La LIT-CI está desarrollando una fuerte campaña internacional de apoyo a la resistencia ucraniana contra la invasión de Putin. En ese marco, hemos impulsado diversas actividades unitarias de solidaridad, una campaña de recolección de fondos y, junto con las organizaciones obreras de la Red Sindical Internacional, fuimos parte del Convoy de Ayuda Obrera a la Resistencia Ucraniana, con el que participamos del acto obrero e internacionalista del 1 de mayo en la ciudad de Lviv.

Como parte de esa campaña, desde nuestra página web queremos difundir las voces de aquellos que están en primera línea de la resistencia. Por eso presentamos a continuación dos cartas. En primer lugar, la de Svetlana Vladímirovna, refugiada ucraniana. Svetlana es maestra de escuela primaria y de jardín de niños. Desde hace años lucha por los derechos sindicales y sociales en la región minera de Kriviy Rih. Así organizó una rama de los docentes conjuntamente con el sindicato independiente minero-metalúrgico NPG, que encabeza Yuri Petrovich Samoilov. Svetlana nació en los Urales, Rusia, y desde los 14 años reside y es ciudadana ucraniana. Tiene 4 hijos. Actualmente, debido a la agresión rusa y la guerra se desplazó como refugiada con sus dos hijos menores. Pero continúa intensamente la lucha solidaria con su pueblo que resiste a la agresión. Y con esa tarea representó al NPG en el IV Encuentro de la RSISL.

La segunda carta enviada por Oksana, que se encuentra en la ciudad de Jersón, en el sur de Ucrania. Es la única capital regional ocupada hoy por el ejército invasor de Putin, en la que los rusos cometen todo tipo de actos criminales.  

Invitamos a nuestros lectores a conocer los testimonios y a redoblar juntos la campaña internacional de solidaridad.


La invasión de Rusia y la guerra llevan ya 85 días

Por Svetlana

Mi hermana vive con su familia en la región de Jerson. Hoy ese territorio está ocupado por las tropas de Putin. Mi hermana hace tres días (por enésima vez) trató de salir de la ciudad, donde estos saqueadores de Rusia no solo patrullan y controlan las calles de la ciudad, sino que se apoderan de las casas donde los dueños lograron huir de la ocupación.

Los invasores de Rusia venden el trigo robado en los territorios ucranianos temporalmente ocupados. Se conocen algunos países, cuyos gobiernos están interesados en tales propuestas del gobierno ruso. Siria, por ejemplo.

También se llevan verduras y lo que le queda a la gente, que lo vende por centavos. Después de todo, no pueden salir de la ciudad. A principios de la primavera, la gente plantó campos enteros con pepino, tomate, repollo y rábano. La gente se quedó sin sustento. Porque invirtieron todo su dinero en la campaña de siembra.

Este es un tremendo golpe para nuestra economía alimentaria. Es sabido que la región de Jerson siempre alimentó muchas regiones de Ucrania. Ahora el pepino en regiones cercanas cuesta 90 hryvnias, pero en Jerson sólo pueden venderlo por menos 10 hryvnias. Naturalmente, con tal situación, la harina de trigo subió de precio, lo que se reflejó en todos los productos de harina.

Las tiendas y farmacias no funcionan. Solo hay un quiosco con los estantes casi vacíos. Desde Crimea traen míseras raciones de comida para la gente. Pero casi todos las rechazan.

Al principio en los mítines de protesta contra la invasión no había fuerte represión. Ahora les lanzan bombas de humo, gases y, disparan desde los flancos, al aire y frente a los pies sobre el asfalto. Muchos hombres, simplemente, están desaparecidos. Los ocupantes se sostienen en base al terror, porque entienden perfectamente el estado de ánimo de la gente de Jerson. Porque los residentes se han manifestado repetidamente en repudio a la invasión, en apoyo de Ucrania y expresado masivamente que ¡Jerson es Ucrania!

Un chico de 15 años que iba en el auto con su hermana tenía un tatuaje en el brazo. Entonces, en el puesto de control, lo sacaron del automóvil, lo desnudaron hasta quedar en calzoncillos, buscando símbolos ucranianos en su cuerpo. Pregunté qué harían ellos, estos bastardos, con el chico si le encontraran algún símbolo. La hermana dijo que sabía una cosa: se lo habrían llevado, como a muchos otros, con destino desconocido. Y nunca fueron liberados.

Los habitantes de la ciudad entienden que son tomados como rehenes, como un escudo humano para estos ocupantes, saqueadores y asesinos. Ninguno de los habitantes de esta ciudad sabe lo que les sucederá en cualquier momento.

Jerson es una capital regional, que fue entregada en 2 días por la administración local a los invasores. El nuevo gobierno de ocupación decidió, sin referéndum, anunciar un nuevo nombre para la ciudad: Táurida, y pedir ser parte de la Federación Rusa.

Habiendo cambiado el poder en la ciudad por un gobierno de ocupación, estos merodeadores armados se llevan todo lo que hay en las casas, departamentos y negocios. Obligan a la gente a “vender” sus lotes de tierra y casas por centavos. Les sacan los pasaportes. Al nacer un niño, los padres reciben certificados de nacimiento firmados por el “gobierno” usurpador, recién creado.

Los soldados rusos tomaron las instalaciones del proveedor de Internet «Status” de Jerson y apagaron todos los equipos de comunicación. En su lugar, exigen estar conectados a la red de Crimea. De lo contrario, amenazan con quitarles todos los equipos personales.

Hay otros crímenes de guerra

Los invasores, las tropas ocupantes cometen atrocidades, consideradas claramente a nivel internacional como crímenes de guerra. Sin embargo, suceden en esta guerra otros crímenes no menos repudiables y que debemos castigar duramente.

Astutos empresarios de Ucrania ahora están haciendo negocios con esta guerra. Para ellos lo principal es ganar dinero a costa de las personas que defienden nuestra Ucrania. Estamos recibiendo ayuda humanitaria de muchos países. Lo escuchamos en todas las radios y lo vemos en las pantallas de TV. Pero la ayuda no llega al destinatario. Es decir, esta ayuda, que tanto necesitan ahora los soldados, los desplazados internos y los civiles, no se recibe.

Los productos etiquetados como “No para la venta” se encuentran en los estantes de las tiendas de nuestras ciudades. Ropa – ropa de cama, boinas, etc. son vendidos en los mercados de la ciudad.

No alcanzan las palabras para describir todo lo que está pasando con la “ayuda humanitaria”. Las familias venden todo lo que tiene valor en sus casas, para comprar elementos indispensables para sus esposos, hijos, parientes y amigos, que están combatiendo en la línea del frente.

Los hombres, muchos con talla grande de zapatos, hoy usan botas de invierno, que están desgastadas en un 95%, pero no pueden comprar unas nuevas.

Con este relato expreso “un grito del alma”. La gente resiste en primera línea del frente hasta la victoria, mientras nuestros supuestos “compatriotas”, estos capitalistas venden la ayuda humanitaria. ¡Juicio y castigo a estos buitres!

Por cierto, se está llevando a cabo una investigación en la empresa “Dnipro”, que producía productos de defensa para Rusia, propiedad de la Corporación de Defensa de Rusia, y se dedicaba a la producción de productos a partir de equipos especiales. En medio de una invasión de Rusia y una guerra de liberación contra ellos… ¿Cómo puede ser esto?

Venceremos

Ahora mismo está muy difícil para nosotros. Desde el comienzo de la guerra, más de 6 millones de personas han abandonado Ucrania. Más de 8 millones son desplazados internos. Como resultado del bombardeo de las tropas rusas en el territorio de Ucrania, 1721 escuelas e instituciones educativas resultaron dañadas, incluyendo 139 de ellas completamente destruidas.

De los 5,23 millones de refugiados ucranianos, unos 2,75 millones son población activa. De estos, 1,2 millones de personas estaban trabajando anteriormente, pero renunciaron o perdieron sus trabajos debido a la guerra.

La Organización Internacional del Trabajo predice un deterioro de la situación del empleo, no sólo de Ucrania, sino en los países vecinos: en Hungría, Moldavia, Polonia, Rumania y la República Checa.

Sinceramente, sólo espero y confío en la ayuda y el apoyo de los trabajadores de todos los países. ¡Tenemos un duro trabajo por delante! Debemos ajustar cuentas con estos traidores, con estos pseudo-ucranianos, que, en estos difíciles tiempos de guerra, hacen jugosos negocios a costa del dolor, las lágrimas y las muertes de nuestros trabajadores ucranianos,

Pero sigo creyendo en nuestra, y sólo en nuestra victoria. ¡Yo creo en nuestro pueblo! ¡Creo en mi país, Ucrania! Porque somos fuertes de espíritu, superaremos esta crítica situación. ¡Gloria a Ucrania! ¡Gloria a los héroes! Nosotros venceremos.


Carta desde Jersón, Ucrania. Día 85 de la guerra… Día 85 de la ocupación…

Por Oksana

Día 85 de vida entre gente con ametralladoras… o, mejor dicho, no vida, sólo existencia… Día 85 de miedo, de que alguien entre en tu casa… Simplemente secuestran a nuestra gente en la calle… y luego nuestros parientes son vendidos… por 20 mil Hryvnias. Si tienes dinero, los puedes comprar. En pleno siglo XXI, en el centro de Europa, los invasores nos están vendiendo a nuestros familiares…

Noches de insomnio… Rezo, rezo, rezo… Por los hijos, por los sobrinos, por los amigos… Todas las oraciones se funden en una oración interminable… Señor, dame la fuerza para soportar todo esto… Y las fuerzas menguan. Nos despojaron de todo lo que teníamos. Nuestra amada ciudad verde a orillas del Dniéper se ha convertido en una ciudad semidesierta. La gente se está yendo de sus casas en masa. Cada vez que despedimos a nuestros vecinos, una parte de nuestra alma muere… En algún momento, nosotros tampoco pudimos soportarlo y decidimos huir de la ocupación. Fue hace una semana. Adiós a los vecinos, lágrimas… En ese momento me sentí como una traidora. En nuestro edificio de 10 apartamentos, quedan dos familias. Dos familias de ancianos… El corazón acaba de romperse en pedazos…

Empacamos rápido… toda la vida cabe en una bolsa… Una bolsa, y un gato, que no dejó la bolsa ni por un minuto… como si entendiera que nos íbamos por la mañana.

Salimos… infinidad de puestos de control, gente con ametralladoras hurgando en nuestras cosas, revisando documentos… ¿¡Por qué gente extraña son los que mandan en nuestra tierra!?

Por delante de la columna, que se extendía por más de 5 km. Fuera de la ventanilla del coche hay un campo amarillo, y un cielo azul infinito… ¡Nuestra bandera! Y otra vez lágrimas… Miro a mi gato, y llora… Por segunda vez en su vida, mi gato llora… Por primera vez lloró cuando empezaron a bombardearnos.

Estuvimos parados en la carretera bajo el sol abrasador durante 6 horas… rodeados de invasores… Un hombre se está muriendo en un automóvil cercano, necesitaba una operación de corazón urgente… Un poco más adelante en el automóvil una mujer estaba dando a luz… Se escucha el llanto de un bebé… Más allá de nosotros, enormes vagones de grano pasaban velozmente… con nuestro grano.  Saquean el grano a los agricultores y lo exportan al territorio de Rusia… La historia se repite…

No nos dejaron pasar… La columna en la que estábamos ha estado parada en la carretera por seis días… Alguien no pudo soportarlo y regresó a casa… Otros siguen esperando. A dos de esas columnas, los ocupantes simplemente le dispararon a mansalva, mataron a civiles que quería salir de la ocupación…

Pregunto, ¿por qué? ¡¿Por qué mi patria atacó la patria de mi hijo?! ¿Por qué nos matan los rusos? ¿Cómo puede una persona matar a una persona en el siglo XXI… así como así?… ¡Barbarie!