Coalición electoral de Tsipras, Izquierda Ecología y Libertad, Refundación, [email protected]: la bancarrota del proyecto reformista.

“La Coalición Tsipras murió. Muerta por la radical chic Bárbara Spinelli, que prefiere su reducto fashion a la política” (1). ¿Es posible no recordar el caso de la responsable comunicación de la Coalición Tsipras (Bacchiddu Dixit) que, en vísperas de las elecciones europeas, difundió en las redes una foto que la retrataba de biquini para patrocinar con los propios atributos físicos el voto en la coalición capitaneada por el líder griego? Despedida –parece– bajo el impulso de la misma Spinelli, fue después admitida en la redacción del Servicio Público, el programa televisivo de Santoro, beneficiada por la notoriedad conquistada desde ese episodio.

(…)

¿Y la Coalición Tsipras después de la elección europea? 

Es verdad, la Coalición Tsipras murió en la cuna, pero no hay ningún asesino. Se trata, por el contrario, de un caso de muerte natural. Y anunciada por el mismo recorrido que trajo el nacimiento de ese reformulado agregado electoral (2). La elección de tres euro-parlamentarios –de los cuales sólo uno de ellos está ligado a la Refundación Comunista, mientras los otros dos son exponentes de la intelectualidad pequeñoburguesa progresista liberal– representó apenas un tratamiento agresivo para prolongar la existencia de la “criatura”, y que al líder griego que le dio su nombre le sirvió como un pequeño peldaño más en su escalada al gobierno del país helénico [Grecia].

Una escalada que se hace más fuerte con las importantes piezas agregadas por Alexis Tsipras en el mes de setiembre. Primero, su presencia –saludada con calurosa acogida por la elite del gran capitalismo italiano– en el Fórum Ambrosetti de Cernobbio (el cenáculo de la gran burguesía local) (3), en el cual flirteó con Mario Monti, en un torrente de elogios mutuos (4). Enseguida, apenas pocos días después, la visita del Papa (5).

Y mientras Tsipras “fanfarroneaba” con los poderes –terrenos y… “extraterrenos”– para poder acreditarse como futuro gobernante responsable y confiable a los ojos de la economía internacional, volaban los trapos en su “criatura” italiana.

De un lado, el SEL de Vendola y Fratoianni se depuraron de la corriente capitaneada por Gennaro Migliore, que abiertamente teorizaba la entrada directa en el Partido Democrático como su ala izquierda, prácticamente ya había roto con la coalición Tsipras y observa una posible recomposición en el cuadro de una “coalición de los derechos y del trabajo” (6) para construirse con algún sector de la izquierda del PD, los que sobraron del Socialismo 2000 (Patta, Salvi), la FIOM de Landini y la corriente de Claudio Grassi, ya en libre salida del PRC. El banco de prueba de ese enésimo proyecto reformista fue la manifestación del día 4 de octubre en Roma (7).

Por otro lado, la Refundación Comunista está ahora luchando, en realidad, con su propia ruptura. El congreso pasado del partido de Ferrero registró una divergencia más entre la corriente del secretario y aquella de Claudio Grassi. Recientemente, este sector se presentó en el exterior con una autonomía siempre mayor, constituyéndose en asociación (“Izquierda Laborista”) y celebrando, en el evento nacional de finales de setiembre, el acuerdo de la nueva coalición que acabamos de mencionar (8).

En el cuadro de una coalición Tsipras caracterizada por la gestión de los “intelectuales” (Revelli, Spinelli, Viale) y totalmente paralizada después de la elección europea, incapaz de dar a sí misma una estructuración mínima, la Refundación profundizó su propia crisis cada día, alimentando aquella de la coalición que, por su parte, realimenta aquella del PRC. Mientras el partido es dilacerado por la ambigüedad de las actitudes para obtener respeto en las próximas elecciones regionales (¿aliarse o no al PD?), voces recurrentes ya dan por cierta la próxima división de los grassiani (9), que asestarían así el golpe de misericordia a la organización de Ferrero.

[email protected]: una historia que nadie podrá contar

Otra historia en la izquierda italiana se relaciona con aquella que acabamos de describir, y es la relativa al estado cataléptico de [email protected], un ectoplasma que se formó de las cenizas de otro acuerdo matrimonial reformista: el Comité No Debito de Giorgio Cremaschi (10). Hablamos de “ectoplasma” porque para definirla como una organización debería haber ocurrido por lo menos un nacimiento. Pero, al contrario, en la distancia de un año y medio desde su evocación (11), no se realizó.

La historia de [email protected] se desarrolló con una serie interminable de asambleas locales y nacionales, coordinaciones, comités y varias reuniones, hasta que el 5 de octubre pasado, la enésima asamblea nacional (con la presencia de pocas decenas de activistas) aprobó un documento político (12) y un estatuto en el cual se percibe que [email protected] pretendía estructurarse “no como asociación” y ni siquiera como “un nuevo partido” (13), pero sí… como movimiento político.

La razón de esta reticencia está exactamente en el hecho de que [email protected] nunca nació efectivamente. Es muy grande la ambigüedad que marcó su trayectoria y que consagra hoy la más absoluta indeterminación. Habiendo consentido, por ejemplo, desde el inicio, el régimen de la doble afiliación, hizo que los militantes de la Refundación que habían adherido en principio, se desafiliasen después cuando surgió la coalición Tsipras. De ese modo, fue para los turigliattiani de la Izquierda Anticapitalista, que hoy cantan el de profundis para [email protected] en la resolución de la Coordinación Nacional del 25 de setiembre (14). El resto, es el mismo documento político aprobado para hacer nota de pesar por la separación que estas dos organizaciones consumaron contra la “criatura” de Cremaschi.

Por otra parte, un proyecto político tan confuso y reticente desde su inicio (15), mezclado lo suficiente para crear la enésima caldera “anticapitalista”, sólo podría llevar a un resultado como aquel eficazmente descrito por el colectivo local que más que todos había ingenuamente creído en el proyecto [email protected], impulsado por su formalización pero encontrando obstáculos intraspasables en la autoproclamada dirección (16). Por otro lado, el resultado de un recorrido así agitado, artificial y ambiguo, está en los números de afiliados, como estaría en el estatuto: ¡cerca de sesenta (17)!

De todo lo que sintéticamente describimos, no podemos más que definir [email protected] como una organización que nunca nació y que, por los principios que se propuso, no hubiera podido incidir sobre la realidad política. Así como permanece confirmada–más allá de las intenciones con las cuales se formuló en la época– la supersticiosa observación que Giorgio Cremaschi hizo en la intervención de abertura de la asamblea de mayo de 2013, notando que, en el fondo, no sería exactamente auspicioso organizar un acto de lanzamiento en el lugar donde se celebró una sepultura tan famosa: ¡Aquella del mayor partido comunista occidental: la Bolognina [1]!

Las perspectivas para enfrentar la crisis del reformismo

En fin, el cuadro de la izquierda reformista italiana es bastante desolador. La crisis del capitalismo trae inevitablemente consigo la crisis de todos los proyectos reformistas (más o menos de izquierda) porque, cuando el capitalismo no tiene más limosnas para distribuir, es el papel de esas mismas organizaciones reformistas el que se reduce casi completamente. Con todo, en su interior hay aún decenas y decenas de activistas honestos que por años creyeron verdaderamente, al precio de sacrificios personales, en la construcción de un partido que se pusiese como objetivo cambiar esta sociedad dominada por el capitalismo.

La historia demostró, sin posibilidad de apelación, que sólo un partido y una Internacional auténticamente revolucionarios pueden cumplir esa tarea. Y, en lo que respecta a nuestro país, se trata de realizar urgentemente su construcción. Los militantes del PdAC, como sección italiana de la LIT-Cuarta Internacional, están empeñados en esa tarea que, no obstante, no puede recaer sólo sobre sus frágiles espaldas. Hay, por el contrario, necesidad de un esfuerzo hacia el cual deben dedicarse, justamente, todos aquellos compañeros que, en el interior de la Refundación o de otras organizaciones, piensan en construir un proyecto de cambio real pero que, al contrario de eso, preparan una bancada parlamentaria o cualquier otra cosa útil para su dirigente de turno.

Es necesario que hagamos un balance histórico del reformismo en general y de sus organizaciones en particular. De ese modo, podremos liberar un indispensable patrimonio de energía militante que no debe para nada caminar disperso, sino ponerse en movimiento para la construcción del partido revolucionario que aún no existe.

Notas:

(1) Se refiere a las numerosas ausencias en Bruselas, de la nueva elite parlamentaria (Il Corriere della Sera, 21 agosto 2014).

(2) Recorrido que analizamos profusamente en el artículo “L’altra Europa’ di Tsipras e dei riformisti nostrani. L’illusione di ‘democratizzare’ l’Ue imperialista”, en la página http://tinyurl.com/po4heas.

(3) La Stampa, 7/9/2014.

(4) Http://tinyurl.com/pw3nyeo. Oppure, http://tinyurl.com/py5yx7j.

(5) Http://tinyurl.com/l754ldj. El site griego Enikos define el encuentro “histórico”: http://tinyurl.com/m35ynw4.

(6) Http://tinyurl.com/px4jnb8.

(7) Una demostración más de la desunión del SEL de la Lista/Coalición Tsipras está dado por la postura para las próximas regionales: ya en la Emilia y en Calabria, el partido de Vendola participa de las coaliciones con el PD.

(8) Significativa la presencia del estado mayor del SEL en todos los momentos de debate y, en el debate de cierre, aquel de Civati del PD y de Vendola en persona, que con Grassi discursaron sobre el tema “¿Una Italia sin Izquierda o una nueva Izquierda para nuestro país?”. De “izquierda nueva” habla explícitamente Giorgio Airaudo, ahora brazo derecho de Landini en la FIOM y parlamentario de SEL (http://tinyurl.com/qarf3mj), suscitando el irritante malestar de uno de los patrones de la Lista/Coalición Tsipras, Marco Revelli, que define el proyecto vendolian-grassian-landiniano como “asambleísmo de simples pedazos de la clase política” (http://tinyurl.com/kkv4wuh), contraponiéndolas con las “magníficas suertes y progresos” de aquella Lista Tsipras.

(9) Vito Nocera, en el campo de Grassi, define sin medios términos que la Refundación es un “proyecto que no existe más” (http://tinyurl.com/qj9kltu).

(10) Cuya breve existencia y, sobre todo, cuya desaparición sí está inmersa en una indiferencia general.

(11) Una asamblea que ocurrió en mayo de 2013 pone juntos, de manera calificada, a los stalinistas de la Red de los Comunistas (que solapadamente constituyen la micro-burocracia dirigente del sindicato USB), con los “turigliattiani” de la Izquierda Anticapitalista (mitad de la ex Izquierda Crítica), militantes de la Refundación, y varios “perros sin dueño”. El producto de aquel encuentro fue parte del acrónimo [email protected] y ningún otro, como se explica en el texto.

(12) Http://tinyurl.com/m2j4fvt.

(13) Del resumen de la reunión de la Coordinación Nacional, bajo la dirección de Sergio Cararo: http://tinyurl.com/kwevyk4.

(14) “Pensamos … una experiencia de [email protected], nacida en un momento de mayor crisis de las otras fuerzas de izquierda, en la cual hemos participado activamente, pero que tuvo dificultades para ser confiable y políticamente fuerte en una serie de pasajes políticos y sociales en el otoño pasado” (http://tinyurl.com/osz4844).

(15) Http://tinyurl.com/leoexls.

(16) Http://tinyurl.com/op9s3o9. En este texto se da cuenta de la “reacción descompuesta… y poco democrática” de Cremaschi frente al pedido de claridad y a las propuestas de los militantes de aquel colectivo territorial y señala una serie tal de contradicciones en el estatuto, para confirmar la bondad de análisis que estamos haciendo de [email protected]

(17) Como denuncia al mismo texto citado en la nota precedente.

[1] Se refiere al proceso de disolución del Partido Comunista Italiano de 1989 a 1991 (N. de T.).

Traducción: Nívia Leão y Natalia Estrada.