COMUNICADO | Sobre la ruptura de un sector minoritario de Corriente Roja
Con profundo dolor nos vemos obligadas a anunciar la ruptura de un sector minoritario de Corriente Roja, encabezada por parte de quienes fueron la dirección histórica, que rompe con nuestra organización a escasas semanas del Congreso Extraordinario que estamos por celebrar. Lo hace, además, bajo una “nueva” denominación, Corriente Roja Cuarta Internacional, que muestra su incapacidad para aceptar que han quedado en minoría y es expresión de una metodología que no hace más que crear confusión. Emplazamos a los/las camaradas a rectificar y a adoptar una denominación que no los vincule a la organización con la que hoy rompen.
Este sector, en realidad, había roto meses antes por la vía de los hechos, pues había abandonado los organismos del partido, boicoteado las actividades y campañas públicas y asumido como propia la política de otra organización, la Corriente Revolucionaria de Trabajadoras y Trabajadores (CRT)-Corriente Revolución Permanente (CRP), con quienes mantenemos acuerdos políticos, pero también profundas diferencias políticas y metodológicas en el plano internacional y estatal que nos ubican, en algunas situaciones, en trincheras distintas en la lucha de clases, pese a que ambas organizaciones nos reivindicamos del trotskismo. Todo ello para llevar a cabo una lucha fraccional, despiada y tajante, que ha pretendido arrollar el proyecto de renovación política de nuestra dirección, conformada por una nueva generación de militantes, acusándola de burocrática, autoproclamatoria y oportunista.
No obstante, lo peor de todo es que este sector minoritario se ha organizado con la CRT en el plano estatal y participó en la Conferencia Internacional de la CRP, celebrada en el mes de diciembre, sin haber formalizado antes su ruptura con Corriente Roja. Lamentablemente, la realidad es que, por segunda vez, la CRT ha hecho entrismo en Corriente Roja, intentando destruirnos desde dentro.
En nuestra opinión, la CRT-CRP se rehúsa a intervenir decididamente en las luchas de las masas por reivindicaciones democráticas y antiimperialistas, a menos que éstas ya tengan asimilado el programa socialista. Es así como nos colocamos en trincheras radicalmente opuestas: nosotros/as, apoyando la resistencia ucraniana y su legítima defensa ante la invasión rusa, con independencia de clase frente al gobierno Zelenski y a la OTAN y la UE, y ellos/as acusándonos de pro imperialistas y abandonando a la clase obrera ucraniana ante los misiles del imperialismo ruso. Esto se expresa, igualmente, en el Estado español. La CRT renuncia a la lucha por la III República o por la República Catalana, por considerarlas consignas democrático-burguesas. Nosotros/as, al contrario, como explicamos en el Programa de Corriente Roja para la Revolución Socialista en el Estado español, sobre el que desconocemos si los/las camaradas que rompen tienen alguna crítica, “luchamos por el derecho a la autodeterminación de las nacionalidades, por una República catalana libre, como base para lograr una Unión libre de repúblicas socialistas ibéricas, y luchar por una Europa socialista de los y las trabajadoras y los pueblos.”
Otra cuestión polémica es la metodología con la que abordamos nuestro proyecto estratégico de reconstruir la IV Internacional. Es en nombre de esta colosal tarea y mediante llamados vacíos a la “unidad del trotskismo” que la CRT/CRP actúa buscando fracturar a las organizaciones que estamos al servicio del movimiento obrero y la revolución socialista. Por nuestra parte, pensamos que todo proyecto que aspire a reconstruir una organización internacional, reagrupando a todos los sectores revolucionarios que actúan en la lucha de clases, debe empezar por el reconocimiento de que existen otras tendencias y corrientes revolucionarias en el mundo, entablando debates honestos y leales con ellas y no atacándolas para su propia autoconstrucción. Estas y otras diferencias las desarrollamos en un artículo más extenso que publicaremos próximamente en nuestra página web para los/las lectores/as que quieran profundizar.
Corriente Roja y la LiT.Ci, lejos de autoproclamaciones sectarias, nos consideramos un embrión de partido revolucionario que, con todos los errores que podamos cometer, aspira a construirse en el movimiento obrero para contribuir a la victoria de nuestra clase, la clase obrera, sobre el capitalismo y para la transformación socialista de la sociedad. Bajo ese objetivo nos mantenemos firmes en la construcción de nuestra organización estatal e internacional y tenemos la convicción de que la reconstrucción de la IVa Internacional solo será posible de la mano de revolucionarios/as de todo el mundo y de distintas corrientes que, bajo una comprensión de la situación política mundial y una ubicación común en la lucha de clases, unamos fuerzas en la construcción de un partido mundial para la revolución socialista.




