A partir de 2013 se sanciona una Ley que conmemora el día 8 de Noviembre como el “Día Nacional de las/os Afroargentinas/os y la Cultura Afro”, elegido en honor a la mujer afroargentina María Remedios del Valle, Sargento Mayor de Caballería en la Revolución y la Guerra de la Independencia, llamada “Madre de la Patria”, quien fallece en esa fecha de 1847.

Representa también a todas las mujeres negras contemporáneas luchando contra la violencia racista y el capitalismo, el sistema que hoy en plena pandemia, sigue cargándole a ellas las mayores violencias, carencias e injusticias.

Por Lucha Mujer – PSTU (Argentina)

La historia devela

El término afrodescendiente comprende dos partes: una relativa a lo “afro” y otra designa la “descendencia”. Remite así al origen de las personas y sus ancestros, y no como se suele asociar en una primera instancia al color de la piel. (1)
“(…) Los pueblos afrodescendientes [son] los sobrevivientes del mayor holocausto de la historia contemporánea, […] distribuidos como seres esclavizados, considerados no humanos a través de las Américas, Europa, Asia y África. La trata esclavista, el colonialismo, la segregación, otras formas de racismo contemporáneo, la discriminación racial, el efecto traumático del desplazamiento forzado, la explotación sexual, la humillación a la dignidad humana mutilan y secuestran las habilidades para alcanzar sus potencialidades como ciudadanos iguales del mundo y condena las actitudes e indiferencias de la comunidad internacional que continúa ignorando y ahondando la prácticas contemporáneas de esclavitud (…) “(2)

En Argentina, según un muestreo que realizó el Censo del Bicentenario de 2010, al menos 150 mil personas se autoreconocieron afrodescendientes. La comunidad estima que alrededor de 1.500.000 de argentinos e inmigrantes en el país son de origen afro (argentina.gob.ar)

Distintos tipos de violencia

La Ley 26.485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, describe 5 tipos de violencia: física, psicológica, sexual, económica (y patrimonial) y simbólica. Si agregamos sus 6 modalidades, engloba la violencia doméstica, institucional, laboral, contra la libertad reproductiva, obstétrica y mediática. Vamos a desarrollar aquí como la mujer afro argentina comprometida con su liberación y la de su pueblo de los amos imperiales de ayer y de hoy sufrió y sufre, absurdamente estas violencias.

Violencia institucional

Damos dos ejemplos por demás reveladores, uno histórico y otro reciente.

María Remedios del Valle salió de Campaña con Belgrano en 1810 y se volvió a saber de ella en el año 1826, cuando inició la gestión para que se le concediese la suma de seis mil pesos por los servicios prestados y por la pérdida de su esposo e hijos.

Con fecha 24 de marzo de 1827, el Ministro de la Guerra, General Fernández de la Cruz, firmó un decreto por el que la demandante debía dirigirse al Congreso “por no estar en las facultades del Gobierno el conceder gracia alguna que importe erogación al Erario”. Por esta causa María Remedios se dirigió a la Legislatura, cuya Comisión de Peticiones aconsejó que la suplicante gozara del sueldo de Capitán de Infantería. El expediente fue archivado hasta ser retomado en 1828 cuando el general Viamonte realizó-junto con el doctor Anchorena-una encendida defensa a favor de este pedido. Finalmente, se le otorgó el cargo de Sargento Mayor de Caballería, con fecha 29 de Enero de 1829, y dos meses después fue incluída en la Plana Mayor con el sueldo íntegro de su clase. Comenzó a percibirlo en 1830. María Remedios del Valle tardó años en conseguir una reparación por su participación en la Guerra de la Independencia, luego de haber perdido a su compañero y dos hijos en esa lucha. Como Capitana fue secuestrada, torturada y logró escapar. Rechazada su petición por el Gobierno, tuvo que lidiar en el Parlamento durante dos años para conseguir su honroso derecho, al salario y a su cargo. No figura en los libros de Historia Argentina como los demás próceres hombres, ni fue tan difundida como otras mujeres comprometidas con la Revolución, por ejemplo, Mariquita Sanchez de Thomson o Juana Azurduy, entre otras, tal vez porque aquellas pertenecían a las clases poseedoras y María Remedios era de origen humilde. Pruebas fehacientes de violencia institucional, racista y de clase.

Estefanía Cámera Da Boa Morte periodista afrodescendiente, fue arrestada, incomunicada y luego procesada por el juez Bonadío, el 14 de diciembre del 2017 por filmar la represión desatada por la Gendarmería Nacional contra la población civil en vísperas del tratamiento de la Ley de recorte previsional. Fue un secuestro ilegal. Estuvo 24 horas incomunicada. Maltratada y discriminada por las Fuerzas de Seguridad. Estefanía fue sobreseída por Bonadío a principios de julio. No cometió delito alguno. Aunque contemporánea, es prueba similar de violencia policial e institucional racista.

Violencia laboral

Sin nombres propios tenemos aquí algunas estadísticas.
El 40 % de las empleadas domésticas con domicilio porteño perdieron el trabajo en pandemia. Pero como la mayoría de las empleadas viven en el conurbano, la pérdida sería mayor. Las empleadas que viven en conurbano quedaron inhabilitadas para trasladarse a Capital.

De las 76.500 empleadas porteñas, el 9,3% lo hace sin retiro o “cama adentro”, es decir que la amplia mayoría reside en sus propios hogares. Por su parte, el 59% de las mujeres que se desempeñan en esta actividad ‘con retiro’, son jefas de hogar. La mayoría de estos hogares están en situación de pobreza desde octubre de 2019. El servicio doméstico es un espacio en el que las mujeres afrodescendientes están sobrerepresentadas, junto a otras migrantes extranjeras.

Los programas de apoyo alimentario y financiero frecuentemente no alcanzan a las poblaciones afrodescendientes. La falta de estadísticas y de atención a estas poblaciones invisibiliza el impacto diferenciado del COVID-19 entre los más vulnerables, aquellos que necesitan más ayuda y que enfrentan la epidemia desde posiciones más desventajosas. En consecuencia, esta situación también es violencia laboral y económica hacia ellas.

Violencia Mediática

Estefanía (la periodista afrodescendiente ya citada) sostiene que vivimos en una sociedad hiper machista que ha erigido un imaginario donde la mujer afro debe satisfacer todas las necesidades del hombre: estar arreglada, ser sexualmente fogosa, buena bailarina, atractiva y sensual. Su relato se confirma con la difusión de imágenes estereotipadas a través de los medios masivos de comunicación que de manera directa o indirecta promueven la explotación de mujeres o que injurian, difaman, discriminan, deshonran y humillan la dignidad de las mujeres. Como los folletos de lujoso turismo ofreciendo el consumo de esas personas – objetos, en las imágenes.

Cómo solidarizarnos con ellas

A partir del 3J 2015 es cada vez más visible la violencia hacia el conjunto de las mujeres, no así el aumento de ataques hacia las mujeres de la comunidad afroargentina, que además de todas las opresiones, explotación y pandemia sufren también la discriminación racista.

Desde Lucha Mujer llamamos a todas las compañeras trabajadoras y jóvenes a amplificar en este mes de Campaña por la No Violencia hacia la Mujer, las denuncias por mayor desigualdad que sufren las compañeras. Y que juntas llamemos a nuestros compañeros varones a sumar los reclamos femeninos y de las afrodescendientes en el pliego de todos los pedidos para aliviar la angustiante situación en que nos sumió esta pandemia junto con la crisis económica.

¡Garantizar que toda persona reciba como mínimo un ingreso igual a la Canasta familiar! ¡Subsidios para los desocupados, subocupados, tercerizados, monotributistas y trabajadores no registrados! ¡Prohibición de despidos y suspensiones! ¡Ninguna rebaja salarial! ¡Igual salario por igual trabajo! ¡Eximición del pago de luz, gas, agua, teléfono! ¡Internet gratis para todes les trabajadores! ¡Uso social de viviendas ociosas y hoteles para personas en situación de calle y familias hacinadas en asentamientos o barrios! ¡Utilizar esos espacios para refugios de mujeres víctimas de violencia y sus hijos! ¡Guarderías y Jardines! ¡Contra toda forma de cosificación y mercantilización de nuestros cuerpos! ¡No a la prostitución: ninguna penalización, trabajo genuino para erradicarla! ¡No a las redes de trata! ¡Garantizar la salud para todes les trabajadores! ¡Distribución de alimentos básicos y nutritivos para todas las familias que necesiten! ¡Impuestos a los ricos para generar los recursos! ¡No al pago de la deuda! ¡Plan de obras públicas para viviendas, hospitales, jardines y generar empleo!

La clase trabajadora sin distinción de color y frontera por una Segunda Independencia

Ante el abandono de los dirigentes gremiales:

Asambleas para votar nuestras reivindicaciones. Lograr la unidad de todes, formando comités en los trabajos y los barrios para defendernos de la militarización-criminalización y para resolver nuestras necesidades. ¡Control obrero y popular en cada fábrica que cierre! ¡Obliguemos a la CGT y CTAs a romper el Pacto Social y que se pongan al frente de nuestros reclamos de forma independiente de los gobiernos y empresarios!

Sólo confiando en nuestra fuerza, organización y movilización podremos llevar adelante esta lucha y la tarea mayor de independizarnos del imperialismo como lo hicieron nuestres próceres María Remedios del Valle, San Martín y Belgrano y construir un gobierno obrero y popular que conquiste una Segunda y Definitiva Independencia.

Una heroína de la Independencia

‘Dentro de la historia de la participación bélica y heroica de personas afroargentinas está la de una mujer, María Remedios del Valle, reivindicada hoy como “la Madre de la Patria”.
Actuó entre 1810 y 1814 en las campañas de Belgrano, y luego durante gran parte de la hegemonía rosista hasta su fallecimiento registrado en 1847. María Remedios era porteña de nacimiento y que pertenecía a la “raza negra” (figura como “parda” en las fuentes). Describe que acompañó a su esposo y dos hijos en la primera expedición militar a las provincias del interior, que partió de Buenos Aires en 1810 en la división del comandante Bernardo de Anzoátegui.

Se encontró tanto en el desastre de Desaguadero, el 20 de junio de 1811, como en el retroceso que siguió a esta derrota. María Remedios del Valle marchó luego en la mencionada división de Anzoátegui y más tarde desde Potosí hasta Jujuy a las órdenes del coronel Bolaños. Participó en las victorias de Tucumán y Salta (1812 y 1813) y en las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma ( setiembre y noviembre de 1813).

En esta última fue herida de bala y tomada prisionera por los españoles, quienes la sometieron a nueve días de azotes públicos. No se conoce en cuáles de todas las acciones libradas fallecieron el marido y los dos hijos, tampoco la fecha de su regreso a Buenos Aires (…)

Se conoce poco de sus últimos años de vida. El 16 de Abril de 1835 Rosas la habría destinado a la Plana Mayor con su jerarquía de Sargento Mayor, otorgándole luego nuevos destinos militares. Así, se la encontrará en la plana mayor activa ahora con el nombre de María Remedios del Valle Rosas, con el que luego continuaría apareciendo en las listas respectivas. Con posterioridad, el 8 de noviembre de 1847 hay una nota que dice: “Baja: el Mayor de Caballería Doña Remedios Rosas falleció” ‘. (3)

Notas:

(1) Argentina También es afro. INADI-Ministerio de Justicia y DDHH.Presidencia de la Nacion.
(2) Cita tomada de documento del Foro de las Américas por la Diversidad y la Pluralidad (2001).
(3) Pasajes de Yaben Jacinto. Biografías Argentinas y Sudamericanas. Tomo V. Buenos Aires Metrópolis,1940, pág.1002.