Ocho candidaturas, incluyendo al MAS, se inscribieron para las elecciones nacionales que se realizarán el 3 de mayo. De esa manera se abrió el periodo de campañas electorales, pretendiendo aparentar que todo retorna a la normalidad en Bolivia. Sin embargo, estas elecciones coronan el violento golpe, impuesto con masacre de por medio, que derrocó al gobierno de Evo Morales en noviembre de 2019 y como tal tiene impregnada su marca de represión e ilegitimidad.

Por Lucha Socialista

Con las elecciones se pretende dejar en la impunidad las más de treinta muertes ocurridas en las masacres de Senkata y Sacaba. Hasta ahora no se ha investigado, menos identificado a los responsables de ordenar y ejecutar la represión policial militar que provocó las víctimas fatales y decenas de heridos. Pero de contrapartida, si se han iniciado procesos legales en contra de las personas detenidas durante el conflicto, muchas de ellas aún tienen que lidiar con largos y costosos juicios en situación de indefensión.

Pero, la saña del gobierno golpista contra quienes resistieron el golpe llega al extremo de impedir y perseguir todo acto de solidaridad a favor de las víctimas. Las agrupaciones de activistas independientes que han realizado campañas solidarias a favor de las familias y víctimas de las masacres han sufrido detenciones ilegales de sus líderes bajo la acusación de actos de sedición[1].

De otra parte, las condiciones de libertad de expresión se han restringido y se censura explícitamente cualquier crítica al gobierno y el golpe, bajo la acusación de responder al MAS o de llamar a la sedición. Son varios casos de periodistas e intelectuales que por haberse pronunciado públicamente calificando de golpe de Estado los hechos de noviembre, han sido desvinculados de los medios en los que publicaban[2].

Todo lo anterior, demuestra que el proceso electoral hacia el 3 de mayo no es una expresión de libertad y participación política, sino todo lo contrario, son elecciones amordazadas y direccionadas. Para muestra, la proscripción de la candidatura de Evo Morales, quien ya al momento de aprobar la ley de convocatoria a elecciones tenía impedido presentarse como candidato a presidente o vicepresidente,   recientemente el Tribunal Electoral, también procedió a inhabilitar a Evo Morales como candidato a senador.

Sin dar un ápice de apoyo político al MAS y Evo Morales, ratificando nuestras críticas y denuncias por el rol en su gobierno a favor de los intereses burgueses y facilitar con su huida la consolidación del golpe[3], la inhabilitación de su candidatura junto a la masiva persecución judicial a los exfuncionarios y dirigentes de ese partido, reflejan las condiciones restrictivas del proceso electoral, típico de elecciones que sobrevienen a los golpes de Estado.

El MAS y Evo en colaboración con los golpistas 

Nuevamente, al igual que en el momento del golpe, el MAS y Evo Morales actúan con un doble discurso, por un lado denuncias la falta de condiciones de las elecciones, pero por el otro, han sido los dos tercios de mayoría parlamentaria del MAS quienes viabilizaron la Ley de convocatoria con las actuales reglas de juego y se pusieron de acuerdo con los golpistas para designar a los miembros del actual Tribunal Electoral. Para rematar, ante el pedido de movilización de los sectores sociales que respaldan a ese partido, para defender la candidatura de Evo, él mismo desde Argentina junto a las dirigencias nacionales, se apresuraron en decir que no convocarían a ninguna movilización y solo impugnaran por las vías legales.

La nominación de los candidatos del MAS, también ha reflejado la importancia que le da este partido a las actuales elecciones. Los ampliados nacionales del MAS definieron llevar como candidatos a David Choque Huanca como candidato a presidente respaldado por las bases alteñas y a Andrónico Gutiérrez a vicepresidente, joven dirigente de los cocaleros de Cochabamba, en reconocimiento a la lucha de El Alto y Cochabamba (las zonas que sufrieron las masacres). Esa decisión fue cambiada desde Argentina, imponiendo al exministro de Economía Luis Arce Catacora como candidato presidencial, alegando que él permitirá reconciliarse con las clases medias. En realidad poner como candidato presidencial al artífice del modelo económico que durante 14 años favoreció a las elites, no es un mensaje dirigido a las clases medias sino a la burguesía y el imperialismo de que el MAS, de ser nuevamente gobierno, priorizará una política económica a favor de los poderosos.

La burguesía dividida y confrontada

Existía expectativa y anuncios de voluntad de que los partidos y sectores golpistas, que lograron actuar coordinadamente en noviembre, llegarían a un acuerdo para presentarse en las elecciones con un solo bloque. La realidad es más fuerte que los deseos, el botín estatal no alcanza para repartirlo entre todos, y decidieron probar suerte por separado.

La falta de acuerdos para poder presentar una sola candidatura devela por un lado el estado de división y confrontación entre las facciones de la burguesía boliviana, respecto a cómo asaltar las rentas estatales, de  cuándo y en favor de que facción burguesa se debe aplicar las medidas de ajuste en la política económica boliviana. Lo cual deja en claro que el golpe fue solo cuestión de negocios.

Claro que para ello, se apoyó en el creciente descontento contra el gobierno de Evo y sus actitudes autoritarias, que permitió a la burguesía disfrazar sus intereses con discursos de recuperar la democracia y el respeto al voto.

Pero no todo salió bien para la burguesía, el golpe si bien ha logrado poner en el gobierno a un sector más conservador que presiona por aplicar los ajustes económicos en contra de los trabajadores y los sectores empobrecidos, es un gobierno políticamente débil ilegitimo y que tiene el repudió de un sector mayoritario de la población. Este gobierno no tiene la fuerza para aplicar los ajustes que los sectores burgueses y el imperialismo demandan. Por ello están urgidos de realizar las elecciones y poner un gobierno con mayor legitimidad y respaldo, incluso si se diera el caso de que gane el candidato del MAS, el golpe como origen de las próximas elecciones, es el hecho que direcciona y sirve de advertencia al gobierno que sea elegido en qué dirección quieren las facciones burguesas que se oriente la política económica.

No a la tregua electoral a los golpistas

Los dirigentes de la Central Obrera Boliviana, de las federaciones de mineros, fabriles, del movimiento campesino y demás sectores populares, en los hechos han otorgado una tregua al gobierno golpista que pretenden extenderla por todo el periodo electoral.

En lugar de unificar y preparar un plan de lucha por el incremento salarial para este año, de exigir un plan para defender el empleo, por la defensa de las dotaciones de tierra, por la defensa de las empresas estatales pues varias empresas han sido paralizadas o reducido su cobertura de operación como la planta de Urea o la aerolínea BOA, solo como ejemplos, con el pretexto de ser deficitarias o investigar casos de corrupción.

Las direcciones, que en su mayoría responden al MAS, están frenando la lucha con el propósito de respaldar la campaña electoral de ese partido, para despejar la acusación que les hacen los golpistas de que el MAS usar la movilización para conflictuar el país y así mostrarse con un perfil de conciliación y paz social. Con esta actitud están poniendo en peligro las conquistas del movimiento obrero y de masas y están posibilitando al gobierno golpista avanzar con los ataques a los derechos sociales.

Es necesario reactivar la lucha, ninguna ilusión en las elecciones.  

Aquellos, aquellas trabajadoras trabajadores, campesinos, comunidades indígenas, vecinos de los barrios empobrecidos que estén albergando alguna esperanza de solución a sus difíciles condiciones de vida por los resultados de las elecciones del 3 de mayo, nuevamente sufrirán una gran desilusión. Sea que gane Mesa, Añez, Arce o Camacho, todos ellos tienen en común que pretenden gobernar para aplicar los duros ajustes económicos en las espaldas de los más pobres para salvar a los agroindustriales, a los banqueros y las transnacionales petroleras o mineras.

Es un error esperar que pasen las elecciones, la unidad y la lucha deben reactivarse ya. Es urgente exigir e imponer a la burocracia de la COB un plan de lucha por el incremento salarial, en defensa de las empresas estatales, la tierra y el empleo, ahora.

Notas:

[1] https://www.paginasiete.bo/nacional/2019/12/16/jovenes-que-colocaban-afiches-recordando-hechos-de-senkata-fueron-aprehendidos-240620.html

[2] https://www.opinion.com.bo/articulo/pais/maria-galindo-dice-actual-gobierno-censura-libertad-expresion/20200214161754751291.html

[3] https://litci.org/es/menu/mundo/latinoamerica/bolivia/bolivia-el-mas-negocio-una-lucha-heroica-contra-el-golpe/