Crisis en Ceuta | La necesidad de organizar un partido revolucionario a ambos lados de la frontera
En el momento de escribir estas líneas, la crisis humanitaria y social desatada en Ceuta se ha cobrado la vida de 140 personas. Ciento cuarenta familias que han pagado con la vida de un ser querido los caprichos de un rey tirano y sus socios genocidas. Como siempre, la clase trabajadora más oprimida paga por los intereses de la élite capitalista.
Por: Corriente Roja y Em Luta (Portugal)
Con este artículo queremos poner en valor la vida de nuestros/as hermanos/as de clase y sus aspiraciones de libertad y el derecho a una vida digna. A la vez, nuestro objetivo también es desgranar los múltiples factores que nos han llevado a esta crisis, para señalar a los responsables y luchar para que paguen.
Factor 1: La responsabilidad del Estado español y sus oligarcas
Hace falta poner en contexto histórico el fenómeno de la migración como parte de la historia humana y más aún bajo el sistema capitalista. Un sistema de colonización y expolio, que hace imposible la supervivencia para millones de personas en su tierra natal, especialmente en África. Ante este hecho, defender el derecho a migrar es un deber moral y un ejercicio de memoria para toda la clase trabajadora, especialmente en el Estado español. Y tener en cuenta que el mantenimiento de los derechos y libertades conquistadas en Europa, en parte, se asienta sobre la colonización y la explotación de los pueblos bajo el imperialismo.
Por lo que respecta a la crisis en Ceuta, no se puede analizar la responsabilidad de esta obviando el contexto de la ocupación colonial del norte de África por parte del Estado español. Esta es la táctica demagógica que utiliza la derecha y extrema derecha, al servicio del capital, para presentar su España blanca y cristiana como víctima de una supuesta invasión marroquí. La realidad es que el Estado español no solo mantiene enclaves coloniales a lo largo de toda la costa marroquí (Islas Chafarinas, Peñón de Alhucemas, Peñón de Vélez de la Gomera y Islote de Perejil) además de Ceuta, Melilla y Canarias, sino que es de las principales potencias imperialista que expolian los recursos en todo el Magreb en esta etapa postcolonial. Esto lo hace a través de empresas como Repsol, Endesa, Acciona, Indra, Siemens Gamesa, Inditex, Banco Santander, Boluda, Meliá, Barceló, etc. En este sentido, el Estado español es el principal responsable de la extrema desigualdad que hay a un lado y a otro de la valla de Ceuta. Prácticamente el mayor índice de desigualdad de todas las fronteras de Europa.
Factor 2: La responsabilidad de la Estado marroquí y su dictador
La desigualdad entre Ceuta y Marruecos tiene la otra cara de la moneda. Si las empresas españolas, francesas, estadounidenses e israelíes explotan al pueblo y sus recursos de una forma tan ventajosa es gracias a sus cómplices en el terreno. La monarquía de Mohamed VI y su gobierno mantienen una profunda opresión hacia la clase obrera y los pueblos bajo su poder y se adueñan de sus tierras y riquezas para su propio beneficio. Contra esta situación se levantó la juventud en el movimiento GenZ 212 el pasado septiembre de 2025 como parte de un movimiento más global que también afectó Indonesia, Nepal, México… Unas protestas que empezaron por la muerte de ocho mujeres en un hospital de Agadir y que se extendieron a unas quince ciudades para reclamar una sanidad y educación digna, empleo para la juventud y libertad para el pueblo. No olvidemos también las secuelas por la criminal gestión del terremoto de 2023, donde murieron 3.000 personas y se vieron afectadas un total de 300.000 en todo el norte del país Pero la respuesta del régimen ante la protesta de la juventud fue implacable. Igual que en todas las anteriores ocasiones (Gdeim Izik en 2010, Sidi Ifni o el Hirak del Rif en 2016, las revueltas de la sed en Zagora o el movimiento de Jerada en 2017) la dictadura marroquí optó por reprimir con sangre y encarcelamientos al pueblo en lucha.
Un paro juvenil de un 30%, unas condiciones de trabajo esclavo, la imposibilidad de la gran mayoría de familias de mantener a sus hijos en el sistema educativo, una carencia absoluta en la sanidad pública, la feroz opresión nacional para los pueblos Amazighs y Saharaui y la miseria infligida para las amplias zonas rurales así como la violenta represión desde hace décadas ante cualquier forma de protesta son los motivos que están detrás del éxodo de la juventud con sus esperanzas puestas en una Europa más libre y con más derechos.
Factor 3: La necropolítica de la UE y la hipocresía del gobierno PSOE-SUMAR
Para terminar de comprender el contexto general en que se da esta crisis hay que pararse a analizar las reglas establecidas por ambos estados y la UE en su criminal gestión migratoria. Hablamos del endurecimiento y la externalización de la política migratoria con el nuevo Pacto de Migración y Asilo, aprobado el 14 de mayo del 2026 y que a partir del 12 de junio de este año entraba en vigor completamente. Para sacarlo adelante, la ultraderecha en toda Europa llevó la batuta, pero cabe mencionar que el Estado español en el segundo semestre del 2023 jugó un papel importante presidiendo el Consejo de la Unión Europea haciendo de mediador, y finalmente votando a favor del paquete entero ese día 14 de mayo.
Entre las medidas de las nuevas normas migratorias están la construcción de macrocentros de detención de migrantes fuera de la Unión Europea, en países como Marruecos, Mauritania, Túnez, Egipto, Turquía y algunos países de los Balcanes, llevando lejos de la vista la violación de derechos para seguir vendiéndose como los estandartes de la democracia, la paz y la libertad. Mientras, aprueban mantener detenidas hasta por dos años y medio en estos centros a las personas migrantes en caso de denegación de asilo o de detención dentro de territorio europeo si se encuentran en situación irregular. Sin ninguna supervisión por parte de la comunidad europea, sometiendo a las personas a la arbitrariedad de estos países. De igual manera fortalece organismos como FRONTEX que se dedican a patrullar las fronteras de la UE y a trabajar en conjunto con los cuerpos de seguridad de los Estados miembros, convirtiéndolos en el ICE europeo.
Lo que pasa ahora en Ceuta es el resultado de esta política de intervención del Estado español y la UE en el Norte de África durante décadas. De su política migratoria racista y xenófoba en la que el gobierno de Sánchez tiene una gran responsabilidad. Por su papel en la aprobación del nuevo Pacto de Migración y Asilo, por la masacre de Melilla, con 23 personas asesinadas y 70 desaparecidas en 2022 bajo el mando de Marlaska. Porque aunque se haya aprobado una regularización masiva (no sin obstáculos burocráticos) por otro lado el gobierno vota y aplica medidas antiinmigrantes que sirven a la patronal y convierten el Sáhara y el Mediterráneo en gigantescas fosas comunes, donde los muertos los pone la clase trabajadora africana.
La política migratoria del imperialismo es una de las caras más escandalosas de la barbarie en nuestros tiempos. Hoy, según la ONU, la cifra de gentes forzosamente desplazadas sigue alrededor de los 120 millones de personas, con conflictos en que la intervención directa de los intereses del capital extractivista siguen siendo el motor principal. Además son las propias potencias imperialistas que están detrás del continuo abastecimiento logístico y de material bélico, como en el caso de RDC (Congo), Sudán o los países del Sahel. Sin embargo, lo que vemos en Europa es un pánico moral, en torno a las crisis migratorias, como si fueran factores independientes de la guerra y explotación extractiva por parte de las potencias capitalistas. No sin ironía, y a pesar de las largas lamentaciones de los comentaristas burgueses europeos, es en los países vecinos que el 67% de estos 120 millones de personas desplazadas logra encontrar refugio.
Las grandes brechas en la hipocresía del gobierno, junto con la política europea de externalización de fronteras que necesitan para seguir escondiendo el verdadero rostro del capitalismo, es lo que da el poder al régimen marroquí para chantajear a Sánchez y usar a la clase trabajadora de Marruecos y la población migrante como carne de cañón para conseguir sus intereses.
Factor 4: Una disputa interimperialista con el gobierno de PSOE-Sumar entre dos aguas
Una crisis muy parecida a la de estos días se dio en el 2021 cuando el líder saharaui del Frente Polisario, Brahim Ghali, fue tratado en un hospital de Logroño. Entonces, Mohamed VI ganó el pulso con la traición histórica de Pedro Sánchez al pueblo saharaui reconociendo de facto la ocupación del Sahara Occidental. Esta vez, el detonante ha sido el restablecimiento de las relaciones entre el Estado español y el argelino, especialmente por el comercio de gas, así como la tramitación de la Ley de Nacionalidad Saharaui. Este conflicto en el plano regional, con la legítima lucha del pueblo saharaui en juego, también tiene su eco a nivel global. Por un lado, Marruecos se alinea con el estado terrorista del pedófilo Donald Trump y la entidad genocida sionista. Por el otro lado, Argelia se alía con el imperialismo Ruso y el régimen iraní. En este panorama el gobierno de Sánchez juega a encontrar un imposible equilibrio entre contentar a sus votantes a base de mentiras y falso discurso en relación a la causa Palestina y la aparente negativa al rearme y la guerra de Irán y, a la vez, mantener intactos los beneficios de la patronal y la sumisión al imperialismo de la UE y EE. UU.
Pero este doble mandato de hipocresía y palabras vacías que lleva el gobierno de PSOE-Sumar está llegando a su fin. Cada vez sus grandes gestos sirven menos y dan alas a la ultraderecha que también aprovecha esas brechas entre el discurso del gobierno y la realidad de la clase obrera en todo el estado. Así vemos como los aliados de Trump, con Mohamed VI por un lado, y Abascal del otro, hacen un movimiento de pinza para allanar el camino en las próximas elecciones generales.
La autoorganización de la clase trabajadora en ambos lados de la frontera: La única forma de combatir los diferentes factores de esta crisis de forma conjunta
Viendo como Vito Quiles, Alvise y demás escoria fascista salían corriendo de las calles de Ceuta, parece que el discurso de la ultraderecha no ha calado en amplios sectores de la población ceutí. Pero, como hicieron y hacen en Catalunya y Euskadi, no buscan ganar a la mayoría en estos territorios sino quemarlos y llevarlos al límite para ganar votos en el resto del estado.
No tenemos dudas de que esta crisis, y la gestión burguesa de la misma, es un factor que entrega fuerza a la extrema derecha en Europa pero también en todo el mundo. Donald Trump en los EE. UU., Meloni en Italia y Ventura en Portugal, se muestran implacables con los migrantes y los comparan con zombies, hablando de invasiones y guerra. Pero mientras tanto, de forma burda y escandalosa, apoyan al mismo Rey de Marruecos, que según su versión sería el jefe de la invasión y principal promotor de toda la crisis, demostrando la confusión generalizada que la burguesía impone a nuestra clase. Al mismo tiempo, Pedro Sánchez pacta con el Majzén para desviar la responsabilidad de lo ocurrido a las mafias. Hay que enfrentarlos y destapar sus mentiras. Es necesario denunciar la gestión capitalista de los demócratas burgueses de todo tipo, que capitula a la extrema-derecha, y que prepara las condiciones en la consciencia, en las leyes y en nuestro cotidiano para el autoritarismo creciente.
Ante el ascenso de los partidos de extrema derecha en todo el mundo y la caducidad del gobierno “progresista” dentro del sistema de turnos del bipartidismo español, todo hace prever que la opresión contra la clase trabajadora, especialmente la migrante, solo hará que aumentar. Ante esto, no podemos quedar a la espera de que, un gobierno tras otro, con unas u otras siglas, sigan usándonos como carnaza para su expolio y sus guerras. Es más urgente que nunca autoorganizarse como clase en ambos lados de la frontera, con nuestras hermanas migrantes y los sectores más oprimidos a la cabeza, para defender nuestros intereses frente a la barbarie capitalista. Empezando por la derogación de las reformas laborales de miseria y las leyes represivas que amordazan al pueblo. La derogación del Pacto de Migración y Asilo y la Ley de Extranjería, así como el desmantelamiento de toda la maquinaria criminal de CIEs, vallas, prisiones y los destacamentos de la Guardia Civil en Marruecos, Mauritania y Senegal. Exigir que el ministro Marlaska y sus socios paguen por los crímenes como la masacre de Melilla en 2022 y se ponga fin a las torturas en ambos lados de la frontera, a las devoluciones en caliente y al asesinato premeditado de migrantes en el mar y en el desierto. La lucha contra las políticas antiinmigración y todo el racismo institucional no solo promueve los derechos de la población migrante dentro del Estado español sino que ataca a la complicidad de la UE y de Sánchez con el dictador Mohamed VI y, por lo tanto, acerca a la clase obrera en su conjunto a la conquista de sus derechos y libertades a ambos lados del Estrecho de Gibraltar.
Al mismo tiempo, es necesario, ante la barbarie generalizada del capitalismo, que destruye la vida de centenares de millones de personas hasta el punto de no lograr más permanecer en sus pueblos y ciudades, combatir el chovinismo nacionalista e imperialista. La hipocresía de PP, Vox y todos esos que se llenan la boca con la defensa de España pero que luego son los primeros en venderla y aprovecharse de su gente, como está haciendo Milei en Argentina. Por el contrario, la clase obrera y la juventud necesitamos construir la más amplia solidaridad entre pueblos, sin dudas ante la convivencia y armonía entre gentes de orígenes distintos que ya ponemos en práctica a diario. Pero entendiendo que jamás la podremos lograr de forma plena bajo el capitalismo, donde la competición para sobrevivir, la escasez y la explotación, refuerzan la desconfianza y los sentimientos reaccionarios ante la gente migrante. Solamente una sociedad socialista, donde nosotras las obreras y todas las explotadas planifiquen una economía que responda, por encima de todo, a las necesidades de la humanidad, podrá destrozar la ultraderecha, el odio entre pueblos, y reparar la dantesca desigualdad en las condiciones de vida entre el mundo del capitalismo central y las periferias del capital.
Por eso desde Corriente Roja, Em Luta y la LIT-Ci luchamos por construir una organización revolucionaria capaz de enfrentar los regímenes burgueses ya sean dictaduras atroces como la de Marruecos o se vistan de democracia como la del «Reino de España». Organizando en la clandestinidad y en la diáspora marroquí y parando los pies a los racistas en cada barrio, en cada mezquita, en cada centro de trabajo y de estudio. Por un proyecto socialista, por el control obrero de toda riqueza producida, colocando sus frutos al servicio del desarrollo de la humanidad en su conjunto. El camino es largo pero no partimos de cero, porque son muchas las que nos han precedido y muchas las que seguimos luchando. Y a cada paso estaremos en mejores condiciones para hacer de nuestras vidas una demostración de dignidad.




