A 69 años de su muerte

Mucho se ha hablado en los últimos tiempos sobre el “feminismo” de Eva Perón y varias organizaciones de mujeres argentinas levantan su bandera utilizando la figura de “Evita” en cada lucha. ¿Es cierto que Eva luchaba contra la opresión machista? ¿Es la justicia social peronista lo que debe guiar las luchas venideras?

Por: Secretaría de Mujeres – Lucha Mujer, PSTU Argentina

Las mujeres del mundo entero venimos protagonizando luchas heroicas por conquistar o defender nuestros derechos ante los ataques del capitalismo, que usa el machismo contra nosotras de las maneras más brutales. Argentina hizo punta desde 2015 y fue vista como referencia por miles de mujeres que hoy asumen su lugar en cada pelea por mejorar sus condiciones de vida y la de sus compañeros trabajadores, participando de primeras líneas de combate en Colombia o Chile, y sufriendo las represalias de los Estados contra los que se atreven a salir a pelear. Estas luchas obligaron a cada partido político a posicionarse respecto a la cuestión de la mujer, reacomodando sus prácticas e incluso incorporando en su discurso la defensa de sus derechos.

En varias movilizaciones escuchamos “A la compañera Evita / queremos reivindicar / Patria justa y soberana / feminista y popular / Eva Perón, tu corazón / nos acompaña sin cesar / te prometemos con pasión / no dejaremos de luchar[1]. Sin embargo, hoy, el principal referente peronista es la ex presidente y actual vicepresidente Cristina Fernández. Durante 12 años de kirchnerismo la violencia machista aumentó significativamente sin que se hayan tomado medidas de fondo para combatirla, provocando el 3J en 2015, los índices de pobreza y precarización laboral femenina crecieron enormemente, y ella declaró estar en contra de la legalización del aborto.

Pero desde la oposición al Gobierno de Macri, Cristina tomó el aborto legal como caballito de batalla, poniéndose en el bolsillo a las direcciones del movimiento de mujeres, por ejemplo el colectivo Ni Una Menos, que se referenció con la ex presidente y comenzaron a levantar la bandera de Eva en paralelo a esa identificación con Cristina. ¿De qué banderas peronistas y feministas estamos hablando?

Perón en el Gobierno, Evita para sostenerlo

Muchísimas fueron las conquistas alcanzadas durante el gobierno de Perón (1946-1955), luego de años de lucha de los trabajadores y sus organizaciones. Además de un contexto favorable para mejorar la situación económica y social del pueblo trabajador, también Perón vio en este pueblo la oportunidad de construir una base propia social y electoral.

Previamente, figuras como Julieta Lanteri o Alicia Moreau trabajaban para lograr el voto femenino. Esta bandera, así como la de la incorporación de las mujeres a la política son recogidas por Eva Perón, quien se apoyó en las mujeres pobres y trabajadoras, un sector excluido y sin derechos económicos, políticos y sociales. La promulgación de la Ley del Voto Femenino y la creación del Partido Peronista Femenino (1949) responden a estas cuestiones. El peronismo promovió importantísimos avances con el objetivo de contener a esos sectores excluidos, y construir la base política que se necesitaba para sostener al peronismo en el poder.

El rol de la mujer según el Partido Peronista Femenino

La misma Eva rompía con los moldes de lo que debía ser la esposa de un presidente, y es por eso que, desde el Partido Peronista Femenino (PPF) comienza a incorporar a las mujeres a la vida política. Este hecho es novedoso, y en las siguientes elecciones la base femenina es fundamental para ganarlas. Pero también desde allí se reafirma el concepto predominante y conservador de la época respecto del rol de las mujeres. Por supuesto que sería un error mirar estas ideas solo a la luz de la actualidad, pero en el mundo ya existían experiencias donde las mujeres empezaban a jugar otros roles sociales y económicos para tomar como ejemplo.

En su libro “La Razón de mi Vida”, Eva describe claramente su opinión sobre las “feministas”: “mujeres resentidas por no haber nacido hombres”, “feas” y “solteronas”[2] y que reniegan de la verdadera misión de las mujeres en el mundo: “¡Hogares verdaderos, unidos y felices! Y cada día el mundo necesita en realidad más hogares y, para eso, más mujeres dispuestas a cumplir bien su destino y su misión. Por eso el primer objetivo de un movimiento femenino que quiera hacer bien a la mujer… que no aspire a cambiarlas en hombres, debe ser el hogar”[3]. Para sostener esto, propone dar a las mujeres una asignación mensual y así evitar que salgan a trabajar fuera de su hogar. Es decir, reproduce y sostiene la idea de la mujer madre y ama de casa, guardando el lugar de lo público y lo productivo a los hombres.

Leyendo completo “La Razón de mi Vida”, la idea que ordena todo el texto, y cada uno de sus discursos y escritos, es la de Perón como un ser superior a ella y a todas, al cual había que disciplinarse, fundamentalmente como jefe de un proyecto político que llama a la clase obrera, al pueblo y a sus mujeres a unirse bajo el concepto de la falsa igualdad entre patrones y trabajadores.

Unidad de ricos y pobres: utopía al servicio de los empresarios y su Estado

La doctrina peronista llama a la clase trabajadora a la “unidad nacional” con quienes provocan sus desgracias, los patrones: todos podemos pelear por la justicia social, que sería el objetivo a alcanzar. Suena difícil conciliar los intereses de Cristina, rodeada de lujos, y hablándole a las mujeres de Guernica o a los trabajadores que no llegan a fin de mes o ni siquiera tienen un trabajo para sobrevivir. ¿Alguna vez fue posible unir los intereses de todos bajo la misma bandera política, sin pensar que la vida de cada una y su supervivencia eran totalmente opuestos?

Es un error entonces considerar que bajo las supuestas banderas de la justicia social y del “feminismo” de Eva Duarte las mujeres podremos modificar de verdad nuestra situación. Llamar a las mujeres de los sectores populares y a los trabajadores a confiar ciegamente en Perón y en los patrones y no en sus propias fuerzas hizo perder en 1955 las tres banderas que el peronismo levantó: soberanía política, independencia económica y justicia social.

No será posible recuperar estas banderas sin una revolución que ponga a los trabajadores en el poder. Y será en la calle, movilizadas junto a ellos donde lo podremos lograr, no en el hogar y desde la oscuridad de las tareas domésticas y del machismo que nos mantiene aisladas del conjunto de nuestros compañeros.

Dentro del sistema capitalista no hay una mejor vida para el pueblo trabajador ni para nosotras. Es necesario un mundo socialista donde las mujeres ocupemos un lugar igualmente productivo, ni a la sombra de líderes ni relegadas a una vida que no sea digna de ser vivida.

[1] https://feminacida.com.ar/evita-y-la-construccion-de-poder/

[2] https://www.infobae.com/sociedad/2019/07/26/el-texto-completo-de-la-razon-de-mi-vida-el-libro-legado-de-eva-peron/

[3] Ídem.

Artículo publicado en www.pstu.com.ar, 2/7/2021.-