En el día 14 de septiembre en la Universidad Católica (UCA) de Asunción, Paraguay, se produjo uno de los hechos más significativos, en el marco de la polarizada situación de la lucha de clases en el país.
Una situación que se agrava después de la quema del Parlamento, donde sectores importantes de las masas irrumpieron las calles y el escenario político expresando su hartazgo contra la política económica del gobierno y manifestaron su rechazo al intento de parte del del presidente Cartes, de perpetuarse en el poder
En efecto, en horas de la madrugada, el Decano de la Facultad de Derecho intentó un desalojo de los estudiantes que ocupan esta institución hace 45 días (demandando una educación más democrática). En una acción truculenta, sin ninguno respaldo legal, montando un aparato para-militar con matones contratados por las autoridades de la Universidad y utilizando la violencia física, buscaron avasallar la ocupación estudiantil. Pero fue rechazada por la resistencia de los estudiantes que expulsaran los agresores.
No contentos con esta derrota la dirección de la universidad instruyo y azuzó a estudiantes de la facultad de derecho (sector identificado con la derecha y ligado a la burguesía tradicional del país) a montar una turba con la participación funcionarios del estado e invadir violentamente la universidad para intentar nuevamente acabar con la toma estudiantil.
En la violenta acción para el ingreso al interior del edificio, rompieron ventanas, dañaron los portones, sin embargo encontraron la resistencia de los alumnos en lucha que vienen impulsando la ocupación de la institución. A estos se sumaron solidariamente los trabajadores de la Universidad que vienen montando una carpa en demanda de sus reivindicaciones laborales.
En la invasión al edificio los estudiantes de derecho y la turba violenta que los acompañaban, golpearon a los estudiantes en lucha, a los padres de familias que se encontraban en el recinto, así como a los trabajadores, entre los cuales se encontraba, el dirigente Julio López, presidente de la Confederación de la Clase Trabajadora (CCT) y dirigente del Partido de los Trabajadores, quien fue herido en el rostro y en partes del cuerpo.
Una vez que lograron romper la barrera, actuaron con mucha violencia con los estudiantes en lucha, quienes a pesar de los golpes, resistieron heroicamente logrando mantener la ocupación de la Universidad, aunque hayan perdido una parte del territorio ocupado.


La policía compareció al local, pero solamente para observar complacientemente, como la patota derechista, funcionales a las autoridades de la Universidad actuaban con total impunidad y violencia destrozando partes del edificio y golpeando a los estudiantes en lucha.
Al final de la noche los ocupantes firmaran un acuerdo y finalizaran la ocupación. Posteriormente llegó la solidaridad de distintos sectores, estudiantil, organizaciones sociales y sindicales, entre las cuales podemos destacar una frondosa delegación del SITRANDE, sindicato dos trabajadores del sector eléctrico, quienes una vez enterados del conflicto y de las agresiones, fueran llevar su apoyo y la solidaridad a los trabajadores de la universidad.
Luego fueron al local donde estaban los estudiantes que garantizaban la ocupación y ahí se solidarizaran con ellos con la consigna de “Obreros y estudiantes la unidad avanza”
La Universidad Católica amanece el 15 divida en grupos que se autodefinen y se enfrentan como pueden, fruto de una política nefasta y absurda implementada por la dirección de la institución ligada a iglesia católica y muy cercana al gobierno de Cartes.
Los trabajadores van realizar su asamblea el próximo miércoles y puede decidir ir a huelga, lo que aumentara el conflicto en la Universidad.
Es necesaria en este momento la máxima solidaridad de los trabajadores y de los movimientos sociales de Paraguay y de otros países. El ejemplo de los trabajadores del sector eléctrico debe ser seguido.
Envíe su solidaridad a esta dirección: [email protected]