras pagó cerca de 500 millones de dólares y gastó más de 200 millones para explorar cuatro bloques de petróleo en Angola. La empresa perforó pozos secos y tuvo un perjuicio gigantesco con la operación en el país, pero, de acuerdo con el testimonio del delator en la Lava Jato, Nestor Cerveró, eso poco importó, pues el objetivo era “cocinar” los números y obtener coimas para financiar la campaña presidencial de Lula.

Traducción: Natalia Estrada.