Hoy día nos enfrentamos a una crisis sanitaria por la pandemia de COVID 19, la cual además ha expuesto la crisis social permanente en que el capitalismo coloca a la clase trabajadora y en particular a las mujeres.

Por PCT

Durante esta pandemia, el capitalismo ha arrojado a la muerte a aproximadamente 750 mil personas en el mundo a causa del COVID 19, sin embargo, hay otro fenómeno alarmante que no precisamente se ha originado en este contexto de la pandemia, pero que es alarmante en las actuales condiciones por la exposición y vulnerabilidad en que sitúa a las mujeres, ya que las obliga a confinarse en sus hogares con sus habituales agresores y las limita al acceso a justicia ya sea por la manipulación y amenazas de los agresores o por las restricciones a la movilidad, este fenómeno del que hablamos es el de la violencia machista.

Violencia y feminicidios: el rostro brutal del machismo

La más brutal expresión de violencia de la cual son victimas las mujeres es el feminicidio, en El Salvador; hasta el 24 de julio se contaban 62 asesinatos de mujeres y se suman cuatro casos más posteriores a esa fecha. En cuanto a la violencia sexual, durante el primer semestre del año se han registrado 759 de agresiones sexuales, de los que el 94% corresponde a mujeres, siendo el 80% de este último dato, correspondiente a niñas y adolescentes menores de 18 años.

A pesar de que desde las instituciones gubernamentales se plantea una reducción de las cifras de feminicidios respecto a años anteriores, esto es debido a la tipificación incorrecta de los casos por lo que no se registran como feminicidios y en cuanto a otras expresiones de violencia, debido a la limitada movilidad.

Mientras que el gobierno intenta justificar el enfoque represivo de su política en el tema de seguridad y del manejo de la pandemia, la realidad es que ha actuado con medidas que representan un retroceso para las mujeres, una de esas medidas es el recorte al presupuesto para programas y políticas destinadas a las mujeres en el inicio de su gestión, como el programa de creación de Casas de Acogida para las mujeres que están en riesgo en sus hogares.

Si bien este tipo de medidas no resuelve el problema, representa una necesidad para paliar en lo inmediato. Reconocemos que el problema es mas amplio ya que además de ser víctimas de la violencia, las mujeres somos explotadas y víctimas de la vulneración de nuestros derechos laborales. Uno de los atropellos de mayor afectación es la suspensión de contratos laborales y el sector mas afectado ha sido el textil con 71,000 personas afectadas de las cuales la mayor parte son mujeres y 59, 226 personas afectadas de otros sectores. Tal como ha sucedido en la empresa Industrias Florenzi, que ha despedido a 196 mujeres dejando sin medio de ingreso sumiéndoles en una crisis sus economías.

Mujeres precarizadas en el sector informal y el incremento de las tareas de cuidado

Otro sector importante que se ha visto afectado y en el cual se incorpora gran cantidad de mujeres es el sector informal que representa el 74.4% de las mujeres que trabajan en la informalidad, que debido a las medidas han tenido que paralizar sus actividades en algunos rubros que no son esenciales.

Por otro lado, la imposición de estereotipos y roles de género y la división sexual del trabajo en el contexto de la pandemia incrementa el trabajo no remunerado de cuidado, las tareas domésticas y el cuidado de los hijos e hijas y personas adultas, aunado a eso, deben en los casos de tener familiares como pacientes de Covid 19 u otras enfermedades dedicarse a este tipo de trabajo que implica un desgaste físico, mental y emocional.

Las luchas de la clase trabajadora deben incorporar las demandas de las mujeres que son mayoría de las personas trabajadoras en el país y el mundo.

Ante este panorama, exigimos al gobierno implementar medidas que garanticen la integridad y vida de las mujeres, la protección de las mujeres y niñas de los agresores sexuales y el acceso a salud sexual y reproductiva. Exigimos que se haga cumplir la Ley Integral para una Vida libre de Violencia para las Mujeres y no se admita la impunidad a los feminicidas. También, el respeto a los derechos laborales de las mujeres que garantice el cumplimiento de las empresas con sus obligaciones, brindar apoyo subsidiario para las mujeres que laboran en el sector informal.

Consideramos imperioso la reorganización de la clase trabajadora que abandere las reivindicaciones de las mujeres junto con las otras demandas del conjunto de la clase, porque el camino para acabar con opresión y explotación de las mujeres es el mismo camino de la lucha por la construcción de una sociedad socialista.

¡Ni una menos!

¡Ni violencia machista, ni opresión capitalista!

¡Por un mundo sin opresión y explotación para la mujer trabajadora!

Plataforma de la Clase Trabajadora, 17 de Agosto de 2020