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Medio Oriente

¡A los 25 días de la agresión militar, tomar las calles para derrotar a Trump e Israel! 

Fabio Bosco

marzo 25, 2026

A los 25 días del inicio de la agresión militar estadounidense israelí contra Irán y el Líbano, el presidente Trump no encuentra respuestas fáciles para superar la crisis internacional del petróleo y la sorprendente estrategia militar iraní.

El día domingo, Trump realizó declaraciones señalizando negociaciones para el fin de la guerra, y el aplazamiento de los ataques a las centrales eléctricas iraníes por cinco días. El objetivo de esas declaraciones era evitar el aumento desenfrenado del precio del barril de petróleo, y ganar tiempo para decidir una salida ya sea para el fin de la guerra, ya sea para profundizar la agresión.

En realidad, la táctica iraní de atacar a los países árabes con bases estadounidenses, que son todos ellos grandes productores de petróleo y gas, y de bloquear el estrecho de Ormuz está en este momento prevaleciendo por encima de la enorme superioridad militar de los Estados Unidos y de Israel.

Sin embargo, las perspectivas de un alto el fuego mediante negociación son muy difíciles. Trump presentó una agenda de exigencias a Irán que constituyen una rendición, lo que no corresponde a la etapa actual del conflicto.

Trump quiere nada menos que el fin completo del programa nuclear y de misiles balísticos iraníes, el fin del apoyo a los aliados en la región como el de Hezbollah, el de Hamas, el del  iraquí Hashd Shaabi y el del yemení Ansar Allah (más conocidos como Houthis), además de la apertura irrestricta del estrecho de Ormuz. Y todo esto a cambio de  un alto el fuego y algún alivio en las pesadas sanciones económicas imperialistas.

Sin embargo, el régimen iraní, fortalecido por la crisis energética internacional de la cual tiene el control en este momento, exige las justas reparaciones de guerra por todas las muertes y destrucción provocadas por la agresión estadounidense y de sus acólitos sionistas, además del fin de la criminales sanciones económicas, y de las garantías de que los Estados Unidos e Israel no volverán a agredir el país, lo que pasa por el fin de las bases estadounidenses en todo Medio Oriente.

Las negociaciones se realizan a través de intermediarios: los gobierno de Pakistán, Turquía, Egipto y Omán. Pero no hay señales claras de que puedan fructificar a corto plazo sin configurar una derrota para uno de los bandos.

Alternativamente, Trump espera la llegada de un refuerzo naval con dos mil marines prevista para este viernes. Y de esta forma intentar una invasión terrestre en la estratégica isla de Kharg, principal terminal de exportación de petróleo iraní, o de otras islas y territorios alrededor del estrecho de Ormuz. Puede también intentar el arriesgado envío de comandos militares para Isfahan en la búsqueda de los 404 kg de uranio enriquecido cuyo destino es desconocido, pero es probable que esté en los subterráneos de esa ciudad.

La apuesta por profundizar la agresión militar es muy arriesgada pues Irán demostró que puede, no solamente alcanzar los principales centros de explotación de petróleo y gas de la región, sino también lanzar misiles contra objetivos menos protegidos israelís como ocurrió en las ciudades de Dimona y Arad en el desierto do Nakab, o incluso objetivos a cuatro mil km de distancia como la base británica de Diego García en medio del Océano Índico. Aún existen informaciones contradictorias sobre el derribo de un avión F-35 moderno, de fabricación estadounidense en los cielos de Teherán, lo que seria un gran golpe sobre la cobarde agresión aérea de Trump y Netanyahu.

Israel continua el genocidio en Palestina y la expansión territorial

Para el Estado de Israel, la guerra va bien. Por un lado, el genocidio y la limpieza étnica aplicados contra el pueblo palestino en Gaza y Cisjordania continúan a toda velocidad, apoyados por el «Consejo de Paz» de Donald Trump y por la cortina de humo que ofrece la agresión contra Irán.

Además, los sionistas planean una expansión territorial en el sur del Líbano y Siria. En Líbano, ya han asesinado a más de mil libaneses y expulsado a un millón de personas, además de la destrucción de barrios y aldeas en el sur del país, en la capital Beirut y en el valle de la Bekaa.

Su plan es ocupar territorio el libanés hasta el río Litani y, finalmente, continuar hasta Beirut. Cuentan con la omisión del gobierno libanés, que se limita a pedir negociaciones con el agresor, además de amenazar con reprimir la resistencia libanesa, en lugar de llamar al pueblo libanés a enfrentar la invasión israelí con armas en las manos.

En Siria el plan israelí es ocupar el sur del país, desde las colinas del Golán hasta la provincia de Sweida, pasando por las provincias de Quneitra y Daraa. El gobierno sirio apuesta a la ayuda diplomática de sus aliados turcos y de la Liga Árabe, cuyo apoyo no consiguió paralizar los avances regulares de los sionistas. 

Está claro que para desarrollar este plan hacia la gran Israel, los sionistas dependen del apoyo militar, político, diplomático y financiero del imperialismo estadounidense, y de la tradicional complicidad internacional de los 62 países denunciados por la relatora de la ONU para los territorios palestinos, Francesca Albanese.

El oportunismo imperialista ruso y chino

El imperialismo ruso, uno de los principales beneficiarios de la guerra, mantiene su rol de gran exportador de petróleo para la máquina del genocidio sionista. además de eso, negocia con el gobierno Trump o fim do suministro de informaciones logísticas a Irán a cambio del fin del suministro de informaciones logísticas por parte de los Estados Unidos para a Ucrania.

Ya el imperialismo chino se está convirtiendo en otro beneficiario de la guerra. El petróleo iraní continua fluyendo hacia sus refinerías, y sus extensas reservas estratégicas garantizan por ahora, el funcionamiento de la economía. Al mismo tiempo, consolida su política de transición energética para evitar su dependencia de combustibles fósiles, y se beneficia de la perdida de credibilidad del imperialismo estadounidense, presentándose como un imperialismo mas previsible y confiable (aunque continua siendo imperialismo).

El pueblo iraní: contra la agresión imperialista y contra la dictadura

El pueblo iraní enfrenta una situación muy difícil. Por un lado, el número de muertos victimas de la agresión imperialista ya pasa de los dos mil, además de la amplia destrucción de escuelas, hospitales, industria farmacéutica, reservorios de petróleo, centros de producción y distribución de gas, lo que amenaza la supervivencia de la población. Por otro lado, la dictadura ejecutó tres presos políticos que participaron hace tres meses de una ola de protestas populares.

El grado de destrucción es tan grande, que incluso el hijo del ex-Shah Reza Pahlavi criticó el bombardeo de su antigua residencia en el norte de Teherán. Para este señor, su antigua residencia es mucho más importante que las vidas de los dos mil iraníes muertos, o de los diez millones de habitantes de Teherán que sufren con la lluvia ácida, o aún con las 175 víctimas del bombardeo de una escuela, la mayoría de las cuales son niñas de 7 a 12 años de edad.

Reza Pahlavi apoya la agresión militar a Irán y por eso las fuerzas monárquicas que él lidera pierden credibilidad entre la población dentro y fuera del país.

Por otro lado, la base social de la dictadura iraní se moraliza y se fortalece con los sucesos en defensa del país.

Ya los sectores operarios y populares de oposición a la dictadura, se oponen a los criminales ataques imperialistas y entienden que es necesario el fin de la agresión para retomar su lucha por las libertades democráticas y condiciones de vida.

¡A las calles contra los imperialismos!

Para el PSTU y la Liga Internacional de los Trabajadores (Cuarta Internacional), la derrota militar de los Estados Unidos y de Israel representará un avance para la lucha del pueblo iraní y de todos los pueblos árabes. Eso también demostrará que ni siquiera las potencias más poderosas son invencibles. Por este motivo nos colocamos en la misma trinchera militar del régimen iraní, de Hezbollah, y de la resistencia Palestina contra la criminal agresión estadounidense e israelí. 

Pero eso no no implica en apoyo político a la dictadura iraní, o al eje de la resistencia. Al contrario, el régimen iraní puede, en cualquier momento, hacer un acuerdo con las fuerzas imperialistas y sionistas para garantizar su supervivencia, abandonando a la resistencia Palestina y Libanesa, como lo hizo en octubre de 2023 y 2024 respectivamente, en medio al genocidio en Gaza y a las masacres en el Líbano. 

Por eso, no podemos depositar ninguna confianza política, y sí exigir de la dictadura iraní la libertad de los presos políticos, el armamento de la población para enfrentar una eventual invasión terrestre imperialista, además del aumento de salarios y la entrega de alimentos para toda la población, en particular al millón de desplazados, para enfrentar la carestía.

Por último, exigimos del gobierno Lula medidas de solidaridad con los pueblos agredidos en Irán, en el Líbano y en Palestina. Los trabajadores petroleros y petroleras cariocas (de Río de Janeiro) presentaron una buena propuesta: parar el envío de petróleo para Israel y enviar ese mismo petróleo para Cuba, rompiendo el bloqueo energético impuesto por el presidente Trump. De esta forma acertamos a los dos agresores, Estados Unidos e Israel, con un solo golpe de bastón.

De toda forma es fundamental que la clase trabajadora y la juventud en todos los países tomen las calles por la derrota de la agresión imperialista y en solidaridad con los pueblos palestino, libanés e iraní. Este fin de semana tenemos la protesta de “No Kings” el día 28 de marzo en Estados Unidos, y el Día de la Tierra Palestina en todo el mundo, estos son momentos oportunos para expresar el apoyo operario y popular a los pueblos oprimidos contra los imperialismos

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