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Correo Internacional

Posicionamientos de la UST contra las agresiones del imperialismo estadounidense

Leonardo Arantes

febrero 8, 2026

Ante el aumento de la ofensiva injerencista del imperialismo contra Venezuela, no a las amenazas militares.

Leonardo Arantes, UST Venezuela, 11 abril 2020

El gobierno inorteamericano incrementa su nivel de agresión contra Venezuela

Las últimas semanas hemos sido testigos de un recrudecimiento de la ofensiva injerencista del imperialismo norteamericano contra Venezuela, que ha alcanzado varios niveles en la política de agresión contra el país.

Además de que el pasado 26 de marzo el Fiscal general de los EE.UU. Willian Barr lanzara acusaciones de narcotráfico y terrorismo contra Nicolás Maduro, así como contra varios ministros de su dictatorial gobierno y ofreciera recompensas por sus cabezas, posteriormente el Secretario de Estado Mike Pompeo, emite declaraciones planteando una propuesta de gobierno de transición para Venezuela, sin la participación de Maduro ni Guaidó, conformando un consejo de estado que sería integrado por representantes del chavismo y de la oposición burguesa y que convocaría a elecciones legislativas y presidenciales en un periodo de 12 meses. Queda en evidencia que el gobierno norteamericano se asume el derecho de decidir sobre el rumbo político de Venezuela y de cualquier otro país.

Luego, el pasado miércoles primero de abril, el secretario de Defensa Mark Esper anunció el despliegue de destructores navales, barcos de combate, helicópteros, aviones de la Fuerza Aérea y patrullas de la Guardia Costera, integrantes del Comando Sur, para “labores de vigilancia” en costas del Caribe, cercanas a Venezuela, duplicando su presencia militar en la región, con el argumento de evitar el tráfico de drogas hacia Estados Unidos.

Este anuncio y todo el despliegue militar se realizaron haciendo alusión al gobierno de Nicolás Maduro (que fue acusado una semana antes de narcoterrorista) al afirmar que no permitirían que “gobiernos corruptos aprovechasen la crisis del COVID-19 para introducir drogas en EE.UU. y lucrarse con ello”. En declaraciones posteriores al anuncio, Donald Trump declaró a la prensa que: «Los actores corruptos, como el régimen ilegítimo de Maduro en Venezuela, dependen de las ganancias derivadas de la venta de narcóticos para mantener su poder opresivo».

Todo este incremento de la presión política contra el régimen dictatorial de Maduro, son la continuidad de una permanente política de agresiones que desde el año pasado se expresa en un conjunto de acciones políticas, como el desconocimiento político y diplomático de Maduro como Presidente, la proclamación de Juan Guaidó como Presidente encargado, el reconocimiento inmediato de este último por parte de los gobiernos de derecha del continente y del imperialismo, principalmente el norteamericano, intentonas de golpes militares como el del 30 de abril de 2019, y el intento de hacer entrar al país una supuesta “ayuda humanitaria” a través de la frontera colombiana (Cúcuta) con la intención de dividir las FF.AA. Nacionales y dejar a Maduro sin su única base de apoyo.

Esta política de agresiones también se manifiesta en la implementación, desde mediados de 2019, de una serie de sanciones económicas que no hacen más que agravar la crisis económica venezolana y las penurias a las que el gobierno mantiene sometida a la población trabajadora y a los sectores populares del país. Lo cual no ha estado ausente en esta oportunidad, siendo que, simultáneo al anuncio del despliegue militar, la presión del imperialismo yankee llevó a la petrolera Rosneft a terminar sus operaciones en Venezuela y a traspasar sus activos al gobierno ruso, lo que persigue asfixiar aún más la maltrecha economía del país.

El Contexto Internacional y las Posibilidades de una Invasión Militar Directa

En el actual contexto de crisis sanitaria mundial y por la actual situación de la lucha de clases en el continente, vemos con dificultad que el imperialismo norteamericano apueste a la carta de una invasión militar directa contra Venezuela, debido a que esta podría causarle graves complicaciones políticas, al correr el riesgo de que la intromisión militar se prolongue más de la cuenta, generando reacciones adversas en su territorio y en el resto del continente, pudiendo también unificar a diversas fuerzas políticas continentales en torno a la lucha antiimperialista y en rechazo a la agresión.

Consideramos que las acciones actuales constituyen la continuidad de esta política de agresión y provocación, lo que incrementa la presión sobre el gobierno de Maduro. No obstante, no podemos descartar que el imperialismo implemente otras acciones militares y de provocación, como la invasión del espacio marítimo, la violación del espacio aéreo e incluso algún enfrentamiento con algún componente de las FF.AA, por ejemplo, la Armada (Marina), que genere algún saldo de muertes a fin de generar crisis a nivel de las FF.AA. y propiciar una eventual división de las mismas.

Total rechazo al injerencismo imperialista

Esta nueva ola de injerencismo y agresión se da en un contexto de agravamiento de la crisis generada por la pandemia de COVID-19 en EE.UU., pasando este país a ser hoy el epicentro de la pandemia, con un número de contagiados que aumenta de manera exponencial (cerca de 400.000), amenazando con colapsar el sistema de salud y con superar el número de víctimas fatales registradas en Italia y España.

Por eso ante el desprestigio político que esto le ha ocasionado y para desviar el enfrentamiento del escándalo Trump busca trasladar la atención hacia las pretensiones de derribar a Maduro, invirtiendo grandes sumas de dinero en despliegues militares, recursos que bien podrían ser usados para enfrentar la crisis sanitarias ocasionada por el coronavirus, pero a la vez sometiendo a mayores presiones, sanciones y bloqueo económico a la población de un país como Venezuela azotado por una brutal crisis económica, un gobierno hambreador y represivo y también azotado por el Covid19.

Por lo tanto, desde la Unidad Socialista de los Trabajadores (UST), nos pronunciamos rotundamente en contra de estas intromisiones políticas por parte del gobierno norteamericano en asuntos internos de Venezuela (así como en los de cualquier otro país del mundo), así como de las amenazas de acciones militares y de cualquier acto de provocación similar.

Denunciamos el doble papel criminal de la política de Trump, quien, en un contexto de crisis sanitaria mundial, priva a los trabajadores de su país de recursos para enfrentar la pandemia y, a la vez, agrava el estrangulamiento de la economía venezolana, aumentando las penurias que viven la población trabajadora y los habitantes de los sectores populares del país.

Denunciamos a los sectores de la oposición patronal que auspician y celebran este tipo de acciones contra el país, intentando hacerlas pasar por una solución a la crisis que azota al país. Alertamos a los trabajadores y al pueblo venezolano de que no podemos esperar nada bueno del imperialismo ni de la oposición patronal venezolana en ninguna de sus fracciones.

Exigimos el cese inmediato de las intromisiones políticas, las amenazas militares, las sanciones y el bloqueo económico contra Venezuela por parte del gobierno norteamericano y del imperialismo conjunto. Rechazamos la actitud colaboracionista de los gobiernos de la derecha continental.

Fuera el imperialismo de Venezuela. Ningún apoyo al gobierno de Maduro. Movilización Obrera y Popular Para Salir del Gobierno

Toda esta posición, esta lejos de significar cualquier respaldo político Maduro, al contrario, la sostenemos desde el más profundo rechazo a su gobierno y régimen, al que denunciamos como una dictadura antiobrera, hambreadora y represiva, responsable de la brutal crisis que azota al país y que descarga contra los trabajadores un brutal paquete de ajuste para hacer que estos paguen los costos de la crisis, destruyendo sus salarios, violando y eliminando las convenciones colectivas, sometiéndolos a despidos, desconociendo sus derechos sindicales, laborales y sociales y haciéndoles pagar las consecuencias de la destrucción de los servicios públicos, del sistema educativo y del sistema de salud publica, resultando esto último especialmente grave en este contexto de crisis sanitaria por el Covid19.

La crisis sanitaria y económica que azota al país solo tendrá una solución a favor de los trabajadores y el pueblo humilde si se da un giro a la economía, priorizando los intereses de la clase trabajadora y no los de los grandes empresarios y banqueros nacionales y transnacionales.

Lo que significa tomar medidas como el cese de los pagos de deuda externa, destinar todos esos recursos a la atención de la pandemia, para ofrecer garantías de alimentos, medicinas, implementos seguridad y servicios para los trabajadores, nacionalización bajo control de los trabajadores de la industria de producción de alimentos y medicinas, nacionalización cien por ciento de la industria petrolera, sin transnacionales ni empresas mixtas, confiscación de los bienes de corruptos y especuladores, repatriación de los capitales fugados, plan de obras públicas para la construcción hospitales y viviendas necesarias para la atención de los enfermos y para dar garantías de habitación y salubridad a la población, estatización de las clínicas privadas y de todo el sistema de salud, así como de edificios desocupados, asignándolos a las familias sin vivienda, salario mínimo igual a la canasta básica, renta mensual durante la contingencia para quienes viven del día a día y en la informalidad, ningún despido mientras dure la pandemia, reenganche inmediato de todos los despedidos, libertad inmediata para todos los detenidos por luchar y por denunciar irregularidades en el manejo de la crisis del Covid – 19, entre otras medidas que ningún gobierno burgués como el de Maduro (ni tampoco de la oposición burguesa) aplicaría.

Por eso, para garantizarlas, es necesario luchar por el FUERA MADURO. Llamamos a los trabajadores y a las masas populares a movilizarse de manera unitaria e independiente para derribar al gobierno de Maduro, sin confianza alguna en el imperialismo ni en Guaidó ni en ningún representante de la oposición patronal.

Solo con la movilización obrera y popular independiente, los trabajadores y el pueblo venezolano podemos expulsar a Maduro del poder e imponer un gobierno obrero y verdaderamente socialista que vaya en función de los intereses de los trabajadores y del pueblo venezolano.

Total repudio a las intromisiones políticas del imperialismo y sus amenazas militares.
Fuera Maduro.

¡No a la amenaza injerencista de Donald Trump y el imperialismo norteamericano! ¡Fuera las tropas yankees de Venezuela y de Latinoamérica!

Leonardo Arantes (Unidad Socialista de los Trabajadores – Venezuela), 25 agosto 2025

En días recientes, el gobierno norteamericano, encabezado por el ultraderechista Donald Trump, ha venido realizando una serie de anuncios y ejecutando acciones orientadas al desarrollo de una operación militar en aguas de América Latina y el Caribe, bajo el argumento de enfrentar el narcotráfico.

El imperialismo norteamericano amenaza y muestra sus dientes

Mediante una inusitada demostración de poder militar naval, Estados Unidos ha comenzado desde hace un par de semanas a desplegar varios buques de guerra y personal militar en el área antes señalada, en la cual, según reseña la prensa internacional se habrían empleado hasta ahora, tres buques de guerra, un submarino nuclear con capacidad misilística y operaciones de inteligencia, además de aeronaves de patrulla marítima P-8 Poseidón y un personal militar que sobrepasaría los 4000 efectivos marines.

Además de esto, se anunció el envío, hasta el límite del mar territorial venezolano, de tres destructores dotados del sistema de defensa aérea Aegis, así como submarinos y aviones. Se trata de buques armados con misiles guiados, entre ellos los Tomahawk, para atacar objetivos en tierra, de última generación en la Marina de Estados Unidos.

Se trata de buques polivalentes que cumplen funciones de combate naval, escolta de buques mayores —como portaaviones—, bombardeo a tierra y defensa aérea, entre otras, pudiendo ser usados tanto para llevar a cabo operaciones de inteligencia y vigilancia como a manera de plataforma de lanzamiento para ataques militares selectivos.

Todo este desproporcionado despliegue armamentístico, para un supuesto combate al narcotráfico, haciendo uso de armas, equipos bélicos, recursos y poderío militar más característico de guerras y/o invasiones militares, dejan en evidencia, que, bajo ese argumento de lucha contra el narcotráfico, este operativo que desarrolla el imperialismo norteamericano, constituye una nueva amenaza contra los pueblos de Latinoamérica y el Caribe en general y en específico contra Venezuela; país este último al respecto del cual, viendo desarrollar todo este operativo en las cercanías de las fronteras de su mar territorial y considerando la tensión política de los últimos días, es imposible no plantearse la posibilidad de que este siendo considerado como un potencial objetivo militar.

El contexto político en el que se desarrolla la amenaza injerencista    

Consideramos pertinente describir y analizar el contexto político en el que se enmarca el operativo actual y la amenaza injerencista norteamericana.

Tal despliegue militar se produce a posteriori de que el jefe de Estado norteamericano, Donald Trump, emitiese, el pasado 08 de agosto, una orden autorizando el uso de las fuerzas armadas para la “lucha contra carteles de drogas extranjeros, con el objetivo de defender a su nación”, previo a esto el gobierno norteamericano (07/08/2025) había duplicado a 50 millones de dólares la recompensa por información que conduzca al arresto de Nicolás Maduro. Vale recordar que, en 2020, durante el primer mandato de Trump, Maduro fue acusado por Estados Unidos de narcotráfico y terrorismo. En concreto, el gobierno de EE.UU. asegura que Maduro, funcionarios y militares de alto rango de su gobierno lideran el “Cartel de los Soles”, una supuesta organización criminal a la que EE.UU. declaró terrorista.

Luego de los anuncios señalados, La Fiscal General de EE.UU., Pam Bondi, afirmó que el gobierno norteamericano había “confiscado más de 700 millones de dólares en activos a Maduro”, los cuales incluirían “dos aviones de lujo, varias casas, una mansión en República Dominicana y otras en Florida, una granja de caballos y millones de dólares en joyas”, todo esto producto de su accionar como “líder del Cartel de los Soles”.

Las semanas previas a esto, la administración Trump había desarrollado un proceso de negociación con el gobierno de Maduro, que incluyó el canje de prisioneros norteamericanos por migrantes venezolanos retenidos por el gobierno de Bukele en cárceles de El Salvador, la liberación de algunos presos políticos en territorio venezolano y el otorgamiento de una nueva licencia que autoriza a Chevron a operar en el país, extraer y comercializar petróleo venezolano.

Es pronto para afirmar si se trata de una pretensión real del gobierno de EE.UU. de intervenir militarmente en Venezuela o si por el contrario se trata como en otras ocasiones de un aumento de la presión contra el gobierno de Maduro (algo también bastante probable) para empujar a este a negociar en peores condiciones acuerdos en función de seguir profundizando la entrega de la soberanía del país, sobre todo los recursos petroleros y minerales.

Lo cierto es que el argumento del “combate al narcotráfico” no pasa de ser un pretexto barato que, como en ocasiones anteriores y como la historia lo demuestra, utiliza el imperialismo para intensificar su ofensiva recolonizadora en América Latina y el Caribe, y, en este caso particularmente, contra Venezuela.

Con el actual despliegue militar, lo menos que persigue Trump y su gobierno., como representantes del imperialismo yankee, es combatir, controlar y derrotar al narcotráfico, Su verdadero objetivo consiste en reforzar el resguardo de sus intereses económicos, políticos, geopolíticos y militares en una región históricamente estratégica para el imperialismo norteamericano.

La respuesta del gobierno de Maduro, el falso antiimperialismo

Tal como era de esperarse, la respuesta de Maduro y de funcionarios de su gobierno como Diosdado Cabello (Ministro de Relaciones Interiores), Delcy Rodríguez (Vicepresidenta Ejecutiva), entre otros, varios de ellos acusados de diversos delitos, ha sido negar las acusaciones que los vinculan (tanto a Maduro como a esos funcionarios) con el narcotráfico, además de hacer altisonantes declaraciones en el tenor de “…ningún imperio va a venir a tocar el suelo sagrado de Venezuela…” (Nicolás Maduro 19/08/2025) ó “…Nosotros también estamos desplegados, en el Mar Caribe, en nuestro mar territorial venezolano, para defender nuestra soberanía…” (Diosdado Cabello 19/08/2025).

Igualmente, han anunciado la movilización de más de 4 millones de milicianos (reservistas), y el inicio de un proceso de alistamiento (incorporación de nuevos miembros) y adiestramiento de tales fuerzas (en lo que seguramente obligaran bajo chantaje a participar a los trabajadores de la administración pública), mientras que la Vicepresidenta Ejecutiva hace llamados a “la unión de los países latinoamericanos ante amenazas directas de intervención militar por parte de EE.UU.” (Delcy Rodríguez 19/08/2025).

Con todo esto, Maduro hace alarde de un falso antiimperialismo, mientras continua entregando nuestra soberanía, recursos petrolíferos, hidrocarburos y minerales a empresas transnacionales imperialistas como Chevron, así como Barrick Gold y Gold Reserve  en el Arco Minero Orinoco (AMO), a la vez que exonera de pagar impuesto sobre la renta a las empresas imperialistas en el negocio petrolero y de importación de alimentos, y aplica un brutal ajuste contra los trabajadores venezolanos a quienes mantiene padeciendo miseria y penurias, devengando un salario mínimo mensual de menos de 1$, con las convenciones colectivas congeladas y conculcados todos sus derechos laborales, sindicales y sociales.

La oposición burguesa celebra el operativo y las amenazas

Fiel a su a su carácter burgués y ultraderechista y a su papel lacayo y servil a los intereses del imperialismo norteamericano, María Corina Machado y el sector opositor que se organiza en torno ella, apoyan las amenazas injerencistas y celebran el operativo militar imperialista, alimentando entre la población expectativas en una eventual intervención militar contra Maduro y el país, clamando inclusive por una ejecución inmediata y fugaz de la misma, a la vez que declara que los Estados Unidos serían «el mejor aliado comercial, energético y de seguridad en la región” en caso de ella ser gobierno.

Desde acá alertamos que los trabajadores y el pueblo venezolano no debemos depositar ninguna confianza en una dirigente burguesa, socia servil de los más rancios intereses imperialistas, ni en el sector político que ella representa y mucho menos en el imperialismo norteamericano, su gobierno y sus fuerzas armadas.

Rechacemos las amenazas injerencistas imperialistas, ningún apoyo a Maduro y su gobierno   

Desde la Unidad Socialista de los Trabajadores (UST), rechazamos y llamamos a repudiar esta nueva amenaza injerencista y esta agresión imperialista. Categóricamente, estamos en contra del despliegue militar estadounidense en las cercanías de los límites del mar territorial venezolano y en los mares de toda Latinoamérica y el Caribe. Exigimos la retirada inmediata de las tropas gringas de estas latitudes. Exigimos a los gobiernos del continente que se pronuncien en contra de dicho operativo militar.

De igual manera, afirmamos que, rechazar tal agresión y ofensiva del imperialismo norteamericano contra Venezuela, no significa brindar ningún apoyo político a Maduro y su gobierno, al contrario, denunciamos su política entreguista de nuestra soberanía y recursos naturales energéticos y minerales a las transnacionales yankees, chinas y rusas, entre otras, estamos en contra de su política de destrucción del salario, de bonificación del ingreso de cercenamiento de los derechos laborales y sociales, de violación de las libertades democráticas, de la represión contra dirigentes obreros, sindicales y políticos opositores al gobierno, así como también de sus pretensiones de eliminar los sindicatos mediante la pretendida constituyente sindical; llamamos a los trabajadores a organizarnos y movilizarnos de manera unificada para derrotar la política de entrega de la soberanía del país, derrotar el ajuste antiobrero y antipopular que aplica el gobierno y expulsar a Maduro del poder.

Solo derrocando al gobierno de Maduro, mediante la movilización autónoma e independiente de los trabajadores y los sectores populares, se puede desarrollar un antiimperialismo consecuente que ponga freno a la entrega del país, expulsando a las transnacionales y empresas mixtas del negocio petrolero y del Arco Minero Orinoco, nacionalizando 100% el petróleo, la banca, la producción de alimentos, las telecomunicaciones y otros sectores estratégicos, dejando de pagar la deuda externa y repatriando los capitales fugados.

Todas estas son tareas antiimperialistas que no llevará adelante el gobierno burgués y dictatorial de Maduro, ni ningún gobierno burgués. Estas tareas solo pueden ser acometidas por un gobierno de los trabajadores y de los sectores populares del país.

Fuera las tropas yankees de América Latina y el Caribe.

No a la injerencia imperialista en Venezuela. Rechacemos las amenazas y agresiones del imperialismo.

Ninguna confianza en la oposición burguesa, en el imperialismo norteamericano, en su gobierno ni en sus fuerzas armadas.

Movilización obrera y popular para frenar la entrega de la soberanía del país.

Derrotemos el ajuste antiobrero y antipopular del gobierno de Maduro.

Por el rescate del salario, las convenciones colectivas, los derechos laborales, sindicales y sociales de los trabajadores. Basta de Represión

No a la constituyente sindical, por la defensa de los sindicatos

Fuera el gobierno de Maduro

Por un gobierno obrero y popular

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