En un sentido histórico-constitucional interno del Estado alemán, la caída del Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989 condujo, el 3 de octubre de 1990, al Día de la Reunificación de las dos Alemanias.

La Occidental, llamada República Federal (RFA), y la Oriental, intitulada República Democrática (RDA), prácticamente anexada por el régimen político occidental sin modificar la Grundgesetz der Bundesrepublik Deutschland (Ley Fundamental de la República Federal de Alemania), extendida sobre la parte oriental sin que jamás hubiese tenido lugar una Asamblea Constituyente de todo el pueblo alemán.

Para la burguesía imperialista de Alemania Occidental que se adueñó, institucionalmente, de modo restauracionista contrarrevolucionario, del proceso revolucionario iniciado por las masas alemanas, que derrumbó el muro hace 25 años atrás, se trató de una «Revolución rumbo a la Ley Fundamental de Alemania Occidental, rumbo al Estado así constituido y rumbo a ningún otro, i.e., rumbo, hasta la médula, del orden liberal del Derecho Alemán.»[1]

Este también fue, en suma, el contenido de los discursos que el 10 de noviembre de 1989 pronunciaron los principales representantes políticos de la burguesía imperialista occidental alemana, en un gran acto político ante la Prefectura de Schönberg: Willy Brandt, Walter Mompert y Helmut Kohl, llevado con toda urgencia en un avión de las Fuerzas Armadas de EE.UU., desde su visita a Polonia hacia el centro de los acontecimientos revolucionarios de masas.

«Ellos ahogaron, entonces, mi discurso con gritos, de modo letal. Se trataba de una manifestación de 15 a 18 mil personas. Era el populacho de izquierda de Berlín, que estaba allí. Ello no representaba nada, ni para la Unidad Alemana ni para mí mismo, de modo alguno», declaró, en el 2001, el «Canciller de la Reunificación Alemana» a su ghostwriter (escritor “fantasma”, NdT) Heribert Schwan.[2]

Y, sin embargo, desde la perspectiva histórico-revolucionaria de la emancipación proletaria mundial, estábamos ante un contexto insurreccional de colosal dimensión, marcado por una poderosa revolución de masas, culminante el 9 noviembre de 1989, impulsada sobre todo por los proletarios y por todo el pueblo germano oriental y occidental de la ciudad de Berlín contra la dominación de la burocracia capitalista-restauracionista estalinista reciclada, del «Partido de la Unidad Socialista (Sozialistische Einheitspartei/SED), de la Cámara Popular de la República Democrática (DDR-Volkskammer) y de las vicisitudes de la Perestroika y el Glasnot, en suelo alemán, que desde 1986 forzaban a los metalúrgicos alemanes a marchar desorientados por las calles, empuñando banderas con la hoz y el martillo, clamando: «Gorbi, Gorbi, hilft uns! (Gorbachev, Gorbachev, ¡ayúdanos!»).[3]

Sin duda, esta poderosa revolución de masas del 9 de noviembre, poco estudiada y poco entendida, supera, incluso hoy, en la conciencia colectiva de los alemanes, la importancia de otros dos eventos de la misma fecha, que marcaron indeleblemente la historia reciente del país: el 9 de noviembre del pogrom (devastación, NdT) de las Noches de los Cristales Rotos, en 1938 [ataque nazi], y el 9 de noviembre de la primera proclamación de las dos Repúblicas Alemanas, en 1919: una, la «República Alemana» de Philipp Scheidemann; otra, la «República Socialista Libre de Alemania», de Karl Liebknecht.[4]

¡1918, 1938, 1989!

No obstante, una vez más, el 16 de diciembre de 1989, incluso en el salón del Congreso Extraordinario de Reforma de la SED, que consagró la fundación del nuevo partido socialista-reformista-reciclado, «Partei des demokratischen Sozialismus» (PDS: Partido del Socialismo Democrático, antecesor del actual Partido Die Linke: La Izquierda) y la adhesión al proyecto de Reunificación Alemana en los términos definidos por la burguesía imperialista alemana occidental, se hizo eco de la célebre frase del cuadro dirigente de la SED, Michael Schunann, pronunciada tardía e hipócritamente en su informe de apertura: «¡Wir brechen unwiderruflich mit dem Stalinismus als System!» (Estamos rompiendo irreversiblemente con el stalinismo en tanto sistema!»).

Así, los nuevos dirigentes del socialismo reformista alemán, acompañando las posiciones de otros partidos restauracionistas, como Irrupción Popular (Demokratischer Aufbruch, de Angela Merkel) y Nuevo Fórum (Neues Forum, aliado oriental de los Verdes) sellaron la crisis de dirección revolucionaria de las masas insurreccionales de noviembre de 1989, y de marzo y octubre de 1990, ante las ambiciones reunificadoras del capitalismo alemán occidental, bajo la marca partidaria de «Alianza por la Alemania (Allianz für Deutschland)».

Desde entonces, a lo largo de los últimos 25 años, la burguesía imperialista alemana utiliza cotidianamente la disolución de la Alemania Oriental, en su industria mediática y de información, como forma de combate ideológico contra toda alternativa auténticamente socialista revolucionaria y de lucha de resistencia contra el orden social capitalista neoliberal dominante en el país.

Luchas no sólo contra la falta de puestos de trabajo, relaciones precarizadas, horas extras acumuladas y no pagadas, salarios rebajados en dumping, en la escala europea, déficits de personal docente, clases superpobladas, predios escolares sin restaurar, currículos universitarios y escolásticos antidemocráticos, racismo, neonazismo y política del Estado de segregación y deportación de asilados y refugiados de todas las partes del mundo. 

Más que eso: luchas de resistencia también contra el incremento de las intervenciones militares de la Bundeswehr (ente administrador de las Fuerzas Armadas alemanas. NdT), la exportación de armamento y la nueva propaganda militarista.

Después de 25 años de Reunificación Alemanay de economía de mercado capitalista neoliberal oligopólica, la gran mayoría de los ciudadanos alemanes no se muestran tan entusiasmados para festejar con fuegos artificiales los restos del muro derrumbado. 

Si en los primeros años luego de la Reunificación Alemana aún reinaba la esperanza acerca de las promesas de Helmut Kohl sobre el surgimiento de «paisajes florecientes (blühende Landschaften)», se alargó, a fines de los años 90, la sobriedad en las mentes de las personas sobre el modelo capitalista restauracionista ofrecido: profundización de las disparidades regionales y de la desigualdad social, privatizaciones en masa, aniquilación de las industrias orientales por el capitalismo occidental, desempleo y precarización en masa de las relaciones laborales, desmontaje social, Hartz IV (prestación concedida a gente que pueden trabajar -entre 15 y 67 años- y no tienen ingresos para vivir, NdT), falta de perspectivas y de chances de ascenso profesional. 

La escisión psíquica-geográfica entre “ossis” (ciudadanos de la región oriental) y “wessis” (ciudadanos de la región occidental) permanece actual: en vez de los «paisajes florecientes» de Kohl, la Reunificación Alemana viene haciendo surgir, hasta los días de hoy, en grandes sectores del este del país, desindustrialización y devastación, altos índices de desempleo, fuga de masas al occidente del país, ciudadanos de segunda clase, difusión del neonazismo, racismo y populismo de derecha.

Y, con la desaparición de Alemania Oriental y la concurrencia entre los sistemas divergentes, se redujo en Alemania Occidental la necesidad de dar un barniz social al sistema capitalista que reinó hasta 1989. A partir de la Reunificación Alemana se generalizaron, entonces, en todos los cuadrantes del país, en occidente y en oriente, los recortes salariales, el ataque a las prestaciones sociales, las relaciones laborales tercerizadas y precarizadas.

Alemania Reunificada, consagrando la austeridad de la política social y salarial, emergió como la mayor economía de dumping del continente europeo, bajo el comando del capital financiero, industrial, bancario y bursátil, imperialista.

Desde el ángulo histórico-político europeo y mundial, el surgimiento de una nueva Alemania Reunificada, situada en el centro del continente europeo, en tanto la mayor economía capitalista [de la región], productora de más de 3 billones de dólares, disponiendo de la segunda mayor población de toda Europa, con 81 millones de ciudadanos consumidores, condujo, a lo largo de los últimos 25 años, a la reconformación política-institucional de toda Europa bajo la hegemonía alemana, en el marco neoliberal-capitalista oligopólico de los nuevos Tratados de la Comunidad y de la Unión Europea: Tratado de Maastricht, del 7 de febrero de 1992, Tratado de Amsterdam, del 18 de junio de 1997, Tratado de Niza, del 11 de diciembre de 2000, y Tratado de Lisboa, del 13 de diciembre de 2007.

En ese contexto, tanto la Europa de los 16 países de la Zona del Euro como de los 27 países integrantes de la Unión Europea pasaron a ser lacayos y satélites del régimen de austeridad económico-financiera, del modelo de dumping salarial y social, así como de las imposiciones políticas dictadas por el modelo institucional alemán.

Pero, ¿cómo conmemorar las bodas de plata de una Reunificación capitaneada institucionalmente por los intereses de la burguesía imperialista alemana?

En sus ambiciones de competir para el restablecimiento de su hegemonía, no sólo europea sino tanto cuanto sea posible a nivel mundial, la Fundación Ciencia y Política de Berlín (Stiftung Wissenschaft und Politik / SWP), fundada por el gobierno y el Parlamento de Alemania, asociada al German Marshall Fund of the United States, ambos operando conjuntamente con 50 miembros, dirigentes de los ministerios de Defensa, de Seguridad y de Política Exterior de Alemania, publicaron, en setiembre de 2013, el documento titulado «Neue Macht – Neue Verantwortung (Nuevo Poder – Nueva Responsabilidad), que sirvió de inspiración para la redifinición de la política imperialista de Alemania, en el 25° año de su existencia:

«Por causa de su grandeza económica, Alemania debe asumir más responsabilidades militares ante el mundo. Nunca como antes, Alemania fue tan próspera, tan segura y tan libre como hoy. De ningún modo, no sólo por su propio compromiso, Alemania posee más poder e influencia de lo que todas las Alemanias democráticas que existieron antes de ella. Por eso, nuevas responsabilidades surgen para la nueva Alemania».[5]

Exactamente, esa visión chovinista-militarista se cristalizó en el Acuerdo de Coalición (Koalitionsvertrag) del 18° Período Legislativo del Parlamento alemán que, el 27 de noviembre del 2013, fue firmado entre los partidos gubernamentales de Alemania, en la actualidad: los cristianos demócratas y sociales (CDU/CSU) y los socialdemócratas (SPD), bajo el título «Conformando el futuro de Alemania (Deutschlands Zukunft gestalten)».

En ese marco, se pretende, ahora, eliminar definitivamente la «Cultura de Moderación Militar (Kultur militärischer Zurückhaltung) que presidió la actuación de Alemania, al menos en palabras, a lo largo de los últimos 25 años de Reunificación, hasta la caída del ministro liberal Westerwelle en 2013, que, incluso hoy, declara en sus memorias:

«En mi vida política fui, frecuentemente, criticado porque, varias veces, me coloque contra la participación alemana en intervenciones militares. No obstante, ¿cómo está la situación hoy en Irak o en Libia? No puedo entender por qué una madurez política de Alemania Reunificada debe estar asociada con más intervenciones militares. Soluciones políticas y diplomáticas deben ser priorizadas. Deberíamos permanecer con nuestra Cultura de Moderación Militar. Política exterior alemana es política pacifista. El Pickelhaube, el casco prusiano puntiagudo, no queda bien sobre nuestras cabezas.»[6]

Desde entonces, asistimos al 25° Año de la Reunificación Alemana, en 2014, que son cañonazos de jefes de gobierno y de Estado, que pretenden convertir a la «Cultura de Moderación Militar (Kultur militärischer Zurückhaltung) en «Cultura de Responsabilidad de Guerra (Kultur kriegerischer Verantwortung)».

En ese sentido se pronunció, ya en enero del 25° año, la ministra de la Defensa del tercer gabinete de Ángela Merkel, Úrsula von der Leyen, a través de los medios:

«Ella pretende, en el futuro próximo, que las Fuerzas Armadas Alemanas sean más frecuentemente enviadas al exterior, para asegurar la imposición de los intereses alemanes. Ella se declaró en favor de más intervenciones de la Bundeswehr en las regiones en crisis. Alemania debe asumir más responsabilidades internacionales, en el marco de coaliciones».[7]

En el mismo diapasón, el ministro socialdemócrata de Relaciones Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, declaró, poco antes de la apertura de la Conferencia Internacional de Seguridad, en Munich, febrero de 2014:

«De nosotros se espera, justamente, que nos entrometamos… Por más que sea correcta una Política de Moderación Militar, no puede ser equivocadamente comprendida como principio de quedar afuera (en el original alemán: prinzip des heraushaltens). Alemania es grande por demás, para quedar comentando política mundial».[8]

En el mismo sentido se pronunció, recientemente, el ex ministro de Defensa, Volker Rühe:

«En un momento en que EE.UU. reduce su presencia en Europa y muchos estados de la Unión Europea se encuentran financieramente arruinados, es la tarea del más fuerte dirigir ejemplarmente, asegurando la capacidad de acción de Europa. Alemania debe comandar, a fin de que Europa no se vuelva más débil».[9]

En realidad, a lo largo de estos últimos 25 años de la Reunificación Alemana, jamás la burguesía imperialista alemana se presentó como un ejemplo moral de pacifismo o moderación. En sentido militar, apoyó los últimos días del régimen del Apartheid en África del Sur, se comprometió en la Guerra de Kosovo y en el bombardeo de Yugoslavia –apoyada incluso por el renombrado sociólogo alemán Jürgen Habermas–, envió el tercer mayor contingente de tropas a Afganistán, se empeñó por inmiscuirse en las negociaciones sobre el programa nuclear de Irán, apoyó, a veces abierta y otras veladamente, el bombardeo de Libia, envió tropas al Congo, a Mali y a la costa de África, ha intervenido enérgicamente en el conflicto de Ucrania, soportando, directa o indirectamente, a los Partidos UDAR (Golpe) de Klitshcko y Batkiwschtschina (Patria) de Timoschenko, tanto como al neo-fascismo de Swoboda (Libertad), de Tjagnibok, y al liberal conservadorismo del actual Blok Pietra Poroschenko.

«Todos están tomando parte en eso, hasta el Presidente de la República. ¿Qué quiere decir eso? Alemania participó de la Guerra de Kosovo. Puso, hace más de una década, muchos miles de soldados en Hindukusch. La Bundeswehr bombardeó con camiones-tanques, provocando innumerables víctimas civiles. Perdió muchos soldados. Las tropas alemanas garantizaron la seguridad de una elección en el Congo y están luchando ante las costas de África Oriental contra la piratería. Afirmar, ahora, que nosotros deberíamos abandonar, por fin, nuestra moderación e inmiscuirnos aún más, no significa otra cosa que un disparate», declara el prestigioso periódico burgués alemán Frankfurter Allgemeine, revelando el sentido de la «Cultura de Moderación Militar» de los últimos años.[10]

Por otra parte, es el propio presidente de la República Federal de Alemania, Joachim Gauck, quien entona cantos chovinistas de militarismo en el 25° año de conmemoración de Alemania Reunificada:

«Una cosa hay que decir de antemano: esa es la buena Alemania, la mejor que conocemos. Decir eso no es ningún triunfalismo. Y porque Alemania se encuentra, hoy, fundamentalmente depurada, podemos romper, ahora, con un pacifismo que dominó por mucho tiempo, considerado, presentemente, como ultrapasado. Alemania, como uno de los estados económicamente más poderosos, tiene responsabilidad por la estabilidad del sistema global, del cual, al fin de cuentas, saca provechos al máximo.

Alemania se encuentra globalizada más que la media de los países y disfruta, por eso, más que la media, de un orden mundial abierto, un orden mundial que permite a Alemania fundir sus intereses con sus valores fundamentales. Exactamente por eso, las consecuencias de nuestra omisión pueden ser tan graves como los resultados de nuestra intervención, a veces serán hasta más graves de lo que nuestra omisión…».[11]

Así, también, la canciller alemana Ángela Merkel colabora con la posición del Comandante de la Organización del Atlántico Norte (OTAN), General Philip Breedlove, de pretender aumentar su apoyo al gobierno ucraniano planteando la necesidad de proporcionarle, incluso, armamentos de guerra.[12]

En ese clima de euforia de la nueva burguesía imperialista alemana, que desprecia el hecho de que 60% de los alemanes se posiciona por una postura reticente en cuanto a las intervenciones militares y 37% a favor de ellas[13], ansiando construir urgentemente el país como nueva potencia mundial también en el dominio militar, es que se invitó al célebre ex ministro de Nixon y Ford, profesor honorífico de la Universidad de Harvard, de 91 años, Henry Kissinger, como invitado de honor para participar de la Conferencia Internacional de Seguridad de Munich, en el 25° aniversario de la Reunificación de Alemania, de la que participaron 18 jefes de Estado y de gobierno y 50 ministros de Defensa y de Relaciones Exteriores.

Según Kissinger: «Europa poseía aún hace casi un siglo, prácticamente un monopolio en la conformación de un orden global. Hoy, corre el peligro de ocuparse apenas de sí mismo. Hoy, Alemania es el país más importante de Europa y debería intervenir más activamente. Tengo en alta estima a la señora Merkel. Ella es la persona exacta para hacer eso».[14]

Sobre la propuesta de Wolfgang Ischinger, professor honorario de la Universidad de Tübingen y maestro de ceremonia de la Conferencia Internacional de Seguridad de Munich, se decidió crear, entonces, en el 25° año de la Reunificación Alemana, la «Cátedra Henry Kissinger para Relaciones Internacionales y Derecho Público Internacional», en la Universidad de Bonn, cuyo objetivo no podrá ser otro que difundir la propaganda militarista e intervencionista entre los círculos universitarios e intelectuales del país.

Esta será financiada con 250 mil euros, provenientes del Ministerio de Defensa del Estado Alemán, y 50 mil euros, aportados por el Ministerio de Relaciones Exteriores. En esto se ignora, también, el reciente parecer del Centro Europeo de Derechos Constitucionales y Humanos (ECCHR) que declaró:

«En los mandatos de Henry A. Kissinger tuvieron lugar el bombardeo de Laos y de Camboya, el apoyo a los militares de derecha de Chile en el golpe contra el gobierno socialista electo, así como la masacre de las Fuerzas Armadas paquistaníes en la actual Bangladesh, y de las Fuerzas Armadas indonesas en Timor del Este. En esos acontecimientos, miles de opositores y civilistas perdieron sus vidas, muchas personas desaparecieron o fueron torturadas. Es incomprensible que ni se levanten críticas, hasta hoy, en los medios y en los espacios públicos de Alemania, ni ocurra un análisis de su participación en graves crímenes humanitarios. Sus innumerables visitas a Alemania ofrecerían una ocasión para que se hiciese eso».[15]

En ese contexto, cupo sólo al Parlamento de Estudiantes de la Universidad de Bonn protestar abiertamente sacando el 17 de octubre de 2013 una resolución contraria tanto a la creación de la Cátedra Kissinger como a su modelo de financiamiento a través de las arcas públicas, afirmando que Kissinger no representa ningún paradigma para la ciencia y el estudio de las relaciones internacionales y el derecho internacional público en la Alemania Reunificada.[16]

Profundización de las desigualdades sociales desde la Reunificación Alemana

Según el periódico alemán Neues Deutschland (Nueva Alemania), después de 25 años de Reunificación Alemana, uno de cada dos alemanes no se siente socialmente bien situado ni en la parte occidental ni en la parte oriental del país. Apenas uno de tres alemanes, provenientes de la antigua Alemania Oriental, se siente como un “auténtico ciudadano alemán”.[17]

El propio Informe Social de 2014, del Centro de Investigaciones de Ciencias Sociales Berlín-Brandemburgo, contratado por la Fundación Rosa Luxemburgo, ligada al Partido La Izquierda (Die Linke), confirma el escepticismo sobre la situación de la unidad, también 25 años después de la caída del muro de Berlín. Una gran mayoría de alemanes originarios de Alemania Oriental permanece escéptica incluso 25 años después de la caída del Muro, en lo que respecta a la perspectiva de la unidad. El 50% de ellos aún ve una gran diferencia entre la parte occidental y la oriental de Alemania. Pero, lo que el 20% pone en duda es si de alguna forma, algún día, habrá una verdadera unidad, y sacan un balance negativo sobre la Reunificación.[18]

El gobierno alemán utiliza todos los medios de comunicación públicos para llevar a las personas a que se formen una percepción positiva de la reunificación. Así, recientemente, produjeron un índice estadístico según el cual  47% de los ciudadanos de la región oriental y  46% de la región occidental consideran que hubo más ganancias que pérdidas con la unidad política desde 1989.

El 80% de los alemanes se declaran a favor de vivir en una “sociedad democrática” (en la parte oriental, 73%, en la occidental, 86%), no obstante la satisfacción efectiva con las instituciones democráticas existentes, que alcanza apenas la cifra de 28%, en la medida en que todos los demás creen que su opinión política no cuenta absolutamente.

“El proceso de erosión de la cultura política de Alemania es debido a la élite política, como también a la no transparencia y a la distancia de las instituciones del Estado en relación a los ciudadanos”, afirma el Informe Social de 2014.[19]

La percepción sobre los resultados de la Reunificación Alemana se relaciona con un profundo sentimiento de resignación y desilusión, sobre todo en la parte oriental de Alemania. La antipatía bastante difundida, existente de modo velado entre alemanes orientales y occidentales, se nutre de la expansión del número de ciudadanos dependientes de auxilios sociales del Estado.

Según este Informe Social de 2014, entre 1/5 y 1/4 de los ciudadanos de la sociedad se encuentran excluidos del desarrollo del país y poseen reducidas perspectivas profesionales.[20]

En 25 años de Reunificación Alemana, la brecha entre ricos y pobres se ha profundizado muy rápidamente, a la misma velocidad en que se deterioraran las chances de ascenso profesional.

En 1985, la relación entre el valor de los salarios de los gerentes de las grandes sociedades anónimas de Alemania y el ingreso promedio de los trabajadores era de 20 a 1. En 2014, esa relación es de 200 a 1. Además, los gerentes alemanes y banqueros obtienen jubilaciones millonarias. En el caso de [la empresa automotriz] Daimer alcanza el valor de 3 millones de euros.[21]

El impuesto incidente sobre las grandes fortunas en Alemania es de 0.8%, en España y Suiza 2%, en Italia y EE.UU. 3%, en Francia 4% y en Inglaterra del 4.25%.[22]

El 10% más rico posee en el presente 53% de la riqueza del país, mientras que 50% de los menos ricos apenas llega a 1%. En  2003, eran aún cerca de 3%.

En 2014, dos tercios de los alemanes respondieron en una encuesta pública que juzgan que la sociedad alemana es manifiestamente injusta, y 79% opina que la riqueza está muy mal distribuida. Gente en condiciones miserables pasa los días recogiendo botellas en los basureros, para recibir el dinero del seguro de salud: 0.15 centavos de euro.

En Alemania, uno de cada siete ciudadanos es amenazado por la pobreza, tal como afirma un informe del gobierno federal, compuesto por 548 páginas y titulado: «La situación de la vida en Alemania (Lebenslage in Deutschland)», conocido como el «Informe de la pobreza y de la riqueza (Armuts-und Reichtumsbericht), publicado en marzo de 2013. Se alega, ideológicamente, que la economía se está desarrollando bien a pesar de la crisis europea, y que el desempleo declina. No obstante, la desigualdad entre ricos y desposeídos continúa aumentando: más trabajo y más pobreza. Se calcula que 16% de los habitantes de Alemania están amenazados por la pobreza.

El sector del mercado de trabajo paga con bajos salarios, y las relaciones de empleo atípicas, como la tercerización, el trabajo temporal o por plazo determinado, crecen generalizadamente.

Para la Ministra de la Defensa de Alemania, Úrsula von der Leyen, el lado positivo de eso es que Alemania se encuentra ya mucho mejor que el resto del mundo.[23]

Crecimiento negativo de -0.1% en su segundo trimestre de 2014, débil recuperación de +0.1% en el tercer trimestre de 2014

Alemania es aún, sin duda, la locomotora de coyuntura de la producción de toda la Unión Europea, no obstante esta locomotora comenzó claramente a perder velocidad entre abril y junio, profundizando su crisis en el tercer trimestre, i.e., entre julio y setiembre de 2014.

Los datos económicos positivos de la economía de Alemania de 2013 no impidieron que, en el segundo trimestre de 2014, el PBI nominal alemán registrase una involución del -0.1%, manifestando señales de que una recesión se está desarrollando en el país, a pesar del crecimiento de la economía en el tercer trimestre, que fue del +0.1%; el nivel de inflación se desarrolló, a lo largo de 2014, tal como en 2013, alrededor de 1.45% y el nivel de desempleo alrededor de 6.7% en 2013, alcanzando 5% en marzo de 2014 (entre los jóvenes es de 7.95%).

1° Cuatrimestre: +0.8%

2° Cuatrimestre: -0.1%

3° Cuatrimestre: +0.1% (impulsado por gastos de consumo de familias y exportación, con retiro de inversiones)

Siendo así, con rigor, no se podría aún hablar, técnicamente, de una «recesión» de la economía alemana en el 25° año de la Reunificación Alemana, pues esto presupone, al menos, dos trimestres subsecuentes de crecimiento negativo.

No obstante, las malas noticias económicas se multiplican: el Índice del Clima de Negocios (IFO) -considerado un indicador muy confiable de la coyuntura de los próximos meses–, que alcanzó 110 puntos en enero, en setiembre fue de 103 puntos, colocándose al nivel de 2005.[24]

La evolución del Índice de Producción Industrial, indicador de la situación de pedidos hechos a la industria, fue de 103 en enero de 2014, 106 en febrero, 115 en marzo, 110 en abril, 107 en mayo, 107 en junio, 115 en julio, 95 en agosto, 85 en setiembre, por debajo del nivel de 2010. En octubre de 2014, los principales periódicos de Alemania proclamaron «el más reciente colapso de la coyuntura” (der jüngste Konjunktursturz).

Todos los institutos de investigación económica redujeron la previsión de crecimiento de la economía alemana para 2014 y 2015 a menos de +1.5%. En el inicio del año, los ministros de Finanzas y de Economía del Estado, Schäuble y Gabriel, contaban con un crecimiento de +2%.

Alemania, un país central de la industria armamentista mundial en expansión

El presupuesto militar alemán es, hoy, el octavo mayor del mundo, alcanzando la cifra de cerca de 45.000 millones de dólares (1.3% del PBI nominal). El militarismo alemán, con  tecnología de punta, tiende a expandirse, pues el país posee la tercera mayor industria de exportación de armamentos, alcanzando la cifra de $ 2.8 mil millones de dólares, exportando indiscriminadamente a países como Arabia Saudita, Israel, Sudán, etc.

Para posicionar la industria armamentista alemana en el contexto de la realidad económico-política de Alemania de 2014, es necesario tomar en cuenta que se trata de una estructura extremadamente oligopólica, forzando al Estado Alemán a comprar armas de guerra de pocos proveedores, lo que refuerza mucho su posición privilegiada en el mercado del país. 

Según la Confederación de la Industria Alemana de Seguridad y Defensa (Bundesverband der deutschen Sicherheits-und Verteidigungsindustrie/ BDSV), la industria armamentista alemana emplea hoy a cerca de 300.000 trabajadores, incluyendo en esto a los empleados de las empresas proveedoras de autopartes.

¿Cuáles son las principales firmas que impulsan hoy la expansión mundial del armamentismo alemán?[25] Airbus Group (antiguo EADS) es la mayor multinacional europea de armamentos, constituida con capital franco-alemán, con sedes en Munich y Toulouse. Este grupo es responsable por la producción de grandes armas de combate, tal como el Eurofighter, el avión militar de transporte Airbus 400M, el avión de transporte de tanques militares Airbus 330, el helicóptero de combate Tiger, el helicóptero de transporte NH90, etc., así como misiles, sistemas de monitoreo y electrónicos militares. Su facturación alcanza $ 16.3 mil millones.

Rheinmetall, con sede en Düsseldorf, productora del súper tanque Fuchs, municiones, sistemas electrónicos militares y sistema de defensa antiaérea. Su facturación alcanza $ 2.6 mil millones.

Krauss-Maffei Wegmann (KMW), productora del tanque Leopard 2, importantísimo producto de exportación para países en guerra. Su facturación alcanza $ 1.6 mil millones. Thyssen-Krupp Marines Systems (TKMS), surgida de la fusión de los Astilleros Thyssen-Krupp y de los Astilleros Alemanes Howaldswerke, encargada de la producción de submarinos U212 y 214, fragatas y navíos anti-minas. Su facturación alcanza $ 1.3 mil millones.

La multinacional Diehl, productora de armamentos direccionales Iris-T, que sirven de misiles para aviones de combate, como Eurofighter, Tornado, Gripen sueco, F-16 y F-18 norteamericanos, así como municiones, correnteras de tanque de combate y sistemas de defensa. Su facturación alcanza $ 1.1 mil millones.

MTU Aero Engines, con sede en Munich, proveedora de motores de propulsión de aviones, en particular para Eurofighter y para el avión de transporte Airbus A380.  Su facturación alcanza $ 640 millones.

Heckler & Koch, situada en Oberndorf am Neckar, productora de armas de fuego manuales: pistolas, fusiles, ametralladoras, etc. Los más conocidos son los fusiles de asalto G3 y G36. Su facturación alcanza $ 250 millones.

Alteraciones de la austeridad y política recesiva

De todos modos, el endeudamiento externo bruto de Alemania alcanza, en el presente, la cifra de $ 5.717 billones, cerca de 149% del PBI nominal alemán. El endeudamiento público del Estado  alcanza $ 2.997 billones, i.e., 81%, por lo tanto más del límite de 60% fijado por el Tratado de Maastricht.

En diciembre de 2013, el balance presupuestario fue equilibrado, pues los ingresos del Estado alcanzaron $ 1.626 billones y los gastos apenas $ 1.624 billones. Las divisas del Estado, en dólares, alcanzaron también el valor positivo de $ 233.8 mil millones.

No obstante, las nuevas perspectivas poco alentadoras de crecimiento de la economía en 2014 y 2015 ponen en crisis la política de equilibrio presupuestario y fiscal del gobierno Merkel-Gabriel. Si las tasas de crecimiento disminuyeran, serán recaudados menos impuestos. Además, cada 0.5% de menos en el crecimiento significa recortes de 4 mil millones de euros en las reservas sociales (Sozialkassen).

La variante política que el ministro Schäuble defiende para superar esta situación es atraer inversores privados de Washington D.C., del FMI y del Banco Mundial, dispuestos a invertir en obras de infraestructura de Alemania, pues el propio gobierno no se dispone a invertir en ese sector, por su política de austeridad.

Desde el aspecto de la actual política económica de austeridad del gobierno alemán, la nueva coalición pretende conceder reducciones tributarias a las empresas, simplificar la legislación de impuestos, profundizar el desmantelamiento de las regulaciones laborales, reducir el número de empleados del Estado, estimular la innovación tecnológica, combatir la corrupción y la inflación que, dicen, vendrá de la institución del salario mínimo, así como de aumentar la carga de financiamiento por personas privadas del sistema de salud.

Escándalos financieros y tributarios

Grandes multinacionales –como Siemens, Amazon, Apple, Fiat, Chrysler, Ford, etc., etc.– amasan grandes ganancias y altas facturaciones en Alemania y no recogen prácticamente casi ningún impuesto para el fisco alemán. Se desarrolla entre los Estados europeos una intensa competencia de dumping tributario, con fijación de alícuotas tributarias cada vez más reducidas, intereses ficticios que inciden sobre el capital social de las empresas (cerca de 12.5% en Bélgica, contra 28% en Alemania), o reducidas tasas de utilización de marcas y patentes (Holanda), en cuyo contexto Luxemburgo, Holanda, Bélgica, Suiza e Irlanda son los grandes privilegiados, pues allí, gozando de grandes exenciones fiscales, se encuentran las empresas holdings de las multinacionales que facturan en Alemania. Las empresas de auditoría Deloitte, PWC y KPMG son las instituciones más especializadas en el campo de la industria de evasión fiscal.

Se calcula que cerca de 1 billón de euros son anualmente objeto de evasión o retención. En eso, el fisco alemán pierde apenas cerca de 190 mil millones de euros para las multinacionales, dinero que no puede ser invertido en sectores sociales como salud, educación, vivienda y transporte, estimulando la estagnación de la economía en el 25° año de la Reunificación Alemana.

Visión de fondo: economía alemana después de 25 años de la Reunificación Alemana

La Unión Europea, una de las zonas más ricas del planeta en términos de acumulación capitalista que en 2013, con un crecimiento de +0.2%, alcanzó la cifra de $ 17.371 trillones, manteniendo su mayor dimensión en relación con la economía de EE.UU. ($ 6.799 billones, +1.9%) posee, como mayor centro productivo, a Alemania. Esta, en 2013 surgió, incluso, como la cuarta mayor economía del mundo en términos nominales ($ 3.635 billones), con un crecimiento de +0.5%, y la quinta en términos reales ($ 3.232 trillones), con un crecimiento de +2.0%.

En términos nominales, la economía alemana creció en 2011, +2.7%; en 2012, +0.9%; y en 2013, como ya fue dicho, +0.5%. En términos reales, la economía alemana creció en el 2011, +4.9%; en 2012, +2.7%; y en 2013, como ya fue dicho, +2.0%.

Alemania es desde 2011 la tercera mayor economía exportadora del mundo (después de China y EE.UU.), particularmente en lo que respecta a la exportación de bienes industriales dotados de tecnología avanzada.

Los productos “Made in Germany” son requeridos mundialmente, hoy aún más que en el pasado. Además de las multinacionales alemanas hay, en Alemania, más de 1.100 empresas de pequeño y mediano porte, que son “hidden champions” (campeones ocultos. NdT): todo un universo de firmas de la clase media, que permanecen por detrás de una “nube en acción”, muy discretas, escondidas, y casi desapercibidas para el gran público.

Más de 1/3 de todo lo producido en Alemania es exportado, ya que el mercado alemán permanece en un dumping no solamente salarial sino incluso tributario. En 2013, Alemania batió no sólo un récord mundial en términos de superávit de balanza comercial: $ 270 mil millones (diferencia entre exportaciones de $ 1.492 billones y $ 1.276 billones de importaciones) sino que incluso se convirtió en el mayor exportador de capitales, i.e., inversiones extranjeras directas e indirectas, en escala global.

Alemania es actualmente la cuarta mayor productora de automóviles del mundo, con cerca de 5.6 millones de unidades. La exportación de automóviles es la piedra de toque de la industria alemana, además de máquinas, metales y productos químicos.

Las grandes inversiones en investigación y desarrollo (R&B) y los vínculos entre universidad e industria aseguran la cuarta mejor posición en el mundo en competitividad económica.

Más que eso: Alemania dispone de un sistema jurídico muy eficiente y se encuentra entre las cinco naciones más avanzadas del mundo. En el Informe Mundial de Competitividad del Fórum Económico de Davos, bajo el epígrafe de “Eficiencia de las Condiciones-Marco Jurídicas y Seguridad Jurídica”, comparativamente, los EE.UU. ocupan el lugar 28. En el juzgado de primera instancia, los procesos son juzgados, en promedio, en 4 meses. En caso de apelación, en 8 meses.

Los procedimientos arbitrales no son, por esa razón, tan frecuentemente utilizados. Además, 2/3 de todas las más importantes ferias y congresos comerciales e industriales del mundo tienen lugar en Alemania. Alemania es el país más importante en ferias y congresos internacionales del mundo.

De otra parte, Alemania capta uno de los mayores volúmenes de inversiones extranjeras directas e indirectas, inyectados en su economía, alcanzando la cifra de $1,335 billones, en diciembre de 2013. Su evaluación de crédito es AAA (Standard & Poor’s), AAA (Moody’s), AAA (Fitch), con expectativa de «estable», concedida por esas grandes tres agencias del escenario mundial.

Todo eso demuestra, en primer lugar, su gran vinculación y dependencia de los mercados extranjeros y el gran interés de la burguesía imperialista alemana en participar activamente de la definición de la política mundial, presente, sobre todo, a través del G-7, la NATO y la Unión Europea.

De otro lado, resulta que Alemania se presenta como la gran beneficiaria de los Tratados de Maastricht, Niza, Amsterdam y Lisboa, pues cerca de 40% de todas sus exportaciones se destinan a los países europeos (Francia 10.2%, Inglaterra 7.0%, Holanda 6.9%, Austria 5.6%, Italia 5.4%, Suiza 4.7%) y 40% de sus importaciones provienen de países europeos (Holanda 14%, Francia 7.5%, Bélgica 6.4%, Italia 5.5%, Inglaterra 4.9%, Austria 4.4%).

Pero, 60% de sus exportaciones e importaciones se realizan en el marco de sus relaciones internacionales extra-europeas. Alemania depende mucho de los grandes mercados internacionales y de la importación de materias primas y combustibles fósiles –entre los cuales se destaca, sobre todo, el petróleo–.

En términos de economía global, tales índices de crecimiento de Alemania se encuentran muy por debajo de los índices presentados por los países emergentes –China, Brasil, Rusia, India, Indonesia y Turquía– a lo largo de los últimos años, lo que llevó a que China superase a Alemania en términos de producción nominal, en 2008.

Además, en 2013, China, con $ 9.181 trillones, creció cerca de quince veces (7.7%), Brasil, con $ 2.242 trillones, cerca de cuatro veces, (+2.3%), Rusia, con $ 2.118 trillones, 2.5 veces (+1.3%) e India, con $ 1.870 trillones, cerca de ocho veces (+4.3%) más rápidamente de lo que lo hizo la economía alemana.

Estos datos provocan gran preocupación a la burguesía imperialista alemana, ávida de maximizar sus márgenes de ganancias en todo el mundo y no sólo al interior de la Unión Europea, como forma de consolidar y ampliar su dominación y preponderancia político-económica en escala mundial.

Más capitalismo neoliberal y cooperación competitiva con los intereses de EE.UU.: TTIP /CETA/ ACTA

Alemania, situada en el seno de Europa continental, tiene como prioridad absoluta de su política económica internacional el proceso de dominación de la Unión Europea y, en una segunda escala de prioridades, la dinámica de la Asociación Transatlántica, en una fase en que los gobiernos de Alemania y de EE.UU. se encuentran expuestos a los efectos de la crisis económica y financiera mundial, aspirando a alcanzar una Zona Libre de Comercio para reforzar el poder de sus multinacionales.

El actual gobierno de Gran Coalición Merkel-Gabriel de Alemania estimula intensamente el camino de los tratados neoliberales de asociación transatlántica con los gobiernos de Obama y Harper, de modo de fortalecer los intereses de la Volkswagen, Allianz, E.ON, Daimler, Siemens, Metro, Deutsche Telekom, Munich Re, BASF, BMW, Adidas, Mercedes Benz, Audi, Porsche, Bayer Bosch, Lufthansa, SAP, Nivea, etc., así como el desmantelamiento de derechos laborales y sociales, el sofocamiento de las competencias parlamentarias, la eliminación de los patrones de protección ambiental y del derecho del consumidor, la priorización de los tribunales de arbitraje para la no judicialización de conflictos económicos  y comerciales –i.e. la precarización de las prerrogativas y prestaciones de los tribunales jurisdiccionales–, así como la institución del derecho de las empresas privadas a procesar decisiones de gobiernos y parlamentos con base en la simple expectativa de pérdida de lucratividad.[26]

De este modo, las grandes multinacionales privadas podrán llegar a impugnar todas las medidas gubernamentales y parlamentarias que perjudiquen sus ganancias, por ejemplo, mediante una ley de control o supervisión del mercado financiero.

No obstante, en Alemania se desarrolla una expresiva resistencia de los trabajadores y de las masas contra estos tratados. En el caso de ACTA, incluso Max-Planck Institut se pronunció contra la firma de ese acuerdo anti-piratería, por poner en cuestión los intereses tecnológicos de las multinacionales alemanas.

Varios sectores de la sociedad alemana están saliendo a las calles, en este 25° año de la Reunificación Alemana, poniendo al frente a los dirigentes de la CDU/CSU y SPD que continúan negociando, secretamente, los acuerdos de la Asociación Transatlántica. Darán inicio a un petitorio que recolectó, en octubre de 2014, en pocos días, en las plazas públicas y puertas de supermercados, más de 400 mil firmas.

Huelgas y luchas sociales de los refugiados después de la Reunificación Alemana

Los movimientos huelguísticos retomaron Alemania a lo largo de los últimos años. Considerándose el indicador de número de días de huelga por mil trabajadores, se llega a la conclusión de que en  2005 fueron 175 mil; 2006, 1,607 millones; en 2007, 725 mil; 2008, 542 mil; 2009, 398 mil; 2010, 173 mil; 2011, 304 mil; 2012, 630 mil y en 2013, 551 mil trabajadores que cruzaron los brazos en movimientos huelguísticos, lo que demuestra la vitalidad de la clase trabajadora alemana, a pesar de sus direcciones conciliadoras.[27]

En lo que se refiere a 2014, se resalta que el 4 de junio, a partir de las 4 de la mañana, entraron en huelga los choferes de trolebuses y también los metroviarios de Munich, Nuremberg, Augsburg, Fürth y Erlangen, aunque la paralización no haya alcanzado la cifra de 100%.

El Sindicato VER.DI (Sindicato de Prestación de Servicios Unificado) abrió el acto con un discurso por la disputa salarial y declaró: «¡Vamos a continuar en huelga! También en las octavas y cuartas de final de la Copa FIFA, en Brasil». La primera consigna que pegó mucho fue la siguiente:»¡Yo soy fan del fútbol y hago huelga!». La segunda: «¿Por casualidad la gente debe posponer la huelga? Es la FIFA quien debe posponer la Copa!».

La prensa y la patronal jugaron fuerte para desmoralizar la huelga. En Nuremberg y Augsburg, también los choferes de ómnibus pararon. Las filas de automóviles se multiplicaron. Cerca de 600 mil personas fueron afectadas.

Estuvieron en juego los salarios de 6.500 trabajadores del transporte público de Baviera. Los patrones de MVG se negaron, desde el inicio, a fijar nuevas fechas de negociación. Contrataron ómnibus particulares para burlar el impacto de la huelga.

El presidente de VER.DI, Henrich Birner, dijo que se trataba no sólo de una lucha por aumento salarial sino también de valorizar la profesión de los choferes y conservar el servicio con mejor calidad. A continuación, el sindicato VER.DI suspendió, sin embargo, después de algunos días, el movimiento huelguístico y no lo extendió al resto del país.

El 1° de julio, Werner Albrecht de KAV (Sindicato Patronal) llamó al sindicato VER.DI nuevamente a la mesa de negociación, prometiendo seguramente un aumento salarial de 3%, afirmando que, desde 2007, los salarios de los trabajadores del transporte habrían subido un 15% en total. Se llegó a un acuerdo negociado.

En 2014, explotó, entre los días 6 y 8 de noviembre, la huelga nacional de los conductores de locomotoras y ferroviarios de Deutsche Budensbahn (Líneas Ferroviarias de Alemania).[28] Fue la huelga más larga en la historia de este gremio profesional.

La huelga fue dirigida por el GDL (Gewerkschaft Deutscher Lokomotivführer: Sindicato Alemán de Conductores de Locomotoras) que, a pesar del radicalismo huelguístico inicial, declaró, el sábado 8 de noviembre, a las 18 horas, el fin del movimiento que debería haber durado, en principio, hasta el 10 de noviembre, anticipando, por lo tanto, en 34 horas el fin de la huelga previamente programada por los trabajadores afiliados. No obstante, el nivel de adhesión a la huelga fue altísimo, con reivindicaciones de aumento salarial y reducción de la jornada de trabajo.

Eso bastó para que el gobierno Merkel-Gabriel se posicionara en favor de cancelar o de hacer una sustancial reducción de los derechos de decretar huelgas de los pequeños sindicatos alemanes por categorías (Spartengewerkschaften), no directamente afiliados a la burocracia de la Central Sindical Alemana (Deutscher Gerwerkschaftsbund: DGB). Este es el sentido del Proyecto de Ley sobre la Unidad de Negociación Salarial (Tarifeinheitsgesetz), según el cual también los tribunales laborales deberán decidir sobre los litigios entre sindicatos competidores, como forma de detener las huelgas y fijar un acuerdo único colectivo por fábrica, negociado por el sindicato mayoritario.[29]

Merkel exigió la «responsabilidad general» que debería tener el sindicato GDL. Gabriel, ministro de Economía de la socialdemocracia alemana, condenaba públicamente «el abuso del derecho de huelga».[30] Por otra parte, la gran burocracia de la DGB protestó contra el GDL, por este querer asumir la representación de trabajadores en sectores en que no poseen el mayor número de afiliaciones. Después del cierre anticipado de la huelga comenzaron, patrón y sindicato, a negociar. Los resultados aún no fueron divulgados.

Otro centro de movilizaciones es la lucha de los refugiados. El número de refugiados viene creciendo permanentemente desde 2005, cuando los requerimientos alcanzaron el punto más bajo de 30.303 pedidos. En 2013, ese número alcanzó la cifra de 127.023 pedidos. Sólo en los años ’90 se había alcanzado un número semejante.

Si consideramos el número de refugiados de Paquistán (1.6 millones), Irán (857 mil), Líbano (857 mil), Jordania (641 mil), Turquía (610 mil), Etiopía (434 mil), etc., el número de refugiados en Alemania es significativamente bajo y no justifica absolutamente todo el pánico político-social impulsado por los partidos y fuerzas de la derecha en reorganización.[31]

Reorganización de la ultra-derecha y de la derecha

En Alemania, acompañando la tendencia europea, se procesan la reorganización y la movilización de fuerzas neo-nazis y hooligans, con el pretexto de la lucha contra los refugiados y musulmanes salafistas. Se han realizado grandes manifestaciones con miles de militantes de ultra-derecha, en octubre de 2014, en Colonia y, en noviembre, en Hannover.

El partido de derecha «Alternativa por Alemania» fue fundado en este clima, en setiembre de 2012, y participó, por primera vez, en las elecciones parlamentarias de 2013, obteniendo 4.7%; y en las europeas de 2014, obteniendo 7.1% y eligiendo 7 diputados al Parlamento Europeo.

Perspectiva para 2015: la introducción del salario mínimo y el desafío de la política de austeridad económica y estagnación coyuntural

A partir del 1° de enero de 2015, todos los trabajadores de Alemania recibirán, por regla general, un salario mínimo legal bruto de 8.50 euros (10,625 dólares) por hora trabajada, o el valor superior a ese si opcionalmente fuera acordado entre las partes. Esta medida tendrá que combatir el dumping salarial histórico que marca hace décadas la economía alemana, imprimiendo una nueva dinámica a la expansión del mercado interno consumidor alemán. La nueva Ley del Salario Mínimo, muy reivindicada por todos los sindicatos y partidos de izquierda (SPD, Linke, DKP, MLPD, SAV, NAO, RSB, ISL, SIB, etc.) a lo largo de la última década, aprobada ahora por el Parlamento alemán, a duras penas, con todas las enmiendas formuladas por los cristianos demócratas y sociales (CDU/CSU) y socialdemócratas (SPD), instituirá un mínimo relativamente bajo si se compara con los valores de los mínimos de Luxemburgo (11,10 euros), Holanda (9,11 euros), Francia (9,53 euros), Bélgica (9,10 euros).[32]

El valor de 8.50 euros del mínimo alemán es ampliamente insuficiente para asegurar que un ciudadano no viva en la pobreza. Pues teniendo en cuenta que el PBI nominal de Alemania fue en 2013 de 3.6 billones de dólares y el PBI per cápita de $ 44.999, el tope de la pobreza relativa –tal como es calculado por las instituciones internacionales (FMI y Banco Mundial)– se encuentra en $ 17.999 por año. En ese sentido, 15.3% de la población alemana, i.e., cerca de 12.5 millones de personas, viven por debajo del nivel de pobreza, tomando en cuenta el nivel de precios real y el costo de vida del país.

Aunque un ciudadano alemán trabaje 40 horas semanales recibiendo el pago de 8.50 euros (10.625 dólares anuales) –lo que es relativamente difícil en vista de la profunda precarización del mercado laboral–, alcanzaría apenas la cifra de $ 1.700 (1.360 euros) mensuales, permaneciendo así alrededor del nivel de pobreza.En algunos sectores valdrá, no obstante algunas disposiciones transitorias hasta 2017 y existirán diversas excepciones.

Por ejemplo, donde existen acuerdos colectivos que fijan salarios inferiores a 8.50 euros, no habrá equiparación al mínimo legal. Es el caso de los trabajadores de los salones de belleza, de la industria de la carne, de la agricultura y de repoblación forestal.

Por otra parte, los repartidores de periódicos, los trabajadores de temporada, como también los menores de 18 años sin formación profesional, no recibirán el mínimo legal. Los trabajadores desempleados por mucho tiempo podrán reclamar el mínimo sólo después de seis meses de empleo. También los trabajadores que hacen una etapa de formación profesional, exigida por la universidad, no superior a tres meses, no tendrán acceso al mínimo.

Los trabajadores con empleos de jornada de trabajo mínima (dos horas por día) y los jubilados podrán recibir el mínimo. No obstante, cerca de 300 mil jóvenes con jornada de trabajo mínima serán excluidos.

A pesar de todo… resistencia y lucha contra el capitalismo imperialista alemán

Contra los innumerables ataques de la burguesía imperialista alemana, desde la Reunificación de las dos Alemanias, Federal y Democrática, [se] cumple con intensificar las luchas de los trabajadores y sus aliados sociales y políticos, orientadas hacia la más decisiva ruptura de todo el orden capitalista, en la perspectiva de emergencia de un nuevo Estado Proletario de transición rumbo al socialismo, marcado por la más amplia democracia obrera. En ella, seremos capaces de aprender nuevos métodos comunes de resistencia contra el capital, a ser organizados y dinamizados en los lugares de trabajo, de estudio y de vivienda, en los campos y en las ciudades.

Las experiencias históricas, asimiladas a lo largo de los últimos 25 años del proceso de Reunificación Alemana son, por lo tanto, de decisiva importancia no sólo a escala nacional alemana sino, incluso, para los trabajadores de todo el mundo, que conducirán sus luchas revolucionarias sobre renovadas condiciones sociales y políticas, tácticas y estratégicas, en el curso del siglo XXI.

En ese marco, las trabajadoras y los trabajadores alemanes no deberán esperar otros 25 años para celebrar las bodas de oro de una Reunificación si no fuera bajo el signo de una sociedad alemana y europea socialista, sin la explotación del hombre por el hombre, sin la opresión de las naciones oprimidas por las naciones opresoras, sin la dominación de las sociedades de clases, marcadas por las intervenciones militares y la rapiña del capital financiero mundial.

Traducción Laura Sánchez


[1]Ver Lerche, Peter. Verfassungsunion, Verfassungswirklichkeit, Verfassungswandel (Unión Constitucional, Realidad Constitucional, Cambio Constitucional), en: Verfassungsdiskussion in Deutschland (Discusión Constitucional en Alemania), Munich, 1992, pág. 16. En las palabras de Lerche, uno de los más renombrados juristas de la burguesía alemana de la época : Bajo esa visión, también en el año 1990, no surgió ningún nuevo Estado de un vaso de destilación, de algún laboratorio misterioso. La realidad constitucional no nos enseña nada mejor. De ahí, la misión de nuestra época no puede ser vista en la producción de una nueva Constitución. Por el contrario, la revolución en la antigua Alemania Democrática (DDR) tal cual no raramente se destaca con corrección, fue una Revolución rumbo a la Ley Fundamental de Alemania Occidental, rumbo al Estado así constituído y rumbo a ningún otro, i.e., rumbo a la médula del orden liberal del Derecho Alemán. Visto de ese modo, la Ley Fundamental no representa más, en todo caso, ninguna falta de legitimidad democrática”.

[2]Ver Armleuchter von der CDU (Candelabros de la CDU), en: Der Spiegel, 46/2014.

[3]Vide Vietze, Heinz. In die Glut. Herbst 1989 in der DDR: Wütende Stahlarbeiter und ein Reformparteitag (EnBrasa. Otoño de 1989,en Alemania Democrática: Trabajadores de la Siderurgia Furiosos y un Congreso Reformista), en: Rosalux. Periódico de Rosa Luxemburg Stiftung, Ausgabe 2-2014.

[4]Vide Liebknecht, Karl. Acerca de la Justicia de Clase, traducido por Emil Asturig von München: Instituto Sundermann, Sao Paulo, 2002.

[5]Vide Stiftung Wissenschaft und Politik / German Marshall Fund of the United States, Neue Macht – Neue Verantwortung. Elemente einer deutschen Außen- und Sicherheitspolitik für eine Welt im Umbruch, (Nuevo Poder – Nueva Responsabilidad. Elementos de una política exterior alemana y de seguridad para un mundo en transformación), Berlín, 2013.

[6]Vide Westerwelle, Guido. en: Die Welt (Periódico al Mundo), 10 de noviembre de 2013.

[7]Vide Von der Leyen, Ursula. En: Telekom On-Line News, 26 de enero de 2014.

[8]Vide Steinmeier, Frank-Walter. En: Handelsblatt (Gazeta Comercial), 30 de enero de 2014.

[9]Vide Rühe, Volker. En: Frankfurter Allgemeine, IMI-Standpunkt 2014/004.

[10]Vide Frankfurter Allgemeine, 1° de febrero de 2014.

[11]Vide Gauck, Joachim, Frankfurter Allgemeine, 31 de enero de 2014. En el mismo sentido, Vide Merkels Gehilfe (El ayudante de Merkel), en: Der Spiegel, 46/2014.

[12]Vide Merkel Says Russia Violates Europe’s Order (Merkel dice que Rusia viola la orden europea), en: The Wall Street Journal, 27 de noviembre de 2014.

[13]Vide Braun, Stefan. Deutschland soll sich weniger einmischen (Alemania debe entrometerse menos), en: Süddeusche Zeitung (Periódico del Sur de Alemania), 20 de mayo de 2014.

[14]Vide Nach bestem Wissen (Con el mejor saber), en Der Spiegel, 46/2014. 

[15] Vide European Center for Constitucional and Human Rights (ECCHR), septiembre de 2012, en: IMI-Standpunkt 2014/002.

[16]Vide Nach bestem Wissen (Con el mejor saber), en Der Spiegel, 46/2014. 

[17]Vide Neues Deutschland (Nueva Alemania), 30 de octubre de 2014.

[18]Vide Idem, ibidem.

[19]Vide Idem, ibidem.

[20]Vide Idem, ibidem.

[21]Vide Bericht der Bundesregierung: Mehr Arbeit, Mehr Armut (Informe del gobierno alemán: Más trabajo, más pobreza), en: Spiegel On Line, 6 de marzo de 2013.

[22]Vide Bitte unten bleiben! (Por favor, ¡quédense abajo!), en: Der Spiegel, 19/2014.

[23]Vide Bericht der Bundesregierung: Mehr Arbeit, Mehr Armut (Informe del gobierno alemán: Más trabajo, más pobreza), en: Spiegel On Line, 6 de marzo de 2013.

[24]Vide Gegenwind, hausgemacht (Viento en contra, hecho en casa) en: Der Spiegel, 42/2014.

[25] Vide Geheimsache,Triton (Asunto sigiloso,Triton), en: Der Spiegel, 42/2014; tb. Pflüger, Tobías. Deutschland ein zentraler Ort der Waffenproduktion (Alemania: un país central de la producción de armas), en: IMI-Standpunkt 2014/052.

[26]Vide Geheime Abkommen bedrohen ihren Alltag (Acuerdos secretos amenazan su día a día), en: Klar. Die Linke im Bundestag, Outono de 2014, pág. 1 e 3.

[27]Vide In der Falle (En la trampa), en: Der Spiegel, 46/2014.

[28]Vide Wie Du mir, so Ich Dir (Tal como me tratas, yo también te trataré), en: Der Spiegel, 42/2014.

[29]Vide Mini-Gewerkschaften. Gerichte sollen Streiks entscheiden (Mini-sindicatos. Los tribunales deben decidir sobre las huelgas), en: Focus Magazin, 27 de octubre de 2014.

[30]Vide In der Falle (En la trampa), en: Der Spiegel, 46/2014.

[31]Vide Eine Welt im Krieg und Deutschland ist dabei (Un mundo en guerra y Alemania participando), en: Klar. Die Linke im Bundestag, otoño de 2014, pág. 6.

[32]Vide Harte Arbeit, Niedriger Lohn (Trabajo duro, salario bajo), en: Klar. Die Linke im Bundestag, otoño de 2014, pág. 4.