Dom Dic 04, 2022
4 diciembre, 2022

¡Derrotar a la invasión rusa! ¡Tropas rusas fuera de Ucrania! ¡Armas para la resistencia! ¡Estados Unidos, la OTAN y la UE, fuera de Ucrania! ¡Disolución de la OTAN y la CSTO!

El martes 22 de febrero, el presidente ruso, Vladimir Putin, inició la invasión de Ucrania. El objetivo de Putin es derrocar al gobierno de Zelensky, poner el país bajo su dominación, anexar el Donbass, evitar que Ucrania se una a la OTAN y advertir a las ex repúblicas soviéticas de lo que les espera si se oponen a su voluntad.

Después de atacar furiosamente la política de nacionalidades de Lenin y usar la excusa barata de «desnazificar Ucrania», Putin, el amigo de la extrema derecha europea, ha lanzado una invasión utilizando los mismos métodos que usó la Wehrmacht de Hitler para invadir la URSS en la Segunda Guerra Mundial.

Desde que comenzó la invasión, las tropas rusas han encontrado una fuerte y heroica resistencia del ejército y el pueblo ucranianos. La población civil no ha dudado en tomar las armas que se le ofrecían y enfrentarse a los invasores. Esta valiente resistencia ha frustrado los planes de Putin para una conquista rápida y ha alterado grandemente el curso de los acontecimientos. Si Putin finalmente conquista Ucrania, lo hará en base a la destrucción del país y a una masacre espantosa. Mientras escribimos esto, más de 2.000 ucranianos han muerto y son ya más de 1.000.000 de refugiados los que han cruzado las fronteras hacia los países vecinos.

Apoyamos la resistencia del pueblo ucraniano contra la invasión rusa

El pueblo ucraniano necesita tomar las armas para derrotar la invasión. El gobierno de Zelensky tardó mucho en decretar la movilización general de la población y armar milicias. No la decretó hasta tres días después de iniciada la invasión, cuando conocía con mucha antelación los planes de invasión. Ahora está repartiendo algunas armas a civiles y dando instrucciones sobre cómo hacer cócteles molotov. Sin embargo, la distribución de las armas es limitada y se está realizando lentamente.

Como socialistas revolucionarios apoyamos que el pueblo ucraniano tome las armas para repeler a las tropas rusas, así como las movilizaciones en Rusia (y Bielorrusia) contra la invasión, que enfrentan una brutal represión, con miles de detenidos, muchos de ellos apaleados por la policía. La historia ha demostrado que los trabajadores son capaces de derrotar a las tropas enemigas si se organizan. Por eso apoyamos el desarrollo de las milicias obreras y populares de autodefensa. Hacemos un llamado a las organizaciones sindicales y de la clase obrera en Ucrania y los países vecinos para que tomen en sus propias manos las tareas de organizar la defensa de Ucrania, de manera independiente de las fuerzas imperialistas estadounidenses y europeas. Extendemos nuestra solidaridad a los refugiados, incluidos los residentes asiáticos y africanos en Ucrania, vilmente discriminados en las fronteras.

Denunciamos el apoyo criminal que los regímenes cubano, nicaragüense, venezolano e iraní, así como los partidos neoestalinistas amigos de Putin, están dando a la invasión rusa.

La invasión solo favorece a las potencias imperialistas, permitiéndoles aparecer como los defensores del pueblo ucraniano y de su independencia nacional. Pero solo usan al pueblo ucraniano para expandir su fuerza y para sus juegos de poder. Los imperialistas europeos como Inglaterra, Francia, Alemania, Holanda, Bélgica, Italia, Portugal o España han dejado un rastro de millones de muertos en sus guerras coloniales. En cuanto a Estados Unidos, según el cálculo bastante benigno de la Universidad de Brown, desde el 11 de septiembre de 2001, sus intervenciones militares, con el apoyo de sus aliados europeos de la OTAN, han destruido sociedades enteras como Irak y Afganistán, provocado 38 millones de desplazados y 900.000 muertos. Todos ellos han impedido la liberación de la patente de las vacunas anti-Covid, mantienen su apoyo a la guerra brutal en Yemen, el apartheid en Palestina o la dominación neocolonial en Puerto Rico. Macron interviene militarmente en África para apoyar los regímenes neocoloniales sometidos a Francia. Todos ellos mantienen una política racista y xenófoba ante la ola de refugiados y migrantes que ellos mismos provocan.

Los trabajadores ucranianos que combaten la invasión hombro con hombro con el ejército ucraniano no deberían tener ningún tipo de confianza en la OTAN y oponerse a la intervención de sus tropas, si quieren garantizar que su país siga siendo verdaderamente independiente. Tampoco deberían tener ninguna confianza en la Unión Europea, cuyo objetivo es hacerse con el control de la economía ucraniana. Tampoco deberían dar apoyo político al gobierno de Zelensky, sino exigirle que tome más medidas para garantizar la soberanía nacional: poner más armas a disposición de los civiles dispuestos a luchar, apoderarse de los activos de los capitalistas ucranianos necesarios para apoyar los esfuerzos la defensa y aliviar las necesidades materiales básicas de la población, expropiar las propiedades privadas vacías necesarias para albergar a los refugiados.

Al mismo tiempo, no podemos compartir la postura de quienes se amparan en una parte de la verdad (que la OTAN y sus gobiernos son unos imperialistas cínicos, con un historial empapado en sangre, que solo buscan aprovechar la agresión rusa en su propio beneficio), para negarse a dar apoyo a la resistencia ucraniana para derrotar la invasión. Tampoco compartimos la posición de quienes, en nombre de un pacifismo abstracto («todas las guerras son malas») se olvidan que la primera obligación es ayudar a defenderse a un pueblo está siendo masacrado.

Nos oponemos al uso de la invasión para lanzar una escalada de guerra sin precedentes entre las grandes potencias mundiales

En respuesta a la invasión rusa, los gobiernos de la UE y EE. UU. comenzaron a imponer varias sanciones económicas a Rusia y aumentaron el movimiento de tropas. El 10 de febrero, antes de la invasión, EE. UU. y la OTAN juntos tenían unos 22.000 soldados y 22 aviones de combate desplegados en sus líneas orientales. Estados Unidos tiene sus propias bases militares en Europa, la mayoría de ellas en Alemania, luego en Polonia y también en Rumania y Lituania, así como en países como Italia y también el estado español. EE. UU. tiene aproximadamente 90.000 soldados en Europa y el Pentágono anunció que desplegaría tropas adicionales. En las últimas 3 semanas, el Reino Unido y países de la UE también han enviado tropas adicionales al frente oriental.

En este contexto, el anuncio del rearme alemán tiene una enorme importancia. NYTimes informa: “El Sr. Scholz anunció un aumento de 100.000 millones de euros (113.000 millones de dólares) para gastos de defensa y se comprometió a gastar más del 2% del PIB de Alemania anualmente en defensa. También propuso consagrar ese umbral de gasto militar en la Constitución, asegurando que los futuros gobiernos lo sigan”. Detrás de las palabras del Canciller está la decisión alemana de convertirse en una gran potencia militar, en ruptura con su ubicación estratégica desde la Segunda Guerra Mundial. Como dice el canciller Scholz, la invasión rusa les ha colocado “en una nueva era”.

En respuesta a estos movimientos, Rusia ha declarado que ha puesto sus armas nucleares en alerta máxima. Además, Bielorrusia acaba de celebrar un referéndum para renunciar a su “estatus no nuclear”, que le permitiría albergar armas nucleares, mientras colabora con Rusia en la invasión militar de Ucrania.

En medio de esta rivalidad, el pueblo ucraniano tiene cada vez menos espacio para hacer valer su soberanía nacional. La brutal invasión de Rusia ha acercado al gobierno de Zelensky a la UE y la OTAN que, bajo el pretexto de la solidaridad y la defensa de la libertad nacional ucraniana, buscan convertir a Ucrania en una semicolonia económica de la UE y un puesto militar de la OTAN. Este es el trasfondo de la votación simbólica del Parlamento Europeo que reconoce a Ucrania como candidata a ingresar en la UE.

Llamamos a disolver la OTAN y la CSTO

La OTAN es una organización militar que sirve como fuerza de intervención para proteger los intereses del imperialismo estadounidense y sus aliados en Europa, manteniendo a estos bajo control. Cuenta hoy con 30 estados «aliados» y tiene la capacidad de desplegar casi 3,5 millones de personal, tropas y civiles combinados.

Fue creada en 1949 después de la Segunda Guerra Mundial por los EE.UU. para establecer una alianza militar en Europa occidental bajo el dominio estadounidense y “contener” el avance de la Rusia soviética. Se ha utilizado en aventuras militares como la ocupación de Afganistán. La OTAN también ha sido un mecanismo para gastar fondos gigantescos en importantes gastos militares que amenazan nuestra seguridad y el medio ambiente, en lugar de usarlos en para enfrentar la pandemia de Covid-19 y las acciones climáticas urgentes después del fracaso de la COP 26.

Con el colapso de la Unión Soviética y el bloque del Este en 1991, la URSS disolvió el Pacto de Varsovia con el entendimiento de que la OTAN actuaría de manera similar. Pero fue todo lo contrario, EE. UU., con el apoyo de los principales actores de la UE, comenzó a impulsar la expansión de la OTAN hacia el este, y entre 1999 y 2020 absorbió 14 estados del antiguo Pacto de Varsovia, tres de ellos, Letonia, Lituania. y Estonia, antiguas repúblicas de la URSS. En respuesta, Rusia ha consolidado a la CSTO como un bloque militar a cargo de la represión de cualquier movimiento popular que ponga en peligro las dictaduras sumisas al Kremlin en las ex repúblicas soviéticas de Asia Central, como sucedió en enero en Kazajistán.

Bajo la OTAN, la clase trabajadora y los pueblos de Europa no están más “seguros” ni protegidos por esta alianza militar, todo lo contrario. La expansión de la OTAN representa una mayor militarización de Europa y cada intento de expansión de la OTAN ha empujado a Rusia a tomar represalias.

Además, en última instancia, la OTAN es el aparato militar que los trabajadores tendrán que enfrentar y derrotar cuando se levanten contra los planes de austeridad y miseria, los recortes a las libertades y la militarización sin fin. Sin duda, las tropas de la OTAN no se quedarán quietas cuando los trabajadores pongan en peligro a los regímenes burgueses europeos y se pongan en el camino de la revolución socialista.

Las sanciones económicas tienen que ser para los oligarcas rusos y su gobierno

Apoyamos activamente los esfuerzos de los ucranianos para adquirir armas y suministros para defenderse. Al mismo tiempo, hay que decir que las medidas de nuestros gobiernos imperialistas, como sus sanciones, zonas de exclusión aérea y tropas sobre el terreno, tienen un alto precio y prácticamente no hacen nada para detener la maquinaria de guerra de Rusia.

El precio que están pagando los trabajadores en Rusia ya es muy alto: la caída del rublo, fuertes aumentos de precios, escasez, dinero mucho más caro y dificultades para conseguir efectivo. Y esto es solo el principio porque acaba de comenzar un proceso de cierre de empresas.

Por otro lado, los oligarcas, a quienes Putin representa, a pesar de la propaganda de nuestros gobiernos, no se ven realmente afectados en los bienes que han saqueado. Y es precisamente aquí donde Putin puede y debe ser golpeado para detenerlo y hacerlo retroceder.

Según diferentes estudios (Novokment, Piketty y Zucman), los grandes oligarcas rusos han depositado en países occidentales como Reino Unido, Suiza y otros y en paraísos fiscales, una riqueza equivalente al 85% del PIB ruso. Sin embargo, los gobiernos de las potencias imperialistas no se apoderan de ellos porque influyentes empresarios y políticos occidentales comparten sus negocios y porque hacerlo significa atacar a las grandes instituciones financieras que lavan su dinero, así como el de los magnates occidentales.

En lugar de castigar al pueblo trabajador ruso, exigimos la incautación de las grandes fortunas de los oligarcas y disponer de ellas para armar al pueblo ucraniano, reconstruir su país así como devolverlas al pueblo trabajador ruso.

Los trabajadores europeos tenemos que hacer que nuestras organizaciones de clase construyan una solidaridad material directa con los trabajadores que resisten en Ucrania y con los refugiados.

El 1 de marzo, el ministro de Economía francés, Bruno LeMaire, declaró que Francia “iba a librar una guerra económica y financiera total contra Rusia”, añadió “provocaremos el colapso de la economía rusa” y reconoció que su gobierno no tiene reparos en hacer daño y empobrecer al pueblo ruso. En última instancia, las potencias imperialistas europeas, encabezadas por Alemania y Francia, buscan apoderarse de los recursos energéticos y minerales de Rusia, sin depender más de Putin.

Algunas lecciones de la historia sobre la lucha por la paz

La lucha por la paz significa ante todo ayudar al pueblo ucraniano a derrotar la invasión de Putin así como defender la unidad e independencia de Ucrania, evitando que se convierta en una semicolonia militar y económica, sea de Rusia o de la OTAN y la UE.

No defendemos la «paz en general» ni estamos» en contra de la guerra en general», sino que tenemos que especificar muy claramente cuál es el carácter de clase de la guerra y cuáles son los términos de la paz por los que debe luchar la clase trabajadora. Como explicó Lenin en La cuestión de la Paz (1915), la única paz que aceptamos es aquella que se apoya en “el reconocimiento del derecho a la autodeterminación de todas las naciones, y también la renuncia a todas las anexiones”.  No queremos las versiones de paz de Putin, Macron o Biden, una Ucrania que legitime anexiones, ocupaciones militares o el sometimiento del pueblo ucraniano a los caprichos de cualquier poder imperial externo. No puede haber paz para la clase trabajadora y los pueblos de la región hasta que Rusia retire todas sus tropas de Ucrania, hasta que tanto la OTAN y la CSTO se disuelvan y todas las tropas estadounidenses se retiren de Europa.

Como recordó Lenin durante la Primera Guerra Mundial: “En lugar de dejar que los hipócritas charlatanes engañen al pueblo con frases y promesas sobre la posibilidad de una paz democrática, los socialistas deben explicar a las masas la imposibilidad de algo parecido a una paz democrática, a menos que haya una serie de revoluciones y a menos que se libre una lucha revolucionaria en cada país contra el gobierno respectivo. En lugar de permitir que los políticos burgueses engañen a los pueblos hablando de la libertad de las naciones, los socialistas deben explicar a las masas de las naciones opresoras que no pueden esperar su liberación, mientras ayuden a oprimir a otras naciones y no reconozcan y defiendan el derecho de esas naciones a la autodeterminación, es decir, la libertad de separarse”.

La única salida permanente a la crisis y militarización de Europa del Este es organizar a la clase trabajadora allí y en los países imperialistas para impulsar movilizaciones de masas contra la guerra con un programa claro. Debemos solidarizarnos con la resistencia ucraniana y su lucha para derrotar la invasión y con todos los refugiados que huyen de la guerra y, al mismo tiempo, oponernos a la escalada de ojo por ojo incitada por EE. UU., la UE y Rusia. En Europa occidental y EE. UU. Debemos seguir el ejemplo de varios sindicatos de Rusia (KRT), Polonia, Bielorrusia y Ucrania, que están tomando la iniciativa de oponerse a los esfuerzos de guerra desde abajo, con una clara independencia y solidaridad de clase trabajadora, y movilizar a las organizaciones obreras y populares para impulsar y participar en manifestaciones masivas.

  • ¡Toda nuestra solidaridad con la resistencia en Ucrania y con los manifestantes rusos contra la invasión! ¡Alto a la represión, libertad a los detenidos!
  • ¡Por la derrota de la invasión militar rusa! ¡Armas para la resistencia del pueblo ucraniano! ¡Ninguna confianza en Zelensky ni en los oligarcas ucranianos!
  • ¡Construyamos un movimiento contra la invasión y la escalada militar que ponga a millones en las calles!
  • ¡Tropas rusas fuera de Ucrania! ¡Devolución de Crimea! ¡Tropas y paramilitares rusos fuera del Donbass!
  • ¡Fin de toda la opresión rusa sobre Ucrania! ¡Estados Unidos, la OTAN y la UE, fuera las garras de Ucrania!
  • ¡Disolución de la OTAN y la CSTO! ¡Tropas estadounidenses y rusas, desde Kharkiv a Heidelberg, desde Kazajistán a Okinawa, go home, váyanse a casa!
  • ¡Alto a la carrera armamentista, eliminación de los arsenales nucleares y de las armas de destrucción masiva!
  • Dinero para la salud, la vivienda y la justicia climática, ¡no para la guerra ni la OTAN!

5 de marzo de 2022

Workers Voice/La Voz de los Trabajadores (EE. UU)

Partito di Alternativa Comunista, PdAC (Italia)

Em Luta (Portugal)

Corriente Roja (Estado español)

ISL (Inglaterra)

LCT (Bélgica)

 

 

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