Bajo genocidio y limpieza étnica, los palestinos votan en elecciones locales
El pasado 25 de abril se realizaron elecciones locales en Cisjordania y en un municipio de Gaza: Deir al-Balah. 6.917 palestinos se presentaron como candidatos en listas electorales en 381 distritos electorales (aldeas o municipios).
Hubo votación en la mitad de los distritos electorales, donde se presentó más de una lista de candidatos. La participación fue del 56% del millón de palestinos habilitados para votar. En Deir al-Balah, la participación fue del 22,7% (16 mil de 70 mil votantes). En la otra mitad de las localidades no hubo votación, como fue el caso de ciudades importantes como Ramala y Nablus. En Jerusalén Oriental (Al-Quds ash-Sharqiya en árabe), la votación fue impedida por el Estado de Israel.
Las elecciones fueron convocadas por la Autoridad Nacional Palestina con el objetivo de recuperar cierta legitimidad, ya que su política de colaboración con la ocupación israelí es muy impopular, pues se ha mostrado contraria a los intereses de la mayoría de los palestinos. La única beneficiaria de esta colaboración es la burguesía palestina vinculada a los negocios de la ocupación.
Para evitar que su impopularidad se expresara en las elecciones, la ANP impuso como regla para los candidatos el reconocimiento de la OLP como única representante del pueblo palestino y también el reconocimiento del Estado de Israel y de los acuerdos de cooperación.
Hamás y el FPLP anunciaron su no participación en las elecciones. El FDLP criticó, pero participó en algunas listas independientes. Por su parte, el Partido del Pueblo (PPP, antiguo Partido Comunista) participó intentando distanciarse del gobierno de la Autoridad Palestina del cual forma parte.
El 88% de los candidatos se presentaron como independientes por razones electorales, aunque muchos eran integrantes de partidos palestinos, principalmente de Fatah.
En Deir al-Balah, en Gaza, se presentaron cuatro listas. Todas se anunciaron como independientes, pero en realidad la lista “Ascenso de Deir al-Balah”, cercana a Fatah, eligió seis de los 15 consejeros, y “Deir al-Balah nos une”, más cercana a Hamás, eligió dos consejeros. De las listas independientes, “Futuro de Deir al-Balah” eligió 5 y “Paz y reconstrucción” eligió 3.
Un hecho celebrado por las activistas por los derechos de las mujeres fue la elección de un 21,4% de consejeras, por encima de la cuota del 20% exigida por ley. Entre ellas, tres alcaldesas.
A pesar de la participación, las expectativas de los palestinos respecto a los consejos y la ANP son bajas. Por un lado, la violencia del genocidio en Gaza y de la limpieza étnica en Cisjordania impide cualquier normalidad. Por otro, la experiencia con la colaboracionista Autoridad Palestina, cuyo presidente fue elegido en 2005 y el legislativo en 2006, es muy negativa. La mayoría de los palestinos votó por cuestiones prácticas, ya que estos consejos son responsables de servicios básicos como la recolección de basura y el suministro de agua. Pero todos saben que estas elecciones no forman parte de un proyecto de liberación nacional.
Cualquier proyecto de liberación nacional debe partir de la unidad de todo el pueblo palestino, hoy dividido por la ocupación israelí: aproximadamente la mitad vive dentro de la Palestina ocupada (Cisjordania, Gaza, Al-Quds y Palestina de 1948) y la otra mitad en la diáspora o como refugiados.
Las elecciones podrían ser un instrumento poderoso para revitalizar el movimiento nacional palestino y para debatir y decidir el rumbo de la lucha por la liberación nacional. La OLP tendría todas las condiciones para organizar estas elecciones, registrando a todas las familias palestinas, organizando debates libres y realizando elecciones virtuales en todo el mundo.
La cuestión es que la actual dirección sería barrida y el impopular proyecto de cooperación con la ocupación israelí sería enterrado. De ahí la falta de interés de los líderes de la OLP en realizarlas. Los sionistas tampoco tienen ningún interés en enfrentar un movimiento nacional palestino renovado y con nuevas estrategias de lucha.
La política de normalización con el Estado de Israel, materializada en los Acuerdos de Oslo de 1993, se ha revelado como un fracaso para los palestinos, que viven una expansión de la colonización combinada con la violencia genocida del ejército israelí y de los colonos sionistas.
Por otro lado, la política de resistencia ha dado como resultado la pérdida de legitimidad del Estado de Israel ante los pueblos de todo el mundo, en particular en los países imperialistas occidentales que son sus principales apoyos.
Esta deslegitimación del sionismo favorece la resistencia palestina, así como el debilitamiento de Israel tras la agresión militar contra Irán.
El fortalecimiento de la resistencia palestina, armada o no, junto con la clase trabajadora y la juventud de los países árabes y de todo el mundo, es el camino para conquistar una Palestina libre, del río al mar.




