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Correo Internacional

La situación de los inmigrantes en los Estados Unidos

junio 15, 2017

La tormenta de la represión contra los inmigrantes ha sido la política que más continuidad ha tenido en cada una de las administraciones que han llegado al gobierno de los Estados Unidos. Hoy, con la victoria de Donald Trump como presidente, parece que seguirá lloviendo sobre mojado. Exactamente después de ser fuertemente afectados por una tormenta huracanada no anunciada, como lo fue la administración Obama, que lanzó una cacería humana, la más grande vista en la historia reciente.

Por: Corriente Obrera, Estados Unidos (organización simpatizante de la LIT-CI)

Una persecución humana que se implementó en todo el país, arrojando como resultado más de tres millones de deportados en dos términos presidenciales consecutivos. Y, mientras las redadas y las deportaciones se implementaban, Obama dejaba boquiabiertos a sus seguidores con discursos que contenían más que nada hipocresía y chantaje político, tratando de cubrir así esa realidad tan deshumana y represiva que él mismo ordenara contra los inmigrantes, con persecución, encarcelamiento y deportaciones masivas.

Ahora, con la crisis del Partido Demócrata se abre una posibilidad de movilización de los inmigrantes, como parte de la lucha de los trabajadores contra el gobierno Trump, independiente del Partido Demócrata.

Los inmigrantes indocumentados en el ojo del huracán

Los inmigrantes indocumentados son el sector que quizá más ha sido amenazado directamente por Trump. Por lo tanto es de esperarse que cumpla sus promesas pues, de todas maneras, es una de las comunidades más discriminadas y reprimidas en el país. Pero esto es así porque no se ha dado un buen nivel de organización, producto de que los demócratas se han encargado de impedir eso, desarticulando constantemente la conciencia, la organización y la lucha de estos.

La comunidad está a la expectativa de cómo salir a luchar. Ven como todos los espacios están maniatados por organizaciones ligadas a los supuestos “buenos” demócratas, organizaciones que cobran altos precios a los inmigrantes por cualquier trámite legal. Por otro lado, la última elección deja claro que los trabajadores y la mayoría de los inmigrantes han perdido casi toda la confianza en cualquier gobierno de Estados Unidos.

Pero, a pesar de todo, y con todas las contradicciones que existen, los inmigrantes han sido un sector social con mucha dinámica de lucha. A veces con acciones masivas y otras veces no tanto así. Pero han desarrollado mucho activismo a través de varios años, como en la época de los 80s, en varias ciudades estadunidenses, participando masivamente en las protestas contra las guerras intervencionistas de los Estados Unidos en Centroamérica, solidarizándose con las luchas de estos pueblos. Las movilizaciones que antes eran de asistencia limitada se convirtieron en grandes movilizaciones con mucha energía porque ese nuevo componente migratorio centroamericano recién llegaba.

En 1994, los inmigrantes dieron otra muestra de su organización y combatividad con una variedad de protestas para enfrentar la proposición 187, una ley anti-inmigrante presentada por el gobernador republicano de California, Pete Wilson, aprobada por el gobierno pero rechazada por la comunidad, donde se dio una de las movilizaciones más grandes (en octubre 16 de 1994), con una masiva protesta (mayor aún que las protestas en Los Ángeles desarrolladas contra la guerra de Vietnam). En 2006, se logró movilizar más de un millón en Los Ángeles y varios millones a nivel nacional. Tales movilizaciones presionaron a la Corte a declarar esta ley anticonstitucional.

Los inmigrantes y su movimiento padecen un gran problema. Este radica en la falta de organización y esto tiene que ver con el partido demócrata, pues la mayor parte de las organizaciones que dicen luchar por los inmigrantes están influenciadas y financiadas por el gobierno, el mismo gobierno que reprime y hace las redadas y las deportaciones.

Si esto continúa así, la lucha no podrá avanzar. Mientras las organizaciones disque pro-inmigrantes sigan estando bajo esa influencia política y ese control organizativo gubernamental, la causa inmigrante continuará presa, controlada y dirigida por esa burocracia sindical y comunitaria, imposibilitando que tome su cauce normal, rebelde y anti-gobierno.

La única posibilidad de avanzar en la lucha de los inmigrantes es que esta sea parte de la lucha conjunta de los trabajadores contra la burguesía. No existe posibilidad de unificar en esa lucha a los trabajadores inmigrantes con aquellos inmigrantes que hoy son parte de la burguesía estadounidense.

Es la burguesía la que busca dividir a los trabajadores inmigrantes del resto de los trabajadores con posiciones xenófobas. Es preciso luchar por la unidad de los trabajadores, lo que significa luchar duramente contra las posiciones xenófobas dentro del movimiento sindical y contra las direcciones burguesas y reformistas que las estimulan, combatiendo la influencia republicana y demócrata entre los trabajadores.

Hay que recordar que las luchas de los pueblos nunca se dan de la mano de los gobiernos que les reprimen, y esa regla también aplica aquí en los Estados Unidos. Por esa razón específicamente hay que luchar completamente libre de toda influencia política del gobierno, que siempre va acompañada con los fondos económicos que dan a este tipo de organizaciones burocráticas.

El ambiente desde la victoria electoral de Trump se siente pesado: la dinámica de este con la formación de su gabinete indica que su plan reaccionario va firme. Al mismo tiempo, con temor y sorpresa, los inmigrantes están poniendo atención y fijando su mirada en lo que está pasando. Algunos organizándose y otros preguntando qué hacer para enfrentar ese futuro incierto. Mientras tanto, las protestas se comenzaron a dar por distintos sectores, principalmente la juventud, desde el mismo momento en que Trump se perfilaba ganador (esa misma noche hasta las 4 de la mañana) y continuaron así todos los días, día y noche, por tres semanas. Esa dinámica parece ir configurando lo que podría ser la respuesta del pueblo y de los inmigrantes hacia Trump. Esa es la situación en que están las comunidades de los inmigrantes.

Divide y dominarás: compra activistas y detendrás su lucha

Sabemos que la conciencia de los pueblos que están en lucha avanzada, cuando se ven amenazados y reprimidos, es como una ley natural que se ha dado a través de la historia de la lucha de clases. A pesar de que no se puede predecir el futuro sobre los niveles de lucha que podrían darse, sí se pueden señalar elementos que pueden, en cierto modo, indicar que los inmigrantes sí lucharán más y mejor. Porque se ha visto su inconformidad de cómo las cosas están y se ha manifestado una y otra vez esa disposición de querer hacer que esta justa lucha avance y triunfe. Porque se trata de hijos, hijas, padres, madres, hermanos, hermanas, abuelas, abuelos, amigos, amigas, esposas y esposos. En otras palabras, se trata de lo más importante que todo ser humano tiene: su familia y sus seres queridos, que son los que están amenazados con redadas y deportaciones; y ese es el elemento movilizador fundamental. Los elementos señalados de por qué la lucha no avanza son muy importantes y, por eso, hay que explicarlos bien y que se puedan entender a cabalidad.

Cuando Obama aprobó DACA y DAPA [1], independientemente de que suponía dar un respiro a un sector de los inmigrantes indocumentados (particularmente a los jóvenes estudiantes y a los padres de algunos de estos), más que una realidad fue una ilusión. Pero una ilusión con objetivos políticos específicos para el gobierno, para dividir y detener la lucha, crear separación entre los dos sectores creados: los que calificarían y los que no. Al mismo tiempo, se trataba de dejar sin calificar a la mayoría de inmigrantes para poder así continuar utilizando la mano de obra barata sin beneficios sociales, facilitando así a las pequeñas, medianas y grandes corporaciones a obtener rápidas ganancias económicas.

Estos dos programas migratorios se crearon básicamente para dividir completamente al movimiento pro-inmigrante, al grado que hoy (diciembre 2016) las exigencias son enfocadas más que nada a que se mantengan esos dos programas. Se ha hecho a un lado la petición central fundamental: ¡por la legalización plena ya y para todos los inmigrantes! Que también incluya un mecanismo de reunificación familiar para que los familiares ya deportados sean reintegrados al país, se les den sus derechos y se les integre a sus familias.

Esto no quiere decir que no hay que aprovechar DACA y DAPA. Por el contrario, hay que hacerlo (y defenderlas si las atacan), ya que todo lo que se puede arrancar al gobierno, que dé derechos y solucione, aunque sea parcial y temporalmente, y solo para unos pocos, debe ser utilizado, pero sin quitar la vista del objetivo central de esta lucha: ¡derechos plenos ya y para todos!

Todo este retroceso en las exigencias políticas fundamentales es producto de esa influencia tramposa demócrata que, con todos sus recursos, domina en la actualidad a una gran parte de las organizaciones que, como los sindicatos, [son] dirigidas por burócratas corruptos, encargados de que la lucha de los inmigrantes no avance y no se desarrolle más, manteniéndola amarrada dentro de los parámetros político/organizativos que el gobierno demócrata/republicano dicta.

En esas organizaciones, las opiniones que tratan de criticar al gobierno demócrata de Obama son hechas a un lado y se les humilla para que así nadie más se atreva a hacer esos señalamientos. Estas organizaciones son las que dan servicios legales de diferente clase a los inmigrantes: en defensa de los derechos civiles, humanos, culturales, minorías. Pero los fondos se los dan las corporaciones y los demócratas que están en el gobierno y funcionan antidemocráticamente. Por eso, están limitadas a compartir la visión, los objetivos, la corrupción y la política corporativa del gobierno.

Los servicios que dan son utilizados para influenciar políticamente a la población. Otro objetivo es buscar e identificar a los activistas que ya están luchando por los inmigrantes en las comunidades, en los colegios, en las fábricas y en las calles. A estos activistas les ofrecen un salario, privilegios, recursos para reforzar su “activismo”; toda una variedad de “oportunidades” para que hagan “activismo” cómodamente. Lo cual se presenta como un avance personal, pues es como seguir luchando con la comunidad pero con salario y otros beneficios, además de seguir dentro de una organización “reconocida”.

Lo que no explican esas organizaciones “pro-inmigrantes” es que, al comprometerse a trabajar de esta forma, se está sujeto y obligado a defender las políticas del gobierno, el planteamiento demócrata y, por medio de esto, acoplarse a la política de que los demócratas son los “buenos” y los republicanos son los “malos”, cayendo en la discusión política sin fin de cuál de los dos partidos es el más anti-inmigrante. Niegan la realidad de que los dos, demócratas y republicanos, son partidos racistas, represores y anti-inmigrantes.

El rol que estos activistas juegan una vez que ya son contratados con salario (o los que estas organizaciones burocráticas pro-gobierno utilizan como voluntarios sin pago) no es más de luchador social sino que se convierten en una barrera de contención que se encarga de detener, paralizar y enfriar los ánimos e iniciativas para luchar por parte de las comunidades de los inmigrantes.

Estas organizaciones como CHIRLA, CARECEN, Hermandad Mexicana y Vamos Unidos USA, por solo mencionar algunas, han creado una burocracia comunitaria para acarrear seguidores hacia el partido demócrata. Mienten y traicionan la lucha porque promueven la idea de que los demócratas son “aliados” y “defensores” del pueblo pobre, de los trabajadores y de los inmigrantes. Ocultan realidades demoledoras como lo son los más de tres millones de deportados por ese presidente demócrata al que promueven como “gran humanista y progresista”. Algunos llegan al delirio desenfrenado de llamarle “socialista” al presidente Obama, el “deportador en jefe”.

Las movilizaciones que los burócratas sindicales y comunitarios han apoyado es porque les ha sido imposible detener más ese impulso de lucha inmigrante, obrero y popular que ha estado presionando por hacer algo y confrontar los ataques del gobierno demócrata o republicano, y así se han visto obligados a hacer uso de todo el aparato burocrático que controlan y que logra movilizar a mucha gente.

Por la organización independiente sin influencia demócrata o republicana

Lo que los inmigrantes necesitamos es organizarnos de forma independiente. Que no exista ni un solo vinculo con los partidos corporativos racistas, represores y antiinmigrantes como lo son los demócratas y los republicanos. Un movimiento amplio y democrático que busque aliarse y apoyarse en las otras minorías y la diversa clase obrera para crear unidad de acción con las otras organizaciones que ya están en lucha defendiendo otras causas.

Un movimiento libre de la influencia gubernamental, corporativa y demócrata, seguro logrará desarrollarse mucho más pues, al no ser más influenciados por esa barrera de contención burocrática y traidora, una verdadera correa de transmisión contra el avance de las luchas, creará espacios para nuevos planteamientos e iniciativas de los inmigrantes y dará un gran impulso a su organización y lucha.

Nosotros consideramos que la resistencia a las actividades racistas del gobierno de Trump solo serán derrotadas a través de la organización de comités de resistencia, que consideramos deben desarrollarse en colegios, barrios, iglesias y lugares de trabajo. Estos comités deberán discutir internamente las tareas específicas a desarrollarse en la defensa de sus intereses.

Hay muchas otras cosas que hacer para darle fuerza a esta lucha. En primer lugar, darse cuenta que en todo conflicto social, particularmente contra la avaricia corporativa, si no se tiene con qué presionarles para que acepten las peticiones hechas, estará difícil poder arrancarles algo sustancial en ese sentido. Solamente creando una fuerza de presión efectiva haremos que el gobierno ceda en este conflicto social de los inmigrantes, utilizando métodos obreros de lucha como la movilización constante, la huelga y el boicot.

Esto quiere decir que se necesita formar comités para conseguir apoyo e ir a hablar con los trabajadores, sindicalizados o no, para explicarles esa posibilidad de la huelga a nivel nacional, mucho más inmensa de lo que se dio en el 2006, donde varios sectores aisladamente paralizaron labores.

Ahora, para incentivar esa huelga nacional, no podrá ser única y exclusivamente en base al conflicto social de los inmigrantes. Lógicamente hay que incluir todo aquello que interese a los trabajadores como un mejor salario, salud de calidad cubierta completamente por el gobierno, días de enfermedad pagados, entre otras cosas. Exigencias que benefician a toda la clase trabajadora de la que son parte la gran mayoría de los inmigrantes. Se puede incluir la defensa de las comunidades de color que son reprimidas por los cuerpos policiales, los derechos de igualdad para las mujeres, y el respeto a la comunidad LGBTQ, etc.

Además, este conflicto social entre los inmigrantes y el gobierno corporativo demócrata o republicano no debería verse solamente dentro de las fronteras de los Estados Unidos, ya que las comunidades inmigrantes tienen vínculos con sus pueblos de origen. Allá en los países de donde vienen. Y no solo eso: son el sostén de la economía de varios países y eso es un elemento bien importante porque crea las posibilidades de extender su lucha y conseguir apoyo en un boicot que, de implementarse, no caería en campo árido sino en un terreno muy fértil, ya que la gran mayoría de pueblos están en pie de lucha, están en bronca con sus gobiernos y tienen en cierto modo un sentimiento antiimperialista.

Así que, extender el llamado a boicotear y pronunciarse contra las redadas y deportaciones a otros países, no es del todo una idea deschavetada sino todo lo contrario. Podría ser el inicio de esa interrelación de los pueblos en lucha que tanta falta hace aquí como allá en otros países. Mas para que esa relación de pueblos en lucha tuviera esa interrelación es necesario levantar demandas o exigencias que respondan a todos esos pueblos hermanos en lucha. Estas demandas podrían ser: ¡No mas injerencia de ningún tipo en los países en vías de desarrollo, de donde vienen los inmigrantes! ¡Por el respeto de su soberanía y libre elección de sus gobiernos sin la intervención de los Estados Unidos ni de cualquiera de sus aliados imperialistas, incluyendo las corporaciones multinacionales! ¡ Alto a la represión de los pueblos en lucha! ¡Respetar las protestas, huelgas y toda acción que los pueblos decidan hacer para impulsar sus luchas y defender sus intereses!

En fin, los problemas que afectan a los pueblos de donde vienen los inmigrantes, causados principalmente por la política exterior de los gobiernos de los Estados Unidos, que es exactamente la causa número uno que ha provocado las inmigraciones masivas de los pueblos. Pues el saqueo de recursos, la superexplotación y esa sádica busca de enriquecimiento rápido y abundante ha sido posible con la imposición de gobiernos corruptos apoyados por los Estados Unidos, en muchos países. Empezando por el de México, que reprime, desaparece, tortura y asesina a todos aquellos que resisten al gobierno, el mismo que los demócratas y republicanos de los Estados Unidos han apoyado por muchos años. Así que, si de buscar aliados se trata, solo hay que ver mucho más allá de hasta donde los burócratas traidores y las organizaciones reformistas que fomentan la colaboración de clases han dejado ver y explorar esas otras posibilidades, y tratar así de llevar a su máxima expresión la lucha de los inmigrantes indocumentados.

También se deben impulsar demandas por la defensa de otros inmigrantes en Europa, en Medio Oriente, África y Asia, tanto en términos organizativos como en el desarrollo de políticas que les protejan. Mencionamos una (aclarando principalmente que estamos completamente contra esas guerras): ¡Todo país desarrollado que intervenga en una guerra contra países más débiles debe hacerse cargo de una forma u otra de los refugiados que esa guerra produzca, por mandato de justicia y humanidad!

Hoy es el momento de prepararse mucho más para hacerle frente a la situación que se aproxima y hay que salir a luchar masivamente. No caer presos de las maniobras políticas que los demócratas ya están implementado para que las comunidades se confíen y bajen la guardia, situación que podría ser peligrosa porque hay que recordar que los supuestos “aliados” demócratas y sus promesas son tan enemigos y represivos tal cual son los republicanos. No hay otra alternativa sino la más amplia lucha con objetivos políticos firmes y consecuentes con todos los inmigrantes.

Derechos plenos ya y para todos, que incluyan un mecanismo para la reunificación familiar.

No más redadas, deportaciones y detenciones.

Alto a la separación familiar

Desarrollo de Comités de Defensa de los Inmigrantes contra la represión policial.

Educación gratis y de calidad para todos.                                                                                                      

Alto al racismo y la discriminación contra los inmigrantes y todas la minorías. Solidaridad con las comunidades musulmanas.

Por la unidad de las minorías de negros y latinos para luchar contra los ataques del gobierno corporativo. Por la unidad en las luchas de resistencia de las minorías, particularmente de negros y latinos con los musulmanes.                                                                              

Alto a la política exterior de los Estados Unidos de intervención en otros países.

[1] DACA (Deferred Action for Childhood Arrivals) es una política que concede dos años de plazo a aquellos inmigrantes indocumentados jóvenes y adultos que ingresaron al país antes de cumplir 16 años. Si cumplen ciertos requisitos (tener trabajo y no haber sido condenados por delitos) obtienen permiso de residencia pero no ciudadanía. DAPA (Deferred Action for Parents of Americans) es una política que difiere la deportación para aquellos inmigrantes indocumentados que viven en Estados Unidos desde 2010 o antes, con hijos que ya son ciudadanos o residentes documentados permanentes.

Artículo publicado en la revista Correo Internacional n.° 16, enero de 2017.-

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