En los más 10 años de cachurequismo en el poder, la figura de JOH ha logrado concentrar en sí mismo y en su partido el control de todos los poderes y dependencias estatales, para ponerlos al servicio de la corrupción y el narcotráfico, motivo por el cual sin duda alguna en Honduras vivimos bajo una dictadura y en un Narcoestado.

Por Isaac Andrade

Ante este panorama, miles de luchadores y luchadoras han salido a confrontar directamente al gobierno y sus medidas. Durante estos años, el pueblo ha demostrado con creces querer derrocar al gobierno y ser una dignísima oposición contra la dictadura, cosa que no podemos decir de los partidos que se hacen llamar de ‘oposición’. De Nasralla y el Partido Liberal de Luis Zelaya no nos ocuparemos en esta ocasión porque ellos son reconocidos golpistas y pro gringos; hoy queremos hablar de las posiciones de la cúpula de Libre ante la dictadura, puesto que la mayoría de los activistas anti JOH pertenecen a este partido y nos interesa conversar con ellos el rumbo hacia el que creemos que su organización se dirige.

Libre se reivindica a sí misma como una organización de oposición y revolucionaria. Pero basados en el accionar de su cúpula, creemos que esta definición no es del todo correcta. Una muestra de esto ha sido su actitud en el Congreso Nacional, donde en los más de 5 años que lleva de pertenecer al mismo no ha logrado ni medio frenar la embestida del régimen. Y pese a su innumerable cantidad de derrotas, siguen llamando al pueblo a confiar en el Congreso, y a decirles que ellos pararán los ataques en el hemiciclo, cosa que a leguas es mentira. Esta actitud de Libre de crear falsas expectativas motiva la desmovilización porque engañan diciendo que ‘ellos van a resolver las cosas desde el Congreso’. Así actuaron recién ante la Ley de Reestructuración del Sistema Nacional  de Salud y Educación donde los cachurecos volvieron a meternos gol por estar pensando que de verdad la bancada de Libre puede hacer algo en la vía muerta del Parlamento.

Además, Libre lleva meses en una abierta campaña electoral, con Jorge Cálix y Xiomara Castro como precandidatos presidenciales, cuando hace poco más de un año sus diputados se sentaron en los cómodos curules del Congreso. Este hecho refleja muy bien la razón de ser de este Partido: No es más que un partido electoral, que le apuesta centralmente a las elecciones y no a la lucha revolucionaria para cambiar el país.

Horas después que el Partido Nacional, bajo recomendación de la OEA y la ONU, regaló unas tibias reformas electorales, que Libre salió diciendo que eran una gran victoria, Mel Zelaya se presentó en medios de comunicación diciendo que ‘Con las reformas a la Ley Electoral, la consigna #FueraJOH ya era considerada una victoria, pues éstas aseguran que JOH entregará la banda presidencial en 2022’. Y de fondo, este es el pensamiento de la cúpula de Libre: Ellos no le apuestan a sacar a JOH por la vía de la lucha, sino que su plan es dejarlo terminar tranquilamente su período de gobierno y ver si en las próximas elecciones ellos se pueden colar para dirigir los destinos del país.

Creemos por tanto que la cúpula de Libre no es ni de oposición, ni de izquierda ni mucho menos revolucionaria. Creemos que la cúpula de ese partido no refleja el anhelo de sus bases que le apuestan a la movilización popular y a la lucha para sacar a JOH ya, no hasta 2022. El aburguesamiento de Libre es evidente, así también lo es su acomodamiento al corrupto aparato estatal. Por eso desde su formación, Libre no ha sido una opción real para las masas explotadas y oprimidas del país que buscan una organización consecuente en la cual militar.