Por todos lados en estos tiempos de pandemia se han escuchado frases como “héroes en primera línea”, en cada país afectado, esa frase se ha usado siempre para referirse a las personas trabajadoras del sector salud y según la naturaleza de cada país, se ha incluido a otro personal como las fuerzas armadas, personal policial o de áreas de servicios esenciales etc.

Por: Alberto Monge, Secretario General del Sindicato de Trabajadores de la Salud, SI-TRA-SALUD e integrante de la Plataforma de la Clase Trabajadora-PCT.

En muchos casos, para los que trabajamos en salud, esa frase nos suena vacía…y es que la pandemia solo se utilizó para acallar todos los vilipendios que la sociedad en general realiza todos los días contra quienes trabajan cuidando la salud de los demás. Lejos de estas líneas queda el análisis sobre denuncias de maltrato que un reducido porcentaje comete contra las personas que requieren servicios de salud, pues, de manera general quienes realizan labores diarias al cuidado de la salud de otros, lo hacen siempre siguiendo el principio de primun non nocere (lo primero es no hacer daño).

Pero si hay algo que no podemos negar es que nuestra sociedad, ávida de buscar culpables, había aumentado los ataques, menosprecios y desquites hacia el personal de salud, olvidando que no es el personal el que le niega el medicamento o la cama hospitalaria sino el gobierno que no se preocupó nunca por la salud de la población. Durante la pandemia, salvo excepciones tristes y lamentables, esa actitud de culpabilizar al personal de salud se ha visto contenida en parte por el miedo a consultar y contagiarse y en parte por la misma necesidad y dependencia hacia la clase trabajadora de salud para que cuide y ayude a recuperar la salud a esta sociedad en cuarentena.

Reapertura de la economía y retos para el sector salud.

Esta semana se inicia “la reapertura gradual”, como trabajadores nos preguntamos: ¿qué retos enfrentara la clase trabajadora del sector salud en nuestro país?

Para ir dando luz sobre esa pregunta debemos tener en cuenta que no podremos nunca “regresar a la normalidad”. Reaperturar no implica que la pandemia ya se acabó, de hecho, pueden pasar años para que se declare superada la misma. Debemos acostumbrarnos a ser más higiénicos, más responsables por nuestra salud, pero también a poner más atención y hacer las exigencias del caso a los gobiernos de turno para que hagan valer las leyes que protegen a las personas trabajadoras en cualquier empresa o lugar de trabajo y que siempre se haga primar la salud por sobre cualquier otro interés.

Quienes trabajamos en salud venimos acumulando largas horas de trabajo, algunos incluso llegaron ya a lo que se conoce como “burnout” es decir el síndrome del  “quemado” por las extensas jornadas y lo duro del uso de los equipos de protección personal para quienes los tienen, y la duda y preocupación para los que no tienen equipos de protección. Todos en menor o mayor medida tuvimos que invertir en la compra de nuestros propios equipos de protección personal.

La evidencia en otros países también ha demostrado que las reaperturas conducen a elevación de los contagios o incluso a segundas olas de casos de covid-19. Las autoridades mundiales en salud hacen llamados, pues existe el temor de que en algunos países esas segundas olas sean peores que las primeras.

Las personas trabajadoras del sector salud, las más golpeadas por la pandemia.

En nuestro país, según cifras oficiales, se habla de por lo menos 800 personas del sector salud contagiadas de covid-19. Además, hemos tenido que lamentar las pérdidas de decenas en esta lucha.

Uno de los principales factores de miedo o estrés en el personal de salud es justo el de ser contagiados y llevar la enfermedad a sus seres queridos. Estas duras realidades han llevado a que, por lo menos de manera momentánea, muchas familias se vean separadas.

De todo lo mencionado hasta aquí, podemos empezar a concluir respecto a los retos que enfrentara la clase trabajadora del sector salud:

-Se corre el riesgo que, ante el aumento de casos, el sistema se vea saturado y sobrepasado y las personas en su afán de ser atendidas, vuelvan a perder de vista que no son las personas que trabajan en salud las que tienen la culpa. Aunque se nos diga que ningún país está preparado, lo cierto es que, si se tuviera la salud y educación de la población como verdaderas prioridades, mucho del efecto de la pandemia se pudiera contener.

-El personal de salud está agotado y cansado, las licencias siguen suspendidas y aunque a otro personal en primera línea ya se les han comenzado a restituir, al personal de salud aún no. Esta realidad refleja la inmensa necesidad de recurso humano en salud en nuestro sistema. No puede ser que ante la deficiencia en cantidad de personal nos enteremos que persiste gran número de subempleo a colegas con contratos fraude y explotación laboral.

-Las pruebas diagnósticas siguen siendo inaccesibles para todo el personal de salud. Siendo los que están en primera línea, no podemos permitir que sigan al frente enfermos o contagiados y hemos de poder garantizar el acceso temprano a tratamiento para evitar complicaciones.

-Ante el riesgo de un repunte de casos, se debe dotar en cantidades suficientes a la totalidad del personal de salud, de los equipos de protección adecuados.

-Lamentablemente hemos visto como líderes sindicales o gremiales se han comprometido con el actual gobierno, manteniendo actitudes genuflexas y de no defensa de los reales intereses de la clase trabajadora de la salud en nuestro país.

Siempre confiar en nuestras propias fuerzas: Gobierne quien Gobierne, los Derechos se Defienden.

Las esperanzas del sector salud no deben ser depositadas ni en los gobiernos de turno ni en pseudo-líderes con intereses personales por sobre los intereses de sus afiliados o agremiados. Tenemos que unirnos y organizarnos pues es evidente que nuestro pueblo nos necesita y que para poder cuidar y defender su salud necesitamos condiciones óptimas que impidan la sobrecarga laboral, que lleven al reconocimiento justo por la labor desempeñada y nos permitan elevar la calidad de vida en nuestro país.

¡TRABAJADOR DE SALUD CONCIENTE Y ORGANIZADO, SIEMPRE JUNTO A TI LOS QUE ESTAMOS DE TU LADO!