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Cuba

Sobre el programa y las tareas actuales para Cuba

febrero 7, 2015

El día 30 de diciembre pasado, la artista plástica cubana Tania Bruguera encabezó la convocatoria llamada “Yo también exijo” con una serie de reclamos democráticos al gobierno cubano, como la libertad de expresión de sectores opositores. Por esa convocatoria, la artista y otros activistas democráticos fueron detenidos y posteriormente liberados, luego de ser interrogados por los servicios de seguridad cubanos.

Desde la LIT-CI, apoyamos este llamado y publicamos dos entrevistas a Tania Bruguera. Por el contrario, a nivel  internacional, la llamada corriente castro-chavista condenó la convocatoria como “una provocación del imperialismo”.

Esto no hizo más que reactualizar el debate que, desde hace varios años, se desarrolla en la izquierda sobre el carácter de clase  actual del estado cubano y, como consecuencia de ello, sobre la caracterización del régimen de los hermanos Castro y el programa que los revolucionarios debemos levantar hoy para Cuba.      

El marco del debate

Frente a la corriente castro-chavista que sostiene que Cuba es “el último bastión del socialismo”, o numerosas corrientes trotskistas que afirman que hay un plan restauracionista pero que aún no se ha dado el “salto cualitativo”, desde la LIT-CI hemos sostenido (en numerosos artículos y materiales publicados en los últimos años) que en la isla ya se ha restaurado el capitalismo.

Antes de entrar en este punto, queremos reafirmar que seguimos reivindicando a fondo la revolución cubana que construyó el primer estado obrero del continente, en pleno patio trasero del imperialismo estadounidense. Una revolución que, a través de la economía planificada centralmente, logró gigantescas conquistas para el pueblo cubano como la eliminación de la miseria y la pobreza extrema, y grandes avances en la alimentación popular, la salud y la educación públicas. En muchos de estos aspectos, un país pequeño como Cuba superó a los países más desarrollados de Latinoamérica, como Brasil, México y Argentina. Lo que decimos es que ese estado obrero ya no existe más y esas conquistas se han perdido o se están perdiendo de forma acelerada.

En esos materiales, hemos dado los criterios conceptuales y mostramos los hechos por los que afirmamos que Cuba dejó de ser un Estado obrero y se transformó en un Estado capitalista. Entre ellos, que se destruyó la planificación central de la economía, se eliminó el monopolio del comercio exterior, se privatizó de hecho la tierra, se abrió el país a las inversiones extranjeras, etc. Hoy la economía cubana no se rige por la planificación central sino por la ley de la ganancia, al igual que cualquier país capitalista.

Al mismo tiempo, afirmamos que, como consecuencia de la restauración, Cuba vive un acelerado proceso de dominación económica en beneficio del imperialismo. El imperialismo europeo (en especial, el español) aprovechó a fondo la restauración y ya domina sectores centrales de la economía, como el turismo (los famosos hoteles Meliá) y otras ramas. La nueva Ley de Inversiones Extranjeras aprobada el año pasado por el Parlamento cubano y la licitación para la explotación de áreas petroleras sólo aumentan este proceso.

Es en este marco que analizamos el significado de la reciente reanudación de relaciones diplomáticas entre Cuba y EEUU (ver la declaración “Sobre el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y EEUU” en esta página: http://litci.org/index.php/declaraciones/item/2845-sobre-el-restablecimiento-de-las-relaciones-diplomaticas-entre-cuba-y-eeuu#.VM9nvS6j8RQ).

Mientras que para la corriente castro-chavista se trato de “un triunfo” de la lucha del pueblo cubano contra décadas de embargo y aislamiento impuesto por el imperialismo yanqui, para nosotros se trataba de un paso que permitía un avance mayor de la penetración imperialista. “Este acuerdo beneficia al imperialismo y a la nueva burguesía cubana formada a partir del gobierno castrista”. Sectores importantes del imperialismo estadounidense veían como se perdían muy buenos negocios (a pocos kilómetros de Miami) y han comenzado a moverse para recuperar el terreno perdido. El régimen de los Castro quiere transformar a Cuba en una “pequeña China” con la ventaja de estar a muy poca distancia de los EEUU. Los hechos posteriores, como la visita de numerosos empresarios estadounidenses al país, confirman esta caracterización.

La restauración capitalista no se dio solamente en Cuba. También en Rusia (con Gorbachov), en los estados del este de Europa y en China (a partir de Deng Xiaoping). Sólo que, mientras en Rusia y en la mayoría del Este de Europa, las masas derribaron posteriormente al régimen estalinista, en China, el PC se mantuvo en el poder y el proceso se intentó ocultar bajo las banderas rojas y en nombre de un “socialismo” que ya no existía. Lo mismo ha sucedido en Cuba.

El carácter del régimen castrista

Hay un segundo aspecto en debate, esencial para el contenido central de este artículo: ¿qué tipo de régimen y gobierno encabezan hoy los Castro?

Incluso en el período de existencia del Estado obrero cubano,  los hermanos Castro y el PC cubano construyeron un régimen burocrático y represivo que impedía cualquier tipo de libertades democráticas para los trabajadores y las masas. Pero, durante todos esos años, ese régimen defendía las bases sociales del Estado obrero.

Posteriormente, fue ese mismo régimen el que restauró el capitalismo en el país y quien está garantizando el proceso de penetración imperialista. En ese proceso, alrededor de la cúpula castrista se ha ido conformando una nueva burguesía asociada a las inversiones imperialistas. La conclusión entonces es que ahora el régimen de los hermanos Castro es una dictadura o gobierno totalitario en un país capitalista, al servicio de la colonización económica del país.

Esta conclusión puede resultar chocante para la inmensa mayoría de los militantes de la izquierda educados en la reivindicación y la defensa del que fue el único estado obrero de Latinoamérica, y del justo prestigio que los hermanos Castro (especialmente Fidel) habían ganado por encabezar esa revolución. Fuimos parte de esa generación y grandes admiradores y defensores de la revolución cubana. Pero,  como marxistas, no podemos basar nuestros análisis y caracterizaciones, ni nuestra política, en razones sentimentales sino en las hechos de la realidad, por más crudos que ellos sean.

¿Cuáles son el programa y las tareas actuales en Cuba?

Si el análisis que hemos desarrollado es correcto (es decir si Cuba se ha transformado en un país capitalista en acelerado proceso de colonización económica), surgen conclusiones esenciales sobre el programa que los revolucionarios deben levantar en al país. En primer lugar, el eje estratégico del programa es hoy la necesidad de que en el país se desarrolle una nueva revolución obrera y socialista que reconstruya las bases del estado obrero destruido por los Castro. Dentro de este programa, cobra una importancia central la lucha contra la dominación imperialista, las medidas concretas que se aplican para facilitarla y sus consecuencias en el nivel de vida de los trabajadores y el pueblo cubano (por ejemplo, el despido de cientos de miles de trabajadores estatales, el deterioro de la salud pública o los bajísimos salarios).  Y ambos procesos, nos llevan a chocar de frente y a luchar contra el régimen y el gobierno de los Castro.

En segundo lugar, Si estamos frente a una dictadura en un país capitalista, un componente central del programa para Cuba es la lucha por las más amplias libertades democráticas para los trabajadores y las masas.

Por ejemplo, hoy en Cuba no existen sindicatos libres (sólo los “oficiales” que, de hecho, integran el aparato del Estado) que puedan luchar por salarios y condiciones de vida para los trabajadores (recordemos que el salario es, en la mayoría de los casos, de 18  dólares mensuales). Es un absurdo que la izquierda castro-chavista se posicione contra este derecho o en contra de que los trabajadores puedan hacer huelga contra esta situación.

Defendemos también el derecho a la libertad de formar partidos políticos que no sean el PC. Y, en esto, incluimos no sólo el derecho para partidos revolucionarios, como los que componen la LIT-CI, sino también para organizaciones reformistas como Podemos o Syriza. Para quienes nos acusan de defender libertades también para la burguesía, les respondemos que la burguesía imperialista ya tiene y tendrá todos los derechos de explotar a los trabajadores cubanos y obtener grandes ganancias en el país, por los acuerdos hechos por el gobierno castrista. Nosotros defendemos las libertades para todos, para que los trabajadores puedan luchar mejor contra esta explotación capitalista y contra la dictadura castrista. Esta lucha sólo puede llevarse hasta el final con el derrocamiento del régimen de los Castro que las impide de modo absoluto.

Con respecto a la lucha antidictatorial y por las libertades democráticas para los trabajadores y las masas, podemos decir que la situación cubana es similar a la lucha que hubo en Egipto contra Mubarak, y ahora contra el régimen militar de conjunto, o contra Bashar el Assad, en Siria. Para nosotros, la caída de la dictadura por la vía de la acción de las masas sería un paso adelante y abriría mejores condiciones para la lucha estratégica por la revolución obrera y socialista.

Finalmente, sobre la unidad de acción

Los sectores castro-chavistas defienden a rajatabla a estas y otras dictaduras con el argumento de que “son gobiernos que luchan contra el imperialismo” y que todo aquel que se les opone es “proimperialista” (en el caso cubano, serían “gusanos”). Así defendieron a Gadafi en Libia, defienden a Assad en Siria y apoyan a los Castro en Cuba.

Un argumento que se cae por los hechos de la realidad, cuando vemos que Gadafi (aunque lo fue en su pasado) ya no tenía un ápice de antiimperialista ni lo tiene hoy Assad. Sobre el verdadero carácter del régimen y el gobierno de los Castro en Cuba ya nos hemos referido. No es una defensa de “gobiernos progresivos” sino de dictaduras a secas.

Veamos ahora el ejemplo de Tania Bruguera. A pesar de las acusaciones que recibió, ella no es parte de los “gusanos de Miami”: es hija de cuadros castristas de la revolución cubana y expresa a sectores de la población para quienes la opresión y la represión dictatorial les resulta intolerable. Por eso, difundimos y apoyamos su convocatoria.

Eso no significa que no tengamos importantes diferencias. Ella considera que el acuerdo de restablecimiento de relaciones con EEUU es “positivo” para su lucha, mientras que nosotros lo hemos denunciado como un paso en la colonización económica del país y, por ello, fortalecerá al régimen dictatorial. Aunque no coincidimos con ella en este punto tan importante, estuvimos y estaremos juntos en la lucha por las libertades democráticas para los trabajadores y las masas.

En esta lucha por las libertades democráticas, intervenimos con un criterio de clase. Primero, porque creemos que deben ser los trabajadores quienes deben encabezarla y ser sus protagonistas centrales.  En segundo lugar, a diferencia de la burguesía imperialista y los gusanos (que abogan centralmente por la libertad de empresa y libertades políticas para la burguesía), para nosotros, lo central son las libertades para los trabajadores y las masas que permitan desarrollar mejor la lucha por recuperar a Cuba como un país socialista.

(Vea en la parte de vídeos de esta página –abajo a la derecha- o en youtube [http://youtu.be/QygXIM1JD18] una entrevista exclusiva de nuestro site a Tania Bruguera, artista plástica y activista en la lucha por las libertades democráticas en Cuba)

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