Reforma-privatización de las pensiones. El pasado septiembre, Enrique Peña Nieto envió al Congreso una iniciativa para reformar la ley del Instituto de Seguridad y Servicios So­ciales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE). ¿Cuál es el propósito de la reforma?

Por: Avellaneda

La iniciativa de reforma de Peña tie­ne como principal objetivo separar del ISSSTE al Fondo Nacional de Pensio­nes de los Trabajadores al Servicio del Estado (PENSIONISSSTE), esto, para darle independencia administrativa y financiera; sin embargo, si bien en la re­forma se indica que el fondo será susti­tuido por una sociedad mayoritariamen­te estatal, afectará a los trabajadores afiliados que depositan allí sus ahorros para el retiro, pues se prevé disminui­rán las comisiones que obtienen de las inversiones de sus ahorros y no tendrán respaldo de las eventuales pérdidas de las mismas.

Reforma para llenar arcas del sector privado

Peña ha argumentado que, de no llevarse a cabo la reforma, PENSIONISSSTE corre el riesgo de verse en una crisis financiera pues en los últimos años ha disminuido el número de afiliados, quedándose con solo 3% del total del conjunto de entidades administradoras de fondos para el retiro (AFORES), además, señala que al ser un órgano subordinado al ISSSTE, esto le impide ser “competitivo en el mercado”. No obstante, en el mismo texto de la iniciativa, se indica que PENSIONISSSTE es, entre todas las administradoras de fondos de retiro, el que menos cobra comisiones a sus afiliados por costos de manejo de sus cuentas y el que ofrece los mejores rendimientos.

El proceso de saqueo de la seguri­dad social viene desde hace 20 años: el IMSS en 1995 y después se creó el PENSIONISSSTE como Afore descon­centrado del ISSSTE en 2007. Ahora viene el remate final: con esta reforma, los beneficios de las inversiones de los fondos irán a las arcas del capital pri­vado, pues la figura de sociedad ma­yoritariamente estatal 51%, ofrece la participación hasta por 49% a socios capitalistas privados.

Con la reforma se verán afectados los trabajadores del ISSSTE afiliados a PENSIONISSSTE, pero también tra­bajadores cotizantes del Instituto Mexi­cano del Seguro Social y trabajadores asignados (aquellos que no eligieron un fondo), un total de casi 1 millón y me­dio de afiliados. La masa de dinero que mueve el ISSSTE es de 119 mil millones de pesos que provienen del ahorro de los trabajadores, del que el gobierno y sus socios capitalistas quieren echar mano.

Para derrotar la reforma necesita­mos la unidad y superar a los charros sindicales[1]

Al momento de cierre de esta edición, la iniciativa de reforma prácticamente se impuso en el congreso, aprovechando sesiones nocturnas, en la víspera de fin de año. Aún ante la consumación de este ataque, urge la más amplia unidad de lucha y de acción de todos los tra­bajadores que se verán afectados con esta y las demás reformas que vienen en curso para la salud. Sin embargo, un gran obstáculo para dicha unidad son los charros sindicales, cómplices de las reformas. Pero éstos parásitos actúan con diferentes estilos. Están los que traicionan abierta y descaradamen­te, acompañando a los privatizadores, como los del Sindicato Nacional de Trabajadores de Salud (SNTSA) y tam­bién los que hacen encendidas declara­ciones y se lavan la cara denunciando la privatización del PENSIONISSSTE y también tardíos llamados a “luchar”. Todo para luego decir: “hicimos lo que se pudo”. Incluso, ha habido concentra­ciones a San Lázaro, lo que demues­tra la gran voluntad de movilización de los trabajadores afectados.

Pero con eso no alcanza. Es necesario y urgente que los agremiados de las bases y demás trabajadores afectados, exijan a la dirección de sus sindicatos que rompan la inercia, que organicen un verdadero plan de esclarecimiento y lu­chas y para actuar rechazando de forma contundente la reforma privatizadora.

¡Derecho a la seguridad social!

¡No a la privatización del PENSIONISSSTE!

¡Ni un peso más a las AFORES!

¡Seguridad social estatal, digna y de calidad para todos!

[1] En México, se denomina charrismo sindical a la alianza entre los dirigentes sindicales y el aparato del gobierno y la patronal, a partir de la supeditación y el entreguismo de la lucha obrera por parte de sus dirigentes en 1948 (N. de E.].

Artículo publicado en La Resistencia n. 12, diciembre de 2015.-

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