El 20 de febrero de 2019, las autoridades egipcias ejecutaron a nueve jóvenes acusados del asesinato del ex procurador general Hisham Barakat, muerto el 29 de junio de 2015.

Por: Victorios Bayan Shams

Esta es la segunda vez que se realizan ejecuciones colectivas por este caso. Otros quince jóvenes habían sido ejecutados el 6 de diciembre de 2018. De acuerdo con uno de los reos, los agentes de inteligencia que supervisaban las sesiones de tortura dijeron: “Ustedes tienen que admitir lo que queremos, porque alguien tiene que asumir la responsabilidad por ese crimen”.

“Esa tortura forzaría a cualquiera aquí en el tribunal a confesar hasta incluso el asesinato del ex presidente Anwar Sadat”, dijo el joven, refiriéndose a la brutalidad de la tortura a que fueron sometidos para forzarlos a reconocer lo que los torturadores ligados a los servicios de inteligencia querían (la mayoría de los acusados nació después de que Sadat fue muerto).

Incluso así, el juez pronunció el veredicto basado en confesiones extraídas bajo tortura, sin prestar atención a lo que el joven acusado dijo, lo que levanta muchas cuestiones sobre la imparcialidad e independencia del poder judicial egipcio.

Esos juzgamientos se tornaron uno de los métodos usados por el líder del régimen egipcio, general Abdel Fattah al-Sisi, para liquidar a sus rivales políticos sin considerar las apelaciones de las organizaciones árabes e internacionales de derechos humanos, y bajo el sospechoso silencio occidental.

Según Amnistía Internacional, 1.964 sentencias de muerte se emitieron durante el gobierno de al-Sisi hasta 2017, en 58 juicios políticos.

Además, las autoridades egipcias asesinaron al investigador italiano Giulio Regeni en El Cairo, a inicios de 2016, comprometiendo las relaciones entre los dos países. Más tarde, la inteligencia egipcia arrestó y asesinó a varios jóvenes egipcios acusándolos por la muerte de Giulio Regeni, en un intento de convencer a las autoridades italianas de que la inteligencia egipcia no tenía nada que ver con el crimen.

Addel Fattah al-Sisi llegó al poder luego de la destitución del presidente Mohamed Morsi. Además de eliminar físicamente a disidentes, su hijo, el oficial Mahmoud al-Sisi, supervisa cambios constitucionales para permitir que él permanezca en el poder hasta 2034.

Traducción del inglés: Fábio Bosco.

Traducción del portugués: Natalia Estrada.