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Colombia

Atención urgente a las víctimas y plan de reconstrucción bajo control obrero y popular

PST Colombia

agosto 11, 2026

Desde el Partido Socialista de los Trabajadores, expresamos nuestra más sentida solidaridad con las víctimas, por quienes han perdido sus familiares, hogares y han vivido momentos de angustia.

Un sismo de 7.4 grados en la escala de Richter, que cabe dentro de la categoría de sismo de gran magnitud, se produjo en Colombia el 10 de agosto, afectando cinco departamentos con sus capitales y decenas de municipios. Al redactar este comunicado, las víctimas mortales confirmadas superaban el centenar, y se estima que hay muchas más bajo los escombros.

El epicentro, y uno de los departamentos más afectados, fue el Chocó, que ya sufre décadas de abandono estatal, saqueo de recursos naturales y déficit de infraestructura en comunicaciones, vías y salud. También hay graves afectaciones en la ciudad de Cali y todo el Eje Cafetero.

Este hecho exige una respuesta inmediata para rescate y atención a las víctimas. También un plan para garantizar vivienda a quienes la perdieron.

Lo que es natural y lo que no lo es

Un sismo es un movimiento natural brusco y repentino causado por la liberación de energía acumulada en las placas tectónicas. El movimiento de la Tierra es natural e impredecible hasta cierto punto. Pero no es natural que las edificaciones colapsen producto de ese movimiento. Si colapsan, es porque están mal construidas o no han tenido mantenimiento. Tampoco es natural que haya personas que mueran bajo los escombros porque los cuerpos de bomberos y rescate son insuficientes y mal equipados, porque viven en regiones sin carreteras como el Chocó, o porque el edificio colapsado es el hospital.

El peligro de la corrupción por la ganancia

Cuando existe corrupción y está al servicio de la ganancia, el desastre es inevitable. Ejemplos de edificios levantados con corrupción por parte de las constructoras y los organismos del Estado como cómplices: en Medellín, las Torres Space, Continental Towers, Edificio Bernavento, Edificio Loli y Edificio Perú; en Cartagena el Edificio Blas de Lezo II y 16 edificios con licencias falsas; otras ciudades como Cúcuta y Bucaramanga también han tenido problemas de este tipo; Bogotá no se queda atrás con el caso del edificio más alto de Bogotá: el edificio Bacatá, no por problema estructural, sino porque la constructora no garantizó los servicios públicos.

En general, son las viviendas de los trabajadores y sectores populares, o incluso de clase media, las que se afectan. Esto debido a que los trabajadores construyen su vivienda como pueden con los recursos que tengan; es imposible endeudarse con un apartamento que lo cobran tres o cuatro veces su costo, porque su fin es la ganancia para las constructoras y los bancos que “financian”.

Así que el Estado y las constructoras son responsables de las muertes y las pérdidas materiales, y deberían responderles a las víctimas.

Organización obrera y popular para exigir y para gestionar los recursos

Cada vez que un sismo deja damnificados, siempre existe el reflejo de organizarse para reclamar. Pero la lucha es compleja y larga en el tiempo hasta que se agotan sin recibir ayuda concreta. Al comienzo, los discursos y promesas no faltan, pero generalmente se quedan en eso.

Un ejemplo: los damnificados del terremoto de Popayán de 1983 lo que recibieron fue una capacitación en el Sena para que ellos mismos construyeran sus viviendas (autoconstrucción) con unos créditos “blandos” y unos pocos subsidios de vivienda. En lo que sí se invirtió fue en las edificaciones del Centro Histórico donde viven las familias tradicionales y en las iglesias.

Es necesario acompañar a las víctimas, organizar comités obreros y populares con los damnificados para la gestión del desastre y la reconstrucción, exigiendo que se destine de inmediato todo el presupuesto necesario para rescatar y atender a las víctimas, entrega inmediata y gratuita de alimentos, agua potable, medicinas, carpas, colchones y kits de emergencia a todos los damnificados, despliegue de toda la capacidad del Estado, celeridad en el restablecimiento de los servicios públicos y las comunicaciones.

A mediano y largo plazo, exigir que la vivienda deje de estar al servicio de la ganancia. También la anulación de las deudas hipotecarias y créditos de las familias damnificadas.

Solidaridad obrera y popular, que las centrales encabecen

No podemos confiar en Abelardo, sus ministros y todos los buitres que vendrán a negociar la reconstrucción; debemos exigir, pero sabemos que para ellos el desastre es una oportunidad para su ganancia y negocio. Tampoco podemos confiar en “aliados” como los gobiernos de Israel o Estados Unidos, responsables del genocidio palestino, con más muertos que cualquier tragedia causada por un sismo.

Por eso la solidaridad obrera debe ser organizada por las centrales obreras en cabeza de la CUT. Que centralicen una gran campaña nacional de donaciones e insumos, para distribuir a través de los sindicatos filiales. Igualmente, los sindicatos con presencia nacional como Fecode deben poner su estructura al servicio de la solidaridad. Si la solidaridad no es de clase, no será solidaridad, sino negocio y corrupción.

Vivienda como servicio, estatal y gratuita

La vivienda no debe ser una mercancía al servicio de generar ganancias, sino un derecho fundamental garantizado por el Estado.

Que los edificios que estén vacíos y los hoteles alberguen a los damnificados; que Abelardo no ferie los recursos del Estado para entregarlos a las constructoras y los bancos; que no concrete su contrarreforma tributaria de quitarle impuestos a los empresarios, terratenientes y ganaderos para aumentarlos a los pobres; que no se haga negocio con la tragedia humana; por estatización de la vivienda, de calidad, construida por el Estado eliminando los intermediarios; que por motivo de calamidad pública no se pague la ilegítima deuda externa y esos recursos se inviertan en la atención de las víctimas, y en salud, educación, servicios públicos domiciliarios y vivienda.

¡Atención efectiva y material para las víctimas, con el presupuesto suficiente!

¡Ni un muerto más por la especulación inmobiliaria y la corrupción de la burguesía!

¡Que las grandes empresas constructoras y de los monopolios financien la reconstrucción!

¡Plan de reconstrucción bajo control obrero y de las organizaciones populares!

¡Solidaridad obrera y popular, ninguna confianza en el gobierno de ADLE y sus ministros!

Partido Socialista de los Trabajadores

10 de agosto de 2026

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