Trump fracasa y hace un acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz
El día 16, el presidente Trump y el gobierno iraní firmaron un memorando de entendimiento para reabrir el estrecho de Ormuz.
El memorando establece un alto el fuego en todos los frentes, incluido el Líbano, por 60 días. Irán se comprometió a permitir la navegación por el estrecho de Ormuz sin cobro de peajes. Trump se comprometió a poner fin al bloqueo de los puertos iraníes, además de suspender las sanciones relacionadas con la exportación de petróleo iraní.
El memorando establece negociaciones sobre el congelamiento del enriquecimiento de uranio iraní, así como sobre el destino de los 400 kilos de uranio enriquecido al 60%, a cambio del levantamiento de todas las sanciones imperialistas, la liberación de fondos iraníes congelados en el exterior (alrededor de 100 mil millones de dólares) y la creación de un fondo de inversiones privadas en Irán por un valor mínimo de 300 mil millones de dólares, que sería realizado principalmente por los países del Golfo.
El memorando no es un acuerdo de paz y puede romperse. En este momento, el Estado de Israel se niega a abandonar el sur del Líbano, lo que representa una amenaza para las negociaciones.
El memorando es resultado del fracaso de la estrategia imperialista de Trump, junto con Israel, de derribar el régimen iraní y liquidar el programa nuclear y balístico del país, así como su apoyo a las organizaciones aliadas del llamado “Eje de la Resistencia” (Hezbolá, Hashd al-Shaab iraquí, AnsarAllah/Hutíes yemeníes y Hamás).
El régimen iraní sobrevivió a los intensos bombardeos imperialistas y además demostró su capacidad para atacar a los países vecinos que poseen bases estadounidenses, así como controlar el flujo de barcos por el estratégico estrecho de Ormuz, con un gran impacto en la economía mundial.
Sobre Trump pesaron la perspectiva de una recesión económica internacional como consecuencia del bloqueo del estrecho de Ormuz, la división interburguesa dentro de Estados Unidos y la impopularidad de la guerra entre la población del país, algo que podría reflejarse en las elecciones de medio mandato del segundo semestre.
En este momento, Trump recurre a un plan B: incorporar a Irán al mercado mundial y controlar sectores clave de la economía del país mediante inversiones extranjeras, en asociación con el gobierno iraní. De esta forma, afecta a la economía china, que es una gran beneficiaria del petróleo iraní barato y que pasaría a pagar precios internacionales. El éxito de este plan de “colonización” económica es incierto y no excluye nuevos ataques militares.
El impacto inicial del fracaso de la agresión militar
El plan de un “Nuevo Oriente Medio” bajo hegemonía israelí, a partir de la eliminación del llamado Eje de la Resistencia, fracasó. El régimen iraní y sus aliados, aunque debilitados militarmente, sobrevivieron y están en condiciones de recuperar su fuerza e influencia regional. Además, Arabia Saudita formó una importante alianza con Pakistán, Turquía, Egipto y Catar como alternativa tanto a Israel como al Eje de la Resistencia. Mientras tanto, Israel mantiene importantes áreas ocupadas en el sur del Líbano y Siria, además de toda Palestina, y cuenta con aliados en la región como los Emiratos Árabes Unidos. Hoy existe un Oriente Medio multipolar, en el cual cada alianza negocia directamente con los países imperialistas.
La cuestión palestina no formó parte del memorando, a pesar de que el genocidio en Gaza y la limpieza étnica en Cisjordania continúan. Sin embargo, el debilitamiento de Israel en el escenario regional, junto con la permanencia de la resistencia palestina y la solidaridad internacional, tiende a volver a colocar la cuestión palestina en la agenda mundial.
En el escenario mundial, el impacto es multifacético. Hay una aceleración de la carrera armamentística y un importante desarrollo de nuevas tecnologías de drones y misiles baratos. Los países dependientes del petróleo buscan diversificar sus fuentes de energía recurriendo al carbón, la energía nuclear y las energías renovables.
Pero el impacto más importante es la demostración de que una potencia militar, por más fuerte que sea, no es invencible. El imperialismo estadounidense y el Estado de Israel, a pesar de su enorme superioridad militar, no lograron derrotar a Irán. Este también es el caso del imperialismo ruso, que enfrenta muchas dificultades para imponerse frente a Ucrania. En medio de estos enfrentamientos y de levantamientos obreros y populares en varios países, como Bolivia y Albania, se va formando un nuevo orden mundial.
De todas formas, continúa la lucha en el Líbano para expulsar a las tropas israelíes. Esta misma lucha puede fortalecerse en Siria. Nos mantenemos en el campo militar de la resistencia libanesa liderada por Hezbolá, de la resistencia palestina liderada por Hamás y de los activistas sirios en lucha contra la ocupación israelí, sin brindar apoyo político a sus direcciones




