En medios oficiales creyeron que sería fácil y resultó que no. Esfuerzo de madres y padres de los 43 y amplios sectores de masas obtienen un triunfo importantísimo al echar por tierra la versión oficial sobre la suerte de los normalistas. Peña Nieto encabeza un gobierno sumamente desgastado.

Por: GSO – México

El informe proporcionado por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) pegó por debajo de la línea de flotación del gobierno de Enrique Peña Nieto por la sencilla razón de que hizo quedar a su gobierno como mentiroso, lo cual todos sabíamos pero no podíamos demostrar.

Además de mentiroso mostró a un gobierno estúpido por la candidez que observó al construir una historia que cualquier escritor de telenovelas armaría mejor.

Lo más grave para Peña Nieto es que el círculo se va cerrando alrededor del cuartel del 27 Batallón de infantería, al cual el gobierno quiso dejar completamente al margen, aun cuando se sabe que ahí estuvieron algunos o todos los muchachos en la noche del 26 al 27 de setiembre.

El informe del GIEI demuestra un operativo de represión para lo cual se requiere de un aparato con el que solo cuentan las fuerzas federales. Por lo pronto, el gobierno tendrá que explicar qué pasó realmente.

Este es el centro de la lucha futura. Y una vez lograda la verdad tendrán que ser procesados todos los culpables. Lo que está claro es que el régimen así como está no soportaría una situación de ese tamaño, o en otros términos, caería. Por ahora, con la revelación del CIEI, ha quedado tambaleando.

La situación es tan crítica que es probable que distintos grupos patronales y el propio imperialismo vayan tomando distancia del gobierno, agravando la crisis política.

Lo interesante es que la agudización de la crisis política está acompaña de la agudización de la crisis económica, por lo que al movimiento de masas le esperan unos meses muy movidos.

Gobierno sumamente desgastado

Le restan tres años de gobierno a Enrique Peña Nieto. Lo que muchos nos preguntamos es ¿cómo harán para conservar la estabilidad política con un gobierno tan gastado sin correr el grave riego de verlo caer por una posible acción desde abajo?

Porque si esto llegara a suceder se iniciaría un proceso de profunda democratización que necesita ordenar todo en este país y dudamos mucho que los partidos gocen del prestigio suficiente para encabezarlo. ¿Resurgirá aquella consigna del pueblo argentino en 2001: “que se vayan todos”?

Una alternativa para evitar este proceso es acudiendo a la represión para acallar el enorme descontento del pueblo contra todo el régimen y no solamente contra el gobierno de Peña Nieto. Sin embargo, la represión como salida, para un Estado en crisis, siempre conlleva el riesgo de no resultar la solución y que la situación se agrave.

La pregunta es: ¿podrán sostener a Enrique Peña Nieto y evitar el deterioro de todas las instituciones del Estado?

Eso dependerá de la propia gente y de su capacidad de lucha para evitar un mayor deterioro del país, principalmente de los trabajadores y el pueblo.

Desde el gobierno creyeron que podían solventar más o menos fácilmente los crímenes de Iguala; quizá por eso lo hicieron, pero les estalló en las manos. Hoy Iguala-Ayotzinapa es también una lucha entre la memoria y el olvido. En [medio de] la impunidad, el gobierno apostó a superar las acusaciones de asesinatos, las ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas de los normalistas. Los padres de familia de las víctimas no han cejado en que se llegue a la verdad de los hechos y se haga justicia. El informe del GIEI es un punto a favor de la lucha por la memoria. Un paso adelante en la búsqueda de la verdad y la justicia.

Lea este y otros artículos en el periódico del Grupo Socialista Obrero, La Resistencia n.° 10, setiembre/octubre de 2015.-