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Correo Internacional

Colectivos chavistas: ¿“Guardianes de la revolución” o grupos paramilitares?

Victor Quiroga

febrero 8, 2026

Víctor Quiroga

La agencia alemana de noticias DW, al citar al Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS), dice que “los colectivos son grupos parapoliciales y paramilitares que actúan en estrecha coordinación con otras fuerzas de seguridad del Estado”.  DW concluye que: “Los civiles desarmados de Venezuela son los que más podrían sufrir a manos de estas falanges, que han sido comparadas más de una vez con los Tonton Macoute del dictador haitiano François Duvalier (1957-1971).” 

La comparación parece exagerada, pero en las movilizaciones opositoras y en las luchas de trabajadores de los últimos años se ha visto actuar a algunos de estos grupos de civiles armados junto a la Guardia Nacional o la Policía. Disparaban sus armas para dispersar y amedrentar las protestas. En varios casos, son responsables de muertos y heridos.

“El brazo armado de la revolución”

Algunos de estos colectivos existen desde el Caracazo (1989), antes de Chávez y del chavismo: eran una forma de organización de activistas de izquierda en las parroquias populares de Caracas. Hacían actividades políticas, comunitarias y culturales.

Muchos de ellos tuvieron una actuación destacada cuando el golpe proyanqui del 2002 y lo enfrentaron en el momento en que Chávez estaba preso y el aparato chavista ya se había rendido. También atacaron la sede de FEDECAMARAS, donde se nuclea lo más rancio de los empresarios venezolanos, y de donde provenía el efímero presidente que sucedió a Chávez, Pedro Carmona. Incluso se rebelaron contra la política del chavismo de “perdonar” a los golpistas. En esos momentos, se los conocía como “Círculos bolivarianos” y se expandieron por numerosos barrios, donde eran la autoridad más respetada, y Chávez los llamó “el brazo armado de la revolución”. 

Entre los colectivos más antiguos está La Piedrita, que surge a mediados de los 80. Otros eran Alexis Vive (homenaje a Alexis González Rivette, nombre de un activista asesinado durante el golpe de 2002, Tupamaros (nombre tomado del conocido grupo guerrillero uruguayo), surgidos después del caracazo, el Movimiento Revolucionario de Liberación y la Coordinadora Simón Bolívar, entre otros

La institucionalización 

Al mismo tiempo, Chávez y el chavismo comprendían que estos “círculos”  contenían elementos de doble poder, que no podían perder el control de sus acciones y que debían “domesticarlos”. 

Una parte de esa política consistió en transformarlos en meros “comités electorales”, controlados por cuadros confiables, especialmente a partir del “plebiscito revocatorio” de 2004. Por otro lado, se los fue transformando en comités implementadores de las Misiones de educación, asistencia médica, distribución de alimentos, etc.  Es decir, la mayoría de ellos pasaron a ser instrumentos del aparato chavista.

La muerte de Chávez y la “parcelación del poder”

A partir de la muerte de Chávez, el poder en Venezuela se ha ido fragmentando. Y eso también se dio en el caso de los colectivos. Según la periodista Sebastiana Barraez, “no todos responden a Maduro”. Algunos están cerca de Diosdado Cabello y de un sector de las FANB. Otros de Freddy Bernal, responsable de la distribución de los CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción). También Bernal actúa como “protector” (una especie de gobernador paralelo) del estado Táchira, uno de los más conflictivos del país, por estar allí la principal frontera con Colombia.

Si bien todos son financiados por el gobierno, algunos organismos de derechos humanos opinan que “aunque no todos, una buena parte de ellos se financian con actividades ilegales” [1].

Con la decadencia económica y social, los colectivos han ido mutando y han escapado al control orgánico del chavismo.  Incluso varios han sido acusados por el entonces Ministro del Interior, López Torres, como simples “delincuentes”. Fue en 2014 cuando fue asesinado el joven diputado José Serra, estrechamente ligado a los “colectivos”, en un confuso episodio de “intento de robo” en su casa.

Uno de los dirigentes de la Coordinadora 5 de Marzo (compuesta por unos 100 colectivos), José Odreman, un ex policía, declaró ante los medios que “¡Basta de asesinar a camaradas! Si algo me pasa, responsabilizo al Ministro López Torres”. A los pocos días, en “un enfrentamiento con delincuentes”, Odreman caía abatido, junto a otros integrantes de la Coordinadora [2].

La importancia y fortaleza de estos grupos quedaron demostradas, en ese momento, cuando una protesta de los colectivos salió a las calles de Caracas exigiendo la renuncia de López Torres y “una profunda investigación” de los asesinatos. La renuncia del ministro se produjo a los pocos días.

De “guardianes de la revolución” a grupos paramilitares

No todos los colectivos han utilizado armas para amedrentar. Pero los trabajadores y sectores populares que se han movilizado dan cuenta de la presencia de estos grupos que los han golpeado para dispersarlos o dispararles.

Roberto Briceño, del OVCS, los define como “verdaderos grupos paramilitares en Venezuela”. También actúan en fábricas y en otros lugares de trabajo, “apretando” y amedrentando a los activistas. Este salto en su papel de represor “paramilitar” aparece con toda claridad en el 2017, con el ataque a las movilizaciones masivas de ese año, en el que actuó junto a la Guardia Nacional, que causó más de 100 muertos.

Según la ONG de Derechos Humanos PROVEA, el gobierno de Maduro habría utilizado estos grupos para reprimir en el marco de las últimas manifestaciones opositoras. Los llamados “colectivos” actuaron en: Acarigua, Barcelona, Barinas, Barquisimeto, Boconó, Cabimas, Cagua, Calabozo, Caracas, Carora, Carrizal, Carúpano, Ciudad Bolívar, Coro, Cumaná, Ejido, El Tigre, El Vigia, , Guanare, Guarenas-Guatire, La Guaira, La Victoria, LosTeques, Maracaibo, Maracay, Maturín, Mérida, Naguanagua, Ocumare del Tuy, Pampanito, Porlamar, Puerto Ayacucho, Puerto Cabello, Puerto La Cruz, Puerto Ordaz, Punto Fijo, San Antonio de Los Altos, San Antonio de Táchira, San Carlos, San Felipe, San Fernando de Apure, San Joaquín, San Juan de los Morros, Santa Elena de Uairén, Tinaquillo, Tucupita, Upata, Ureña, Valencia y Valera [3].

Decadencia y descomposición de los “colectivos”

Como decimos más arriba, hay signos de descomposición en varios de estos grupos. La crisis económica y la reducción de presupuestos han llevado a que su financiamiento se realice por vías ilegales (secuestros, chantajes, drogas, etc.). Algunos han degenerado en pandillas comunes que se venden al mejor postor, a veces disparan contra las movilizaciones opositoras y otras veces las apoyan. Por eso, ya no dan garantías, y eso es un problema para  la dictadura. 

Según varios periodistas, en algunos “colectivos” habría crisis y diferencias con Maduro. Estos periodistas incluso han informado de “deserciones por cientos” de sus miembros y de su paso a Colombia y a Brasil. No hemos podido chequear esta información. Pero quizás esto explique que Iris Varela, ministra responsable de las cárceles venezolanas, haya aparecido en la frontera con Colombia, acompañada de civiles armados, para cumplir con acciones represivas  (se dijo que eran “presos”) [4]. 

Hoy disparan contra la oposición al régimen chavista. Pero no sería extraño que, ante la descomposición cada vez más acentuada del régimen, un sector de estos “colectivos” que han degenerado en grupos paramilitares, ligados a negocios legales e ilegales, sin un programa político, pueda ahora pasarse al otro campo burgués de oposición, proimperialista, tan corrupto que ofrece “amnistía” a los jerarcas militares y civiles. Tal vez algunos de estos grupos terminen beneficiándose de esa “amnistía” apuntando sus armas a sus excompañeros de ruta. 

[1] Ver http://www.defiendoddhh.org/rafael-uzcategui/

[2] http://www.el-nacional.com/noticias/sucesos/quien-era-jose-odreman-lider-del-colectivo-marzo_118415  

[3] https://www.derechos.org.ve/ y http://talcualdigital.com/

[4] http://epmundo.com/2019/iris-varela-suelta-presos-en-la-frontera-videos-evidencia/  

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