Sáb Feb 04, 2023
4 febrero, 2023

Seis meses de la invasión rusa de Ucrania

La invasión rusa de Ucrania cumple seis meses. Cuando las tropas de Putin penetraron en suelo ucraniano el 24 de febrero, luego de meses de extorsión por medio de más de cien mil soldados estacionados en las fronteras, todo indicaba que la enorme desproporción entre ambas fuerzas militares resultaría en un rápido triunfo del Kremlin. Contra todo pronóstico, no fue así.

Por Daniel Sugasti

Las ambiciones de Putin se estrellaron contra la resistencia del pueblo ucraniano, que plantó cara ante la segunda potencia militar del planeta. Para tener una idea de la brutalidad de los invasores, consideremos que, en el primer mes de guerra, Ucrania sufrió un bombardeo a cada 36 minutos. En el último mes, ha sido uno a cada 12 minutos.

Pero esto no doblegó la moral popular. Además de las acciones del Ejército regular, miles de civiles asumieron tareas en la defensa del país. Las imágenes de centenares personas autoorganizándose para fabricar cocteles molotov, recibir rápida instrucción militar, o colaborar de todas las formas posibles en la retaguardia, en distintas ciudades, emocionó al mundo.

Civiles reciben armas y entrenamiento militar (Ivor Prickett/The New York Times)

Esa resistencia, sumada a errores de logística por parte de los rusos, hizo que Putin abandonara el plan inicial de una conquista relámpago de Kiev. En marzo, Moscú anunció que concentraría sus esfuerzos militares en el control del Donbás y en el sur de Ucrania.

El repliegue ruso de la periferia de Kiev dejó el terrible rastro de atrocidades contra civiles, como se comprobó en Bucha y otras ciudades. En el Sur, la conquista de Mariúpol, importante ciudad portuaria en el mar de Azov, implicó meses de un esfuerzo descomunal por parte de las tropas rusas. De hecho, esa posición solo pudo ser tomada a finales de mayo, luego de su destrucción e incontables crímenes de guerra.

Civiles ucranianos intentan escapar de los bombardeos rusos

En los últimos meses, la guerra entró en una fase de estancamiento y mutuo desgaste. Rusia, con la cobertura de grupos de mercenarios separatistas prorrusos, ha conquistado gran parte del Donbás, la región minera y más industrializada de Ucrania.

Pero no está siendo sencillo. Putin se topa con una fuerte resistencia en el Este (los rusos no han podido conquistar Járkov, la segunda ciudad del país) y debe responder a una serie de contrataques ucranianos en el Sur (como en Jersón), lo que obliga a dividir sus fuerzas. En muchas localidades ocurren, además, acciones guerrilleras ucranianas contra el invasor. Sin embargo, la superioridad militar rusa en el terreno sigue siendo abrumadora, sobre todo en términos de artillería y poder aéreo.

La guerra se plantea larga y costosa. Miles han muerto. Decenas de ciudades están destruidas. Más de seis millones han dejado el país. Los que se quedaron, carecen de lo más elemental: comida, agua potable, calefacción, etc.

Pero Ucrania no se rinde. La principal tarea continúa siendo derrotar la invasión rusa. Expulsar a las tropas de Putin del territorio ucraniano es crucial. Para alcanzar este objetivo, no se debe confiar en Zelenski, que encabeza un gobierno burgués, al servicio de los oligarcas, que aprovecha la situación de guerra para atacar todavía más las condiciones de existencia de la clase trabajadora, socavando así la resistencia ante los ocupantes. Por su carácter de clase, el gobierno de Zelenski traicionará la lucha de su propio pueblo, tarde o temprano.

La invasión de Putin deja un rastro de muerte, atrocidades y destrucción

Tampoco se debe confiar en el imperialismo estadounidense y europeo (OTAN), que no están dispuestos a tolerar una victoria genuina de los explotados de Ucrania contra Putin. Por eso envían armas, en su mayor parte defensivas y hasta obsoletas, con cuenta gotas. Por eso, mantienen sus negocios con Putin. El imperialismo no está interesando ni siquiera en la soberanía de Ucrania. De hecho, en varias ocasiones líderes mundiales admitieron concebir la idea de dividir el país. La clase obrera y pueblo explotado, al contrario, sí están interesados en derrotar a los invasores, recuperando todo el territorio ocupado, incluso Crimea, anexada por Rusia en 2014.

La LIT-CI ha apoyado la causa del pueblo ucraniano desde el comienzo, manteniendo completa independencia y oposición al gobierno y la burguesía ucraniana, y a la OTAN. Hemos impulsado charlas, protestas en distintos países. Hemos organizado, junto con mineros ucranianos y otras organizaciones, un convoy de solidaridad con la resistencia que llegó hasta Ucrania.

Sostenemos que la naturaleza del conflicto está determinada por la agresión militar de un país más poderoso (Rusia) a otro más débil (Ucrania). Por eso, apoyamos la lucha de los trabajadores y el pueblo ucraniano contra la invasión y estamos por la derrota de las tropas rusas en esta guerra.

Es necesario, en este sentido, impulsar movilizaciones para manifestar públicamente el apoyo a la resistencia ucraniana, como ha sucedido en Europa y en otras partes del mundo. Es lamentable que la mayor parte de la izquierda defienda posiciones pacifistas y equidistantes, o bien apoye la invasión de Putin.  

Por otro lado, es necesario y correcto movilizarse para exigir a los gobiernos (en especial de los países imperialistas) que entreguen a la resistencia ucraniana armas pesadas, con poder ofensivo, y todos los materiales indispensables (municiones, alimentación, medicamentos) de modo directo y sin ninguna condición.

Estamos totalmente en contra de la injerencia de la OTAN en el conflicto, y exigimos su disolución. También llamamos a combatir las medidas de “fortalecimiento” de los ejércitos que la componen, porque son una amenaza para todos los pueblos del mundo. Pero es necesario, además de denunciar y desnudar el papel de esos gobiernos, exigirles que entreguen armas pesadas, aviones de combate, y toda la tecnología militar que requiera la resistencia ucraniana, sin condiciones.

La guerra de liberación contra los ocupantes solo podrá triunfar si se desarrolla cada vez más como una guerra de la clase obrera y el pueblo ucraniano. En Rusia, el país agresor, apoyamos e impulsamos las movilizaciones y expresiones de rechazo a la guerra y la invasión, que el régimen de Putin reprime violentamente.

Los ucranianos luchan heroicamente contra la invasión comandada por el régimen de Putin. Ya les han infligido derrotas significativas a los ocupantes. Han demostrado que la máquina de guerra rusa puede ser derrotada y, con ello, derrotar a un importante colaborador de la contrarrevolución en el mundo.

Por eso, la lucha del pueblo ucraniano no es solo para liberar su propio país. Una derrota del régimen de Putin en esta invasión daría un gran impulso a la lucha de los trabajadores y las masas en todos los países.

Seguiremos en la primera línea de apoyo al pueblo ucraniano. Solo desde el apoyo a la resistencia ucraniana se puede combatir y desenmascarar a la OTAN, EEUU, la UE y al propio gobierno oligárquico de Zelenski, incapaz de encarar la lucha contra el agresor ruso hasta las últimas consecuencias.

¡Trabajadores del mundo, uníos en apoyo a la resistencia ucraniana!

¡Por la derrota de las tropas de Rusia!

¡Armas para el pueblo ucraniano!

¡Viva la resistencia ucraniana!

¡Ninguna confianza en EEUU, UE, OTAN!

¡Por la disolución de la OTAN!

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