Vie Jul 12, 2024
12 julio, 2024

Ucrania ante la invasión rusa: Agredida por un imperialismo y chantajeada por otros

Por Tarás Schevchuk

Como definimos desde el inicio, Ucrania libra una guerra de liberación nacional partiendo de su condición de país semicolonial. Por eso objetivamente enfrenta a todos los imperialismos y al sistema capitalista en su conjunto. Y las masas ucranianas -en especial la clase obrera- chocan cada vez más con su dirección política y militar burguesa, proimperialista y prosionista, que sirve además a los intereses de los diversos clanes de oligarcas locales. A dos años del  inicio de la guerra de resistencia a la invasión y ocupación, las clases explotadas viven una dolorosa experiencia y están ante el gran desafío de superar las falsas ilusiones en el apoyo de «Occidente» y avanzar hacia la revolución social, aunque el significado del “socialismo” para la mayoría de los que resisten al invasor está envenenado por la memoria del estalinismo, que degeneró y finalmente derrumbó la URSS y que nuevamente traicionó a través de los partidos herederos del PCUS, como el PCU, PSPU y otros satélites, que en el 2014 apoyaron la anexión rusa de Crimea o actuaron como agentes de la invasión y partición del Donbass. En síntesis, la guerra de Rusia contra Ucrania ya lleva 10 años.

La clase obrera armada fue el factor esencial que permitió a Ucrania resistir dos años la agresión de una de las mayores potencias militares y la heroica resistencia de las masas. Fueron la iniciativa y la auto organización de las masas las que lograron rechazar la invasión de la ciudad y la región de Kiev y hacer retroceder a los ocupantes que invadieron desde la frontera Norte. En la región de Kiev y otras ciudades, el pueblo se movilizó exigiendo la entrega de armas. Al principio el gobierno intentó controlar la entrega. Pero decenas de miles fueron tomadas por los voluntarios. Eso obligó a la Rada a dictar una ley para la tenencia de armas por la emergencia de la guerra. Desde marzo del 2022, la clase obrera, alistada masiva y voluntariamente, constituyó el sujeto social fundamental de las tropas en combate. Al inicio fue la organización de las brigadas de Defensa Territorial. Después se fueron centralizando y disciplinando bajo el comando militar de la FDU. Aún con esas transformaciones y distorsiones, asistimos en estos dos años a una inmensa de ofrenda de vidas por defender la causa de la libertad, que ya representa una hazaña histórica.

Todo esteenormeproceso extraordinariamente progresivo choca con un primer obstáculo: el gobierno Zelensky, que es el agente de turno de la colonización imperialista. Este gobierno asumió en 2019 y fue el segundo –el primero fue el magnate Poroshenko– surgido de la política de reacción “democrática” aplicada por la burguesía imperialista para desviar el inmenso ascenso de masas que protagonizó la insurgencia del Maydan, que derrotó el intento bonapartista del presidente Yanukovich y lo obligó a huir y refugiarse en Rusia. En los meses previos a la invasión, Zelensky y su partido “servidor del Pueblo” ya se habían desacreditado profundamente por sus políticas neoliberales y la pérdida de la soberanía del país. Cuando comenzó la invasión sólo recibió un provisorio crédito cuando decidió quedarse en el país y no huir. Pero con el paso de estos años y las duras pruebas que soporta Ucrania, surgen cada vez más profundos cuestionamientos a su rol como jefe de estado de un país en guerra y mucha desconfianza a sus políticas internas e internacionales. Por supuesto, que este gobierno agente de la colonización del país es incapaz de garantizar su integridad territorial.

Además, el abierto apoyo de Zelensky a la ocupación genocida sionista de Palestina, aisló aún más la lucha del pueblo ucraniano contra la agresión y ocupación rusa, causando una ola de repulsa entre los pueblos del Cáucaso que habían expresado activa solidaridad con la resistencia ucraniana e incluso destacado combatientes voluntarios. 

Por otro lado, desde octubre pasado, la nueva evidencia del tradicional rol asesino del imperialismo yanqui y de la OTAN con su incondicional apoyo prioritario al verdugo sionista Netanyahu, coloca al chacal Putin y sus crímenes de guerra y bombardeos permanentes a la población civil ucraniana, en un segundo plano. Y esta realidad es aprovechada por el aparato mediático internacional financiado por el régimen ruso.

Avdiivka y la dimisión de Zaluzhny

El chantaje del imperialismo de EEUU y la UE están en el centro de las causas y factores que generaron y detonaron el relevo de Zaluzhny y, que semanas después obligaron a la caótica retirada de las tropas ucranianas de Avdiivka. Ambos hechos están íntimamente ligados. Porque Zaluzhny con sus resonantes entrevistas a medios imperialistas desnudó ante el mundo que la tan mentada «contraofensiva» de otoño en el Sur no podía llevarse a cabo sin aviones y un cambio cualitativo en el armamento. Y justificó su permanente mayor cautela en los frentes como Bajmut o Avdiivka para salvar vidas y minimizar bajas ante la permanente falta de municiones, de armamento con nueva tecnología y artillería de largo alcance. Con el relevo de Zaluzhny fueron reemplazados una cantidad significativa de generales más. El malestar en las fuerzas armadas se hizo sentir. La figura política de Zaluzhny es una de las más populares en Ucrania. Su relevo sin una nueva ubicación clara en el régimen alimenta más especulaciones. Continúa la crisis en el mando militar en medio de una guerra que exige cada vez más alta moral de combate. Y esa moral en toda la cadena de mando está hoy en desgaste permanente.

Para ilustrar la indignación de los militares veteranos reproduzco textualmente las duras expresiones de Roman Svitan, coronel de aviación retirado, que combatió años desde el 2014, defendiendo Ucrania de la agresión rusa en Donbass:

“Llevo dos semanas diciendo que si abandonamos Avdiivka será sólo porque no hay suficiente munición. Esto es una perogrullada. Sólo se podía abandonar así una zona bien fortificada por razones de fuerza mayor. El componente primero y fundamental: la ausencia de aviación. Segundo: la total ausencia de proyectiles, de balas. Esta escasez se siente ahora en toda la línea del frente. Naturalmente, la culpa de esto la tiene nuestra dirección político-militar. Todavía no tenemos proyectiles de artillería. ¡Y durante los 30 años de independencia de Ucrania, todo el «liderazgo» político ni siquiera ha creado reservas serias! Y los que estaban en el gobierno permitieron que se detonaran sin reponerlos. Y en dos años de guerra aún no se ha creado la producción de proyectiles de calibres necesarios.

La segunda razón es la falta de asistencia que nuestros “garantes” estaban obligados a brindarnos en virtud del Memorandum de Budapest. Su problema es que asumieron ciertas obligaciones que no cumplieron. Escondiéndose detrás de juegos políticos internos de EEUU, prácticamente regalaron Avdiivka a Putin antes de las elecciones, creando para él condiciones fáciles para una “reelección” más. ¡Pero lo más probable es que todo esto sea algún tipo de acuerdo entre Biden y Putin, a través de Burns (Director de la CIA) y Sullivan (Secretario de Seguridad), grandes amantes del vodka ruso!

Y al final perdemos territorio, perdemos una zona fortificada poderosa y seria y un trampolín para una mayor liberación de Donbass. Lo importante es que perdimos la vida de nuestros combatientes defensores, que podrían haber mantenido esta cabeza de puente y, en principio, haber llevado a cabo otras acciones. Ahora todo es mucho peor: perdimos territorio y vidas, y luego perderemos 10 veces más fuerzas y recursos para liberar las posiciones perdidas”…

El nuevo jefe militar Oleksandr Sirsky es llamado «carnicero», porque en función de lograr objetivos militares da órdenes con mano de hierro, sacrificando vidas y equipos bélicos, con un ejército en condiciones de penuria de armamentos que impone el imperialismo. En ese sentido, al igual que Zelensky, Sirsky parece adaptarse mejor a la perversa política imperialista, expresada en los medios internacionales, de acentuar los reveses militares de Ucrania –como Avdiivka– por un lado y ocultar que se deben a la práctica suspensión de suministros militares. Y así continúan desde hace meses, esperando lograr que una significativa porción de las masas acepte negociar las concesiones territoriales a Rusia por las que viene presionando desde hace un año. Pero hasta ahora más de un 75% de los ucranianos de casi todas las regiones rechazan esa posibilidad.

La clase obrera es la vanguardia en la defensa armada de la independencia del país. ¡Pero vemos lo opuesto desde el aparato represivo del estado burgués! Es el caso del Cuartel de la fuerza policial antimotines de la ciudad de Dnipro, la capital de la región de Dniepropetrovsk, cuyos efectivos rechazaron ir al frente de batalla bajo el argumento de «no tener instrucción de combate», cuando esos profesionales “custodios del orden público” portan armas y se entrenan en el combate para enfrentar violentamente a las manifestaciones obreras y populares. Y este no es un caso aislado.

La colonización imperialista agudiza la crisis del régimen ucraniano

Las presiones de EEUU, la UE y el FMI, no sólo producen crisis en la esfera militar, sino en el conjunto de las instituciones del régimen. Pues la crisis desde la revolución del Maydan en 2014 fue desviada y amortiguada, pero no cerrada. Y todo parece indicar que entramos en una nueva agudización desde el cese de Zaluzhny como jefe de las Fuerzas de Defensa de Ucrania FDU. Y en esta agudización incide el agravamiento de las condiciones de vida y el aumento de la desigualdad económica y social en estos dos años. Crisis en el frente y crisis en la retaguardia. Y aumento sin límites del saqueo imperialista, en especial de recursos naturales y tierras fértiles. Un dato de ese saqueo: una cantidad de 2,8 millones de hectáreas de tierras fértiles, comparable a un tercio del territorio ocupado por Rusia son propiedad y explotadas por corporaciones imperialistas: Kernel y Indusrial Lacteos MMK de Luxemburgo,  TNA Corporate Solution y NCH Capital de EEUU, Astarta Holding de Holanda, PIF Saudí de Arabia Saudita y varias corporaciones con matriz en Chipre, cuyos capitales pueden ser asociados con oligarcas ucranianos.  

Federación Rusa: La falsa imagen de solidez del régimen del FSB-Putin

La complicidad de los imperialismos con la agresión del régimen de Putin a Ucrania quedó en evidencia en 2014 cuando anexaron Crimea con un operativo comando y simularon que “era una decisión democrática de la mayoría rusa”.  Siguió con las negociaciones y “acuerdos de Minsk” que además legitimaban la partición del Donbass. Ahora, ante la invasión rusa en gran escala que provocó la mayor guerra en Europa desde la segunda posguerra, esa complicidad queda doblemente al desnudo. Empezando por las constantes violaciones de las “sanciones” decretadas por las instituciones imperialistas, por parte de sus propias corporaciones y empresas subsidiarias, que siguieron e incluso aumentaron sus negocios con Rusia. Pero también, por la falsa imagen de fortaleza del invasor y ocupante de Ucrania, que se transmite en todos los medios mundiales, a pesar de la fragilidad puesta de manifiesto en el estricto terreno militar. Y la preocupación y cuidado que tuvieron todas las potencias en junio de 2023, cuando estalló el motín militar de Prigozhin y sus mercenarios, que hizo tambalear al régimen de Putin.

El régimen policíaco del FSB imperante en la Federación Rusa se recuperó relativamente de aquel momento de extrema fragilidad. Prigozhin oficialmente “fue muerto en un accidente aéreo”, fue disuelta su empresa militar “Wagner” y muchos de los jefes militares, sospechosos de estar implicados en la rebelión tuvieron un destino incierto. Pero la inestabilidad se expresa en que ante la proximidad de las elecciones presidenciales, en las que Putin se presenta para un nuevo mandato hasta el 2030, fueron impedidas todas las candidaturas presidenciales que pudieran representar cierto canal “no oficial” para expresar el descontento dentro del régimen. Y el asesinato del principal opositor Alexey Navalny, que cumplía una larga condena en el Círculo Polar, representa un “feroz mensaje” que refleja la debilidad más que la fuerza de ese régimen.

A pocos días de ese hecho, cuando aún los medios mundiales debaten sobre Navalny, murió repentinamente Ivan Sechin, de 35 años. El motivo de la defunción fue diagnosticado: “desprendimiento de un trombo”, paradójicamente el mismo que Navalny. ¿Quién es este joven que murió en su “dacha” ubicada en una selecta región reservada sólo para las élites? Es el hijo de Igor Sechin, director de la petrolera Rosneft y uno de los oligarcas del círculo íntimo de Putin. Igor Sechin le negó todo acceso a los servicios del estado y encargo la investigación de la muerte de su hijo a los servicios de seguridad de la petrolera. Una vez más el régimen putinista desnuda su “canibalismo político”.

En el terreno de las masas las penurias de este invierno se han multiplicado. A pesar del inmenso ingreso de divisas por exportaciones de gas, petróleo, fertilizantes químicos y la cosecha de cereales, en una gran parte saqueados a Ucrania, estos recursos se dedican al presupuesto de la enorme máquina e industria militares. Esto produce una creciente pobreza y privaciones deficiencias tremendas en las asignaciones a la salud y educación públicas. Y también hubo serios problemas de abastecimiento de alimentos básicos en este invierno, como la “crisis de los huevos”, que trajo malestar. Por otro lado el deterioro de la infraestructura dejó sin calefacción y congelándose a decenas de miles de personas en zonas residenciales. Por lo que, aun teniendo en cuenta el régimen de represión imperante, se produjeron protestas relativamente numerosas en grandes centros como el extenso y poblado suburbio de Moscú. Aunque no podemos hablar de movilizaciones generalizadas, la crisis y la incipiente protesta social tienen raíces en que la guerra se ha cobrado 350 mil vidas –sin contar los miles de mercenarios muertos– y otros cientos de miles de mutilados. Son hechos que ya no se pueden ocultar bajo el perverso seudónimo de operación militar especial. En vísperas de elecciones el régimen evita hablar de reclutamiento masivo y prioriza la cacería de trabajadores migrantes y regiones periféricas bajo la forma de contratos.

La opresión gran rusa sobre otras numerosas nacionalidades es el factor más dinámico que señala uno de los puntos más vulnerables de la Federación Rusa. La guerra fue agudizando al extremo la opresión histórica de las decenas de pueblos y nacionalidades no rusas de la FR, con el envío masivo al frente de hombres que en algunos casos configura un exterminio étnico. El hartazgo y odio creciente se ha manifestado con agudeza en distintos puntos de la extensa geografía de Rusia. En el 2022 fue Daguestán, después Yakutia y otros. El estallido más reciente fueron los enfrentamientos en la república autónoma de Baskortostán, al Este de los Urales, una numerosa nacionalidad conocida como Bashkiria, mayoritariamente de religión musulmana. Hubo mítines de varios miles y sangrientos enfrentamientos con el OMON (fuerza federal de choque) en medio de la estepa helada por la detención y condena en juicio amañado a un activista nacional Bashkir, que venía denunciado la profanación por megaproyectos extractivos de montañas que son tradicionales santuarios religiosos.

No vemos, como lo más probable a corto plazo, un proceso generalizado de movilizaciones. Sin embargo, el régimen del FSB-Putin enfrenta una profunda crisis, que aparece casi oculta para la mayoría del mundo por la complicidad de todos los imperialistas por diversas y hasta contradictorias motivaciones internas y geopolíticas.

El juego de intereses en el marco de la crisis del orden mundial.

No es objetivo de esta nota detallarlas. Pero los motivos de EEUU fueron enunciados hace tiempo por el decrépito ideólogo contrarrevolucionario, Henry Kissinger. Él alertaba que una contundente derrota de Putin podría producir una desestabilización del inmenso espacio Euroasiático, que complicaría aún más mantener la hegemonía yanqui. La ocupación sionista de Gaza y el genocidio en Palestina desatado desde octubre pasado afecta a todo el dominio en Medio Oriente y eso agudiza la crisis del régimen bipartidista yanqui y debilita aún más la pretendida reelección de Biden y les da mayores márgenes a los chantajes republicanos que paralizan la ayuda a Ucrania y dan aire a las aspiraciones de Trump. Los imperialismos de la UE siguen dependiendo de la energía y combustibles de Rusia y de su comercio con China. Por otro lado, una parte significativa de los estados de la UE, boicotea las importaciones agrarias y de industria básica de Ucrania. Y para China la permanencia del régimen de Putin representa la oportunidad de importar petróleo y gas a precios ventajosos y ampliar sus mercados en todo el territorio de la FR y avanzar en la colonización de las repúblicas ex soviéticas de Asia Central.

En resumen, Rusia no es, invulnerable a la guerra prolongada. Se trata en esta guerra del enfrentamiento entre dos debilidades y NO entre dos fuerzas. Es decir, quién es capaz de soportar el sacrificio prolongado.

Los imperialistas occidentales que presionan al títere de Kiev apuestan a desmoralizar la resistencia ucraniana.

Los que conocemos y combatimos la ilimitada hipocresía de los imperialistas hemos denunciado desde el inicio de la invasión que el supuesto «apoyo a Ucrania» del «Occidente democrático» estaba subordinado a sus pujas por el orden mundial en crisis de hegemonía y al objetivo de colonizar a Ucrania o lo que reste de ella. En ese sentido se impuso la doctrina Kissinger de partición de Ucrania para evitar el colapso del régimen Putinista.

Desde Washington y la OTAN boicotearon bajo las excusas más absurdas la provisión de aviones F-16 y armas ofensivas de largo alcance. Y desde Kiev aplican su parte de la doctrina. Los ataques desde el régimen (gobierno y parlamento) a las condiciones de vida de la clase obrera y los derechos sindicales en Ucrania, con el proyecto de Nuevo KZoT, Código de Leyes del Trabajo. Y la nueva ley de servicio militar en las FDU.

La respuesta desde las masas a esta situación no se hace esperar más

Crecen las movilizaciones y la organización de familiares de soldados que exigen rotación de los que combaten y que se reduzca a 18 meses el periodo de servicio en el frente (actualmente es de 36 meses), para dar paso a otros soldados combatir en la primera línea. Los especialistas que conocen aseguran que si se cumple la rotación sin privilegios que causan irritación, la cantidad de efectivos totales permitiría hacerlo. Han aumentado las acciones de protesta de estudiantes y de habitantes de las ciudades por reclamos económicos y sociales derivados de las penurias de la guerra. También se han producido actos desesperados de violencia individual dentro del recinto de un ayuntamiento, que recibieron muchas expresiones de solidaridad con el hecho . Lo que expresa la crispación social creciente.

Mientras, dentro de las fábricas y empresas se hacen más frecuentes y rigurosas las requisas para el reclutamiento de obreros. Y a la par estallan los escándalos de corrupción por casos pagados de evasión por parte de los sectores sociales más adinerados.

Los diversos sectores de masas resisten como pueden, por ahora dispersos. Desde las filas sindicales se destaca la KVPU, Confederación de Sindicatos Libres de Ucrania, donde está integrado el Sindicato Independiente de Mineros de Ucrania, NPGU y sus combativos mineros del carbón, del hierro y del uranio, que aunque reducidos en número por los cierres de minas y procesadoras de mineral, mantienen una tradición de lucha porque enfrentaron las privatizaciones de los años ’90. Y también ya han enfrentado con huelgas y movilizaciones a Zelensky en el 2020. En la KVPU también se agrupa el Sindicato Libre de Ferroviarios de Ucrania, VPZU, que cumple una importantísima función en el transporte de pasajeros y de cargas. Todos ellos están denunciando frontalmente que ese nuevo proyecto de ley lleva someterse a un Código esclavista, que contradice todas las convenciones internacionales de la OIT y las leyes de la Europa “democrática” a la que el gobierno de Zelensky aspira adherirse.

Lecciones de años de guerra: Sólo la clase obrera puede conducir al triunfo

Se confirma una vez más lo que hace 85 años planteó León Trotsky con absoluta claridad sobre la cuestión ucraniana:

“La Cuarta Internacional debe comprender claramente la enorme importancia de la cuestión ucraniana no sólo en el destino del Este y Sudeste europeos sino de Europa en su conjunto. Se trata de un pueblo que ha demostrado su viabilidad, numéricamente igual a la población de Francia y que ocupa un territorio excepcionalmente rico y, además, de la mayor importancia estratégica. La cuestión de la suerte de Ucrania está planteada en todo su alcance. Hace falta una consigna clara y definida, que corresponda a la nueva situación. En mi opinión hay en la actualidad una sola consigna: Por una Ucrania Soviética de obreros y campesinos, unida, libre e independiente”….

En esa perspectiva necesitamos combinar la guerra de liberación nacional con la lucha por la independencia política de la clase obrera por su liberación social. Y a esta combinación le temen Putin y todos los otros imperialistas. Porque la historia demostró que el periodo de Ucrania Independiente se inició con la revolución de los soviets en 1917. Y la independencia real –la única conocida en la historia del país– sólo se concretó con el poder en manos de la clase obrera y los campesinos ucranianos armados y por una clara política sobre la autodeterminación nacional de los bolcheviques.

Programa de acción para avanzar hacia la victoria

Esta guerra es para liberar al país y expulsar a los ocupantes. Si en el frente de combate está la clase obrera, en el poder de Kiev debe decidir la clase obrera. Rechazamos que la guerra se convirtió en un negocio para los oligarcas y corporaciones extranjeras. ¡Basta de privilegios! ¡Qué se sacrifiquen todos! Cientos de miles de trabajadores se congelan en las trincheras del frente, mientras las empresas suspenden a los trabajadores y les recortan los salarios a la mitad en la retaguardia. Mientras, los ministros y diputados elaboran leyes para más ganancias capitalistas.

¡Destinar todos los recursos del país al servicio de la victoria militar contra los ocupantes! ¡Prioridad de recursos para los soldados y las brigadas de Defensas Territoriales! ¡Salarios plenos y orientar a la defensa toda la fuerza de trabajo disponible en la industria! ¡Nacionalización de todas las empresas vinculadas a la defensa nacional, bajo el control de los trabajadores!

¡Frenar la arbitrariedad de los mandos militares! ¡Respeto a la tropa que juega su vida en las trincheras con escasas municiones! ¡Abastecer en igualdad a las brigadas de Defensas territoriales! Hasta ahora las victorias militares ucranianas se deben sólo al sacrificio y esfuerzo del pueblo trabajador. El pueblo sabe que “Occidente” defraudó. Sólo han llegado algunos armamentos prometidos, con atraso, escasos y la mayoría defectuosos. ¡Exigimos aviones de combate y armas para Ucrania!

¡Combate a la corrupción a cargo de los que están en el frente! ¡Todas las compras de las FFAA bajo control de comités de soldados electos en los mismos regimientos! ¡Los recursos para guerra contra los ocupantes, tanto externos como internos, son despilfarrados con ganancias, corrupción y pillaje de la propiedad estatal! El gobierno fracasa en el combate a la corrupción porque es parte de la corrupción. Releva algunos funcionarios y los cambia por otros igual de corruptos o incapaces. Recursos hay. El pueblo ha recolectado masivamente fondos para el Ejército. ¡Urgente pensión a los familiares de los caídos y asistencia gratuita a los heridos y sus familias!

¡No al pago de la deuda externa! Ucrania está en guerra contra una invasión imperialista y la ocupación genocida de una dictadura. ¡Exijamos del FMI y al Banco Europeo la condonación de su deuda externa! Está al desnudo la hipocresía de las potencias imperialistas que declaran apoyo y se preparan a cobrar la cuenta como usureros.

¡No al ingreso en la OTAN o la UE! En el curso de la guerra, la OTAN ha dejado claro que la “ayuda material” ni ha estado a la altura ni responde a las necesidades urgentes de la resistencia ucraniana, y eso se debe a que dicha “ayuda” obedece en realidad a los intereses de los imperialismos europeos y estadounidense, y tiene como objetivo remplazar la dominación del régimen ruso sobre la parte de Ucrania no ocupada por la dominación de la UE. Los planes de “reconstrucción” acordados entre Zelensky, la UE y el FMI profundizarán la dominación colonial del estado ucraniano. Por eso es importante defender la integridad territorial de Ucrania realmente unida, independiente y libre.

¡Expropiación de todos los activos de los oligarcas y empresas rusas asociados al régimen de Putin en Ucrania! Es una paradoja indignante, que estando Ucrania invadida por Rusia, no hayan sido expropiados todos los cuantiosos bienes de sus numerosos oligarcas en el país. Eso permitiría lograr los recursos necesarios sin endeudarse más con el extranjero y lograr condiciones dignas para los soldados en el frente y el pueblo en la retaguardia.

¡Por la organización política independiente de la clase obrera! Sólo la clase obrera ucraniana, aliada con el resto del proletariado europeo y mundial –y apelando en especial a la solidaridad de los obreros de Bielarús y también de Rusia–, puede asegurar estas tareas de defensa nacional en sus propias manos y conducirlas al triunfo.

La solidaridad obrera y popular internacional

Es el único apoyo efectivo y consecuente para la resolución positiva de esta guerra y para evitar la desmoralización. Nuestro objetivo es que la clase obrera, que es el principal sujeto social de la guerra de liberación alimente la construcción del sujeto político, el partido obrero revolucionario de una Ucrania independiente con un gobierno de los trabajadores de las ciudades y el campo.

Para fortalecer la resistencia de los obreros ucranianos, debemos seguir desarrollando y coordinar todas las iniciativas de solidaridad actuales de la clase trabajadora internacional, como las de la Red Sindical Internacional de Solidaridad RSISL, de la Red Europea de Solidaridad con Ucrania y de la Red de Solidaridad con Ucrania en EEUU.

Y esa solidaridad de clase internacional está mostrando que no es el nacionalismo (del signo que sea) el que ha demostrado su capacidad sino su impotencia pues sólo aportan su proyecto de someterse a otras potencias e instituciones imperialistas.

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