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Especial Palestina

El espejismo del «reconocimiento de un Estado palestino» por parte de Europa

A Palestinian flag flutters amid the ruins of buildings in Beit Lahia in the northern Gaza Strip on March 4, 2025, amid the ongoing truce between Israel and Hamas. UN chief Antonio Guterres said he strongly endorsed an Egyptian plan put to Arab leaders at a summit in Cairo on March 4 for Gaza’s reconstruction without displacement of its Palestinian inhabitants. (Photo by Bashar TALEB / AFP)
agosto 30, 2025

Por James Markin

Con la crisis en Gaza provocada por la genocida ofensiva militar israelí cada vez más grave, la posición diplomática de Israel en el mundo ha seguido desintegrándose bajo la presión de la opinión pública y los movimientos sociales de todo el mundo. En ningún lugar ha sido esto más evidente que en Europa, que antes era una de las regiones más favorables a Israel.

Tras casi dos años de guerra genocida, la opinión pública europea se ha mostrado cada vez más firme en su rechazo a la cercanía de los gobiernos europeos con Israel. Este mes de junio, por ejemplo, decenas de miles de personas se manifestaron contra Israel en Europa. Solo en Berlín, el 23 de junio, 50 000 personas se manifestaron contra el genocidio. En agosto se llevaron a cabo grandes manifestaciones en otras ciudades europeas como Ámsterdam, Madrid y Ginebra.

Estas protestas son importantes porque muestran la indignación de la clase trabajadora europea a pesar de la represión cada vez más agresiva de los gobiernos europeos en su intento de destruir el movimiento de solidaridad por Palestina. Por ejemplo, en las manifestaciones en apoyo al grupo prohibido Palestine Action en Londres este mes, cientos de manifestantes fueron detenidos. Las detenciones similares y la violencia policial contra los manifestantes en Alemania se han convertido en algo habitual durante el último año, según informes de la prensa independiente Unicorn Riot.

Ahora, en medio de las crecientes denuncias de hambre y las matanzas en los centros de distribución de alimentos, muchos gobiernos europeos han comenzado a tomar medidas para mostrar al público su deseo de una «solución diplomática» en Gaza. Los anuncios israelíes de planes para tomar la ciudad de Gaza y construir otras 3400 viviendas en Cisjordania han sembrado aún más dudas entre las cupulas europeas. En respuesta a las noticias sobre las acciones israelíes en Gaza y Cisjordania, el ministro de Defensa italiano, Guido Crosetto, reflexionó públicamente sobre la posibilidad de las sanciones. El primer ministro belga, Bart De Wever, ya había formulado amenazas similares en julio, junto con un impulso para que la UE tomara medidas contra Israel. El Estado Español ha realizado un impulso similar a nivel de la UE. Al mismo tiempo, el Dáil (Parlamento) irlandés se prepara para aprobar la tan esperada Ley de Territorios Ocupados, que ilegalizaría la importación de productos de los asentamientos israelíes a Irlanda. Lo más impactante es que el canciller alemán Mertz, aliado cercano de Netanyahu, ha anunciado que Alemania ya no aprobará la venta de «armas ofensivas» a Israel a raíz del nuevo plan israelí. Sin embargo, Mertz también dijo que el enfoque básico de Alemania hacia Israel no ha cambiado, y parece claro que Alemania sigue planeando respaldar a Israel, aunque quizás no tanto como antes.

Los países en verde reconocen al Estado Palestino. Los que se encuentran en amarillo, han anunciado que están en proceso de hacerlo. Los que están en gris, no lo reconocen.

La medida más publicitada adoptada recientemente por los Estados europeos ha sido el paso de reconocer formalmente a un Estado palestino. Francia, Malta y Portugal, así como los aliados no europeos Australia y Canadá, han anunciado que planean dar este paso formalmente en una reunión de la ONU en septiembre.

Los planes franceses de «reconocer un Estado palestino» e impulsar una «solución» de dos Estados no representan nada nuevo ni mejor, ni son más que una tapadera para el plan imperialista para Palestina. Los documentos presentados por Francia y sus aliados esbozan claramente un plan, no para la soberanía palestina, sino para un Estado títere palestino «desmilitarizado».

Esto queda claro en la declaración conjunta de Francia y Arabia Saudí sobre el reconocimiento de un Estado palestino, publicada el 29 de julio. Si bien la declaración condena los crímenes israelíes que, según la declaración, «hace tiempo que dejaron de tener justificación militar o política», también pide a los Estados de Oriente Medio que normalicen sus relaciones con Israel y lo reconozcan. En otra declaración ante las Naciones Unidas el mismo día, Francia dejó claro qué resolución política apoya en su «reconocimiento» cuando afirmó: «La gobernanza, la aplicación de la ley y la seguridad en todo el territorio palestino deben recaer exclusivamente en la Autoridad Palestina, con el apoyo internacional adecuado. Acogimos con satisfacción la política de «un Estado, un Gobierno, una ley, un arma» de la Autoridad Palestina y nos comprometimos a apoyar su aplicación, incluso mediante el necesario proceso de desarme, desmovilización y reintegración, que debe completarse en el marco de un mecanismo acordado con los socios internacionales y en un plazo determinado».

El momento más despreciable de esta farsa se produjo cuando el primer ministro británico, Keir Starmer, se sumó al coro y afirmó que también reconocería a Palestina en septiembre, aunque condicionó el reconocimiento a un ultimátum a Israel. Starmer declaró que su reconocimiento se producirá «a menos que el Gobierno israelí adopte medidas sustantivas para poner fin a la terrible situación en Gaza, acepte un alto el fuego y se comprometa a una paz duradera y sostenible, reavivando la perspectiva de una solución de dos Estados». Condicionar el reconocimiento de la independencia de una nación oprimida al comportamiento de su opresor genocida es obviamente abominable, aunque no es ninguna sorpresa que sea eso la posición de Starmer y del Gobierno británico.

Al leer de manera directa las declaraciones, se ve que Francia, Bretaña y los otros imperialistas europeos no quieren crear ningun Estado palestino que represente verdaderamente la voluntad del pueblo palestino, sino que quieren empoderar a un régimen similar al del histórico primer ministro noruego, Vidkun Quisling. Quisling, que era el jefe del Estado noruego oficialmente independiente, en realidad no era más que la cara visible de la ocupación nazi del país. De manera similar, la presión franco-saudí por el «reconocimiento» de un Estado palestino exige repetidamente el desarme y la disolución de todas las fuerzas armadas en Gaza para ser sustituidas por el liderazgo de la Autoridad Palestina, que recibe su financiación y sus órdenes del Estado de Israel.

La realidad es que no hay ninguna posibilidad de un Estado palestino independiente y soberano mientras que el ejercito israelí siga siendo un proxy fuertemente armado del imperialismo estadounidense. La verdad de la «solución» de dos Estados es que cualquier Estado palestino «independiente», hasta en el caso en cual no estuviera desarmado y controlado directamente por Israel, estaría completamente bajo su dominio militar. Esto queda claro cuando se recuerda uno de los otros países vecinos, como el Líbano y Siria, que han sido totalmente moldeados por las intervenciones militares israelíes.

La única solución que permitirá la existencia de Estados soberanos palestino, libanés y sirio es la destrucción del ejercito de Israel y, en última instancia, del Estado de Israel. En su lugar, debe crearse una Palestina democrática con igualdad de derechos para todas las personas, independientemente de su origen religioso, étnico y cultural.

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