La reunión de los líderes de la UE celebrada el miércoles 23 en Bruselas para debatir la crisis migratoria fracasó rotundamente. La crisis se profundiza, una vez que el influjo de personas no cesa (los pedidos de asilo en Europa en lo que va de año superan la cifra de 530.000). Hungría batió un nuevo récord esta semana con más de 10.000 personas habiendo entrado en sus fronteras en menos de 24 horas. Grecia e Italia abrirán en las próximas semanas “centros de acogida” (más bien centros de detención) para separar los migrantes económicos de los que huyen de la guerra. El fascista primer ministro húngaro Viktor Orban se negó a incluir a su país en el plan de apertura de dichos centros argumentando que el aumento de la represión debe ser la medida prioritaria para “detener la entrada ilegal de inmigrantes”.

Por Gabriel Huland

El comunicado hecho público después de la reunión del miércoles no menciona el número de personas que la UE recibirá. Una vez más no llegaron a un acuerdo. Las diferencias giran alrededor del número total de refugiadas y las cuotas obligatorias a cada país, pero sobre todo en relación a la política a largo plazo a ser adoptada en Europa. Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, afirmó que la UE debe construir una “frontera de facto para la inmigración, porque de lo contrario no logrará controlar la llegada de los refugiados” (El País, 25/09/2015). Tusk hace continuas referencias a la “Fortaleza Europa” y a la necesidad de que el viejo continente cierre sus “puertas y ventanas”.

Francia, por otro lado, defiende la creación de centros de registro para los refugiados en los países fronterizos con la UE, como Turquía y Macedonia. Otros líderes europeos insisten en la creación de una agencia paneuropea que asumiría el control de las fronteras con más poder incluso que las policías nacionales de los estados miembros, lo que significaría una transferencia de soberanía aún mayor por parte de Grecia, Italia y Hungría a Bruselas. La UE busca, por otro lado, una mayor coordinación con Turquía, país de donde sale la mayoría de los refugiados recién llegados a Europa.

En síntesis, los gobiernos europeos están metidos hasta el cuello en un profundo pantano del cual no lograrán salir en los próximos años y que pone en evidencia las principales contradicciones de nuestros tiempos. El aumento de la miseria, de las crisis económicas y de las guerras, provocadas por un sistema totalmente incapaz de organizar racionalmente el reparto de las riquezas mundiales: el sistema capitalista en su fase decadente. Nos esperan años convulsos por delante.

Los acuerdos de los líderes de la UE

Pese a las tensiones y la confusión sobre cómo tratar la crisis de los refugiados, los jefes de gobierno de la UE han llegado a acuerdos importantes que vale la pena mencionar y aclarar. Vamos a ellos:

(1) Combatir las mafias de transporte de refugiados.
(2) Acelerar los procesos de asilo para que las personas a las que se deniegue la entrada puedan ser devueltas a sus países más rápidamente. Esto implica la separación entre migrantes económicos y migrantes que huyen de guerras y catástrofes.
(3) Mayor control en las fronteras.
(4) Aumentar las ayudas a los campos de refugiados en los países fronterizos con Siria.
(5) Presionar para que se retomen las negociaciones en la comunidad internacional sobre la guerra civil siria.

(Fuente: BBC)

(1) El combate al tráfico ilegal de personas es totalmente necesario, pero la UE será incapaz de llevarlo a cabo, ya que su política de aumentar la represión y el control en las fronteras es la causa más importante para el surgimiento de este negocio. Podemos hacer una analogía con la cuestión del combate a las drogas. Lo que genera el tráfico de drogas no son los consumidores, sino la prohibición al uso de ciertas substancias por parte de los gobiernos con el objetivo de beneficiar a los grupos económicos vinculados a su producción y comercialización. Con fronteras más cerradas, más esquemas de corrupción y tráfico de personas aparecerán. Al ser un negocio altamente rentable, rápidamente será asumido por “empresas ilegales”. En la costa turca el precio ofrecido por un “coyote” para llevarte a Berlín supera los 15.000 dólares. Son redes de corrupción que tienen vínculos con las policías y los políticos de países de la UE. Soluciones como el bombardeo de la costa libia, planteadas por algunos políticos, muestran que, una vez más, es la hipocresía que domina los círculos de poder en Europa.

(2) Países como Alemania y Dinamarca están cambiando sus legislaciones para acelerar la emisión de permisos y la devolución de los “casos denegados”. Si bien es cierto que Alemania recibirá un número alto de personas este año (hablan de 800.000 refugiados), en la política burguesa siempre que se abre una puerta se cierra otra. Alemania ha cambiado recientemente el status de países como Albania, Kosovo y Serbia a “países seguros”, con el objetivo de cerrar el flujo migratorio de estos países a la UE. Las personas son separadas como animales y solo las que cumplen los requisitos pueden entrar. Según el semanario alemán Der Spiegel, la comunidad de negocios germánica está celebrando la llegada de los jóvenes sirios, iraquíes y afganos. Para estos señores, las recién llegadas representan una oportunidad de crecimiento para sus empresas, ya que crearán una fuerte presión a la baja sobre los salarios actuales. Demandan incluso la reducción de las trabas burocráticas a la concesión de visados para que los refugiados puedan entrar más rápidamente en el mercado de trabajo. La población alemana está envejeciendo rápidamente y se reducirá en los próximos 30 años.

(3) La necesidad de aumentar la “seguridad en las fronteras” es prácticamente lo único que unifica a todos los líderes europeos. En gran medida, las últimas reasignaciones de recursos por parte de la UE no han ido para la ayuda a los refugiados, sino para el mayor control en las fronteras.

(4) Europa aumentará las ayudas a los campos de refugiados en el Líbano, Turquía y Jordania. Esta medida viene tarde y no será suficiente para amenizar el drama de los más de 4 millones de sirios dispersos en el Próximo Oriente y otros países del mundo. Posiblemente se quedará en más una declaración de intenciones para los medios de comunicación, incluso porque cuenta con la oposición de un sector de los políticos europeos.

(5) La irrupción de la crisis migratoria presiona la UE a aumentar los esfuerzos de cara a solucionar el conflicto en Siria. La medida defendida por innúmeros jefes de gobierno pasa por la negociación entre la oposición siria exiliada en Turquía y el régimen de Assad. Los intereses de Arabia Saudí e Irán también estarán sobre la mesa. Han ocurrido o están por ocurrir encuentros importantes entre los líderes de los países implicados. El primer ministro israelí estuvo recientemente en Rusia y tiene programada una visita a Obama. Putín irá a la Casa Blanca en los próximos días en el marco de la asamblea de las Naciones Unidas para hablar sobre Ucrania y Siria. Obama hizo declaraciones sobre la necesidad de incluir a Assad en la mesa de negociaciones y el ministro de Asuntos Exteriores del estado español García-Margallo opinó en el mismo sentido. Acabar con el régimen que está provocando esta ola migratoria tendría que ser el primer paso en el sentido de reducir el número de personas que huyen de Siria, aunque no acabaría con los flujos migratorios mundiales, ocasionados mayoritariamente por las crisis económicas, las guerras y el cambio climático.

¿Abrir las fronteras europeas?

La crisis migratoria abrió un debate en los medios de comunicación y los movimientos de solidaridad en Europa sobre cómo enfrentarla. La disyuntiva existente es: ¿abrir las fronteras o controlar la entrada de personas en Europa? El establishment europeo defiende el control de las fronteras, mediante la represión, la construcción de muros y la posterior selección de los que entran.

Que los burócratas en Bruselas tengan esta opinión no es de extrañarse. Lo que sí causa perplejidad es que grupos y líderes de la izquierda europea se pronuncien en la misma dirección. El filósofo esloveno Slavoj Zizek, conocido internacionalmente en los círculos de intelectuales y activistas de izquierda por sus obras sobre Lénin, la violencia y el psicoanálisis (entre otros temas), escribió hace pocos días un artículo opinando lo siguiente:

Los grandes hipócritas son aquellos que piden las fronteras abiertas. Saben muy bien que esto nunca sucederá: provocaría una instantánea revuelta en Europa. Ellos juegan de almas bondadosas, superiores al mundo corrupto, mientras siguen llevándose bien con él. Los populistas anti-inmigrantes también lo saben muy bien que, dejados solos, las personas en África y el Próximo Oriente no tendrán éxito en solucionar sus propios problemas y cambiar sus sociedades. ¿Por qué no? Porque nosotros en Europa les estamos impidiendo hacerlo.¹

Detrás del correcto planteamiento de que la UE es corresponsable por los problemas en el Medio Oriente y África se esconde una grave capitulación a la burguesía imperialista europea que, así como él, propone el “control” de las fronteras. Zizek reconoce de esta manera una supuesta legitimidad de la Unión Europea para reprimir y decidir quienes están aptos y tienen el perfil para vivir en sus países. Se ajusta también a la extrema derecha que vocifera contra los inmigrantes que, según sus ideologías xenófobas, quitan puestos de trabajo a los europeos y causan problemas sociales como la violencia y la criminalidad.

Por otro lado, están los sectores vinculados al estalinismo y a los viejos PC’s que insisten en responsabilizar únicamente a la OTAN y los EEUU por la guerra siria, como si se tratara de una conspiración para derrocar a un gobierno progresivo. Nada más falso. No denunciar a las dictaduras árabes y, sobre todo, en este caso, el papel de Assad como mayor responsable por la guerra y la muerte de más de 400.000 personas en Siria conlleva en la práctica la propagación del argumento de EEUU, Rusia e Israel de que el gran enemigo a derrotar en Siria e Irak es el Estado Islámico (EI), cuando distintas organizaciones de derechos humanos han afirmado que Assad ha matado a muchos más sirios que el EI.

Hay un progresivo movimiento de solidaridad con los refugiados en distintos países de Europa. Entre 40% y 60% de la población de Alemania (según la encuesta) apoya activamente la política de bienvenida a los refugiados. De hecho, los gobiernos solo han reaccionado tras este masivo apoyo popular. Participar activamente en este movimiento es una tarea esencial de las luchadoras sociales de todas las ideologías y matices. Presentar un programa de exigencias a los gobiernos que de momento han hecho muy poco o nada para recibir a las centenas de miles de personas que vienen a Europa es urgente. La desinformación es total. No se sabe cuántas personas vendrán ni a qué países irán. La lucha inmediata y concreta por la ampliación de las irrisorias cuotas obligatorias y por un mejor trato a las refugiadas que ya se encuentran en países europeos se hace necesaria.

No obstante, es preciso también llevar a cabo una lucha política estratégica. Primero, de explicación del carácter reaccionario de la UE, contra aquellos que dicen ser posible su reforma, y segundo de denuncia de los criminales gobernantes árabes que son tan responsables cuanto la UE por esta grave situación, como Assad, el régimen iraní, la monarquía saudí, entre otros. Solo planteando el fin de la Unión Europea imperialista, discriminatoria, opresora de los pueblos y protectora de los grandes capitalistas, lograremos responder correctamente a esta crisis. Hay que redoblar la movilización para presionar a los gobiernos estatales, autonómicos y municipales. Estamos por la apertura de las fronteras europeas a todos y todas que pidan asilo, sean de donde sean, sin distinción de país, religión, etnia o formación profesional.


(1) http://www.lrb.co.uk/2015/09/09/slavoj-zizek/the-non-existence-of-norway