Miembros de la agrupación Black Lives Matter (Las Vidas de los Negros Importan) marcharon hacia la municipalidad durante una protesta  en Minneapolis, Minnesota, el 24 de noviembre  de 2015. La policía busca a tres hombres blancos en relación con el asesinato de cinco personas cerca de una comisaría de policía de Minneapolis, donde los manifestantes se habían congregado durante más de una semana para protestar contra el fusilamiento de un hombre negro desarmado – Jamar Clark – también por la policía, el 15 de noviembre -REUTERS / Craig Lassig.

Por: Florence Oppen

 ¡Qué mes, este noviembre! Mientras nuestros hermanos y hermanas en Brasil se estaban preparando para celebrar el mes de la Conciencia Negra[1] en las favelas y en los barrios obreros con el fin de luchar contra el racismo y el mito de la “democracias racial” en su país, acá, en los EEUU, hemos presenciado otra oleada de resistencia de parte de la juventud Negra, que ahora se está aglutinando en torno a la solidaridad árabe, siria, musulmana y Palestina. Los blancos racializados del imperialismo norteamericano y sus aliados (ya que Assad es ahora aliado del imperialismo norteamericano!) se vuelven más radicales a medida que los violentos ataque raciales aumentan. Si el año pasado tuvimos un despertar negro, primero con Ferguson y luego con Baltimore, ahora lo que tenemos es la represión concertada, un desencadenamiento consciente de las fuerzas pútridas del racismo. Esto no sólo tiene la cara de Donald Trump – una boca que lanza la amenaza del horror contenido en cada sociedad imperialista: también está la amenaza del fascismo, nazismo, genocidio; llámese como le plazca: la violencia sin límites que se descargará sobre los negros, mestizos, mujeres y LGBTTs– el tipo de violencia ‘reactivada’ en Ayotzinapa, Siria o Palestina.

Pasó el Día de Gracias -mejor dicho, de “Quitar Gracias”, o “Día de los Pueblos Indígenas”- y uno se sentía incómodo comiendo pavo, celebrando cualquier cosa en este país, cuando te estás sintinendo mal del estómago por la violencia racial generalizada, permitida bajo la conducción de un presidente negro. Obama, el primer presidente negro burgués e imperialista, es el signo de cambio de muchas cosas: de ser la pantalla de proyección de todos los males y el odio de la extrema derecha durante la campaña de 2008 (él era el musulmán-Negro-Anti-Norte Americano-socialista, ¿recuerdan?), pronto se convirtió en el operador de una genial desviación de la derrota militar y política sufrida en Irak y Afganistán, y fue la clave de la cooptación electoral de las sucesivas oleadas de resistencia social a la crisis (las huelgas de trabajadores inmigrantes, disturbios estudiantiles, Occupy, Wisconsin). Pero, por encima de todo, Obama ha sido la máscara perfecta para realizar el más grandioso rescate de bancos de Estados Unidos e imponer la austeridad, el desenlace de una crisis de vivienda, y una cruel degradación de los niveles de vida de los trabajadores. Más adelante, incluso para su propia sorpresa, se convirtió en el impotente, absurdo, criminal signo de la mimica burguesa de ‘solidaridad negra’, cuando estalló Ferguson y se organizó Black Lives Matter, y él permaneció pasivo frente al dolor infligido a su pueblo. Muchos comenzaron a preguntarse: ¿Será negro Obama, después de todo? ¿Cómo puede mantener una cara seria? La irónica y exasperante traición a su pueblo, sus 7 años de inacción frente al racismo institucional, su sumisión a la clase dominante de la supremacía blanca racista se han convertido en la puerta giratoria para el regreso del fascismo supremacista blanco y para la persecución violenta de los negros y de otros sectores de la clase trabajadora en los EE.UU. No sabemos a dónde nos puede llevar esto, no sabemos hasta qué punto es fuerte y arraigada la escoria Trumpista, pero sí podemos entender el signo de lo que está sucediendo, y qué fue lo que lo desencadenó.

De Missouri a Minneapolis: los negros resisten 

 Los jugadores de fútbol americano de la Universidad de Missouri hicieron algo muy audaz: se declararon en huelga contra sus jefes, la gestión corporativa deportiva de la universidad y las administraciones, que ven a los jugadores como semi-esclavos, productos semi-laborales. Caso en cuestión: los estudiantes negros son apenas 7% de la población del campus en la universidad de Missouri, pero 58 de los 84 jugadores becados son negros.[2]

El grupo organizador  “Estudiantes Preocupados 1950” quiso educarnos a todos frente al hecho de que el problema era más profundo: el campus fue construido en 1839 a base de mano de obra negra esclava, y a pesar de que ya en 1865 la esclavitud había sido abolida en el estado, no fue hasta 1950 que los primeros estudiantes negros fueron admitidos en la Universidad.[3]

La universidad pública de Missouri seguía siendo, igual que la mayoría de las otras universidades en el país, sólo para varones blancos.

Los estudiantes negros tenían que soportar racismo cotidiano, silenciamiento, calumnias, insultos, intimidación – como desparramar pelotitas de algodón fuera de sus dormitorios para recordarles la esclavitud, o esvásticas con amenazas escritas en los baños.[4] En octubre 2015, después de una serie de incidentes racistas en el campus, los estudiantes comenzaron a organizarse y a levantar la voz. Crearon un grupo (Estudiantes Preocupados 1950) e comenzaron a educar acerca de la injusticia racial e historia básica de los EEUU, y plantearon algunas demandas a la administración. Pero las autoridades universitarias los ignoraron, los patotearon, y casi son atropellados por el convertible del Presidente durante un enfrentamiento. Fue así que el equipo de fútbol tomó una medida audaz, una acción de la clase trabajadora: se declararon en huelga. El 7 de noviembre, los 32 miembros negros del equipo universitario de fútbol americano anunciaron que no iban a jugar ningún partido hasta que el presidente renunciase. Esta huelga podría generar un costo de multa de un mínimo de U$S 1 millón por cancelar el partido (más lo que se perdería por venta de entradas y actividades comerciales del evento).  Un día después de que se anunciara la huelga, el director técnico y la Asociación de Estudiantes de Missouri se expresaron apoyo de los jugadores, e incluso el gobernador del Estado mandó una adhesión.[5] El presidente renunció el 9 de noviembre, y esa fue una tremenda victoria, que demostró el poder de acción unificada -aún siendo apenas un primer paso en el enfrentamiento contra el racismo arraigado en el campus.

Alentados por esta victoria, los estudiantes negros, quienes venían sufriendo un racismo omnipresente e intimidación constante, comenzaron a organizarse y a hablar en voz alta en todo el sistema de educación superior de los EE.UU. La segunda semana de noviembre se caracterizó por las protestas estudiantiles y exigencias, desde Yale, hasta Ithaca College, e incluso Princeton.[6] Y sin embargo, el 15 de noviembre, todo el país vivió una vez más la misma vieja historia de violencia y brutalidad policíaca endémica, volcándose contra la juventud negra. Primero se dio lo de Minneapolis, cuando Jamar Clark, de 24 años, fue fusilado por la policía. Manifestantes de Black Lives Matters salieron a las calles, y cinco fueron fusilados por grupos parapoliciales neo-nazis.

Luego fue lo de Chicago, el 24 noviembre, cuando se publicó el video del asesinato de Laquan Mc Donald, de 17 años, por parte de la policía el 20 de Octubre de 2014, cuando estaba parado en el medio de la calle. Las estremecedoras imágenes del asesinato a tiros (¡16 tiros!) de un adolescente negro que estaba caminado por la calle (supuestamente con una cuchilla de 3 pulgadas) enfureció y asqueó a muchos de nosotros. No se ve negociación, confrontación o intimidación; tan sólo un tiroteo de quince segundos a un cuerpo que cae, y continúa tembrando por las balas. Es así como  en el año 2015, el Día de Acción de Gracias estuvo marcado por la sórdida realidad de este país, por otro genocidio conmemorando el original.

¿Qué significan las mentiras de Trump acerca de los refugiados sirios, y su odio a los mejicanos y los musulmanes?

Donald Trump como traficante de odios está recibiendo mucha atención, y los dirigentes de los partidos Demócrata y Republicano sólo están sacándose la responsabilidad de sus manos. Todos estos ataques suceden en el gobierno de un presidente del Partido Demócrata y su régimen, después de todo, y no parecen preocuparse demasiado por la cotidiana violación de derechos civiles. Los comentarios racistas anti-mejicanos de Trump ahora se han intensificado: el blanco móvil de su discurso de odio oscila entre los inmigrantes, los discapacitados, la comunidad LGBT, los musulmanes, los negros, las mujeres… y ahora también los judíos. El trabajo de Trump no sólo consiste en  nombrar públicamente, identificar y humillar a los chivos expiatorios designados como responsables por el actual estado de pobreza y frustración de los trabajadores norteamericanos. También desea canalizar la frustración de la clase trabajadora masculina blanca acerca de la inexistencia del 99% de recuperación económica, para apuntarlo hacia el blanco fácil. Además, desea inculcar comportamientos fascistas, para que los trabajadores se conviertan en ejecutores de su propia sentencia bajo el capitalismo. A sabiendas o no, Trump representa la amenaza potencial del fascismo que ha estado presente en los EEUU, así como en todo país imperialista, en momentos de gran crisis económica y la descomposición social. Nos advirtió hace algunas semanas que, si llega a ser Presidente, cosa muy poco probable por ahora (porque no tiene el apoyo de importantes poderes corporativos), “sucederán ciertas cosas que jamás pensamos que podrían suceder en este país en lo que se refiere a la información y aprendizaje acerca del enemigo. Entonces tendremos que hacer ciertas cosas que eran francamente impensables hasta hace un año”.[7]

Como un ejemplo de aquel “impensable” de cual la historia de los EEUU está llena pero que jamás se discute, Trump propuso recientemente que los musulmanes fueran obligatoriamente registrados en una base de datos nacional especial, y llevasen documentos diferentes, distinguidos, simplemente por su religión.[8] La islamofobia crece, y Trump es parcialmente responsable por darle alas y aceptación social en la esfera pública. Que alguien declare que “todos los musulmanes son terroristas”, violentos, o peligrosos, se ha convertido en algo que se defiende en aras a la “libertad de expresión” y la “opinión personal”. No obstante, el resultado de la provocación verbal y agresiones de Trump es muy concreto y material para las comunidades musulmanas (e incluso de aspecto árabe/indio): en Texas, por ejemplo, grupos parapoliciales armados patrullan alrededor de mezquitas y amedrentan a los miembros.[9] En todo el territorio de los EEUU (Texas, Connecticut, Florida)[10], las mezquitas han sufrido actos vandálicos, e incluso una tienda de Florida colgó carteles de «Zona Libre de musulmanes» en la entrada.[11] Incluso ha habido un juez lo suficientemente racista como para ponerse del lado del dueño de la tienda, contra los grupos de derechos civiles que presentaron cargos. En las dos semanas que siguieron a los ataques en París y al espiralado discurso islamofóbico de Trump, el Centro de Relaciones Americano-Islámicas ha reportado al menos 27 ataques fóbicos contra la comunidad musulmana.[12]

El discurso extremista de Trump empujó hacia abajo el límite de opresión ‘aceptable’ en una democracia. Por ejemplo, sus competidores republicanos al fin pudieron rebelarse contra el plan de Obama de acoger a 10.000 refugiados sirios en el país. Hasta ahora, 31 estados se oponen a dar asilo a los refugiados y sólo 5 han aceptado recibirlos abiertamente.[13] El candidato del Partido Republicano ha hecho una profesión de insultar y golpear todas las semanas a un sector obrero oprimido, y desde ya los partidos Republicano y Demócrata están felices con la idea de que alguien más haga el trabajo sucio tan necesario para garantizar recuperación en curso de las multinacionales estadounidenses: reforzar la opresión y la división y disminuir las capacidades políticas de una lucha unida y confiantes de la multirracial clase trabajadora norteamericana. El estilo “extremo” de Trump de hacer política es apelar a los trabajadores que están cansados del juego de la silla musical que hace la elite gobernante. El pueblo sabe que la llamada “alianza del 1%” de esta elite profesional de billonarios/millonarios con las principales corporaciones multinacionales con su ejército de abogados y lobbistas, son los que gobiernan el país, gane quien gane las elecciones. El problema es que parece no haber ningún modo de cambiar esto. Y Trump quiere crear esta ilusión para los trabajadores blancos pobres de que él lo va a lograr, porque finge ser un “poderoso” hombre de negocios, predispuesto a “decir la verdad al poder”. Y sin embargo, detrás de la pretensión de Trump decir la “verdad” al “común” hombre blanco, y detrás de las burlas al “lenguaje políticamente correcto” y a los “políticos profesionales”, lo único que hace el billonario es vocalizar y alentar la extensión de tensiones racistas, machistas y homofóbicas, así como las relaciones opresivas que se vienen cultivando en este país desde su fundación. Lo único que hace Trump es activar una de las válvulas de escape más antiguas diseñadas por economías imperialistas: guerras en el extranjero y guerras dentro del país, donde la violencia desatada entre los explotados se usa para subyugar mejor – o incluso para eliminar totalmente – alguno de los sectores más oprimidos.

Una nueva radicalización y la urgencia de solidaridad más fuerte y audaz

Las reacciones frente a las matanzas policíacas de los negros (y contra los ataques policiales contra los activistas de BLM) son un rayito de luz en medio de la oscuridad. Allí hay negros resitiendo y luchando, junto con trabajadores blancos, musulmanes, latinos/chicanos, inmigrantes, los LGBTT y muchos otros oprimidos que están dejando atrás sus miedos y su apatía para enfrentar la violencia racista que el status quo mantiene. Y están vinculando y unificando la lucha por ver que este sistema económico y social bajo el que vivimos la sostiene.

Cuando el lenguaje del poder superpone ataque a distintos objetivos -negros, musulmanes, refugiados sirios y palestinos, estos sectores tienen la oportunidad de unirse en un movimiento más audaz. En realidad, y sólo a guisa de ejemplo, tanto los estudiantes negros de la Universidad de California como los de Minneapolis comenzaron a barajar las consignas políticas y la retórica de Black Lives Matter: ya no se trata sólo de denunciar el lento genocidio de la juventud negra buscando la indignación y el apoyo del público norteamericano. Los cadáveres negros se alzan como sujetos políticos audaces y no como víctimas para un espectáculo liberal compasivo, tal como se los preparaba en el pasado: ahora se enfrentan directamente al Estado y todas sus instituciones desde la policía hasta el complejo industrial carcelario, a la educación pública, ya se contentarán con reformas pequeñas o «mayor representación». Ya saben que un presidente negro ha cambiado poco. Esta nueva generación de activistas negros está tomando conciencia de que el racismo está arraigado en el capitalismo norteamericano y que hace falta un movimiento que sea independiente de los partidos gemelos, un movimiento que dará lugar a la acción audaz y masiva, aunque al principio sea sostenido por una minoría. El movimiento Black Lives Matter tiene la posibilidad de hacer historia rompiendo con lo que Breitman (dirigente político socialista de SWP) llamó en 1964 “las enseñanzas, la influencia, la propaganda de todo el sistema capitalista desde la cuna hasta tumba, apunta al  lavado de cerebro del pueblo; a convencerlos, entre otras cosas, que las minorías pueden pedir y rogar, pero que no pueden hacer nada significante, que no pueden lograr grandes cambios hasta que hayan logrado el consentimiento de las mayorías”.[14]

Sin embargo, no se puede dejar solas a estas minorías. Es nuestro deber movilizar la lucha unificada de todos los sectores de la clase trabajadora atacada no sólo por Trump sino también por la policía y por las agrupaciones paramilitares, como el ataque a la Planificación Familiar.

Desde las mujeres hasta los refugiados sirios e iraquíes, debemos construir una fuerte solidaridad en acción de todos los explotados y oprimidos. En la Universidad de Berkeley, activistas sindicales que se manifestaron en apoyo del contrato del profesor (UC-AFT) y se unieron a la protesta organizada por la Unión de Estudiantes Negros; en otro ejemplo, en Vermont, miembros del sindicato de trabajadores United Electrical (UE) se organizaron contra el Ku Klux Klan.[15] Tenemos que desarrollar y ampliar estas acciones de lucha unificada. ¡Saquemos esto a las calles en manifestaciones y protestas, para demostrar que los objetivos de esta estrategia de búsqueda de chivos expiatorios están listos para unirse y ponerle fin a la creciente banalización de los sentimientos anti-negros, anti-musulmán, y anti-derechos de mujeres que han sido impulsados en nuestro país!

[1] https://en.wikipedia.org/wiki/Black_Awareness_Day

[2] http://college.usatoday.com/2015/11/08/missouri-football-players-boycott/

[3] http://www.kansascity.com/news/special-reports/article44793585.html

[4] http://www.huffingtonpost.com/entry/tim-wolfe-homecoming-parade_56402cc8e4b0307f2cadea10

[5] http://www.kansascity.com/news/special-reports/article44793585.html

[6] http://www.nytimes.com/2015/11/12/us/racial-discrimination-protests-ignite-at-colleges-across-the-us.html

[7] http://www.redstate.com/2015/11/20/donald-trump-say-registering-muslims/

[8] Ídem.

[9] http://thescoopblog.dallasnews.com/2015/11/armed-protesters-set-up-outside-islamic-center-of-irving.html/

[10] http://www.thestar.com/news/world/2015/11/18/us-mosques-vandalized-muslims-threatened-after-paris-attacks.html

[11] http://thescoopblog.dallasnews.com/2015/11/armed-protesters-set-up-outside-islamic-center-of-irving.html/

[12] http://thinkprogress.org/justice/2015/12/01/3726648/islamophobia-since-paris/

[13] Los cinco estados que aceptaron son Washington, Colorado, Connecticut, Vermont y Delaware. – http://www.cnn.com/2015/11/16/world/paris-attacks-syrian-refugees-backlash/

[14] https://www.marxists.org/history/etol/writers/breitman/1964/xx/minority.htm

[15] http://news.infoshop.org/fascism/vermont-ue-marches-against-klan