Hace una semana fuimos sorprendidos por quiebre al interior de la Lista del Pueblo, con dos sectores del comité ejecutivo intercambiando acusaciones públicas. El quiebre se dio luego que una elección interna definiera a Cristian Cuevas como candidato presidencial de la Lista del Pueblo. Días después, un sector del comité ejecutivo cuestionó la decisión y la invalidó, lo que aparentemente produjo el quiebre. Posteriormente, el sector que quedó con la dirección descartó la figura de Cuevas y hoy presenta 3 pre candidatos/as presidenciales, yendo a una especie de “primarias” a partir de la presentación de firmas (patrocinios) ante el Servicio Electoral. El candidato o la candidata que logre juntar las 33 mil firmas hasta el 23 de agosto será proclamado candidato por la Lista del Pueblo.

Como MIT, con nuestra compañera constituyente María Rivera no estuvimos presentes en ese proceso de deliberación, ya que en los últimos meses, desde el Congreso de la Lista posterior a las elecciones de convencionales constituyentes, vimos que el camino tomado por la Lista del Pueblo no iba en el sentido de formar una verdadera alternativa para el pueblo trabajador. Así fue como dejamos de participar de los espacios internos, cada vez más burocráticos y con menos participación popular. Hemos seguido trabajando con los constituyentes independientes electos, sin perjuicio de mantener nuestra independencia dentro y fuera de la Convención. Sin embargo, nos vemos en el deber de pronunciarnos ante la ruptura actual.

¿Por qué se rompe la Lista del Pueblo?

La Lista del Pueblo y los independientes en las elecciones pasadas del 16 de mayo constituyeron un verdadero terremoto político. En ese momento escribimos: “La Lista del Pueblo nace como una importante alternativa electoral para hacer frente a las trabas que la institucionalidad impone a las candidaturas independientes. La reconocemos como un importante espacio de unidad de los activistas que venimos de las movilizaciones sociales para presentar propuestas en las elecciones a Constituyente y para luchar porque los independientes del pueblo entren a la futura Convención Constitucional.”¹

No obstante, en los meses posteriores, la Lista del Pueblo se ha transformado cada vez más en un aparato electoral. Ya habíamos apuntado que la Lista iba tomando ese camino en la última declaración que publicamos antes de las elecciones para la Convención: “En este marco, la Lista del Pueblo realizará un Congreso de dos días (24 y 25 de abril). La tabla propuesta al Congreso no tiene como centro la discusión de la situación política del país, sino principalmente temas electorales y la formación de una nueva orgánica, la Asamblea del Pueblo, que en nuestra opinión va en el camino a formar un partido político, con un programa y una orgánica muy similar a los partidos que existen. Nosotros no estamos en contra de los partidos políticos, porque también somos una organización política, pero para nosotros lo más importante es el programa que defienden los partidos/organizaciones y a qué intereses defienden dentro de la sociedad.”²

Después de las elecciones constituyentes, la Lista se volcó a las negociaciones para las elecciones parlamentarias, de CORE y presidenciales. No vemos que eso sea un problema en sí. El problema es que después del enorme triunfo en las elecciones Constituyentes, la Lista del Pueblo no supo utilizar esa tribuna con 27 convencionales independientes para ser una alternativa política distinta a los partidos tradicionales, con un programa claro de cambios que cuestionara los límites de la actual Convención, restringida por la Ley 21.200 (Acuerdo por la Paz) y que se apoyara en la organización popular para profundizar las movilizaciones sociales. En cambio, la Lista del Pueblo siguió en su camino electoral. Las Asambleas del Pueblo, que al principio aparecían como una muy buena propuesta para organizar desde las bases populares, se transformaron en espacios dónde el principal objetivo era discutir quiénes serían los candidatos a parlamentarias y COREs. La dirección de la Lista del Pueblo perdió la posibilidad de utilizar el enorme triunfo electoral para organizar a los trabajadores y la juventud para profundizar la lucha por reales cambios sociales.

Esto es así porque nunca hubo claridad, al interior de la Lista del Pueblo, de que no bastaba hablar fuerte contra “los partidos políticos” si al mismo tiempo no se presentaba un programa distinto y una real organización democrática por abajo. La Lista del Pueblo tanto criticó a los partidos tradicionales que terminó intentando transformarse en uno de esos.

La falta de una verdadera organización democrática por abajo hizo que los constituyentes electos por la Lista del Pueblo se alejaran de la Lista, ya que esa pasó a representar cada vez más las opiniones de una cúpula y fue incapaz de construir una verdadera organización popular. Eso es un peligro muy grande también para los constituyentes electos por la Lista del Pueblo, ya que muchos no tienen una base real ni son controlados desde abajo por las y los trabajadores, pobladores y juventud. Eso los transforma en blanco fácil para los partidos políticos tradicionales y el poder económico. Por eso muchos hoy están entrando en la lógica parlamentaria de “hacer lo posible”, privilegiar pactos, negociaciones, etc.

Hoy se da la ruptura al interior de la Lista del Pueblo. La pregunta que queda es: ¿Cuáles son las diferencias políticas que existen? ¿Cómo los trabajadores y trabajadoras que no frecuentan los espacios de la Lista del Pueblo, pero tienen expectativas en ella, pueden opinar sobre lo que está pasando? Lo que vemos desde afuera es una pelea alrededor de nombres y cargos pero no sobre propuestas distintas para el país y la lucha popular.

¿El problema es el nombre o el proyecto?

Todo indica que las diferencias al interior de la Lista del Pueblo se acentuaron a causa del nombre del candidato/a presidencial. Había sectores que defendían distintos mecanismos para la elección de precandidatos presidenciales.

En las reuniones internas de la LP, con muy baja participación popular, se decidió por el nombre de Cristian Cuevas, que un mes antes estaba haciendo campaña por Jadue, del Partido Comunista. Posteriormente, otras asambleas revirtieron esa decisión y apostaron a una consulta primaria. No tenemos más detalles sobre el proceso, ya que hay distintos comunicados con diferentes contenidos y acusaciones.

Nosotros no participamos de esas primarias internas y tenemos dudas acerca de cuáles son las reales diferencias políticas que hay entre los distintos postulantes. Desde un inicio dijimos que el programa presentado por la Lista del Pueblo no tenía grandes discrepancias con el programa del Frente Amplio o el Partido Comunista.³ La demostración de eso es que los constituyentes de la Lista del Pueblo tienen programas muy cercanos a los constituyentes del PC o Frente Amplio, aunque a veces presenten diferencias en relación con algunos temas. Un ejemplo de esa gran “unidad” fue el comunicado sobre los presos políticos aprobado por la Convención, que juntó en la misma bolsa Frente Amplio, Socialistas, PC e independientes. Si no hay movilización popular que presione a los constituyentes, ese mecanismo de los acuerdos tenderá a ser la tónica de la Convención Constitucional.

Lamentamos que toda esa discusión y la ruptura de la Lista del Pueblo se de 15 días antes del límite para juntar patrocinios para las candidaturas independientes. El proceso democrático de hacer una primaria ciudadana debería haber sido organizado mucho antes, con debates políticos entre los distintos pre candidatos, no ahora, faltando una semana para juntar más de 30 mil firmas. La ruptura de la Lista del Pueblo viene en pésimo momento y demuestra que esa agrupación está fracasando en plantearse como real alternativa para los trabajadores y a la juventud.

Desde el MIT y con nuestra compañera constituyente María Rivera ya nos habíamos alejado de los espacios internos de la Lista del Pueblo debido a todos esos problemas descritos anteriormente. Creemos que el programa de la Lista del Pueblo y su práctica no corresponden a las necesidades de organización del pueblo trabajador y la juventud. Desafortunadamente por peleas burocráticas hoy se pierde la posibilidad de presentar una candidatura unitaria que pueda apuntar un camino distinto al camino presentado por Boric, Yasna Provoste y Sichel. Sin perjuicio, seguiremos dando batallas en común a favor del pueblo con todos quienes quieran darlas: en las calles, en los lugares de trabajo, en los territorios y en la Convención Constitucional. Queremos reafirmar públicamente nuestra independencia en relación a la Lista del Pueblo y concretar formalmente nuestra salida de los espacios de esa organización. Aunque ya no seamos parte de la Lista del Pueblo, invitamos a todos y todas a patrocinar las candidaturas de luchadores sociales de la Lista del Pueblo, como Rafael Montecinos (Distrito 12), Carlos Astudillo (Distrito 8), Gloria Pinto (Distrito 9) y Fabiola Campillai (Circunscripción senatorial 7), esto con el objetivo de tener el derecho democrático mínimo a presentarse como candidatos.

Seguimos planteando que para conquistar la dignidad que tanto anhelamos debemos acabar con la dominación de las 10 familias más ricas del país y las transnacionales y recuperar toda la riqueza para el pueblo trabajador. Para ello, necesitamos construir una organización política revolucionaria que sea una herramienta para conducir la lucha del pueblo trabajador y la juventud hacia la toma del poder político y económico. Queremos invitar a todos los activistas que tenían o siguen teniendo expectativas en la Lista del Pueblo a debatir con nosotros un proyecto revolucionario y socialista para Chile y para el mundo, un proyecto que vaya más allá de la disputa de cargos o candidaturas. Les invitamos a conocer y a sumarse al Movimiento Internacional de Trabajadores.

Comité Ejecutivo MIT y constituyente María Rivera