La situación actual marcada por ataques a la clase trabajadora y el pueblo pobre –la catástrofe sanitaria y la podredumbre del sistema capitalista–, solo puede ser enfrentada con la lucha de masas y una nueva dirección clasista, combativa y revolucionaria.

Por: Manuel Fernández, dirigente obrero del PST Perú

Sagasti, que fue pintado como el salvador de la crisis, nos lleva a una crisis mayor. Demostró rápido que solo defiende los intereses patronales cuando ordenó reprimir la justa huelga agraria en la que hasta sus más críticos acabaron dándole apoyo, con la idea de salvar la democracia, que no es más que salvar el poder y los intereses de este sistema podrido de las patronales.

Ahora ante la llegada de la segunda ola, Sagasti dictó medidas para garantizar que la gran industria continúe con sus negocios mientras que los trabajadores y el pueblo pobre continuamos produciendo o sobreviviendo, lidiando con los contagios, la muerte y el hambre.

Sagasti, al igual que Vizcarra y demás autoridades del Gobierno, han demostrado incapacidad para solucionar la crisis. Ni siquiera contamos con el oxígeno necesario para atender a nuestros enfermos, lo que desnuda el genocidio a la que nos ha lleva el Gobierno.

No debe sorprendernos. El Gobierno resuelve y actúa en función a los intereses del sistema capitalista que representa. La pregunta entonces seria ¿quién defiende nuestros intereses como trabajadores?

Pues nosotros mismos. Con nuestra propia lucha.

Para ello es fundamental que contemos con una dirección que no concilie sino luche, que no se fije en sus intereses sino en los de los trabajadores, que no se imponga a dedo sino que sea elegido por nosotros mismos.

Una verdadera dirección de clase que empiece por reconocer a la patronal como enemigo irreconciliable, y al gobierno como la encarnación de sus intereses y contra quién hay que combatir sin tregua ni cansancio para arrancarle nuestras reivindicaciones.

Lo que hoy conocemos como dirección del movimiento obrero está de espaldas a las bases. Mientras el movimiento obrero lucha contra los abusos patronales, mientras el gobierno nos mete bala como sucedió con la huelga agraria y asesina a nuestros mejores compañeros, la dirigencia de la central continúa llamando al dialogo y la conciliación, y se enfoca en las elecciones donde nada ganaremos.

Los discursos y pronunciamientos, marchas y actos que convoca la central no son parte de un plan de lucha para echar al gobierno ni expresan un compromiso de luchar por nuestros derechos y reivindicaciones. Por eso suspendieron el Paro Nacional, cuando más lo necesitábamos.

El problema central que enfrentamos es la construcción de una dirección obrera alternativa para esta pelea. La lucha contra el gobierno está planteada ahora, y luego de las elecciones es posible que también debamos enfrentar otro gobierno patronal. Nuestro destino depende únicamente de la lucha que demos y de la dirección que pongamos al frente.

Hay que construir la nueva dirección tomando como base a los dirigentes y activistas más conscientes y decididos que han emergido en las luchas y que se esfuerzan por unificarlas.

El eje de esta nueva dirección no debe ser las elecciones ni el Parlamento sino la movilización y la organización de las fuerzas obreras. No debe ser el “diálogo”, “pacto” o “conciliación” sino la lucha por la solución a nuestras demandas y las del pueblo pobre.

Desde el PST luchamos por construir esta dirección, con los mejores compañeros y compañeras de la clase trabajadora y el movimiento popular. Una dirección, además, armado de un programa, en la perspectiva de un gobierno obrero y popular para evitar la catástrofe a la que nos llevan los capitalistas y sus agentes. ¡Súmate a este esfuerzo!