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¿Por qué construir las precandidaturas del PSTU de izquierda revolucionaria y socialista?

PSTU Brasil

agosto 4, 2026

Trump aplica un tarifazo contra Brasil al mismo tiempo que retoma la absurda guerra contra Irán, demostrando cómo el imperialismo está dispuesto a utilizar agresiones comerciales, económicas e incluso militares para intentar ampliar el control de sus monopolios sobre naciones enteras.

Pero ni siquiera cuando Brasil es atacado por el imperialismo la burguesía brasileña se posiciona contra la subordinación económica a un país extranjero. Por el contrario, todos los principales sectores capitalistas del país están en contra de cualquier medida de reciprocidad o represalia. La Fiesp, la Fenatac, la Abimaq y muchas otras entidades defienden, en cambio, profundizar la subordinación del país a Estados Unidos.

En ese mismo sentido actúa Flávio Bolsonaro, un traidor a la patria y servil a Estados Unidos, que propuso postergar el tarifazo, ya que le garantizaba a Marco Rubio que atendería todas las exigencias de Estados Unidos en caso de ser elegido. Mientras cerrábamos esta edición, incluso, acababa de realizar una reunión con embajadores atacando el sistema de urnas electrónicas. Algo que su padre ya había intentado hacer y que tiene un objetivo muy claro: deslegitimar un resultado electoral que no le resulte favorable y buscar apoyo de su jefe en la Casa Blanca. Un golpista subordinado a Estados Unidos, como el resto de su familia y de la extrema derecha.

¿Y el gobierno de Lula? ¿Qué actitud tomará? A pesar de toda la retórica en defensa de la soberanía, el gobierno no adoptó ninguna medida práctica real contra esta nueva agresión económica imperialista. El vicepresidente, Geraldo Alckmin, llegó a afirmar que “ojo por ojo deja a los dos ciegos”, mientras el propio Lula sostiene que Brasil no abandonará la mesa de negociación ni aumentará el antagonismo con Estados Unidos. Mientras liberan miles de millones para las grandes empresas afectadas por los aranceles de Trump, continúan negociando y haciendo las concesiones que consideran posibles en beneficio de las multinacionales estadounidenses que ya dominan la economía nacional.

Dos proyectos con diferentes formas de subordinación al imperialismo

Desde hace años vivimos en Brasil una polarización entre Lula y Bolsonaro. Ambos representan proyectos políticos diferentes. El bolsonarismo está completamente alineado con Trump y con el proyecto autoritario de la extrema derecha mundial. El gobierno del PT, en cambio, preferiría subordinarse a otro sector del imperialismo, más vinculado al Partido Demócrata y a quienes defienden, al menos en el discurso, la democracia de los ricos.

Lula también defiende la entrega del país a otros sectores del imperialismo, como el europeo y el chino. Bolsonaro, por su parte, no tendría inconvenientes en alinearse exclusivamente con Estados Unidos, aunque Lula tampoco rechaza acuerdos con Trump, ni Bolsonaro con China. Todo esto demuestra que la disputa entre los distintos sectores imperialistas a nivel mundial también se expresa en diferentes disputas dentro de Brasil.

Es decir, Lula y Bolsonaro tienen proyectos distintos sobre cómo administrar el capitalismo brasileño e incluso sobre su relación con el imperialismo. Sin embargo, la primera observación es que ambos permanecen dentro de los límites del sistema actual. A pesar de sus diferencias, ninguno de los dos proyectos defiende realmente la soberanía nacional hasta el punto de proponer una ruptura con algún sector del imperialismo.

Es necesario enfrentar los engranajes del sistema

Combinar la lucha en defensa de la soberanía con la lucha por las reivindicaciones de los trabajadores, como el fin de la jornada laboral 6×1, un aumento general de los salarios hasta alcanzar el salario calculado por el Dieese y la ampliación de las inversiones en las áreas sociales, es fundamental.

Aquí volvemos al gobierno de Lula. La propuesta para poner fin al régimen laboral 6×1 quedó estancada en el Senado por responsabilidad tanto del Centrão como del propio gobierno. Del mismo modo, la política de aumento del salario mínimo es insuficiente y muy lenta, ya que depende del crecimiento del PBI y está limitada a un techo del 2,5 % de aumento real, todo ello como consecuencia del marco fiscal creado por el gobierno de Lula. La extrema derecha y el Centrão defienden empeorar una situación que ya es mala y profundizar aún más los ataques contra los trabajadores.

Incluso cuando se aprueban medidas progresivas, estas solo son conquistadas mediante una intensa lucha de los trabajadores y luego son deformadas o destruidas por los capitalistas. Por eso es necesario avanzar con una serie de medidas que permitan enfrentar los engranajes del sistema.

Junto con ello, proponemos la creación de Terrabras para explotar y refinar las tierras raras íntegramente bajo control de Brasil y bajo control de los trabajadores. Asimismo, es necesario reestatizar los sectores estratégicos de la economía brasileña que hoy están en manos de la burguesía brasileña e internacional, que controla una gran parte del PBI, mientras el excedente termina engrosando sus ganancias en lugar de destinarse a la industrialización, a las inversiones en el país o a resolver los problemas estructurales de desigualdad social, miseria y las pésimas condiciones de vida de la clase trabajadora.

Fortalecer una oposición de izquierda, revolucionaria y socialista

Al gobernar al servicio de los capitalistas, el PT no es capaz de enfrentar al imperialismo ni de garantizar las medidas necesarias para mejorar la vida de los trabajadores. Tampoco contribuye a derrotar a la propia extrema derecha, que sigue teniendo un peso importante en la sociedad incluso después de más de cuatro años de gobierno de Lula.

Por eso necesitamos construir una alternativa de izquierda que sea revolucionaria y socialista. Es evidente que la extrema derecha representa un peligro para los trabajadores. Pero también es evidente que el jefe de esa extrema derecha, a quien Flávio Bolsonaro le rinde honores, es Trump, con quien Lula continúa negociando sin enfrentarlo. Entonces, ¿quién fortalece realmente a la extrema derecha? ¿Quien construye una alternativa revolucionaria y socialista o quien gobierna junto con la derecha en favor de los capitalistas y del imperialismo?

No existe una alternativa de izquierda dentro de la base de apoyo al gobierno de Lula. Incluso para derrotar verdaderamente a la extrema derecha es necesario superar la política de conciliación de clases del PT, que mantiene un programa dentro de los estrechos límites del sistema y del régimen.

Es necesario recuperar la idea de que el programa verdaderamente útil para los trabajadores es aquel que contribuye a elevar su conciencia, su capacidad de organización y su lucha contra el capitalismo y por el socialismo. Por eso construimos las precandidaturas de la izquierda revolucionaria del PSTU.

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