El descontento y la voluntad de lucha de los explotados y oprimidos se despliegan. Mientras, no cesan las embestidas del gobierno de Enrique Peña Nieto (EPN) contra los trabajadores, el pueblo y la soberanía del país. Es por ello que cada vez más sectores exigen la renuncia de Peña Nieto.

Por: Grupo Socialista Obrero – México

Para atraer cierta expectación de la población ya no saben qué buscar. El teatro mal actuado por el presidente con “Patricia”, el huracán “más poderoso de la historia”, que terminó en tormenta tropical, resultó más bochornoso que la “verdad histórica” de la PGR [Procuraduría General de la República].

La ONU, la OEA, el Papa Francisco y otras instituciones del imperialismo han tomado nota del clamor popular que puede desembocar en estallido social. Por eso enviaron a más especialistas en derechos humanos para “colaborar” con la PGR en la investigación por los 43. Por las mismas razones anuncian la visita del Papa el año próximo, para darle oxígeno a Peña Nieto.

La disposición de las masas para la lucha se expresa cada vez que tienen oportunidad. La masiva marcha del pasado 26 de septiembre, a un año de la masacre de Iguala y en apoyo a los padres de Ayotzinapa, mostró que la indignación popular –en especial entre la juventud– se multiplica por la impunidad ante los crímenes y las mentiras oficiales.

Otro ejemplo fue el paro de maestros del 12 de octubre. A pesar de que la Coordinadora nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) no impulsó a fondo –y que direcciones como la de Michoacán, hacían como que hacían– más de 130 mil maestros pararon ese día, aún enfrentando las sanciones y amenazas de descontarles el salario de ese día y varios estímulos. El paro no fue un fracaso, como dijo la Secretaría de Educación Pública (SEP). Fue un éxito a pesar de la dirección de los maestros.

Aumenta el clamor para que el Estado y su Ejército revelen toda la verdad de lo que ocurrió con los normalistas [estudiantes]. De igual manera, para que Peña Nieto se vaya. Pero para lograrlo se necesita una presión mucho mayor.

México está despertando

Se ven carteles en las marchas que dicen: “¡México despierta!”. En realidad, tanto esas marchas como cientos de luchas obreras y populares muestran que México está despertando.

Cada sector despierta y resiste por su lado, en forma dispersa y aislada. Fue así con la heroica huelga y cierre de la carretera de los 90 mil obreros rurales y sus familias del valle de San Quintín, en Baja California, que lograron un triunfo parcial. Fue así con la huelga de más de mil trabajadores de la Compañía Cervecera de Zacatecas, del Grupo Modelo, que exigían respeto al derecho de asociación sindical y fin a la represión laboral. También con el bloqueo del acceso principal a la empresa Arcelor Mittal que realizaron los obreros siderúrgicos de Ciudad Lázaro Cárdenas. Y con los 800 mineros de Cananea, que cerraron los accesos a la mina Buenavista del Cobre, o con el movimiento de obreras y obreros en varias maquilas de la frontera Norte…

El paro y la toma de instalaciones de cinco delegaciones del Distrito Federal (DF) son también una muestra de la disposición de los trabajadores estatales para salir a defender sus derechos. Estas luchas son apoyadas por estudiantes, maestros y sectores populares. Exigen también justicia para Ayotzinapa… Mencionamos sólo algunos ejemplos de los que tuvimos constancia.

Unir las luchas

Es evidente: nuestra clase obrera “¡Está despertando!”. Pero choca con el freno de los charros [burócratas] sindicales y el manto de silencio de los medios de comunicación y los partidos que se dicen “opositores”. Es lamentable que no se den los pasos necesarios para la centralización de las luchas por parte de las organizaciones que deben y pueden tomar la iniciativa en esa dirección: la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), la Nueva Central de Trabajadores (capitaneada por el SME [Sindicato Mexicano de Electricistas]), Morena de López Obrador.

Debemos exigirles a todas las conducciones la preparación de una Huelga General. Por eso necesitamos más que nunca la solidaridad mutua y la coordinación de todas las luchas obreras y populares, en la perspectiva de construir la unidad desde abajo. Unidad y organización capaces de derrotar los planes del gobierno, que destruyen la salud y la educación públicas, hunden en la miseria a las familias obreras y recolonizan aún más a México como ahora el TPP[1].

[1] Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica, por su denominación en inglés – Trans-Pacific Partnership. Tratado comercial suscrito por 12 países –México, Chile y Perú en América Latina–, Estados Unidos, Japón, Australia, Brunei, Canadá, Malasia, Nueva Zelanda, Singapur y Vietnam, que crea una zona libre de aranceles que representa alrededor de 40% del PIB mundial [N. de E.].

Artículo publicado en La Resistencia n.° 11, noviembre de 2015.-