Lea el segundo relato de la representante de la ANEL [1], Clara Saraiva, acerca de las movilizaciones estudiantiles en Chile.

 

Ayer fue día de paro nacional: una convocatoria de las principales organizaciones de los movimientos sociales de Chile, en especial los estudiantiles, para que hubiera marchas en diferentes ciudades. Aunque en plenas vacaciones, los estudiantes salieron a las calles a defender la educación.


Creo que participé del mayor acto de mi vida y, sin duda, el más impresionante. La sensación de estar presenciando un ascenso que recorre todo el país, que atraviesa la vida de toda la población, que hace que la defensa de la educación gratuita y de calidad sea algo indiscutible por todos, es indescriptible. Participé del acto en la ciudad de Valparaíso, que está también muy movilizada, y tiene una gran tradición de lucha. Había 30 a 40 mil personas en el acto, por lo que se pudo contar. Valparaíso es una pequeña ciudad con menos de un millón y medio de habitantes, llena de casas que se aprietan a uno y otro lado, todas de colores, ocupando los cerros de la ciudad. Muy encantadora y acogedora.

“El maremoto estudiantil”

Lo que más llama la atención en la movilización es, sin duda, la creatividad e irreverencia de la juventud chilena, y la firmeza de seguir hasta el fin. Había de todo allí. Muñecos de papel maché, uno de ellos representando a un estudiante diciendo “SOS” y el otro al gobierno diciendo “ganancia”, un equipo de chicas de topless con el cuerpo todo pintado como un equipo de fútbol, con el nombre de los gobernantes y un signo “$” atrás, seguida de un bloque de conga (música cubana) con parodias en defensa de la educación, varios carros de carabineros (policías) hechos de cartón, ridiculizando a la represión. Una columna con los “300 guerreros”, haciendo una parodia del film, luchando por la educación, una botella de leche gigante, una parodia de los Simpsons, chicas ataviadas como prostitutas, tortugas que se arrastraban, los “infectados por el sistema”, todos llenos de heridas y andando como zombis, varios lápices gigantes, muchos payasos, malabaristas y cosas de circo, calaveras que eran las “víctimas del sistema”, cometas en defensa de la educación…

Además, todo tipo de canciones y refranes, cantos de los más creativos, especialmente de los secundarios, que saltaban, corrían, gritaban, sintiéndose en un verdadero éxtasis: “¡Chi, chi, chi, le, le, le, secundarios de Chile!”. La presencia también de otras organizaciones y movimientos sociales, como los trabajadores del puerto que, con sus enormes camiones, tocaban bocina en apoyo a esta lucha; fue uno de los momentos más llamativos de la movilización. Los representantes estudiantiles decían, y yo estuve de acuerdo: fue una movilización que entró a la historia.

En Santiago, la movilización llegó, de acuerdo con los organizadores, a 100 mil personas, también llena de creatividad juvenil. Supe que otras veces ya habían organizado muchas protestas reuniendo grupos en una plaza para hacer un acto lúdico. Por ejemplo, una vez, cerca de 500 estudiantes hicieron la coreografía del Thriller de Michael Jackson. Otra vez, más de 1.000 hicieron el “suicidio por la educación” cuando, de un momento a otro, en una plaza en el centro de la ciudad, todos cayeron al suelo, como muertos, y quedó de pie sólo una muchacha con un cartel que decía que todos murieron esperando las reformas educacionales. Bueno, regresando a la movilización de ayer… Quienes acompañaron estas jornadas deben haber visto que hubo mucha represión en Santiago. Aquí, para hacer una movilización, el gobierno debe autorizar (!) el trayecto que la marcha va a hacer. Y, para esta marcha, autorizaron un trayecto más distante del centro y, obviamente, los estudiantes -que no están muy preocupados con la legalidad en este momento- hacen el acto donde siempre se hace, frente al palacio del gobierno, “La Moneda”, en la Plaza Italia. Desde el comienzo del acto, los carabineros se fueron encima de los manifestantes.

Con el ya conocido gas lacrimógeno y chorros de agua, buscaban dispersar a los manifestantes que tiraban piedras a la policía. Después de disolver a un primer grupo que se enfrentaba más directamente con la policía, se integraban al resto del acto, que concentraba las manifestaciones culturales y las columnas de cada universidad y colegio. Durante dos horas, la principal calle de Santiago, La Alameda, se convirtió en un verdadero campo de batalla. Una represión terrible del gobierno, ¡en una manifestación pacífica! una demostración más de que no está dispuesto a ningún diálogo y que no está dispuesto a ceder. Mala suerte la suya: los estudiantes tampoco.

Participé de una reunión de los padres de alumnos de un colegio ocupado, en Valparaíso y fue increíble. Estaban presentes los padres, parientes y representantes estudiantiles. El nivel de concientización de las familias y de la necesidad de que también entren en la lucha es muy grande. Una madre decía en la reunión que el gobierno quiere hacerse la víctima, utilizando un discurso de que está dispuesto a negociar, que ya entregó varias propuestas y que el movimiento es intransigente y sólo quiere hacer lío. Pero, el problema es que las propuestas que dio ¡están muy lejos de solucionar los problemas!

En todas las reuniones en que estuve se tiene una seguridad muy grande de que las luchas deben continuar y ampliar sus reivindicaciones y las alianzas con otros sectores de trabajadores. Y todos están convencidos de que necesitan enfrentar con fuerza la próxima semana, porque la siguiente será determinante para la continuidad o no de las luchas: las clases se van a reiniciar. Si las ocupaciones continúan después del regreso a las aulas, sin duda el movimiento ganará una fuerza mucho mayor.

“Las venas de Latinoamérica aún siguen abiertas”

Estos días que pasé aquí en Chile, en mi primer viaje a algún país de Latinoamérica, sentí como nunca como somos “Hermanos” latinoamericanos. Ese sentimiento de unión entre nosotros, que los chilenos me hicieron sentir cuando sonreían de alegría y me abrazaban con fuerza por saber que en Brasil también tienen apoyo para su lucha, es a lo que nos tenemos que aferrar. Los planes del imperialismo para la educación, especialmente del Banco Mundial y del FMI, son los mismos para el conjunto de Latinoamérica. Les decía que pasábamos por los mismos problemas, que había un Plan Nacional de Educación en Brasil que avanza más en la privatización y que podríamos llegar a tener, como ellos, a todas las universidades públicas aranceladas y completamente privatizadas, y ellos también nos daban incentivos para luchar.

Quedaron muy impresionados, especialmente los representantes de las organizaciones, con la forma de organización democrática de la ANEL. Un chico del centro de estudiantes del Liceo Eduardo de la Barra me dijo, después de explicarle el funcionamiento de la ANEL: “¡Ese es mi sueño, tener algo así aquí! Necesitamos una organización como esa”;  y yo lo incentivé a que la creasen. La alianza entre secundarios y universitarios y el control por la base era lo que les llamaba más la atención, porque las organizaciones de aquí, especialmente de universitarios, como la CONFECH, son extremamente burocráticas. Sin embargo, el movimiento estudiantil, acá, es más fuerte y está avanzando una reorganización por la base muy grande. Esa reorganización, junto con la fuerza de las movilizaciones y con la alianza cada vez mayor con los trabajadores, todavía va a hacer estremecer las bases del gobierno de Piñera. Luchando para que caiga el Ministro de Educación, por un Plebiscito oficial sobre la gratuidad de la enseñanza, una reforma estructural en la educación y por un cambio constitucional, eso espero -y junto conmigo todos los “chilenos libres”- que gane cada vez más fuerza esta lucha, “hasta la victoria”.

“Yo que soy americano,
no importa de qué país,
quiero que mi continente
viva algún día feliz.

Que los países hermanos
de Centroamérica y sur
borren las sombras del norte
a ramalazos de luz.
 
Si hay que callar
no callemos,
pongámonos a cantar.
Y si hay que pelear,
peleemos,
si es el modo de triunfar.
 
Por toda América soplan
vientos que no han de parar.
Hasta que entierren las sombras,
no hay orden de descansar.”

Inti-Illiami, La Segunda Independencia
 
Lea el primer relato: La educación chilena no se vende: se defiende

[1] – ANEL: Asamblea Nacional de los Estudiantes – Libre

 
Traducción: Laura Sánchez