ANGOLA: Represión y resistencia a los 50 años de dictadura
El pasado 9 de agosto de 2026, llegaron desde la provincia de Uíge informaciones que daban cuenta de un acto de agresión y represión policial que dejó más de 31 heridos, 10 de ellos de cierta gravedad.
La situación se produjo cuando la UNITA, principal partido de la “oposición” en Angola, realizaba un acto político que, según las informaciones, había sido previamente comunicado al gobierno y a los organismos de seguridad pública (policía). Aun así, la policía, siguiendo las habituales órdenes superiores, reprimió violentamente el acto bajo la mirada serena y permisiva del gobierno y de las autoridades del Estado angoleño.
En reacción a este acto de agresión contra el pueblo, se alzaron voces contra los constantes actos de agresión, particularmente el Movimiento Hip-Hop Tercera División, que repudió enérgicamente las agresiones en Uíge. Hasta el momento, fue la única organización que, frente a la intimidación policial y de las instituciones de la Administración Pública, realizó un acto público el 16 de agosto de 2026, calificando la situación como un acto de violencia contra las libertades democráticas ampliamente consagradas por la Constitución angoleña.
Por otro lado, los medios de comunicación públicos —Televisión Pública de Angola (TPA), Radio Nacional de Angola (RNA), Jornal de Angola y TV Zimbo— describieron la situación como resultado de un acto de desobediencia popular y por parte del partido UNITA, por insistir en la realización de un acto político a poca distancia de un órgano de soberanía (tribunal).
Fuimos testigos de las declaraciones de Adalberto da Costa Júnior, presidente de la UNITA, en la página oficial de Facebook de su partido, tras los actos de agresión policial en Uíge. Allí describió la situación como un “acto de violencia de la policía republicana” y aconsejó a la población no responder a las agresiones policiales, asegurando que realizaría acciones de denuncia de los actos de violencia protagonizados por la “policía republicana” ante la comunidad internacional. Mientras tanto, las personas agredidas tuvieron que encontrar formas de soportar los dolores físicos causados por los golpes de los porras, sin mencionar las heridas de bala y la intoxicación provocada por los gases lacrimógenos lanzados contra la población.
Los actos de represión policial han sido recurrentes en Angola. Frente a esta situación, ¿qué soluciones y estrategias viables se presentan ante una situación de extrema dictadura?
Hubo quienes señalaron que la solución pasa por llevar la lucha dentro de las instituciones públicas, sobre todo de los organismos de justicia nacionales e internacionales, denunciando los actos de violencia, represión y agresión contra el pueblo.
Entendemos que vivimos bajo una dictadura del sistema capitalista. Siendo así, la solución no pasa por luchar desde los organismos de justicia nacionales e internacionales, sino por luchar por el fin de la dictadura y por la construcción de una sociedad cuya preocupación central sea el pueblo trabajador.
No debemos confiar en las instituciones internacionales porque todas son procapitalistas. Nuestra lucha, más que nacional, es sobre todo internacional. Tenemos que tomar conciencia de que incluso los partidos nacionales considerados de oposición no son alternativas viables para nosotros. La llegada de estos partidos al poder apenas colocaría al país ante un escenario de reforma política; es decir, el sistema político capitalista permanecería, simplemente cambiarían los actores. El poder político y económico continuaría en manos de un pequeño grupo de personas, mientras la gran mayoría seguiría en una situación de extrema vulnerabilidad financiera y social. Y, peor aún, continuaríamos viviendo bajo la represión y la dictadura social.
Por último, queremos expresar nuestro reconocimiento a todos los compañeros que, en medio de tantas dificultades y presiones sociales, llevan adelante la lucha revolucionaria en Angola. En este sentido, destacamos particularmente a Tercera División, que, a pesar de las diversas dificultades financieras, bloqueos institucionales y boicots, se ha mantenido firme en la lucha, siendo los primeros en Angola en presentar una alternativa política por el fin de la dictadura del MPLA, por la convocatoria de una Asamblea Constituyente que termine con las leyes dictatoriales y luche por un gobierno de los trabajadores y del pueblo pobre.
Expresamos también nuestro reconocimiento a todos los presos políticos y a sus familias.
¡Viva la lucha revolucionaria y abajo el sistema capitalista e imperialista!




