Dom Ago 14, 2022
14 agosto, 2022

Ante la amenaza autoritaria de Nayib Bukele, unidad popular y proletaria

En los últimos meses hemos venido siendo testigos del profundizamiento de carácter antidemocrático del gobierno de El Salvador, encabezado por Nayib Bukele, con características que cada vez muestran que hay una franca ruta autoritaria desarrollándose y convirtiéndose poco a poco en un régimen bonapartista. Otra cosa que queda clara es que, a pesar de la implementación de medidas anti populares, Bukele aun goza de un amplio respaldo y simpatía de la población. Pero también es cierto que ese apoyo ha comenzado a disminuir lentamente.

Por: Plataforma de la Clase Trabajadora-El Salvador

Hay que decir que con el inmenso apoyo que mostro desde antes de iniciar su gobierno y en los primeros meses del mismo, muchos que pensaban diferente se vieron empujados a callar para evitar represalias familiares, laborales o de su entorno diario. Pero algo cambió. El discurso de Bukele y sus ministros y personeros se ha mantenido, siguen queriendo vender un país que avanza, una sociedad que prospera y una oposición inexistente. A este respecto es importante entender que históricamente la única oposición real que ha provocado cambios de beneficio para las grandes mayorías no ha sido ningún partido político del régimen electoral, sino la clase organizada en colectivos, sindicatos y otras agrupaciones que con independencia de los políticos han salido a las calles movilizándose por sus intereses.

Esto último es lo que ha empezado a cambiar en El Salvador, El Pueblo ha perdido el miedo a expresar su desacuerdo con las medidas del gobierno de Bukele. La gota que derramo el vaso fue la imposición de una nueva “moneda” de curso legal (el Bitcoin) que hizo recordar a la población que, al igual que cuando se dolarizo la economía salvadoreña, a las personas trabajadoras no les preguntan si están de acuerdo y por más que le insistan que lo va beneficiar, la gente misma en su día a día se da cuenta que no obtiene ningún beneficio, pues solo son para algunos que constituyen la elite que gobierna y que hace los grandes “negocios” sean estos lícitos o ilícitos (ya es sabido por todos que por sus escasos controles el Bitcoin puede prestarse para lavado de dinero casi imposible de rastrear).

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A parte de esas medidas hemos sido testigos de cómo se fortalece el aparato represor del Estado, inyectando millones de dólares para equipo y armamento tanto a la PNC como al Ejército y como además el presidente en sus apariciones públicas no solo se rodea, sino que también se apoya en estas dos entidades, a quienes se les ha entregado un rol protagónico en el país, reforzando sus presupuestos y aumentando las filas del Ejército. ¿Para qué se necesita doblar la cantidad de soldados y el fuerte equipamiento bélico de la PNC? La respuesta parece obvia…se preparan para reprimir, pues las condiciones de las arcas del Estado son cada vez mas precarias (esto no solo es culpa de la pandemia sino de la galopante y obvia corrupción en todos los órganos del Estado pero que se abandera principalmente desde el Ejecutivo que un día prometió meter preso a quien se robara un centavo en el gobierno) y al ser tan precarias ya no permiten el mantenimiento de las medidas populares y/o populistas, que hasta hoy han logrado paliar el descontento de la gente. Cuando el hambre aprieta, el miedo a luchar se pierde y por eso se fortalece el aparato represor del Estado.

Es verdad que el apoyo y respaldo de las mayorías sigue estando con Bukele. Pero también es verdad que ha comenzado a perder apoyos y hay personas organizándose para levantar su voz. Es verdad que ha habido algunas medidas que han beneficiado a la gente, pero también es cierto que, aparte de ser lo mínimo que un gobierno tiene que hacer por la población, siguen siendo insuficientes y algunas solo cosméticas y no sostenibles. Es verdad que el gobierno aún no dispara una lata de gas lacrimógeno, pero se sigue preparando y reforzando para reprimir.

Ante estas verdades y muchas que por espacio no mencionamos aquí, nos toca ponernos del lado de las grandes mayorías y caminar en las calles junto a la clase trabajadora haciendo los llamados de unidad de clase, de unidad de acción, sin permitir que nadie nos marque la ruta porque ya todos tenemos clara cuál es la ruta…organizarnos para llevar a la gente a tomar el control de sus propios destinos.

¡¡¡Ante la futura represión, más organización!!!

¡¡¡Los gobiernos anteriores no me representaron y este gobierno tampoco me representa!!!

¡¡¡¡Las calles son de los trabajadores y no nos las van a quitar con leyes ilegitimas!!!!

¡¡¡Ante la amenaza autoritaria, unidad popular y proletaria!!!

 

San Salvador,  9 de Noviembre de 2021.

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