Las elecciones portuguesas del 6 de octubre tuvieron especial significado, porque ocurrieron luego de cuatro años de gobierno de la Geringonça, que fue reivindicado como el gobierno de la estabilidad tras las medidas de austeridad, no solo por la burguesía internacional (FMI/BCE/UE) sino también por diversos sectores de la izquierda en el mundo. Presentamos algunas conclusiones que creemos son importantes sacar de este proceso para avanzar en la comprensión de cuál es el impacto del gobierno de la Geringonça.

Por: Em Luta, Portugal

  1. La Geringonça evitó la caída del PS, aunque este no haya conseguido mayoría absoluta

No hay dudas de que el gran vencedor de las elecciones del pasado 6 de octubre fue el Partido Socialista (PS), con 36,65% de los votos, habiendo sido António Costa inmediatamente indicado por el presidente Marcelo como el nuevo primer ministro, que busca ahora formar nuevo gobierno. El Bloco de Esquerda (BE) mantiene el mismo número de diputados, siendo la tercera fuerza política en el Parlamento, pero baja de 10,22% a 9,67% de votos, no correspondiendo, así, a la expectativa de capitalizar hacia la izquierda de la Geringonça. El Partido Comunista Portugués (PCP) tuvo una importante derrota electoral, como ya se venía anunciando por los resultados de las elecciones autárquicas, perdiendo 5 diputados y cayendo de 8,27% a 6,46%.

Así, estas elecciones dejan claro que la Geringonça solo fortaleció al PS. De hecho BE y PCP, al sostener el gobierno durante cuatro años, salvaron al PS de tener un destino semejante al del PASOK griego o de una derrota histórica, como ocurrió con el PSOE español durante el período de la crisis.

Finalmente, la victoria significativa en Portugal permite un fortalecimiento del PS en nivel internacional, especialmente junto a las instituciones europeas y al nivel de la socialdemocracia de la UE, así como profundiza el prestigio internacional de la Geringonça.

  1. Se profundiza la crisis del bipartidismo

Aunque el PS haya salido victorioso, no conquidtó la mayoría absoluta, por lo tanto, dependerá de acuerdos con otros partidos del Parlamento para gobernar. Llegaron al Parlamento tres nuevos partidos, expresando la búsqueda de alternativas distintas a las presentadas por los partidos que están en la delantera de la política nacional desde el 25 de Abril: PS, PSD, CDS, PCP, y el BE (que habiendo surgido apenas en 1999 es producto de la unificación de las organizaciones de extrema izquierda que también venían del 25 de Abril).

El PAN consigue capitalizar el aumento de la preocupación ecológica y tiene un crecimiento muy significativo, pasando de uno para cuatro diputados, con 3,28% de los votos.

Los tres nuevos que llegaron al Parlamento tuvieron cada uno un poco más de 1%, conquistando un diputado cada uno: la Iniciativa Liberal, que presenta el liberalismo como oposición al supuesto “socialismo” del gobierno; el Chega, que inaugura la llegada de la extrema derecha al Parlamento portugués; y el Livre, que fue el primer partido a presentar una mujer negra como cabeza de lista. Los resultados de estos dos partidos expresan lados opuestos de una polarización que se inicia.

Por un lado, el desarrollo de un discurso racista y xenófobo que busca dividir a la clase trabajadora. Por el otro, la elección de Joacine Moreira por el Livre, así como de otras diputadas negras (Beatriz Dias por el BE y Romualda Fernandes por el PS), expresa la lucha antirracista que marcó la agenda en diversos momentos de los últimos cuatro años (campaña por otra ley de nacionalidad, lucha contra la violencia policial en Jamaica y en Cova da Moura).

Hubo también un aumento de la abstención, pasando de 43% en 2015 a 45,5% en 2019.

Estos resultados son, de cierta forma, parte de un proceso de reorganización política y sindical que se inicia con la crisis económica de 2008 y que se profundiza con el gobierno de la Geringonça. El crecimiento de nuevos sindicatos y el papel que los mismos cumplieron en los últimos años (Autoeuropa, profesores, estibadores, conductores de materiales peligrosos, enfermeros) son la expresión en las luchas de esta reorganización.

Electoralmente, la reorganización se manifiesta en la búsqueda de nuevas alternativas, aunque las que despuntaron no sean alternativas reales para los trabajadores. El PAN ya demostró que su program no corresponde a las expectativas de los que lo eligieron, cuando se pone a disposición para apoyar el proyecto de expansión de la extracción de litio en Portugal. El Iniciativa Liberal quiere profundizar el liberaismo que nos trajo hasta la actual situación de pérdida de derechos y de destrucción de los servicios públicos. El Livre es un partido que defiende la UE, en una clara contradicción para la defensa de una política antirracista.

Y, por fin, el Chega: su propuesta, en lugar de ser “antisistema”, como intentan hacerlo pasar, es sí de agravamiento de las condiciones de vida del conjunto de la clase trabajadora, pues se concreta en defender el fin de los servicios públicos paralelamente con el fortalecimiento de las medidas de represión del Estado. Se asienta también en el discurso de odio (racista y xenófobo) que divide a la clase trabajadora, y esconde a los verdaderos culpables por la degradación de nuestras condiciones de vida, que son los patrones, los banqueros y las multinacionales.

Ventura hace un discurso rabioso para un sector de la clase trabajadora, pero es manso con los Ricardos Salgados y Duartes Limas, el tipo de gente con quien convivió cuando era miembro del PSD. Es por eso muy importante combatir el proyecto de Chega, no solo en las elecciones sino, principalmente, en las luchas, y apuntar que la verdadera salida antisistema es a través de la construcción de una alternativa revolucionaria de los trabajadores.

  1. Los revolucionarios no pueden apoyar gobiernos como el de la Geringonça

Como dijimos durante las elecciones legislativas, el gobierno de la Geringonça no revirtió la austeridad, no fue un gobierno de los trabajadores y sí de los patrones. Cuando la izquierda coloca como su salida política hacer acuerdos para la constitución de gobiernos de “estabilidad”, que son en la práctica gobiernos de conciliación de clases, acaba por presentar como estrategia política el apoyo a gobiernos burgueses.

El BE intentó mantener la misma estrategia y enseguida después de las elecciones, incluso no habiendo tenido el esperado aumento de votos, anunció disposición para conformar una Geringonça II. El PCP indicó que no está dispuesto a un acuerdo por cuatro años, tal vez acuerdos puntuales, pero continúa reivindicando la primera Geringonça y, por eso, no consigue explicar la pérdida de votos que tuvo. Aunque no se haya mantenido la Geringonça como solución gubernamental, ambos partidos se disponibilizan para colaborar para mayorías puntuales con el PS, volviendo así a viabilizar un gobierno de los patrones.

Es por eso que Em Luta indicó que en estas elecciones no deberíamos fortalecer los proyectos que apuntan hacia la conciliación de clases y llamamos al voto crítico en partidos de la oposición de izquierda al gobierno, y que estuvieron al lado de los trabajdores en las principales luchas del último período: el MAS y el MRPP.

El MRPP perdió cerca de 40% de los votos desde 2015, pero mantiene un resultado importante (0,68%) para una fuerza que se reivindica revolucionaria. No obstante, sabemos que el discurso de este partido carece de un diálogo más concreto que parta de las necesidades de los trabajadores. Más allá de eso, apunta una salida nacionalista como solución para el país, cuando vivimos en un capitalismo cada vez más mundial.

El MAS, por su parte, tuvo su peor votación de siempre, con 0,06% de los votos, concurriendo en seis distritos del país. Aunque haya cambiado los ejes de su campaña (que en las europeas fueron la extrema derecha y las opresiones), se mostró incapaz de hacer una real oposición a la Geringonça e insiste en la defensa de la unidad entre PCP-BE como salida de gobierno para el país, cuando estos estuvieron unidos en los últimos años para sostener al PS en el gobierno. Y, por eso, Gil Garcia acaba por defender que podría viabilizar un gobierno de la izquierda con determinadas condiciones, cuando se le preguntó si podría viabilizar una solución gubernativa del PS o del PSD, en el debate en la RTP entre los pequeños partidos. Lamentablemente, no traza ninguna línea roja frente a los gobiernos burgueses.

  1. Es preciso una alternativa revolucionaria de los trabajadores

La principal conclusión que podemos sacar del gobierno de la Geringonça y de estas elecciones es que no podemos quedarnos en la lógica del mal menor, tenemos que luchar por construir reales alternativas para los trabajadores.

El próximo período será de grandes desafíos para los trabajadores. Frente a una situación económica más inestable, será necesario combatir el próximo gobierno Costa, que ya anunció que pretende implementar “reformas estructurales”, y que frente a nuevas luchas de los trabajadores no medirá esfuerzos para reprimirlos, como hizo en el último gobierno. Al mismo tiempo, será necesario también combatir falsas alternativas, que lleven a la conciliación de clases o que disputen a los trabajadores para un programa racista y xenófobo como el de Chega.

Se hace necesaria la unidad para luchar y el desarrollo de un sindicato independiente, democrático y combativo. La situación de los jóvenes, de los negros, de las mujeres y LGBTs, y de los jubilados exige, cada vez más, una lucha fuerte y consecuente, que solo es posible en el camino opuesto al de la conciliación de clases.

No obstante, para que nuestras conquistas no retrocedan, tenemos que ir más allá. Es preciso una nueva revolución en Portugal, que derribe el capitailsmo y construya una nueva sociedad, socialista, sin opresión ni explotación. Para esta nueva revolución es necesaria una alternativa política, tenemos que construir un partido político que esté en las luchas cotidianas y que, por encima de todo, tenga un programa revolucionario para enfrentar a la clase dominante y sus gobiernos. Es al servicio de este proyecto que está Em Luta.

Traducción: Natalia Estrada.